jueves, junio 08, 2006

Feria del Libro

Hace unos meses leí la crítica de un libro titulado "Trastornos literarios", de la escritora Flavia Company. Me puse a buscarlo y me encontré con que estaba descatalogado. Fue editado por la editorial "Debolsillo", pero en este momento era inencontrable, así que desistí, aunque albergaba la intención de intentarlo nuevamente en la Feria del Libro de Madrid. Sin embargo, de un modo extraño por improbable, hoy lo he encontrado en la sección de libros de saldo de la librería que suelo frecuentar. Dos euros. Estaba de pie, detrás de otros libros, y el rostro de Flavia, que aparece en la portada, sonriente, me miraba como si me estuviera esperando. Mientras lo pagaba he pensado que ese encuentro era sumamente extraño.

Este fin de semana me voy a la Feria del Libro de Madrid. El sábado pasaré allí prácticamente todo el día. Recorriendo las casetas, curioseando entre los libros, acercándome a los autores que acuden a firmar, con una mochila al hombro y mucha paciencia y la mente bullendo como una tetera. Poca gente aguanta este ritmo, así que muchas veces voy solo, pero este año me acompañará un amigo que, me temo, sufre la misma pasión que yo en cuanto a libros se refiere.
Ya no tengo que buscar el libro de Flavia Company, pero buscaré otros, siempre tengo algún libro que buscar. Y me acercaré a los autores que encuentre. Supongo que estará Vargas Llosa con su "Travesuras de la niña mala", y Zoé Valdés y Javier Cercas y Carmen Posadas (creo que Carmen Posadas puede ser una autora a descubrir si somos capaces de acercarnos a ella sin prejuicios), y Julio Llamazares, que acaba de sacar un libro que parece muy interesante: "Escenas de cine mudo", y quizá vaya también Vila-Matas, y Eduardo Lago, el último premio Nadal... Francisco Ayala acaba de reunir sus cuentos en un volumen editado por la editorial Tusquets, pero no creo que se deje ver en la Feria... En fin. Aprovecharé también para comprar "El síndrome Chéjov", de Miguel Ángel Muñoz y "En jaque", de Berta Marsé, dos novedades que me parecen muy interesantes.

Suelo ir todos los años, excepto el año pasado. Y resulta que el año pasado fue Tobias Wolff y me lo perdí. Pasé todo el verano fastidiado por eso. Tobias Wolff es uno de mis autores favoritos. Vete a saber si volverá alguna vez. (Este año, espero poder estar en Oviedo en Octubre y poder ver a Paul Auster).
Tal vez me encuentre de nuevo con Medardo Fraile, uno de los mejores cuentistas españoles, perteneciente a la generación del medio siglo. Hace tiempo que no sé nada de él. Por si está, me llevaré la revista en la que acaban de publicarme un artículo, me gustaría regalársela.
Comprendo que puedo parecer un poco mitómano, pero es probable que, una vez al año, dé rienda suelta a esa faceta de mi personalidad.

9 comentarios:

Alicia Liddell dijo...

Tengo bastante desmitificada la feria del libro. Igual este año con eso de dedicarla a la ciencia es menos comercial y hay menos "pedorreo" de firmas.
El año pasado me agobió la cantidad de gente, la cantidad de polvo, el calor insoportable, las colas interminables para que firmaran cualquier basura solo porque es gente que sale en la tele (eso me molestaba muchísimo, impedían el paso) ... buscar libros que no tienen en la editorial porque solo llevan las novedades ... en fin, un desastre. Como además no me motivan lo más mínimo los fastos promocionales ...

Una recomendación: si necesita algún libro descatalogado consulte esta web
http://www.iberlibro.es
Es fantástica, yo he encontrado cosas rarísimas.

sfer dijo...

Comparto tu mitomanía (hice tres cuartos de hora el pasado Sant Jordi para que Saramago me firmara el "Ensayo de la ceguera"). No creo que haya que pedir perdón por ello. Yo también le daré rienda suelta en el salón del cómic (que ya ha tenido un preludio, pero hasta mañana no podré ponerlo en el blog... cosas de la informática). Pásalo bien! :-)

Miguel Sanfeliu dijo...

¡Saramago! ¡Qué envidia!
Yo guardo como oro en paño "El amante del volcán" firmado por su autora: Susan Sontag.
Confieso que nunca he estado en el Salón del cómic, y me gustaría. Cuéntalo todo, Sfer.

Alicia: No me importa el calor, ni el polvo, ni la gente haciendo cola para ver a Boris Izaguirre o a Iker Jimenez... Me encanta mezclarme en una aglomeración ocasionada por un montón de libros.

Un saludo y gracias por los comentarios.

malambruno dijo...

Yo no recuerdo autores firmando, ni colas, ni tampoco polvo. Recuerdo el sol primaveral de El Retiro y lo agradable que era curiosear entre las casetas. A veces, con el encanto añadido de estar faltando a clase.
Desde que me fui de Madrid, hace ya mucho tiempo, nunca estoy allí por estas fechas.

Alicia Liddell dijo...

Verás, Malambruno, también recordaba con nostalgia la Feria del Libro. Quizás entonces me gustaba porque era un excusa perfecta para fumarse las clases un día cualquiera por la mañana.

Desgraciadamente, como te ocurre a tí, ya no vivo en Madrid. La única oportunidad de ir es en fin de semana. Y eso me resulta especialmente odioso.

Pero recuerdo con verdadero cariño esos paseos por El Retiro de hace ya ... tantos años.

Algo de eso escribí hace justo un año con motivo de mi última visita a la Feria. Está en mi blog.

malambruno dijo...

Alicia, acabo de leer tu post de hace un año; me ha despertado muchos recuerdos (¡Ah, la nostalgia!)
Kafkaprocesado, antes se me olvidó desearte que se colmen esas expectativas que tan bien describes. Cuéntanoslo luego.

Tana dijo...

¡Disfruta de tu fin de semana! ¡Y no olvides contárnoslo luego! No creo que tenga nada de malo ser mitómano... máxime cuando le mantienes bajo control y sólo le aflojas las riendas ocasionalmente ;)Me ha gustado leerte. Volveré. Un saludo

anilibis dijo...

Es posible que nos hayamos cruzado hoy sábado, Don Kafka. Pero yo no aguanto el gentío: pasé rauda como un rayo.

Eso sí, luego me aprovecho bien de los descuentos.

p.d. La próxima vez, vete a la Cuesta Moyano. No es tan actual, pero huele a libro viejo que alimenta.

Alvy Singer dijo...

Lástima que no pueda ir a la feria de Madrid pero si que tratare de asistir a Auster (si puedo claro).

¡Un saludo!