martes, febrero 04, 2020

Nuria Barrios - Todo arde


El 3 de Febrero presentamos esta magnífica novela de Nuria Barrios en la librería Ramón Llull de Valencia. Fue todo un privilegio conocer y acompañar a la autora en este acto. Sin duda, será una tarde que siempre recordaré con especial afecto.

"Todo arde" nos sumerge en un mundo cuya existencia conocemos, sabemos que existe, pero que nos empeñamos en ignorar, en mirar para otro lado. Y la inmersión es total y devastadora. Caminamos por esos senderos de tierra y charcos, bajo ese sofocante calor de agosto, entre piedras, agujeros y basura, cruzándonos con gente capaz de acuchillarnos por haberlos mirado mal, con sombras desesperadas en busca de la evasión que les proporciona la droga. Es un mundo que tenemos muy cerca pero al que apenas le prestamos atención. El submundo debajo de la superficie, el lugar donde deambulan los inadaptados, donde las leyes se muestran ineficaces, donde encuentran su sitio los que en realidad no tienen sitio. En este escenario fantasmal se desarrolla la peripecia de dos hermanos. Lena, drogadicta, y Lolo, su hermano, que no duda en seguirla hasta el poblado chabolista para conseguir rescatarla.
Al escribirlo, al describirlo, el escritor nos pone una realidad delante de la cara, nos dice que miremos ahí, que dejemos de hacernos los locos y nos acerquemos a esa miseria. El libro, en este sentido, nos increpa, nos reta a preguntarnos cómo es posible que se permita algo así. El texto se convierte en una advertencia que nos asusta, porque sabemos que la línea que nos separa de ese mundo de desgracia es muy fina.
Les animo a que acepten el reto y se acerquen a este libro desasosegante y hermoso a la vez, a esta historia emotiva que te pone un nudo en la garganta. 



martes, enero 28, 2020

Próxima presentación del último libro de Nuria Barrios

El lunes 3 de febrero, a las 19:30 horas, tendré el privilegio de acompañar a la escritora Nuria Barrios en la presentación de su último libro, "Todo arde", una historia dura e impactante que se lee como un thriller y que no dejará a nadie indiferente.
Será en la maravillosa librería Ramón Llull, de Valencia.


martes, enero 14, 2020

Gemma Solsona Asensio - Cuestionario básico

1.- ¿Por qué escribes?

Difícil respuesta. O muy sencilla, quizá. Desde siempre me ha gustado imaginar historias, contarlas y que me las cuenten. Creo que ahora escribo porque así lo siento y lo vivo, porque no puedo evitar leer libros, escuchar ciertas conversaciones entre amigos o ver una fotografía sin que, en ocasiones, me susurren principios, escenas, secretos de algún personaje al que me gustaría dar vida… Y eso son los “retazos” de realidad que “reescribo o reinvento” en alguna de mis libretas, bocetos que, a la larga, convierto en una historia. Es algo casi automático, esa necesidad, al menos. Después, la escritura… es un proceso distinto. Las musas son muchas, sin embargo, poco a poco, hay que ordenarlas, corregirlas, trabajarlas… y ese proceso no es tan instintivo aunque forme parte, también, de la escritura. Mas la razón, el inicio de todo, pienso que es más visceral, casi, casi una necesidad.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones a la hora de escribir?

Me encanta estar rodeada de libros, eso es lo más curioso, escribir en una biblioteca, no solo por el silencio, sino porque me parece un paraíso en el que me gustaría estar si se acabara el mundo (con una buena despensa de dulces en el almacén). Y en casa, tengo mi pequeño “rincón” de escritura, rodeado de los libros que adoro y me inspiran. Así, a priori, te confieso que siempre tengo cerca a alguna de mis últimas musas, libros de relatos que me han hecho disfrutar o ciertas novelas de las que, de cuando en cuando, releo algún párrafo. Además suelo tener pequeños fetiches relacionados con lo que más me gusta, una taza de café y algo dulce, y pequeños objetos recopilados en mis viajes. ¡Ah! Y cómo no, los días que tengo suerte y acceden a hacerme compañía, me encanta escribir con uno de mis gatos, Harry o Potter, bien cerquita. Todo eso si estoy cerca de casa o hay alguna biblioteca abierta. Si no… me contento con irme a una cafetería acogedora y tener mi café y mi dulce cerca. Logro concentrarme aunque haya ruido y si la historia que estoy contando me tiene atrapada, así que… hay algunas cafeterías que ya me conocen, porque las visito con frecuencia.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Una de las cosas buenas de cumplir años, creo, es que en todas las facetas de tu vida vas conociéndote mejor, poco a poco. Eso se aplica también a la escritura. Me parece que Stephen King, en “Mientras escribo”, ya habla de que, pese a que te plantees historias distintas, cuando te gusta escribir acabas casi siempre dándole vueltas a las mismas obsesiones, a los mismos temas. Yo me he dado cuentade que tengo tres tonos, visiones o “estados” si podemos llamarlos así, a la hora de escribir: el fantástico, la oscuridad y la nostalgia. Estas formas de abordar la historia se combinan y, a veces, predomina uno sobre otro. Sobre los temas… la muerte, la soledad, los monstruos, el paso del tiempo, el amor por los lugares y los objetos, la infancia… creo que de alguna, forma casi siempre, están ahí.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Intento contar la historia cómo creo que me gustaría leerla/escucharla. Le doy mucha importancia a la forma de narrar, a la voz con la que quiero contar esa historia en concreto. No es lo mismo narrar una aventura de infancia con la voz de una niña o de una anciana. El lenguaje, el tono, la emotividad con la que lo haces ¡cambia tantísimo! Y, por otro lado, releo siempre, varias veces, lo escrito, en alguna ocasión en voz alta. Me ayuda a darme cuenta de las repeticiones, a asegurarme de que lo que he escrito tiene el ritmo adecuado, a introducir o eliminar ideas (eliminar muchas veces es necesario, aunque a muchos escritores sea lo que más nos cueste)…

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Mhm, ¿lo que se llama escritor de brújula o mapa? Leí hace poco que George R. Martin los denomina jardineros o arquitectos… De momento, he escrito siempre relatos de mayor o menor extensión, pero relatos y, a ver, para empezar a escribir, es curioso, pero al menos necesito tener mi principio muy claro, un título y el final. Quizá por eso tengo muy presente el dodecálogo, sobre el cuento, de Andres Neuman. En concreto, una frase que dice: “En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección”. Al ser relato, intento que la historia, de alguna forma, sea un círculo perfecto y que, el principio y el final, estén relacionados, que se complementen. Además de procurar, en la medida de lo posible, que el principio cree expectativa, llame la atención, etc, etc. Pero considero esencial que esa línea o líneas iniciales tengan coherencia con el tono de la historia, con lo que voy a contar después. Eso me ayuda. Y, una vez establecida la inspiración, el principio y el lugar a dónde quiero llevar mi historia… depende de cada relato. Me parece que empiezo con el mapa, pero después lo guardo en el bolsillo y me quedo con el destino y la brújula en la mano.
            En mi opinión, la escritura es casi orgánica y se va construyendo con lo que vivimos, leemos, nos cuentan... Si empiezo a escribir un lunes por la tarde, tal vez no pueda seguir con mi historia hasta el fin de semana (y eso, con un poco de suerte, porque el tiempo es el hándicap de muchos hoy en día…). Así que, en esos días, puedo haber leído un fragmento en una novela, visto una película que a lo mejor, sin que haya sido del todo consciente, me han aportado una nueva idea para la historia. Por tanto, podríamos decir que trazo un mapa muy incipiente y que, a partir de ahí… me dejo llevar.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Uy, muchos... como te he dicho, pienso que la escritura es casi orgánica y lo mismo  ocurre con mis lecturas favoritas: voy descubriendo, día a día, nuevas obras, autores y autoras que añadir a mi particular “podio”. En cada momento de mi vida, he descubierto libros que me han hecho soñar, que me han llevado a ser la lectora que soy y me gustaría pensar que también la escritora que se forma, día a día. Libros que aparecieron en el momento justo y que, si los hubiera leído más tarde, tal vez no hubiese disfrutado tanto, claro está. Mis ídolos juveniles fueron Enyd Blyton, Louise May Alcott y Agatha Christie (la leí siendo muy pequeña); como clásicos me quedo con Poe, Dickens y las hermanas Brontë: de Poe, sus Narraciones extraordinarias; de Dickens, con Grandes esperanzas e Historia de dos ciudades, ambas disfrutadas y releídas en distintos momentos de mi vida; y de las Brontë, me quedo siempre con Emily y su Cumbres borrascosas.  Pasé también mi “momento” de realismo mágico y no puedo olvidar a Gabriel García Márquez, del que leí casi todo... tuve mis “momentos” de “novela gótica”, de vampiros... y existen muchas novelas que me marcaron, de estilos distintos, como Expiación de Ian McEwan o Todo cuanto amé de Siri Husvedt... Pero, actualmente, por citarte autores a los que suelo regresar y nunca me defraudan, me quedaría con Cortázar, Juan José Millás y Truman Capote (releer algunos cuentos o novelas de Millás, y el Desayuno con diamantes o los relatos de Capote es un placer que me doy de cuando en cuando). Y, cómo no, debo citar a mis musas fantásticas: Shirley Jackson, Angela Carter y la pizca de nostalgia y magia que desprenden las historias de Ana María Matute.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Ahora estoy trabajando en antologías de diversos autores y autoras que saldrán a la luz, espero, en este 2020, y tengo también un proyecto propio, de relatos, con ilustraciones de mi amiga musa y musa Judit García-Talavera que está muy avanzado, cruzaremos los dedos y nos encomendaremos a las brujas... Lo último que he publicado es otro libro de relatos, Casa volada que se publicó en el 2019, de la mano de Huso Editorial.
            Casa volada se formó, cómo no, de esa manera orgánica que he comentado antes, a través de prodigiosas casualidades que se conjuran para llegar a la historia/historias que quieres contar. Son diez cuentos unidos entre sí por el protagonismo que adquieren las casas, los lugares donde suceden las historias. Con los años, me he dado cuenta de mi pasión por los objetos, por los espacios y por las casas y las historias que esconden. Me da la sensación de que sí, “escuchamos o miramos” con atención, las casas y esos objetos tienen mucho que contarnos... Casa volada se inició con un relato, el que da título al libro, en homenaje a Cortázar. Después fueron viniendo otros y me percaté de que todos estaban relacionados y unidos por ese hilo de la “domofilia” (adopto la palabra de Patricia Esteban Erlés, una gran escritora de lo insólito y lo oscuro a cuyos relatos vuelvo también con frecuencia y que me enseñó este término). Y el libro se reveló, por fin, tal y como es ahora, una tarde en la que una amiga me envió una frase de Natalia Ginzburg, sacada de La ciudad y la casa, que decía: “Tú una casa la puedes vender o dejar a quien te dé la gana, pero siempre la llevas contigo”. Así fui estirando del hilo y surgieron nuevos relatos con la casa (fantástica, misteriosa, fiel vigilante de secretos, hogar evocado...) como protagonista. Y el resultado... un libro de cuentos, Casa volada que navega, cómo no, entre la fantasía y la nostalgia, con un pelín de oscuridad.




Gemma Solsona Asensio es licenciada en Comunicación Audiovisual y trabaja en marketing y publicidad. Es profesora de Escritura Creativa y Relato y miembro de la P.A.E (Plataforma de Adictos a la Escritura) con quienes participa en la organización de charlas y eventos de ámbito cultural (programas de radio, presentaciones de libros, trivials literarios…). En el 2009 publica su primer libro Valguamar, cuentos de lugares, amores y difuntos (Hijos del Hule) junto a Tebu Guerra. En el 2012 gana el concurso literario Vila de Gracia y es finalista del Ana María Matute (su relato fue publicado en La teoría de Polch, de Ed. Torremozas). Ha publicado en las antologías: Qué me estás contando (Hijos del Hule, 2008), Café con letras (Hijos del Hule, 2009), Homenaje a Poe (Artgerust, 2014), Navidadoscuracasinegra (P.A.E., 2015), Cuéntame un día (P.A.E., 2016), Barcelona Gótica (Apache Libros, 2016), Vampiros en Barcelona (Apache Libros, 2017), Doñana es arte (Suseya ediciones, 2017), Monstruari (SECC, 2018), Más macabras (Maluma, 2019). Ha sido coordinadora de las antologías Cuentamínate (Hijos del Hule, 2012) Cuentopsia (Hijos del Hule, 2014), Vuelo de brujas (Apache libros, 2018) o TRAStiendas (Stonberg, 2019). En el 2016 publica su segundo libro de relatos: Maullidos (Stonberg, www.mismaullidos.com). Y este 2019 ha sido la ganadora del certamen “Terroríficas II” y ha presentado su tercer libro de relatos: Casa volada (ed. Huso).

martes, enero 07, 2020

Elena Alonso Frayle - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes? 

Creo que todos los autores nos hemos hecho alguna vez esa pregunta (o nos la hacen a menudo) y uno se da cuenta de que las respuestas tienden a ser muy parecidas en cuanto al fondo, y se pueden resumir en dos palabras: escribimos porque nos hace felices. A mí, además, el escribir me proporciona una especie de revulsivo contra la fugacidad; es una manera de conjurar lo que más me asusta, que es el olvido. 

 2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir? 

Escribo por las mañanas, cuando mi mente está más despejada, y, por tanto, resulta más creativa. Necesito mucho silencio alrededor y, sobre todo, la certeza de que no seré interrumpida en las siguientes dos, tres horas. Eso en cuanto a la escritura propiamente dicha, pero diría que un autor está siempre escribiendo en su mente, está constantemente procesando la información a su alrededor en busca de fuentes de inspiración. Por eso, suelo llevar conmigo una libreta de notas en la que voy volcando todo lo que, de una forma u otra, intuyo que me pueda servir para el proyecto en curso o para proyectos futuros. En cuanto a supersticiones, ninguna, no creo en su eficacia. A menos que llamemos superstición al hecho de ser incapaz de irme a dormir sin revisar de nuevo lo trabajado por la mañana: así como la creatividad me asalta a primera hora, es por la noche, antes de terminar la jornada, cuando desarrollo un agudo sentido crítico con el que con frecuencia elimino o modifico gran parte de lo que escribí durante el día. 

 3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas? 

 En sentido amplio, y como apuntaba al principio, me preocupa sobre todo la idea de fugacidad, de paso del tiempo: el olvido. Pero ese tema se traduce en una amplitud de posibilidades narrativas. En concreto, en mis novelas con frecuencia aparecen elementos históricos que desencadenan la narración; me interesan sobre todo los pasajes poco conocidos de la historia, y cuando escribo sobre ellos, me propongo explorar cómo esos hechos nimios del pasado, casi olvidados por el historiador, tienen la fuerza de incidir en el presente, en el destino concreto de personas concretas. 

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir? 

Diría que, a la hora de escribir, me guía sobre todo el respeto hacia el lector; hacia sus capacidades, sus intereses, su predisposición a dedicar a la lectura de mi obra unos minutos o unas horas del preciosísimo tiempo de su vida, que un día terminará. Por eso, por respeto, no se lo pongo fácil, sino que presumo en él las dosis de ingenio necesarias para entablar ese diálogo en que consiste la literatura. Es algo que tengo constantemente presente, en cada frase que escribo. 

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio? 

Pertenezco claramente al grupo de los llamados «escritores brújula»: sé dónde quiero llegar –mi norte-, pero la ruta que seguiré la voy descubriendo mientras escribo. Aunque pienso que siempre hay una suerte de planificación que opera a nivel inconsciente. Me ocurre con frecuencia, por ejemplo, el introducir elementos, situaciones o personajes en la narración sin saber muy bien por qué lo hago, y solo más adelante, a medida que avanzo en la escritura, me doy cuenta de la absoluta idoneidad de esos elementos. Es como si mi subconsciente hubiera ido un paso por delante y supiera muy bien qué función estaban llamados a cumplir esos elementos en el conjunto de la narración. 

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera? 

Me gusta descubrir novedades y autores poco conocidos o poco promocionados, en los que a menudo encuentro más calidad que en los escritores «de renombre». Sin embargo, existen una serie de autores y obras de referencia a los que vuelvo una y otra vez, porque siempre aprendo algo nuevo con las relecturas. Mencionaría por ejemplo a Nabokov, no solo sus novelas, sino también sus cuentos; mencionaría también los Nueve cuentos, de Salinger. Por otra parte, el año pasado recibí el encargo por parte de una editorial de Mongolia de preparar una antología de narrativa corta española. Para realizar la selección de los textos, me reencontré con autores y cuentos a los que no había leído en años o décadas; debo decir que el reencuentro fue grato y aleccionador. Volver por ejemplo a Clarín o a Pío Baroja, y releer los que en su día fueron lecturas obligatorias en el colegio con el bagaje que hoy me acompaña constituyó una experiencia reveladora. Lo mismo que releer a la gran Rosa Chacel —injustamentente relegada— o a Francisco Ayala, cuyo deslumbrante cuento «El Hechizado» creo que fue calificado por Borges como el mejor cuento jamás escrito. O a Miguel Delibes, Ignacio Aldecoa, Medardo Fraile… 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? 

Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo. Este último año he publicado dos libros: una novela juvenil con la editorial Edelvives, Y serán felices, y el volumen de cuentos La mala entraña (Baile del Sol), que me ha proporcionado la inmensa alegría de ser distinguido con el Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. En la actualidad, y desde hace más de un año, estoy volcada en la escritura de un libro sobre Mongolia, fruto de los tres años que he vivido en ese país. Se trata de un libro de género incierto: lo que empezó como una novela, poco a poco ha ido deslizándose hacia un híbrido en el que se entremezclan la literatura de viajes, los relatos puntuales, la crónica y la novela propiamente dicha.


Elena Alonso Frayle (Bilbao, 1965) es Licenciada en Derecho y graduada en Administración de Empresas por la Universidad de Deusto, y ha cursado estudios de posgrado en Derecho Comunitario por la Universidad de Nancy. Su labor como escritora ha sido reconocida con innumerables premios, tanto de cuento («Ignacio Aldecoa», «Gabriel Aresti», «Fernández Lema», «La Felguera», «Miguel de Unamuno», etc.) como de novela. Sus libros de relatos Llegados a este punto (2011) y La hora de los vencejos (2017) han obtenido en México el premio “Sor Juana Inés de la Cruz”; el libro La mala entraña ha obtenido el Premio Setenil (2019) al mejor libro de cuentos publicado en España. Ha publicado, además, las novelas El legado de la misión Iwakura (2010), galardonada con el Premio “Gabriel Sijé”, El silencio de los siglos (2013), que obtuvo en México el Premio Internacional de Narrativa Editorial Siglo XXI, y las novelas juveniles La edad de la anestesia (2014), XIV Premio Alandar, Y serán felices (2019) y Los niños cantores (2015), XXVI Premio Ala Delta.