jueves, julio 21, 2016

Jennifer Thorndike - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo porque siento que tengo algo que decir sobre lo que observo o estudio. Creo también que es importante trasmitir lo que esto produce en mí. Me gusta mucho la investigación, por eso escribo sobre lo que aprendo y sobre lo que creo que debe cuestionarse. Para mí la escritura tiene que generar algo en el lector, ya sea tocarlo en lo más profundo, producirle sensaciones fuertes o, más importarte, lograr que se pregunte si lo que ha aprendido es lo único que existe o lo único que puede considerar válido.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La única manía que tengo es escuchar música triste que me permita entrar en un estado negativo. Hago esto porque me gusta trabajar con personajes oscuros, abyectos o en situaciones difíciles. Me tengo que meter en su piel, intentar entender lo que están sintiendo o viviendo. Por eso siempre termino agotada.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Quiero entender el mal, el comportamiento de las personas que comenten actos perversos y delictivos. Quiero también desentrañar las estructuras sociales de poder y cómo estas fuerzas externas moldean el comportamiento de las personas. Existe un mundo oscuro que muchos prefieren ignorar. Yo quiero exponerlo, quiero que el lector se de cuenta que esto existe y si es posible es porque hay una configuración que lo permite y lo motiva.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Hay que dejarlo todo en la escritura. Eso quiere decir, dejar todo el conocimiento que uno tiene, pero también esforzarse mental, física y emocionalmente para producir textos vivos. Para mí cada capítulo tiene que ser fuerte y golpear. Si no, no he logrado mi objetivo.  

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

No tengo todo planificado, pero sí la estructura en términos generales. Sé lo que voy a contar en cada capítulo antes de comenzar a escribirlo, pero también me dejo guiar por mi instinto. Muchas escenas salen mientras estoy escribiendo algo que tenía más o menos planeado.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Kenzaburo Oé, Thomas Bernhard, Ágota Kristof, Yunichiro Tanizaki. También Michel Foucault y Hannah Arendt.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Acabo de publicar la novela Esa muerte existe bajo el sello Literatura Random House. Es mi segunda novela y es una historia de competencia, derrota, venganza y arrepentimiento, sentimientos que en la novela están exacerbados, pero que no dudo son sensaciones conocidas por todos. Sofía ha sido condenada a muerte por asesinar a su hermana. Atada a una silla de madera, es torturada y obligada a describir su crimen. Ante policías y abogados, Sofía relata la historia de una familia tenazmente herida, perseguida por fantasmas y perversiones. Pero sobre todo retrata la aterradora tensión entre dos hermanas que se sitúan en polos opuestos: si una representa la belleza, la otra lo deforme; si una el poder, la otra la sumisión. Al tiempo que intenta explicar una muerte —en un thriller donde la rivalidad es tan enfermiza como la obsesión por la belleza—, Sofía construye su voz, una que articula su soledad pero también su cobardía. Esa muerte existe es una novela que transita los límites de la demencia y el abandono, acercando al lector a una particular tristeza: aquella que se produce en la cercanía con la muerte.


Jennifer Thorndike (Lima, Perú – 1983). Es escritora y académica. Ha publicado cuatro libros de ficción: las novelas (Ella) (2012, reedición, 2014) y Esa muerte existe (2016); y los libros de cuentos Cromosoma Z ( 2007) y Antifaces (2015). Ha participado en diversas antologías tanto peruanas como latinoamericanas. Sus cuentos han sido traducidos al portugués, francés e inglés. Actualmente sigue un doctorado en Estudios Hispánicos en la Universidad de Pennsylvania.

lunes, julio 18, 2016

Jesús Marchamalo - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

No lo sé. Tampoco me lo he preguntado muchas veces, y cuando lo he hecho no he encontrado una respuesta que resulte convincente. Para mí la escritura es algo natural desde siempre. Publiqué mi primer libro con veintidós años, pero ya antes hacía revistas con amigos, que escribíamos a máquina y fotocopiábamos… Tal vez tenga que ver con la idea de contar. Me gusta contar cosas
Hace poco leí a Mircea Cartarescu, el autor rumano, decir que seguiría escribiendo aunque desapareciera el último lector sobre la tierra. Me llamó la atención porque siempre pensamos en los lectores,  pero yo creo que haría lo mismo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Tengo muchas, y las voy cambiando. Y no creo que sean banales, meros caprichos. De algún modo creo que el proceso forma parte también de la creación. Muchas veces necesitas saber cómo vas a escribir. Dónde. Con qué. Últimamente suelo escribir a mano una primera versión, a veces un tanto tosca, que escribo en los folios en los que hago los guiones para la radio. El que sea papel ya usado me ayuda a arrancar.
También me pasa que suelo demorar el hecho de escribir. Me levanto, tomo un café, ordeno papeles, limpio el polvo… Enredar también es una manera de escribir.
Darío Jaramillo, el poeta, me contó que hace lo mismo; él lo llama revolotear: un cigarro, buscar una palabra, se me olvidó el jersey, otro café… 

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Últimamente escribo sobre escritores, bibliotecas, creación literaria, libros… Cuatro de mis últimos libros llevan en el título la palabra “libro”, creo que eso dice mucho de mis intereses. 

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Recuerdo una historia que se cuenta de Bryce y Monterroso. Participaban ambos en una mesa redonda, y Bryce dijo: “Yo cada vez escribo más sin corregir”. A lo que Monterroso, a su lado, replicó: “A mí me pasa justo al revés; cada vez corrijo más sin escribir”:
Yo soy de Monterroso. Siempre dudo. Siempre corrijo. Siempre tacho.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

No, nunca planifico nada, más allá de una idea general, bastante abstracta. Me dejo llevar. Y me encanta cuando funciona y ves que el texto fluye con naturalidad. Haber elegido, sin mirar el mapa, el camino correcto.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

En la cabecera de la cama, literalmente, tengo los libros de poesía. Me gusta leer poesía por la noche: Salinas, Szymbroska, García Montero, Brines, Aleixandre… Y tengo un buen listado de autores favoritos. Me gusta Vila-Matas, Sebald, Ibargüengoitia… Pero en la mesa donde escribo tengo una foto de Walser, otra de Kafka, dos de Cortázar, y otra de Conrad, muy elegante, con perilla y bigote y una corbata de lazo en la camisa. 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Acabo de publicar una nueva edición, revisada, de Tocar los libros, en Fórcola, con la que estoy realmente contento, y estoy terminando dos proyectos: la segunda entrega de Bibliotecas de escritores, que saldrá en Siruela en octubre, y una biografía de Cortázar que publicará Nórdica este año, ilustrada por Marc Torices. 


Jesús Marchamalo (Madrid, 1960), escritor y periodista, ha desarrollado gran parte de su carrera en Radio Nacional y Televisión Española, y ha obtenido los premios Ícaro, Montecarlo y Nacional de Periodismo Miguel Delibes.
Es autor de más de una decena de libros, entre los que destacan La tienda de palabras, 39 escritores y medio, Las bibliotecas perdidas, 44 escritores de la literatura universal, Donde se guardan los libros, Retrato de Baroja con abrigo, Kafka con sombrero, y Pessoa, gafas y pajarita.
https://jesusmarchamalo.com/

*La foto es de Daniel Heredia

jueves, julio 14, 2016

Mariana Sández - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo, creo, porque fue una necesidad que apareció intuitivamente de muy chica y creció conmigo sin que me diera cuenta cómo ni por qué. En mi casa mucho no se leía ni había bibliotecas, pero algo me imantó de los libros, los buscaba en el colegio, y ya nunca pude prescindir de ellos. Sé exactamente dónde compré o leí cada libro en mi vida. También por interés propio necesité escribir desde esos primeros años y más tarde estudiar Letras con enorme disfrute.
Leer y escribir me hacen sentir mejor en todo sentido, me irrita menos el mundo durante el rato en que estoy abismada ahí, en ese otro lado, donde de algún modo me equilibro.
También, en este momento estoy leyendo al escritor norteamericano Stephen Dixon y me siento muy identificada al comprobar que el motor de su escritura es desprenderse de los miedos: ponerlos afuera y probar cómo sería si tus fantasías, a veces ridículas o tremendas, se concretaran. Que un chico se caiga de un balcón, que tu pareja te abandone por otro, que salgas volando por la puerta de un avión. En cada relato se plantea muchas veces cómo podrían haber sido las cosas de haber modificado una parte, una fracción, de algún hecho. Analiza las acciones desde todos los “hubieras” posibles. Lo maravilloso es cómo lo transforma Dixon en escritura, es un maestro absoluto del recurso. Me pasa algo muy similar en la vida cotidiana y escribir me ayuda a contrarrestar los efectos de vivir pensando así.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No muchas, sólo cuestiones prácticas. Escribo siempre a la mañana y en la computadora, tomando mate. Me mando mails o mensajes de whatsapp a mí misma para no olvidarme cosas, después nunca los releo. Anoto en distintas libretas: una por cada tema que se me va ocurriendo. Una para los cuentos narrados desde el absurdo, con un tono humorístico. Otra libreta para la novela que tiene un tono más serio. A veces hay cosas que veo en la calle que anoto en las dos, porque en el momento no estoy segura de para qué relato me va a servir. Tengo una tercera libreta para frases de autores o pasajes de libros que quiero recordar. Aunque igual no sé leer sin marcar, anotar y subrayar un libro; si no uso un lápiz, siento que no lo estoy leyendo bien.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

En el libro de cuentos que acabo de publicar, noté –después de haber seleccionado los cuentos y editado– que está presente el tema de la “normalidad” como hilo temático entre todos. Tal vez porque me encuentro a diario preguntándome por cosas simples que dice o hace la gente, yo misma, y que cuando me las planteo en serio, no entiendo, me desconciertan. Costumbres, tics sociales, aspiraciones en las que vivimos inmersos. Cuando tomás distancia de los automatismos que están tan incorporados en nuestra forma un poco mecánica de vivir, te alejás y los mirás realmente, de pronto lo más cotidiano se vuelve extraño. Es como mirar por otra lente, de ahí vuelve deformado o distinto lo que antes era tan habitual. Como si creyera que puede existir otra alternativa, por ejemplo vivir sin un nombre o un mundo sin dinero, ¿cómo sería? Tal vez eso es lo que hace que la literatura me resulte necesaria: es la otra puerta por donde salir a la realidad. No lo hago en plan filosófico ni nada elevado, sólo me ocurre en el día a día ante los hechos más tontos.
En la novela que estoy trabajando ahora el tema es el Tiempo. Como te decía antes: el “hubieras”, los caminos que uno elige o deja fuera, y la sensibilidad de algunas personas para registrar los distintos momentos de una vida. El Tiempo casi como algo tangible.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Sinceramente no. Pero si tuviera que elegir uno en particular, o dos, diría los que suelen mencionarse como: 1) no pensar en nadie mientras se escribe, ni público ni lector, ni destino de lo que se está escribiendo (por ejemplo en cuanto a publicación); 2) insistir todos los días en lo que escribas; aunque te parezca que no avanza, seguir.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

En general me dejo llevar por la historia. Sólo en la escritura soy bastante desorganizada, en el resto de mi vida al contrario, soy disciplinada y esquemática. Pero aprendí a convivir con eso: aprovechar el desorden del que surgen las ideas o las imágenes, por un lado, atraparlas, mezclarlas con otras que ya tenía, dejarlas sedimentar, y también planear un poco mientras voy avanzando. En la novela es imprescindible tener una idea de final, al menos para mí, a pesar de que luego se modifique o vaya variando. Ayuda tener un norte. En los cuentos no lo siento tan así, se parecen más a raptos y quizás por eso los disfruto un poco más, te permiten soltarte con menos preocupación, jugar más libremente.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Disfruté de los griegos, los rusos, pero sobre todo me gusta muchísimo la literatura clásica europea: la francesa, la inglesa, la española y la italiana. También autores norteamericanos, un poco más contemporáneos. En particular la prosa y el teatro.
Muy especialmente me marcó desde temprano, como lectora, la literatura ligada a lo que podría caber dentro de la llamada corriente del existencialismo y “el absurdo”. Autores muy específicos que, entren o no en esa etiqueta formalmente, comparten para mí (desde mi lectura) determinados códigos: Jarry, Cocteau, Queneau, Perec, Ionesco, Beckett, Valle Inclán, Unamuno, Leopardi, Camus, Moravia, Vila-Matas y ahora Dixon. No podría explicar bien qué hace que en mi experiencia se unan, pero para mí forman familia: lo que les veo en común es que encarnan la literatura en sus propios cuerpos, la llevan puesta, como dice Vila-Matas de los shandys y se ha dicho de Duchamp. Son arte vivo. Y se valen del humor, el grotesco, el sinsentido para plantearlo. En esa misma línea, en cine: Woody Allen, Godard, Rohmer, Eustache, Fellini. Godard me ha vuelto loca. Si tuviera que elegir un actor que encarna ese mismo modelo del “artista artístico”, diría Belmondo, por ejemplo.
En paralelo me encanta que esos escritores y otros son maestros del desfasaje y el entrecruzamiento de los planos entre ficción y realidad, o de la metaliteratura. Ahí están los anteriores pero también Borges, Pirandello, Flaubert, Pessoa, Kafka, Joyce, Pavese, Monterroso, Tabucchi, Cortázar.
Y otros que me atraen por fuera de esos circuitos: Carver, Cheever y Philip Roth en Estados Unidos, Silvina Ocampo y Eduardo Berti de Argentina. Europeos recientes: adoro a John Banville y me interesan Nicoló Ammaniti y Delphine de Vigan.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

El libro de cuentos que acabo de publicar se titula Algunas familias normales, contiene diez relatos que escribí entre 2010 y 2014. Salió en marzo de 2016 por editorial Zona Borde de Argentina, y próximamente se venderá como e-book. En la contratapa han escrito dos de mis escritores favoritos actuales: Enrique Vila-Matas y Eduardo Berti.

En conjunto, trata sobre relaciones que se generan a partir de búsquedas y obsesiones por lograr esa idea absurda pero común de ser "normal" como sinónimo de felicidad. Por eso el último cuento, que se llama como el libro, se funda en la famosa frase de las familias felices de Tolstoi. Tener una familia tipo, dientes blancos, cabello en el lugar indicado, pareja armoniosa, hijos sanos, una bonita foto, éxito profesional. Buscan mostrar ese ridículo: siempre hay un detalle fuera de lugar, una foto mal sacada, cielo que sobra, algo que falta para que lo normal se cumpla. Algunos son bastante disparatados, construidos desde ese registro del sinsentido que comenté antes. También incluí diversas conjunciones de “familia”, en realidad de convivencia: padres e hijos o hermanos, pero hay cuentos donde la relación es entre un periodista y su investigado, o un fan joven y la estrella de cine vieja, un consorcio de edificio, un grupo de trabajo. Me animo a decir que son relatos con síntomas. Muchas veces aparece alguien externo encarnando el síntoma: una pareja de enanos, un músico indigente, un chico con una rara enfermedad, un señor que acumula miles de bolsas de basura en su patio, unas mujeres que muestran su disconformidad en el trabajo fumando en lugar de llorar, consorcistas que se oponen a la convivencia con una vecina, un taxista que decide secuestrar a una pasajera y su hija para armar con ellas una familia ideal. El contraste es que muchos de ellos se sienten bien en su anomalía, a diferencia de los otros que pretenden encajar dentro lo estereotipado. Sigo escribiendo, relatos y novela.


Mariana Sández (1973) es escritora, editora y gestora cultural. Licenciada en Letras, realizó estudios en Literatura Inglesa (Manchester) y la maestría de Teoría Literaria y Literaturas Comparadas, con especialidad en literatura y cine (Barcelona). Ha coordinado y desarrolla diversos programas literarios para instituciones de Buenos Aires como el Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo Latinoamericano (Malba), el Festival de Literatura (Filba), la Feria del Libro y Villa Ocampo, entre otras. Participa en proyectos editoriales de artes visuales y colabora como crítica literaria en distintos medios. Publicó el libro de entrevistas y ensayos El cine de Manuel. Un recorrido sobre la obra de Manuel Antín (Capital Intelectual, 2010). Algunos de sus cuentos, reunidos en este libro, obtuvieron premios en Argentina y en España.


*La foto es de Alejandro Guyot

lunes, julio 11, 2016

Francisco Narla - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Supongo que la respuesta no será original, pero se trata de una necesidad. Como en muchos casos, empecé de crío con pequeñas historias y relatos que, con el paso de los años, se fueron alargando y perfeccionando hasta llegar a las novelas.
Siempre he sido un lector voraz, apegado a la necesidad de conocer historias y, en mi caso, eso ha desembocado en el impulso de contar las propias ideas.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La verdad es que no tengo costumbres especiales, no soy supersticioso y creo que tampoco maniático.
Aunque sí que hay algunas cosas que tengo en cuenta. Creo que es importante escribir aquello que a uno le gustaría encontrar como lector en las librerías. Y opino que, para obtener un buen resultado, hay que dejar madurar las ideas. Suelo decir que hay que escribir mucho antes de mecanografiar…

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Quizás, influenciado por mis gustos como lector, podría decirse que disfruto encontrando historias que descubran y que inciten. A ser posible con algo de épica y, cuando es factible, que además ayuden a mantener viva la tradición oral y la cultura de mi zona.
Galicia y su folclore están siempre presentes de un modo u otro en mis obras. Casi siempre hay algún animal entre el elenco de personajes. Y, desde luego, el éxito se me ha acercado gracias a mis novelas históricas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Bueno, abundo en algo que ya he dicho, pero creo que el mejor consejo que puedo dar a quien desee enfrentarse a una historia y que yo mismo sigo a rajatabla es que hay mucho que escribir antes de mecanografiar. Hay que valorar mucho la historia, el cómo contarla, y los matices que le convienen antes de plasmarla en el papel. En resumen, reflexionar antes de escribir.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Le atribuyen al Sr. Janés aquella frase mítica de que hay escritores con mapa y otros con brújula. Y yo creo que, como ya ha quedado claro, yo soy de los que usan mapa. No me dejo llevar, razono, pienso, considero… Juego una partida de ajedrez con la historia antes de contarla, y solo me pongo a ello cuando lo tengo todo claro.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Muchos, muchísimos. Pero no únicamente los que me gustan sino también aquellos cuyos trabajos me atraen menos, porque de todos ellos se aprende, en un sentido o en otro.
En los últimos tiempos, puede que por aquello de la madurez, estoy aprendiendo a disfrutar de clásicos que, siendo más joven, se me atragantaron, por ejemplo, buena parte de la literatura rusa.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi última novela se llama Donde aúllan las colinas. Y es sin duda mi proyecto más personal. El personaje principal es un lobo, y a través de los ojos del animal descubrimos la codicia de Roma. A lo largo del último año de vida de Julio César conocemos la corrupción de la Ciudad Eterna y nos enfrentamos a la ambición desmedida del hombre, dispuesto a destrozar cuanto le rodea con tal de hacerse con el oro escondido en las montañas del norte español.


Francisco Narla (Lugo, 1978) es escritor y comandante de línea aérea. Ha publicado novela, relatos, poesía, ensayos técnicos y artículos. Como conferenciante, ha participado en diferentes foros, como centros universitarios o programas de radio y televisión (Cuarto milenio, El guardián de la noche o Milenio).
En 2009 publica su primera novela, Los lobos del centeno, tras cuyo éxito en España es editada en México para toda Latinoamérica. Caja negra, su segunda obra de ficción, ve la luz en noviembre de 2010, es un magistral thriller, une misterios oscuros y arcaicos con una trama de intriga actual enmarcada en el mundo de la aviación. En 2012 nos sorprendió con Assur, con la que recibe el aplauso del público y conquista las listas de los más vendidos. Y al año siguiente nos presenta Ronin, que le consagró como uno de los más versátiles y talentosos escritores de novela histórica de nuestro país.
Donde aúllan las colinas es su trabajo más personal y supone un brillante giro en su carrera.

jueves, julio 07, 2016

Josep Camps - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribir es un pasatiempo, una afición. Es algo que me llena y me permite contar cosas.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Necesito estar solo. A nivel de espacio, me adapto fácilmente a cualquier lugar. Para concentrarme, escucho música, generalmente rock y pop. Y procuro siempre tener a mano una cajetilla de cigarrillos; si no fumo, no escribo.  

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesa especialmente la crítica social, descubrir al lector eso que no cuentan los telediarios. Y profundizar en la parte oscura del alma humana.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Antes de sentarme delante de una hoja en blanco, procuro tener los deberes hechos, saber qué es lo que voy a escribir. Aunque después dejo que las cosas fluyan y no siempre acaban como las había planteado inicialmente.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Planifico a conciencia el esquema de la novela, pero así que voy avanzando se van abriendo nuevos caminos.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Mi gran referente ha sido Manuel Vázquez Montalbán y su Pepe Carvalho. Gracias a él escribo. También Lorenzo Silva, con su pareja Bevilacqua/Chamorro. Y siempre he sentido especial devoción por Mario Puzo, Jim Thompson y Zane Grey.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Este año he publicado Rezos de vergüenza, la segunda aventura protagonizada por Tiki Mercado, el sargento de los Mossos d’Esquadra. En junio también estará en librerías la antología de relatos Me estás pisando el Chéjov, donde participo con un cuento. Y estoy trabajando ya con Tiki 3, aunque aún tardará un tiempo en salir al mercado.


Josep Camps (Barcelona, 1964) es el creador de Tiki (Eutiquio) Mercado, el singular sargento de los Mossos d’Esquadra amante del rock and roll, protagonista de las novelas Melodía quebrada (Alrevés, 2014) y Rezos de vergüenza (Alrevés, 2016). Antes, publicó el ensayo El comercial (ESIC, 2010). En la actualidad colabora en diferentes publicaciones de literatura y de marketing, y escribe regularmente relatos de Tiki Mercado en la revista Bearn Black.

lunes, julio 04, 2016

Miguel Sandín - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Supongo que porque fui hijo único hasta los trece años en una época en la que no había elementos de distracción fácil como los móviles o las consolas. Los inviernos eran largos y fríos y en tal situación los tebeos primero y los libros más tarde se convirtieron en amigos fieles. Como es sabido, quien lee mucho algún día termina por escribir. Hoy día escribir ya es una necesidad, pero no disfruto, la búsqueda continua de la mejor frase me agota.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Los días de trabajo, pues los que no vivimos de la literatura debemos hacer malabares con nuestro tiempo, escribo por la tarde. Los fines de semana y en vacaciones por la mañana temprano. Supersticioso no soy, si las meigas llegan me encontrarán ante el teclado; maniático sí, especialmente en lo que respecta al sitio: el ordenador, la libreta de notas, la taza de café… todo en el mismo exacto sitio.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No me las planteo a priori, pero si hago una revisión a mis libros, debo aceptar que la memoria, el azar del destino y los conflictos en las relaciones humanas son mis temas recurrentes. Me interesan los personajes por dentro, explicar lo que no se ve, las motivaciones ocultas de los actos humanos.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No recuerdo si la frase es exactamente suya, pero la leí en un libro de Alfredo Bryce Echenique: Hay que escribir como si estuvieras muerto y todo el mundo te quisiera.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Para comenzar un libro solo necesito un personaje o una idea que me ilusione. A partir de ahí voy desenredando la madeja. Me gustaría tenerlo todo previsto desde el principio, pero la experiencia me ha demostrado que mis personajes son propensos a tomar decisiones propias y en esas discusiones la trama se va forjando de una manera dialéctica: yo quiero ir por un lado, mis personajes por otro y a veces negociamos, algunas me impongo y las más ellos deciden

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Mi primer gran deslumbramiento con lo que podría llamarse alta literatura fue Kafka, pero debo asumir que mi mayor fuente de placer e inspiración fue la literatura hispanoamericana: Vargas Llosa, por su maestría al diseñar los andamios de sus novelas; García Márquez, por su prosa delirante; Cortázar, poesía en estado puro; pero sobre todos ellos, Ernesto Sábato, capaz de hurgar con esa brutal honestidad en las almas de sus personajes.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Ahora mismo estoy metido en tres proyectos. El primero, Por si acaso te escribí, fue finalista del Premio Nadal 2015 pero tengo dificultades para publicarlo, tal vez por ser una novela compleja y dura. El segundo, La tripulación del Utopía es una historia surrealista, en la que diez de los más notables filósofos de la historia se encuentran en un barco con una prostituta por toda tripulación. El tercero, El hermano del tiempo, es una novela juvenil que aparecerá en febrero publicada por la editorial Bambú.


Miguel Sandín: Nací en Madrid en 1963. Tras abandonar en primer curso los estudios de derecho, estudié Filosofía en la Universidad Complutense. Allí fui miembro fundador y colaborador de la revista Thales, que hoy sigue editando la propia Universidad. Enamorado del teatro, formé parte de diversos grupos y por último me atreví a fundar mi propia Compañía, Karmesí Teatro. Desde hace casi treinta años doy clases en Secundaria y Bachillerato tanto de Filosofía como de Historia y Arte.
He publicado Haciendo diabluras (Teatro infantil. Ed. CCS. Madrid, 1996), Un tesoro bajo el volcán (Teatro infantil. Ed. CCS. Madrid, 1997), Súper David y Compañía (Teatro infantil. Ed. CCS. Madrid, 1998), El hada desmemoriada (Teatro infantil. Ed. CCS. Madrid, 2001), El gusano del mezcal (Novela. Ed. Edebé. Barcelona, 2008, con dos ediciones, traducida al francés y publicada por editorial JC Lattès), Expediente Pania (Novela juvenil. Ed. Edebé. Barcelona, 2009, dos ediciones y finalista del Premio Hache 2011), y Piensa también en el azar.( Novela. Ed. Edebé. Barcelona, 2010).

Pendientes de publicación he escrito Por si acaso te escribí, novela que quedó finalista del Premio Nadal 2015, El hermano del tiempo, una novela juvenil, y La tripulación del Utopía, una novela cómica sobre Filosofía.

jueves, junio 30, 2016

Tomás Downey - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Una de muchas respuestas posibles es que de chico tenía una valija llena de pedazos de objetos que usaba para jugar. Cada cosa que se rompía en casa, un teléfono de disco, una calculadora, una linterna, todo iba a parar a mi maletín. Desarmaba esas cosas, o las rompía a martillazos si es que no encontraba por dónde abrirlas, y luego intentaba reconstruirlas injertándoles otras piezas. Trataba de entender su funcionamiento y hasta jugaba a arreglarlas, cosa que nunca sucedía. Pero lo que me interesaba por sobre todo era la lógica interna, los circuitos mediante los cuales un cable conectaba un punto con otro, para qué servía cada pieza. Por esa época decía que cuando fuese grande quería construir robots, pero nunca fui hábil con las manos.
            Entonces empecé a leer, y años más tarde a escribir. Un relato es, en cierta medida, una máquina que tiene su propia lógica. Consta de partes que están conectadas entre sí; y si no sobran ni faltan piezas, funciona.  

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Me suele costar mucho concentrarme y no paso lapsos de más de media hora sentado. O una, como mucho, si estoy trabajando en algo que me entusiasma y que no me ofrece resistencia. En principio, necesito silencio. Pero a veces escribo en bares y ese murmullo de voces también funciona. También es importante estar solo, en general, y que a nadie se le ocurra espiar la pantalla mientras trabajo. Hasta que yo no sienta que un texto está listo para que otros lo lean, es como si me vieran desnudo.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

A grandes rasgos, lo que tiene que ver con las relaciones humanas, que son siempre mecanismos de contrapeso. Las dinámicas que se dan dentro de una familia, o en las relaciones de pareja, están hechas de lenguaje; que es nuestra forma de comunicarnos y, a la vez, la fuente de todos los malentendidos. Ese juego entre lo que podemos decirnos y lo que no es muy interesante. En ese margen, para mí, existe la literatura, o al menos una de las tantas formas de entenderla.  

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Tengo que recordármelo todo el tiempo porque me lo olvido, pero: tener paciencia. Cuando me siento a escribir, o a hacer cualquier cosa, quiero ver el fruto de mi trabajo en el mismo momento, quiero ver un avance. Y a veces tardo semanas en terminar un cuento. Todos los días dedico dos o tres horas a escribir, y a veces, en todo ese tiempo, solo logro unos pocos párrafos, o hago correcciones casi insignificantes. En general, escribo de a poco; y tengo que hacer un esfuerzo para no frustrarme cuando no encuentro el rumbo. Porque en lo concreto vivimos una cotidianeidad trabada, trabajosa, hasta que de repente algo sucede, se cristaliza. Entonces tomo un poco de distancia y veo que todos esos pequeños detalles, esas horas que parecían perdidas, terminaron por servir para darle forma a un texto terminado.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Si pienso la historia completa de antemano suelo tener demasiado presente lo que quiero decir, y pongo al texto en función de esa idea prefijada. Y el relato, así, pierde elasticidad. A medida que avanzo voy descubriendo cosas que no tenía planeadas, y para prestarles atención tengo que ir despacio. Si sé hacia donde voy, exactamente, me gana la ansiedad y me apuro, quiero llegar al final. Y es necesaria la paciencia; porque cuanto más detalles tiene el mundo que construimos, más verosímil es. Gana en profundidad, en perspectiva. A la vez, seguir el pulso de la historia es tratar de encontrar su propia lógica y dejarse llevar por ella. Si trato de forzarla al molde que le había preestablecido, el resultado suele ser un relato en función de ideas más que de sensaciones. Salvo alguna que otra excepción, el final de una historia suele quedar claro cuando ya pasé la mitad, más o menos. Me es necesaria esa libertad de no saber bien adónde voy.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Haciendo un recorte arbitrario y ecléctico, en este momento se me ocurre nombrar a: J. P. Donleavy, Raymond Carver, Kelly Link, Lydia Davis, Mellville, Salinger, Matheson. Todos norteamericanos. Tres libros que me marcaron muchísimo, en distintas etapas de mi vida, son Historia de Hadas en Nueva York, Soy Leyenda, y Magia para Principiantes. Otros: Bolaño y sus cuentos, o Los Detectives Salvajes. Rulfo con Pedro Paramo. Di Bendetto con Zama. Puig y Boquitas Pintadas. Más acá, en el tiempo y el espacio: Falco, Enriquez, Schweblin, que son tres cuentistas argentinos enormes, aunque también incursionaron en otros géneros. También Katchadjian, Gamerro, García Lao. Leo mucha narrativa argentina contemporánea. Y no puedo dejar afuera a Borges, aunque debería estar implícito en cualquier lista de este tipo.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi primer libro, Acá el tiempo es otra cosa, se publicó en Argentina en agosto de 2015 por editorial Interzona, y ganó el primer premio en género cuento del Fondo Nacional de las Artes, edición 2013. Ahora estoy trabajando en un nuevo libro de cuentos, que se mueve entre lo fantástico y lo extraño, y que trata de profundizar algunas ideas que esbocé en el anterior.


Tomás Downey nació en Buenos Aires, Argentina, en 1984. Es guionista, egresado de la ENERC, la escuela de cine del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales. Acá el tiempo es otra cosa es su primer libro, ganador del 1º Premio del Fondo Nacional de las Artes, edición 2013, en género cuentos, y publicado por Editorial Interzona en agosto de 2015. 

lunes, junio 27, 2016

Rubén Abella - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Dice António Lobo Antunes, y yo estoy de acuerdo, que a esa pregunta cada escritor puede dar quince o veinte respuestas verdaderas, aunque seguramente ninguna sincera del todo pues lo cierto es que nadie sabe de verdad por qué escribe: es como preguntarle a un manzano por qué da manzanas. Yo escribo, esencialmente, porque me lo pide el cuerpo. Y porque miro a mi alrededor y hay un montón de cosas que no me cuadran. Y porque me intriga hasta dónde puede llevarme lo que escribo. Y porque hay pocas cosas más bellas que el lenguaje. Y porque quiero hacer sentir a los demás la conmoción que siento yo cuando leo. Y porque si no escribiera, no sabría qué hacer al levantarme por la mañana… Podría seguir dando porqués, pero el primero es el bueno.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Puedo pensar y tomar notas en cualquier sitio, pero escribir, escribir en serio, solo lo hago en casa y por las mañanas. A partir de la hora de comer la imaginación ya no me funciona con la misma eficacia. Suelo escribir el primer borrador de mis libros a bolígrafo, por lo general en un cuaderno Moleskine grande rayado. La mayor parte de ese magma inicial nunca llega a la pantalla del ordenador. El cuaderno, sin embargo, me da una comprensión global —y yo diría que espacial, tridimensional— del proyecto que tengo entre manos. Soluciono muchos problemas narrativos paseando, o en el metro —el ritmo casi hipnótico de los trenes me ayuda a enhebrar ideas—, o al acostarme, en esos momentos mágicos en que uno pende entre el sueño y la vigilia.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Decía el gran Torrente Ballester que el escritor es aquel que puede ver al mismo tiempo las dos caras de la luna. Ver la cara iluminada es relativamente sencillo. Lo complicado es ver qué sucede en la oscura. A eso, a averiguar qué hay al otro lado de la puerta, dedico gran parte de mis energías ceativas. También me obsesiona la memoria, que siempre me ha parecido un mecanismo mental muy poco fiable y tremendamente imaginativo. Mis dos últimas novelas, Baruc en el río y California, están narradas por personajes obsesionados con el recuerdo, con poner orden en el presente a partir de los retazos recompuestos del pasado. Me interesan las relaciones de pareja, la familia, la identidad, las falsas apariencias, el engaño, la naturaleza esquiva de la verdad.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

De Hemingway he aprendido a no dejar el escritorio sin saber por dónde va a seguir la historia día siguiente. Él estaba convencido de que así la mente sigue trabajando la trama aunque tú ya estés haciendo otras cosas. Y la verdad es que funciona. Además, esa técnica evita —o al menos mitiga un poco— el temido vértigo de la página en blanco. Al final de cada jornada, como aconsejaba Flaubert, leo en voz alta lo que he escrito. Es la prueba del algodón. La mejor forma de detectar lo que no funciona.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Un poco las dos cosas. Escribir es para mí una combinación de la mente y el instinto. Es bueno programar, pero también escuchar lo que te va diciendo la historia. Planifico las líneas maestras de la trama, las escenas fundamentales que la vertebran. Trato de saber lo más posible sobre los personajes. Pero siempre estoy abierto a lo inesperado, a las sorpresas que surgen de la propia escritura, de lo contrario este oficio sería un poco aburrido. Escribir es siempre una exploración, no una confirmación de lo que ya sabes. En buena parte escribir es también incertidumbre. La gente que no duda no suele escribir.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Decidí hacerme escritor de adolescente al leer Mientras agonizo, de William Faulkner. No entendí casi nada, pero quedé deslumbrado por el poder de su lenguaje. Así aprendí que en literatura uno no tiene que comprenderlo todo, que hay cosas esenciales que ocurren bajo los radares de lo inteligible, a un nivel más profundo. También me ha marcado mucho Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Lo abra por donde lo abra, siempre logra emocionarme. Otros autores que me conmueven son Robert Walser, E. L. Doctorow, Joseph Roth, Chejov, Dostoievski, Tobias Wolff, Milan Kundera, Álvaro Mutis, Raymond Carver… Y no dejo de revisitar los clásicos. Hace poco releí Hamlet y me impresionó aún más que la primera vez.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Lo último que he publicado es una novela titulada California (2015), un vía crucis en quince capítulos que narra el descenso a los infiernos de un hombre exitoso. En el origen de California está una cita del poeta metafísico inglés John Donne: nadie duerme en la carreta que lo lleva de la cárcel al patíbulo, y sin embargo todos dormimos desde la matriz hasta la sepultura, o no estamos despiertos del todo. Puede que ese sea el gran error de César O’Malley, el protagonista de California. Su gran pecado. Y acabo de terminar una nueva novela. Por ahora solo puedo decir que es una historia polifónica y que se titula Dice la sangre


Rubén Abella es licenciado en Filología Inglesa y ha cursado estudios de postgrado en las universidades de Tulane (Nueva Orleans, Estados Unidos) y Adelaida (Australia). Su primera novela, La sombra del escapista, recibió en 2002 el Premio de Narrativa Torrente Ballester y con su segunda, El libro del amor esquivo, resultó finalista del Premio Nadal en 2009. En 2007 No habría sido igual sin la lluvia mereció el Premio Mario Vargas Llosa NH de Relatos, feliz incursión en el género del microrrelato que quedó revalidada en 2010 con Los ojos de los peces. En 2011 publicó Baruc en el río. California (2015) es su cuarta novela. Rubén Abella compagina la escritura con la fotografía y la docencia. Ha impartido cursos y conferencias sobre diversas materias en universidades de todo el mundo y es profesor de la Escuela de Escritores y de la Universidad Pontificia Comillas de Madrid

jueves, junio 23, 2016

Esther Cross - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Siempre me gustaron los libros. Cuando era chica, las paredes de mi casa estaban forradas de libros.  Ahora pasa lo mismo en mi zona de la casa. Es mi forma de vida.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Busco silencio, me cuesta concentrarme porque hay tanto para escuchar y ver. Una no quiere perderse nada pero en el momento de escribir hay que sumergirse. Me gusta escribir en los bares a pesar de los gritones.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

En este momento, que es el único del que puedo dar testimonio: los milagros del malentendido, mi madre, llegar temprano y llegar tarde.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Captar lo que una realmente quiere escribir y dejarse llevar por eso.  Después detectar el momento en que una tiene que empezar a  llevarlo. Una vez en dominio, largarse de nuevo.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

De las que se dejan llevar por la historia en el asiento del piloto. 

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Moby Dick. El juguete rabioso. El lector común y Un cuarto propio. La condesa sangrienta de Valentine Penrose  -también leída por Alejandra Pizarnik. La balada del café triste.  Los relatos de Kafka. La poesía de Leopoldo María Panero.  Nadie encendía las lámparas, de Felisberto Hernández. Crimen y castigo. Los cuentos de Flannery O’Connor,  … Dejo aquí para que la cabecera no se hipertrofie.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Lo último que publiqué fue La mujer que escribió Frankenstein, un libro sobre Mary Shelley, el mundo que la rodeaba y la influyó y que ahora vemos, en retroactivo, bajo la influencia de ella.

En este momento estoy corrigiendo un libro de cuentos, que se llama Los que volvieron y será publicado este año.


Esther Cross (Buenos Aires, 1961) ha publicado  Bioy Casares a la hora de escribir y Conversaciones con Borges en el taller literario, libros de entrevistas con los autores, escritos en colaboración con Félix della Paolera; las novelas Crónicas de alados y aprendices, La inundación, El banquete de la araña, Radiana y La señorita Porcel y los libros de cuentos La divina proporción y Kavanagh.  Tradujo Once tipos de soledad, de Richard Yates y estuvo cargo de la traducción y selección de cuentos de dos libros de William Goyen publicados en Argentina: La misma sangre y otros cuentos y Ángeles y hombres. En el año 2012, tradujo los Cuentos Completos del mismo autor, en una edición compartida con Carlos Ribalta, para la editorial Seix Barral, de España. En el 2009, editó y prologó, junto a Ángela Pradelli, la antología La Biblia según veinticinco escritores argentinos (Emecé Planeta, Argentina).  Su último libro, La mujer que escribió Frankenstein, fue publicado por Emecé en el año 2013.

lunes, junio 20, 2016

Miguel Sánchez Robles - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Esa pregunta es la más difícil que me han hecho nunca. Parece fácil, pero no lo es. En realidad nadie sabe muy bien por qué escribe. Hay gente que respondería: por éxito, por fama, por dinero, por necesidad, por trascendencia... Hay escritores que lo tienen muy claro y lo reflejan muy bien en su Literatura contando “peripecias” o algo así. Pero eso sería siempre una aproximación. Yo creo que escribo por “salvación”. Escribir salva, no sé exactamente de qué, pero salva. Te ayuda a encontrarle un sentido a la vida. Encontrarle un sentido a la vida es un milagro en sí mismo. La vida no tiene sentido y cada uno le encontramos uno. Algunos le encontramos ése.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Manías y supersticiones no tengo. Costumbres y preferencias, sí. Escribo por las tardes. Sobre todo al atardecer y a primeras horas de la noche. Generalmente a esas horas en las que más audiencia tiene la televisión.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Mi tema primordial es “la congoja”. Esa congoja de uno mismo que nunca se te va, que te acompaña siempre y que se instala en tus ojos para mirarlo todo con una luz distinta o algo así. No me interesa contar cosas, sino testimoniar la conmoción, el asombro, la sorpresa misma de estar vivo en un mundo hermoso y cruel, bello y ridículo al mismo tiempo. Muy bello y muy grotesco. Pasmosamente bello y extremadamente esperpéntico.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Una vez, en una cena, le oí a José Hierro que había que escribir con “el hígado”. Creo que entendí lo que quiso decir y estoy de acuerdo con ello. Huyo de la banalidad, de los diálogos inanes que llenan las novelas, de las peripecias, de los asesinatos, esa manía o moda de los asesinatos. Cuando mejor se escribe es cuando no queda casi nada que decir. Así escribía Samuel Beckett. Y así creo que se escribe con o desde el hígado, como decía Hierro.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Mi escritura parte siempre de una pulsión, de una idea, de un sentimiento. Luego todo viene solo, todo va concurriendo y te sorprende cómo se desarrolla y encaja en el universo verbal de un relato o de un poema. Planificar no me sirve, siempre me falla luego. Sé lo que quiero transmitir y de ahí parte todo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No tengo autores favoritos. Cada vez me gustan menos autores. Hay autores que me gustaron y ya no me gustan. Tengo un problema con eso. Me cuesta mucho trabajo encontrar novelas que pueda terminar. O poesía que me guste, que yo la pueda considerar como poesía “verdadera”. Tampoco he sido de releer libros. Sólo Mortal y rosa de Umbral y En ausencia de Blanca y Nada del otro mundo de Muñoz Molina son de los pocos libros que he releído. Esas tres obras, junto con el Libro del desasosiego de Pessoa y El llano en llamas de Juan Rulfo, son tal vez los libros que más me han impactado. Y El balcón en invierno de Luis Landero. Es tan difícil encontrar libros así, que deslumbren.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Estoy terminando un poemario y una novela muy corta, un texto muy condensado, un libro que no tendrá más de 125 páginas porque me parecen aberrantes esas novelas actuales voluminosas  llenas de diálogos superfluos que están de moda ahora. Creo que las llenan de páginas para justificar los veinticuatro o veinticinco euros que te cobran por ellas. Te los podrían cobrar igual, porque un buen libro en realidad es una obra de arte que tiene su valor, pero te aliviarían si las redujesen. Estoy convencido de que hay algo de artificial y venal en hacerlas tan largas, tan extensas.

Lo último que he publicado ha sido una novela titulada Nunca la vida es nuestra y un poemario Las palabras oscuras, ambas obras premiadas en importantes certámenes literarios fuera del ámbito comercial. 


Miguel Sánchez Robles (Caravaca de la Cruz, 1957). Catedrático de Geografía e Historia y escritor.
En poesía ha obtenido premios como el “Gabriel Celaya”, “Blas de Otero”, “Leonor”, “Esquío”, “Barcarola”, “Claudio Rodríguez”, “Miguel Hernández”... Y   publicado los libros: Las palabras oscuras, El Tiempo y la Sustancia, Materia predilecta, Instrucciones para reiniciar un cerebro o Treinta maneras de mirar la lluvia...

Ha escrito y publicado también las novelas: Donde empieza la Nada, Nunca la vida es nuestra, La tristeza del barro y Corazones de cordero y es autor del libro de ensayo El sentido del mundo, con el que obtuvo el premio “Becerro de Bengoa” de la Diputación Foral de Álava.

jueves, junio 16, 2016

Juan Carlos Chirinos - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me lo preguntan desde hace mucho. Creo que la respuesta, por ahora, es esta: Estoy buscando.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Solo una: escribir sin sueño y sin hambre.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

El mal. En todas sus formas. Los animales. En todas sus formas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

«Dale que no viene carro».

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Depende; «a veces soy casada, a veces soy soltera», dijo María de Medeiros una vez en una entrevista.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Ahora, Joseph Roth. Jorge Edwards. E. A. Ch. Wassianski. Nabokov. Siempre: José Balza y Benito de Nursia.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

La manzana de Nietzsche (Ediciones La Palma, 2015) es mi libro más reciente; es un libro de relatos en el que exploro los límites que pueden expandir la ficción; es decir, cómo se pueden contar un universo diferente, que no necesite de la muleta de realidad. Además, ejecuto una pequeña venganza contra los intelectuales que bajan la cerviz ante el poder, sobre todo los intelectuales del primer mundo cuando se enfrentan al tirano de sus sueños más mojados.


Juan Carlos Chirinos. Estudió literatura en Caracas y Salamanca. Ha publicado los libros de relatos Leerse los gatos (1997), premio de la embajada de España en Venezuela, Homero haciendo zapping (2003), premio de la bienal Ramos Sucre y Los sordos trilingües (2011); las novelas El niño malo cuenta hasta cien y se retira (2004), finalista del premio internacional de novela Rómulo Gallegos, Nochebosque (2011) y Gemelas (2013); y las biografías Miranda, el nómada sentimental (2006), La reina de los cuatro nombres: Olimpia, madre de Alejandro Magno (2005), Alejandro Magno, el vivo anhelo de conocer (2004) y Albert Einstein, cartas probables para Hann (2004), seleccionada esta última por el Ministerio de Educación de México para las escuelas de educación básica. Sus textos han sido incluidos en numerosas antologías en Venezuela, España, Estados Unidos, Francia, Argelia, Cuba, Marruecos y Canadá. En The Contemporary Spanish-American Novel, la crítica Elda Stanco Downey, del Roanoke College, ha escrito que «una clave para entender y disfrutar plenamente de sus novelas y cuentos es encontrar las pistas intertextuales de sus historias.» Reside en Madrid, donde trabaja de asesor literario y profesor de escritura creativa.



*La foto es de Milagros Socorro

lunes, junio 13, 2016

Susana Hernández - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Es una necesidad. Algo que no puedo evitar. Lo hago desde pequeña. Siempre supe que escribir era lo que más me divertía en el mundo, lo que de verdad me llenaba. Y sigo sintiéndolo igual.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Soy poco maniática. Necesito un ordenador y buen té. Poco más. Rindo mejor por la tarde que por la mañana. Antes solía escribir de noche, pero cada vez lo hago menos.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Básicamente mis novelas habla de relaciones. Es un tema tan apasionante como infinito. Se pueden abordar desde mil puntos de vista distintos. Luego hay otros temas que son recurrentes: el miedo, la culpa, la lealtad, los límites morales.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Procuro escribir sin pensar en el lector. Hacerlo supone una presión innecesaria. Hay que ser lo más honesto posible con uno mismo.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Las planificaciones no me sirven de mucho. Siempre acabo cambiando casi todo lo que había pensado. Lo que mejor me funciona es tener algunas cosas claras, unos puntos de referencia sobre la trama, y sobre todo unos personajes lo mejor definidos posible, y  partir de ahí, voy construyendo la novela. Normalmente del primer borrador al último (suelo hacer cuatro o cinco) hay muchísima diferencia. Me gusta empezar en un punto y acabar en otro completamente diferente.  La posibilidad de que por el camino sucedan cosas sorprendentes.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Va con las época. Ahora mismo me quedo con Mankell y Higmisth. En otras épocas han sido Carver, Anaïs Nin o Pío Baroja. Todos ellos son autores que me han marcado de un modo u otro. Como obra, Ana Karenina.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Ahora mismo estoy acabando de corregir una novela que espero que se publique a finales de año o a principios del siguiente. No puedo decirte mucho más. Solamente que no pertenece  a la serie protagonizada por la subinspectora Santana, personaje central de mis tres últimas novelas. Es una historia muy negra, en la que no aparecen policías ni investigaciones.  También estoy con proyectos de teatro. Por otro lado, en junio verá la luz una antología en la que participo con otros doce autores. Se llama Obscena y está dirigida por Juan Ramón Biedma.  Y sigo con la promoción de mi última novela, Cuentas pendientes en festivales. Estaré en Valencia Negra y en la Semana Negra de Gijón.


Susana Hernández (Barcelona) ha estudiado Imagen y Sonido e Integración Social y compagina estudios de Investigación Privada y Psicología. Ha colaborado en diversos medios de comunicación ejerciendo como crítico musical y redactora de deportes, así como locutora en medios radiofónicos. Ha publicado las novelas: La casa roja (Premio Ciudad de San Adrián 2005/ LcLibros 2013), La puta que leía a Jack Kerouac (Lesrain 2007/LcLibros 2012), Curvas peligrosas (Odisea Editorial 2010), Contra las cuerdas (finalista a la mejor novela Festival Valencia Negra 2013) (Alrevés Editorial 2012) y Cuentas pendientes (Alrevés Editorial 2015) (finalista a la mejor novela negra en Tenerife Noir 2016, Salamanca Negra 2016 y Premios Novelpol 2016). Rebeca Santana, protagonista de la serie que incluye hasta la fecha las novelas Curvas peligrosas, Contra las cuerdas y Cuentas pendientes fue elegida mejor personaje de novela negra y policial 2012 en los Premios LeeMisterio.
Asimismo ha participado en varias antologías de género negro: Elles també maten (Llibres del Delicte 2013), Fundido en negro (Alrevés Editorial 2014) y Diez negritos, nuevas voces del género negro (Alrevés Editorial 2015).
En 2015 se ha estrenado como autora de teatro con el texto "El ascensor", que recientemente ha sido adaptado al cine.
En su haber cuenta con diversos premios de relato, novela y poesía. Actualmente imparte talleres literarios y colabora en diversas publicaciones.