jueves, enero 19, 2017

Cristina Gálvez - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me temo que no voy a añadir nada nuevo a esa cuestión tan antigua. La verdad es que, aunque resulte un lugar común, escribo porque no puedo dejar de hacerlo. Ana Mª Matute decía algo que siempre me ha parecido certero: que escribir no es una profesión sino una forma de estar en el mundo. Y la forma en la que estamos en el mundo tiene mucho de inexplicable e incontrolable. Ha habido épocas de mi vida en las que he intentado dejar la escritura de lado; me causaba tanta impresión y respeto que me llevó mucho tiempo considerarme “apta” para acercarme a ella. Recuerdo escribir desde muy pequeña, pero avergonzarme terriblemente de que alguien supiese que escribía. Escribir es un asunto doloroso para las mujeres, creo que más que para los hombres. Nos pueden más las inseguridades, el temor a la exposición pública, a la crítica. Pero, como digo, es algo que en cierto modo te elige. Puedes hacer caso omiso de esa elección y dedicarle solo las sobras de tu tiempo y tu energía, pero las consecuencias, al menos para mí, han sido desastrosas: perder la propia riqueza, dejar marchitar la alegría. Yo he intentado mantener la escritura dentro de una cerca con la ingenua esperanza de que no invadiera mi vida —porque escribir invade, se lo apropia todo, exige un compromiso que aterroriza a veces— pero al final me he dado cuenta de que mi existencia tiene mucho más sentido cuando dejo que escribir ocupe en ella el lugar que le corresponde. El precio es alto, pero la recompensa es mucho mayor.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Creo que no tengo grandes manías ni supersticiones, pero sí que prefiero escribir por la mañana, que es cuando me siento más despejada y más “transparente”, cuando el ruido todavía no ha hecho su aparición en forma de conversaciones, correos electrónicos y asuntos mundanos. Suelo escribir en casa, aunque no tengo un sitio preciso: voy itinerando de la mesa del salón al escritorio, de ahí al sofá, a veces al suelo... Si me bloqueo, siempre me sienta bien hacer alguna tarea doméstica, trasplantar un esqueje o regar las plantas; son ocupaciones que de alguna manera vuelven a conectarme con el flujo natural de la vida y le quitan peso a esto de escribir. Las primeras versiones siempre las escribo a mano —me encanta escribir a mano—, en cuadernos de papel blanco, y si es posible cosidos, sin anillas. Y con pilot azul. Vaya, pues sí que tengo manías…

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La pérdida de la inocencia, el descubrimiento del amor y el desamor, la soledad, la insatisfacción vital, el miedo a la diferencia… Podría resumirlo en un sentimiento de ¿qué narices estoy haciendo aquí y qué clase de mundo es este? Y tal vez añadiría: ¿y por qué no puedo irme a vivir a una isla desierta?  

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

A la hora de arrancar una historia, siempre intento guardar bajo llave esa voz interior que yo llamo la señorita “vaso medio vacío”, crítica destructiva y aguafiestas donde las haya que puede atascarme en la primera frase de cualquier texto. Para apaciguarla, le prometo dejarla salir cuando toque la fase de edición, algo que siempre la entusiasma y para lo que, es cierto, resulta imprescindible.
En términos generales, también intento —aunque no siempre es fácil— buscar espacios y tiempos de silencio, sin teléfono, correos ni citas pendientes,  si puede ser cerca de la naturaleza. Sin llegar a ser como Thoreau —aunque ya me gustaría a veces—, escaparme de la ciudad unos cuantos días y caminar en silencio siempre me carga las pilas creativas.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Sin ninguna duda, pertenezco al primer grupo. Nunca se me ha dado bien planificar, mucho menos a la hora de escribir. Reconozco que, al escribir relato, puedo permitirme ese lujo con más facilidad. Suelo empezar a escribir a partir de un personaje, un conflicto o una atmósfera que me interesa, pero rara vez sé cómo va a desarrollarse la historia. En algún momento en mitad de la escritura el final aparece y eso ya me da un puerto hacia el que moverme. Pero el salto mortal de los personajes desde un lugar al otro es siempre una aventura. La parte positiva es que nunca pierdo el interés en la historia; la negativa, que siempre temo quedarme colgada en algún punto del recorrido, lo cual también me ocurre a veces.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

En mi juventud he leído mucho a Cortázar, a Dostoievsky, a las hermanas Brönte, a García Márquez... Son lecturas que dejan huella y que sin duda han modelado mi mirada literaria, aunque luego esta haya ido evolucionando con el tiempo. Pero si hablo de autores que tengo en la mesita de noche —autoras, en este caso—, los cuentos de Clarice Lispector se llevan el primer premio, seguidos de cerca por cualquier obra de Carson McCullers, Natalia Ginzburg, Cristina Fernández Cubas o Lydia Davis. Bueno, incluyo también los Nueve cuentos de Salinger y Las ciudades invisibles de Italo Calvino, y que conste que no lo hago por igualar cuotas de género.
En poesía, me quedo con los poemas de Alberto Caeiro y Álvaro de Campos —heterónimos de Pessoa— y con la inigualable y siempre por descubrir Emily Dickinson.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

El último libro que he publicado es una colección de cuentos titulada El verano ya no está aquí (Nazarí, 2016). Es un proyecto que ha ido creciendo a lo largo de varios años, lo cual a veces ha sido algo desesperante pero creo que ha mejorado mucho el resultado final. Cada cuento está escrito en momentos muy diferentes del recorrido, pero todos tienen un hilo conductor evidente, la idea del “verano perdido” por el que se siente nostalgia, o bien el nunca hallado que los personajes se empeñan en perseguir. El verano, claro está, no es la estación del año —o no solo—, sino que tiene que ver más bien con los anhelos, los ideales, los sueños perdidos, la creencia de que existe un paraíso en el que poder refugiarse. Y bueno, no cuento más, tenéis que leerlo…




Cristina Gálvez (Melilla, 1978) es doctora en Antropología y licenciada en Ciencias Ambientales. Ha publicado los libros de relatos Monstruos cotidianos (Traspiés, 2008), El verano ya no está aquí (Nazarí, 2016) y Afinidades (Siete Suelos, 2002). Cuentos suyos han aparecido en diversas antologías y obras colectivas, y en revistas literarias como Mucho cuento o Quimera. Ha ganado varios premios de relato y resultó finalista, entre otros, del premio Cosecha Eñe en 2011. En la actualidad facilita talleres de escritura creativa en Granada, ciudad de la que suele escapar pero a la que siempre acaba volviendo.

lunes, enero 16, 2017

Rodolfo Notivol - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Hace unos días escuché decir a Andrés Trapiello en una charla que escribe porque le hace vivir más intensamente. Me parece que ese es un buen motivo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No soy demasiado maniático, pero sí muy desordenado. Escribo con ordenador, pero tomo muchas notas a mano en pequeños papeles que luego en ocasiones no encuentro. También acostumbro, al terminar un fragmento, a hacer nuevas versiones cambiando el tiempo verbal o la persona del narrador. Son variaciones que te ayudan a encontrar dónde está aquello que no acaba de encajar.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La vida, el amor, la familia, la búsqueda de la felicidad, el paso del tiempo, las relaciones humanas… Nimiedades de ese tipo, ja, ja. No, en serio, supongo que un poco los mismos temas que mueven a cualquier otra persona a escribir. Creo que los asuntos de los que tratamos, sobre todo en narrativa, son comunes a casi todos los escritores; las diferencias están en el punto de vista y en los matices. Estos últimos son los que dan valor a la literatura y la hacen perdurar, los que la individualizan.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Ser compasivo con los personajes. Atender a los pequeños detalles. Huir de la solemnidad. Utilizar las palabras de cada día, como decía Natalia Ginzburg, y a ser posible que esas palabras sean las justas. Narrar con la intensidad con la que un moribundo te cuenta su vida, aun aquellos momentos en los que aparentemente no se cuenta gran cosa. Plantear preguntas todo el tiempo, pero no dar demasiadas respuestas.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Trabajo desde un esquema general, desde una primera idea. Pero luego borro y cambio sin parar. Creo que no sabría hacerlo de otra forma. Aunque, dado lo que he tardado en acabar mi último libro, quizás debería replanteármelo. Ja, ja.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Ignacio Martínez de Pisón, José María Conget, Cristina Grande, Ismael Grasa, Daniel Gascón, Félix Romeo, Natalia Ginzburg, Alice Munro, Anne Tyler, Mona Simpson, Patrick Modiano, Tobias Wolff, Juan Marsé, Antón Chéjov, Mercè Rododera, Junot Díaz, Sherman Alexie, Sam Shepard… y unas cuantas decenas más.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Acabo de publicar una novela titulada Vaciar los armarios, una saga familiar que se extiende a lo largo de ochenta años, desde la guerra civil hasta la década pasada, y que abarca seis generaciones de la misma familia. Como toda narración sobre una familia, se pregunta sobre ese montón de temas que están en el centro de todas ellas: el cariño y sus complicaciones, la incapacidad para expresar los sentimientos, la búsqueda de la felicidad, las palabras que nunca llegaron a decirse, las manos tendidas… He querido que fuera una historia que atendiera a los pequeños detalles, que hablara de seres humildes y que estuviera llena de mujeres, mujeres complejas y poderosas. Todo contado sin condescendencia, pero con una mirada compasiva.


Rodolfo Notivol (Zaragoza, 1962). Licenciado en derecho por la Universidad de Zaragoza. Finalista del premio de relatos NH en 1999 y ganador del premio Ciudad de Zaragoza en 2000. Colaborador en medios de comunicación como Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, Rolde o Turia. Es autor del libro de relatos Autos de choque (Xordica, 2003). Acaba de publicar Vaciar los armarios (Xordica, 2016), su primera novela.

jueves, enero 12, 2017

Lilian Neuman - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque es la mejor forma de entrar en un mundo y entenderlo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No me gusta la luz del sol para escribir.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No sabría decirlo. Todo tiene un lado raro que hay que entender.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Cada vez más, el de Carmen Martín Gaite: “El lector no sabe nada de lo que le vas a contar”.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Ni una cosa ni la otra

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

 No escribiría si no hubiese leído a Salinger, ni a Liliana Heker.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último libro se llama Viejas revistas, y es una memoria sentimental. Lo próximo sucede en mi barrio en Barcelona.



Lilian Neuman (Rosario, 1960) es autora de la novelas Levantar ciudades (Destino) y Viejas Revistas (ediciones Alción) En Buenos Aires, formó parte del taller de Liliana Heker. Ha trabajado y trabaja en distintas editoriales y agencias literarias, sobre todo en la lectura y proceso de edición de originales. Escribe en el periódico La Vanguardia, en especial sobre novela negra. Ha colaborado en distintos medios y publicado trabajos periodísticos sobre diversas gentes y fisonomías de Barcelona, ciudad en donde vive desde 1991. Sus trabajos se han publicado principalmente en la revista Barcelona Metrópolis. Actualmente sigue trabajando sobre la vida en la ciudad. Junto con la periodista Rosa Mora dirige el blog “Las damas conversan sobre el crimen”. Y participa en la antología Barcelona Negra, publicada en 2016 por Editorial Siruela. Es miembro del equipo de profesores del Máster de Edición de la Universidad Pompeu Fabra, desde su inicio en 1995. Desde 2014, como voluntaria de Bibliotecas de Barcelona, dirige el taller para personas mayores de “Lectura y conversación”.

lunes, enero 09, 2017

José Luis Melero - Cuestionario básico



1.- ¿Por qué escribes?

En mi caso, que siempre he escrito libros sobre libros, lo hago por la necesidad que tengo de contar mis lecturas, de hacer partícipes a los lectores de mis libros más interesantes y desconocidos, de esos que no están en el canon y que nos vuelven locos a los bibliófilos buscadores de tesoros.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

En casa, siempre a ordenador y a cualquier hora del día o de la noche. En los viajes, en los que escribo mucho, siempre a mano, en un cuaderno, y a lapicero. Con un lápiz de esos que tienen una gomita de borrar en la parte superior. Así, escribo y corrijo.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesan la bibliografía, los libros de la bohemia, los de los raros y curiosos, los relacionados con la guerra civil, los de la poesía y narrativa españolas de los siglos XIX y XX, los de historia de España del mismo período, y los libros relacionados con Aragón, porque uno debe amar su tierra y el lugar donde vive. Pero en realidad me interesa casi todo. Yo soy de esos a los que casi nada le es ajeno. De esos que queremos leer y saber de muchas cosas y acabamos, claro, por no saber de casi nada.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

El humor, el rigor y poner pasión en lo que haces. Procuro huir de la solemnidad como de la peste y no ser aburrido jamás, y me tomo muy en serio lo que hago. Jamás pondré un dato sin confirmar. Podré equivocarme como cualquiera, pero no será por no haber puesto todo el interés preciso. 

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Como yo no escribo ficción, no me dejo llevar por ninguna historia. Yo planifico mis textos en función del interés que tengo por los temas que quiero contar. Y siempre pienso que si los temas me interesan a mí les pueden interesar a muchos otros.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No tengo ningún autor ni ningún libro de cabecera: tengo centenares de ellos, pero en función de las épocas y de los intereses de cada momento. Quiero decir que a los veintitantos años leí muchos libros de Álvaro Retana, de Hoyos y Vinent, de Joaquín Belda o de Zamacois que ahora no leería. Y que ahora leo libros que entonces no creí que fueran a interesarme. Pero todos han servido para convertirme en lo que soy y a todos les estoy agradecido. Hoy no leería Rayuela, pero cuando lo leí me deslumbró. ¿Es un libro de cabecera? Pues entonces lo fue, pero hoy no lo sería.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi último libro es El tenedor de libros, en el que sigo hablando de mis lecturas, de mis intereses por unos u otros autores y de mi pasión  por los libros. Y se ha reeditado recientemente Leer para contarlo, mis memorias de bibliófilo que llevaban muchos años agotadas. Creo que esas memorias no aburrirán a nadie y que cualquiera puede pasar un buen rato con ellas sin tomarse demasiado en serio al enloquecido bibliófilo que las escribió.


José Luis Melero (Zaragoza, 1956) es autor de Leer para contarlo. Memorias de un bibliófilo aragonés (2003, 2ª edición 2015),  Los libros de la Guerra (2006), Gabinete de Libros Aragoneses Escogidos (2007), La vida de los libros (2009), Escritores y escrituras (2012) Manual de uso del lector de diarios. Una selección bibliográfica (2013) El tenedor de libros (2015) y La Jota Aragonesa en algunas de sus coplas más antiguas o desconocidas (2016). En 1990 editó con Antonio Pérez Lasheras el facsímil de la revista Poemas. Con José Luis Acín preparó para la editorial Olañeta dos antologías de cuentos aragoneses: Cuentos aragoneses (1996) y Más Cuentos aragoneses (2000), y es coautor de los tres primeros tomos de La Jota ayer y hoy (2005, 2006 y 2008). En 2002 coordinó con José Ignacio López Susín y Antonio Peiró el libro Rolde de Estudios Aragoneses (1977-2002) Pasar haciendo caminos; y en 2007, también con José Ignacio López Susín, el libro de entrevistas Los nuevos ilustrados. En 1977 fue uno de los fundadores del Rolde de Estudios Aragoneses y de la revista Rolde, la más antigua de Aragón, de cuyo Consejo de Redacción forma parte desde entonces, y ha sido presidente de la Fundación Gaspar Torrente para la investigación y desarrollo del aragonesismo. Entre 1983 y 1986 fue Secretario de Dirección de la Colección “Poemas” de libros de poesía y en la actualidad pertenece a los Consejos de Redacción de La Magia de Viajar por Aragón y El Ebro. Es Hijo Predilecto de Zaragoza, Académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis y columnista de Heraldo de Aragón.


*La foto es de Cristina Grande

domingo, diciembre 25, 2016

Feliz Navidad 2016

Como todas las Navidades, os dejo unos cuantos videos como felicitación. 

 En primer lugar, una escena de la película "Begin again".

   
Aunque os recomiendo visitar este enlace, con el tema clave de la película, que no he podido insertarlo aquí. 

Hace poco falleció Leonard Cohen. Este es el vídeo con su discurso en la ceremonia de los Premios Príncipe de Asturias 2012:

 

Una de mis canciones favoritas, "Old time rock'n roll" interpretada por Bob Seger y Bruce Springsteen.

    

Como saben, este año el premio Nobel de literatura fue para Bob Dylan. No haré más comentarios sobre este asunto. Ya dejé por escrito mi opinión en este blog

A la ceremonia de entrega no acudió el cantante. En representación suya fue Patti Smith, que interpretó "A hard rain's a-gonna fall".

 

No conocía la intervención de Juan Manuel de Prada en la serie "Que fue de Jorge Sanz", y me parece muy divertida.

 

Un mendigo que resulta ser un excelente pianista:

 

Aquí queda clara la fuerza del mar.

 

Y, por último, uno de risa contagiosa. Estos vídeos me encantan.

 

¡FELIZ NAVIDAD 2016!


(Este blog se toma un descanso hasta el día 9.)

jueves, diciembre 22, 2016

Txani Rodríguez - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me recuerdo escribiendo desde pequeña; de hecho, empecé a publicar en revistas locales siendo una niña. Debí de empezar a escribir para entretener las tardes de invierno (soy hija única), y ahora escribo por lo mismo, quizás, aunque las tardes de invierno se den también en pleno agosto. Trato de comunicarme conmigo y con los demás y trato también de defenderme de la infelicidad.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Tengo pocas manías a la hora de escribir. Recuerdo que escribí Agosto en un piso en obras, lleno de polvo y cartones… Creo que sí que necesito estar sola. No puedo escribir con nadie rondando a mi alrededor.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La infelicidad, el amor, la fragilidad.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

La de poner carne en el asador. Es algo que me dijo Iñaki Uriarte cuando publiqué mi primera novela en 2009. “Debes poner más carne en el asador, el asador es estupendo”, me dijo.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Soy bastante intuitiva, no creo que forme parte de los escritores metódicos, pero sí que necesito tener bien marcada la dirección, un posible final, e identificar cuál es la pulsión exacta de la historia.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Me cuesta responder. La cabecera está siempre llena de libros, por mi trabajo, pero si tengo que citar a algunos diré Alice Munro, James Salter, Philip Roth… Estoy segura de que el año que viene te nombraría a otros, de todas formas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último proyecto es Si quieres, puedes quedarte aquí, una novela publicada por Tres Hermanas. Se trata de una historia de amor, al fin y al cabo, y de salvación, en la que se habla de la libertad y de la felicidad, de la búsqueda de la felicidad, de cómo la infelicidad nos convierte en carne de cañón. También hay una mirada irónica sobre ciertos modelos de conducta actuales.



Txani Rodríguez ( Llodio, 1977). Periodista y escritora. Ha firmado varios guiones de cómics, entre los que destaca La carrera del sol, traducido a varios idiomas, y ha publicado el libro de relatos El corazón de los aviones (Elea), los libros infantiles Artzaina izan nahi dut  (Elkar) y Ez naiz barazkijalea (Elkar) y las novelas Lo que será de nosotros (Erein) y Agosto (Lengua de Trapo).
Colabora en Radio Euskadi y firma una columna semanal en El Correo, en cuyo suplemento cultural también escribe desde hace más de una década.
Su  novela  Si quieres, puedes quedarte aquí, publicada por la editorial Tres Hermanas, fue  finalista del  XLVII Premio Internacional de Novela Corta Ciudad de Barbastro.

lunes, diciembre 19, 2016

María Tena - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Cuanto más tiempo pasa, más me cuesta contestar a esa pregunta. Escribir es lo que soy, me resulta difícil pensarlo como algo que es y está fuera de mí. Una pasión que tuvo un principio casi infantil, adolescente. Una disparatada escritura de diarios interminables e inútiles que, de pronto, empezó a invadirlo todo. Sé que la escritura añade significado a mi vida. No son los premios ni el reconocimiento. Ni siquiera esos lectores o críticos a los que a veces les gusta lo que hago. Es un proceso íntimo difícil de explicar, pero que tiene que ver con esa dicotomía de ser hacia dentro y parecer hacia afuera. Con esa necesidad de poner orden en el caos y, desde ahí, construir algo nuevo. Con las preguntas que nos hacemos cada día. Y puede que también con el deseo de convertir la basura en algo bello. Hermoso y comestible.
Qué difícil, Miguel. Hay mil respuestas posibles y puede que ninguna sea la correcta. Escribo y ya está.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Siempre he estudiado y leído de noche pero ahora para escribir prefiero las mañanas. La ducha, el vapor por la mañana me trae las mejores ideas. Esos segundos de silencio, de aislamiento me ponen las pilas.
Y luego muchas horas por delante para inventar. Pero por las noches borro lo que escribo por la mañana.  Lo que queda de ese ejercicio inútil es la novela. El mito de Sísifo. No sé por qué insistimos.
Cuando llega la idea o la imagen me acelero tanto que a veces tengo que parar. Aprovecho para hacerme un zumo, o lavar un jersey. Las manos en el agua templada, la suavidad del tejido me relaja. A los jerséis hay que tratarlos como a bebés. Esa frase de mi madre. Y cómo metía el codo en el agua y nunca retorcía los tejidos. Ni sol, ni frío, ni el menor maltrato. Diez minutos y vuelvo al trabajo.
Últimamente hablo y grabo con el móvil mientras bajo por la Gran Vía hacia el trabajo o si estoy en la playa o el campo. Alguna idea que volará enseguida, una imagen, el recuerdo de un sueño. No quiero que nada se me escape.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La memoria, la familia y, cómo no, la pareja. Esas vidas secretas nucleares que tienden a explotar cuando menos lo esperas. Las contradicciones, las mentiras, las casualidades, los malentendidos. Las mujeres y los hombres y ese milagro de que podamos convivir entre los distintos sexos. Toda esa magia de querer a alguien, de que ese otro te quiera. Esa frustración, ese miedo de perderlo. Pero siempre desde lo concreto con barro en las suelas y las manos gastadas de tanto usarlas.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Siempre tuve miedo a ser cursi. Por eso tardé muchos años en tomármelo en serio. Un amigo escritor al que admiro y adoro me dio, justo a tiempo, esa palmada en la espalda que espanta a los fantasmas de esa especie. “Déjate de estupideces y empieza un proyecto…”, dijo. Fue una cerilla sobre el hornillo de la cocina.  La llama llegó hasta el techo. Y nunca se ha apagado. Fue él quien me puso a trabajar.
He aprendido a controlar esa inseguridad. Pero la duda siempre está ahí. Ese punto de riesgo, de fracaso. Amagas y nunca llegas del todo. Cervantes en el Quijote habla de la gloria del intento. También me gustan las líneas finales de El Gran Gatsby: "Y así seguimos adelante, botes que reman contra la corriente, incesantemente arrastrados hacia el pasado".

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me cuesta mucho imaginar así que siempre procuro ir muy despacio. Uso los detalles, observo las escenas y pongo al personaje en el centro, con su conflicto y con su deseo a cuestas. Es la parte más difícil. Decidir en qué lugar, en qué conflicto situar al personaje. Voy entrando en la historia muy poco a poco, por donde pueda. Vale tanto la puerta principal como el sótano, la azotea como la puerta de atrás y sorprender al lector inadvertido. Pero siempre de un modo suave, sugiriendo, mostrando. Sin decirlo todo. Mi lector es inteligente, mucho más que yo. Le dejo espacio para que trabaje, que imagine.  Y, sobre todo, para que juegue

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Incapaz de nombrarlos a todos. Solo apuntar que soy narradora pero que tengo una deuda impagable con los poetas: Garcilaso, Machado, Gil de Biedma, Shakespeare, Silvia Plath. De nuevo me asusto pensando en lo todo que no cabe en estas hojas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último proyecto es El novio chino que he terminado hace poco tiempo y que anda por ahí haciéndose querer.
Un chino y un español se encuentran en Shanghái en el principio de la Expo de 2010.
Eso transformará sus vidas.

Ahora, mientras la novela china se pasea escribo una historia ficticia de lo que pasa cuando uno vuelve a los viejos tiempos en que amó la vida. Y no digo más.


María Tena. Ha vivido en Dublín, Montevideo, Shanghái y Madrid. Es licenciada en Filosofía y Letras especialidad en Literatura Hispánica y Licenciada en Derecho, ambas carreras las cursó en la Universidad Complutense de Madrid. Es funcionaria del Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Como tal, ha ocupado diversos puestos de la Administración en tareas culturales y educativas. Ha ganado algún premio de relato y sus microrrelatos están ampliamente antologados. Fue semifinalista del Premio Herralde 2002 y su novela Tenemos que vernos fue publicada por Editorial Anagrama. Publicó su segunda novela Todavía tú también en Anagrama. Su novela La fragilidad de las panteras fue finalista del Premio Primavera de novela 2010 convocado por Espasa y Ámbito Cultural, y fue publicada por Espasa en 2010.

jueves, diciembre 15, 2016

Santiago Ambao - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Y, los motivos son variados y disímiles. A veces me resulta divertido, a veces me sirve para ordenar mejor las ideas, a veces lo hago para no pensar demasiado en las cosas en las que pensaría si no estuviera escribiendo, a veces me agarra como una obsesión con una idea y si no la largo, no descanso.  En todo caso, me siento más en tranquilo cuando estoy en estado de «estoy escribiendo algo» que cuando no lo estoy. Supongo que, en definitiva, escribo para evitar la angustia o insatisfacción que siento cuando no escribo. Me parece que es una adicción. Por ahí me lo tendría que hacer ver.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Sólo escribo en pantuflas. Eso es fundamental: las pantuflas. 

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

El poder y la construcción del poder. La forma en las que las sociedades construyen valores. El pensamiento místico y mágico, la construcción del sentido común, el rol de los medios de comunicación en nuestras sociedades. La vejez, el miedo, la apatía, la muerte. La construcción de los órdenes económicos y políticos, y los mecanismos que hacen que esos órdenes sean aceptados por las personas como verdades naturales en lugar de construcciones arbitrarias. La ideología como religión, el misticismo como ideología y la falta de ideología como ideología. Y la falta de ideología como religión, también. Las dobles vidas: quiero decir, esa capacidad para desdoblarse que tienen algunas personas, eso de vivir en distintos ámbitos a contramano de sí mismas con la mayor de las naturalidades. El cinismo acomodaticio de los que están a gusto, el cinismo nihilista de los que quieren luchar contra todo porque la única pureza posible es la de la perfección imposible. Los ambientes que se construyen como microclimas, en los que todos sus participantes se esfuerzan por fingir que son parte importante de algo importante y se dan palmadas unos a otros porque quién no quiere recibir una palmada. Y algunas otras cosas más, pero bueno, ya está bien. 

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

En lo que se refiere a escribir, no tengo muchos principios. Diría que como lector lo  que más me fastidia son los textos aburridos o pretenciosos. Trato, cuando escribo, de no aburrirme con lo que estoy contando, porque esa es una mala señal. Con respecto a lo pretencioso, para mí la clave está en tratar de no subestimar al lector ni hacerme el fascinante. Ojo, uno tiene un ego. A veces lo que uno se propone sale, a veces no.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

A veces escribo después de trazar un punteo muy claro de todo lo que pasará en la narración y a veces parto de una situación o un personaje y voy viendo a medida que la escritura avanza. A veces tengo el punto de arranque y el final, y el desarrollo lo voy viendo a medida que escribo. En todo caso, la diferencia es que cuando tengo claro de antemano todo lo que va a pasar, el desafío de la corrección pasa por esconder la costuras, que no quede un texto frío o acartonado; por el contrario, cuando avanzo sin saber para dónde voy, el desafío es llegar a un texto orgánico y compacto.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

A mí lo de los rankings y las listas mucho no me convence, y por otra parte, soy de memoria cortísima: si cito algún texto después me doy cuenta de que hay otros importantes para mí que no cité. Medio que voy leyendo y en la cabeza se me hace como una ensalada rusa que no veas. Por eso prefiero pensar que lo mío es la intuición más que el conocimiento. A veces me pasa que hay libros que me maravillan y a los dos o tres años no me acuerdo el título del libro o por ahí no me acuerdo ni siquiera el nombre del autor. En rigor, diré que lo que me influyen son más los libros que los autores. No me suelo obsesionar siguiendo la obra de un autor, ni le exijo a nadie que haya escrito un buen libro que toda su obra me parezca genial. Como lector, no busco personas a las que admirar, si no libros que me movilicen de alguna manera. Si ahora me apuran para que cite algunos libros, se me vienen a la cabeza Caza de conejos, de Levrero; Los siete locos y Los lanzallamas, de Artl; El talón de hierro, de London; Solaris, de Lem; Las uvas de la ira, de Steinbeck; La posibilidad de una isla, de Houllebecq; El farmer, de Rivera; El trabajo, de Jarkowski... pero esto es medio lo que se me ocurre ahora. Si me hacés la misma pregunta la semana que viene,  se me van a ocurrir otros. No porque haya cambiado de gustos, eh, sino por lo de la ensalada rusa. 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Hace muy poquito la editorial Abducción, de Chile, publicó la reedición de Burocracia, que definiría como una ficción política retrofuturista con algún elemento distópico y algún otro fantástico. Una novela que había publicado ya unos años antes la editorial Gadir en España y Argentina. Y poquito antes de eso, también por la editorial Abducción, estuvo saliendo en el transcurso del 2015 la Trilogía de los milagros... tres novelas breves que hablan en clave paródica un poco de esto de la construcción de las creencias, del sentido común y de los valores; de la ideología como religión y el misticismo como ideología. 


Santiago Ambao nació en Banfield, Argentina, en el año 1975.  Su primera novela, La peste peor, obtuvo el accésit al Concurso de Narrativa de la Obra Social Caja Madrid en el año 2005, y fue editada en España por la editorial LCL (y reeditada, por la misma editorial, en el año 2013 en formato digital). Con su segunda novela, Burocracia, ganó el Premio Joven de Narrativa de la Universidad Complutense de Madrid en el año 2009. Burocracia ha sido publicada por la editorial Gadir, en España y Argentina, y reeditada en Chile, en el año 2016, por la editorial Abducción. Entre el año 2008 y 2012 alimentó el blog Brevedades de una Morsa a la Deriva, dedicado exclusivamente a la microficción, que dio lugar al libro digital Literatura de bajo presupuesto.

En marzo del 2015 la editorial chilena Abducción publicó su novela breve  La invención de Dios, primera entrega de la Trilogía de los milagros. En septiembre, Abducción editó la segunda entrega de la trilogía: Un milagro al revés. La entrega final, La última joda de Rinaldi, se ha editado en el mes de noviembre. 

*La foto es de Musa Sabbat

lunes, diciembre 12, 2016

Marta del Riego - Cuestionario básico



1.- ¿Por qué escribes?

Aunque suene tremendista, escribo porque si no, nada tendría sentido. Es lo que da lógica y unidad a mis días. El día que no escribo siento que lo he perdido, que no existe en el calendario.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Si estoy con una novela, me gusta levantarme temprano y ponerme a escribir mientras desayuno en mi pequeño escritorio. Si es un post o un artículo de opinión o reflexiones para mí misma, por la noche, sentada en el sofá con una copa de vino. Por la mañana jamás pongo música, por la noche sí. Hay ratos en los que no escribo, me quedo mirando la pared y le doy vueltas a algún personaje o a alguna parte del argumento que se me escapa. Si me viera alguien pensaría: ¡esta loca que se levanta a las seis de la mañana para mirar la pared!

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La vuelta a la tierra, a nuestros orígenes. La vida rural, la rudeza del paisaje y cómo moldea a los hombres que viven en él. Las relaciones rotas de pareja. La fuerza, a veces, asfixiante de los lazos familiares.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Concisión, cuidado en evitar tópicos, y huir como de la peste de la cursilería.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me cuesta planificarlo todo desde el minuto cero. Tengo una historia en mente y le doy vueltas mientras paseo, mientras nado, mientras corro por el parque, hasta que me siento y elaboro a lápiz un esquema mínimo. Después, según avanza el relato, voy cambiando y fabulando y a veces se me va de las manos y tengo que contenerla...

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Sobre todo los escritores del sur de los EEUU: William Faulkner, Flannery O´Connor, por su maestría al mostrar la tensión del campo y la ciudad, por su tratamiento del paisaje y su ironía. También otros norteamericanos como Joyce Carol Oates, Alice Munro, John Fante, John Cheever. Autores centroeuropeos olvidados como Unica Zürn. Y leo mucha poesía: Alejandra Pizarnik, Tranströmer, Antonio Colinas o Philip Larkin.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi última novela acaba de publicarse, se titula Mi nombre es Sena (ed. Harper Collins) y está ambientada en el Berlín trepidante del año 2000. Una nochevieja en la que empieza un milenio y cambia por completo la vida de Sena, una española bastante infeliz, casada con un alemán de clase alta. La novela se puede leer a ratos como una road movie (que recorre Berlín y el norte de una Alemania nevada), un triángulo amoroso entre Sena, su marido y un judío ruso con oscuras conexiones con la mafia, o la historia de una mujer en construcción, que a través de sus aventuras y desventuras descubre quién es y qué busca.



Marta del Riego Anta nació en La Bañeza (León). Periodista, escritora y poeta. Estudió periodismo en la universidad Complutense de Madrid, hizo el máster de periodismo de El País y vivió varios años en Londres y en Berlín, donde ejerció de corresponsal y periodista freelance para diversos medios españoles y extranjeros como el diario El Mundo, la emisora de radio SFB4 Multikulti y la cadena de televisión Deutsche Welle.
 A lo largo de su carrera ha colaborado y trabajado para distintos medios, entre ellos, Canal Plus, El País, la revista Viajes National Geographic, Marie Claire… Ha sido durante diez años redactora jefe de la revista Vanity Fair.
Es también colaboradora asidua del Hay Festival de Segovia e imparte talleres de periodismo en el Máster de Periodismo Cultural del CEU de Madrid. Ha participado en la elaboración de Vanity Fair. Lo que nunca se ha contado de las mejores exclusivas (Planeta, 2013).
En 2010 publicó su primera novela Sólo los tontos creen en el amor (Esencia), y en 2013, Sendero de frío y amor (Suma). Mi nombre es Sena (Harper Collins Ibérica) es su última novela hasta el momento.


martes, diciembre 06, 2016

La llegada


Siempre he pensado que las mejores adaptaciones cinematográficas son las que tienen como base un relato y no una novela. Habrá excepciones, por supuesto, pero por regla general es un principio que suelo ver confirmado. La ventana indiscreta, que adapta un relato de Cornell Woolrich publicado en España con el mismo título, aunque en su versión original se titulara It had to be murder; Dublineses, que adapta el relato Los muertos de James Joyce; Brokeback Mountain, basada en un relato de Annie Proulx; Cadena perpetua o Cuenta conmigo, basadas ambas en relatos de Stephen King; Jindabyne, que adaptaba el relato de Raymond Carver Tanta agua tan cerca de casa; Las nieves del Kilimanjaro, basada en un cuento de Hemingway; El nadador, basada en el cuento de John Cheever; o las películas que toman como base alguno de los cuentos de Edgard Allan Poe como La caída de la casa Usher, El cuervo, La máscara de la muerte roja, El gato negro o Los crímenes de la calle Morgue, pueden servir de buenos ejemplos a este respecto.

La película La llegada, del director canadiense Denis Villeneuve, está basada en el relato La historia de tu vida, del escritor Ted Chiang, editado primero por Bibliópolis (con una portada que me parece terrible), y reeditado por Alamut. Dicho relato obtuvo el Premio Nébula a la mejor novela corta y el Premio Theodore Sturgeon Memorial en 1998. Si no lo han leído aún, yo recomendaría que lo leyeran después de ver la película. Pero hay que leerlo, no sólo por haber sido magníficamente adaptado al cine o por lo premios recibidos, sino porque se trata de un relato de una gran calidad, con un planteamiento narrativo muy original e interesante. Una de esas historias que merecerían estar en cualquier antología que pretendiera reunir algunos de los mejores cuentos, al margen del género en el que se incluyan.


La llegada es una historia de ciencia ficción. Una película que nos trae a la memoria films como Encuentros en la tercera fase, Contact o Interstellar. La situación que plantea es la de un primer contacto con una raza extraterrestre y los problemas a los que habría que enfrentarse para poder comunicarse con sus miembros.

Doce objetos de procedencia desconocida se posan en doce localidades diferentes del planeta. La doctora Louise Banks (Amy Adams), una reconocida filóloga, recibe la visita del coronel Weber (Forest Whitaker), que le propone encargarse de la difícil y apasionante misión de traducir la lengua de los alienígenas, un lenguaje que suena como chasquidos metálicos totalmente irreproducibles por una garganta humana. En este intento de comunicación cuenta con la ayuda del físico Ian Donnelly (Jeremy Renner). A partir de este planteamiento se nos propone reflexionar sobre cómo podríamos comunicarnos con unos seres que nada tienen que ver con nosotros, ni siquiera en la apariencia. Y algo muy interesante: ¿los distintos gobiernos del mundo serían capaces de ponerse de acuerdo a la hora de enfrentarse a una situación así? ¿Compartirían la información y establecerían una estrategia común? Aunque todas estas cuestiones están planteadas siempre a través de los personajes principales, especialmente el de la doctora Banks, pues ese es el mayor acierto, a mi entender, de este film. El recuerdo de una tragedia familiar se va presentado a lo largo del metraje. Todo va tomando forma imperceptiblemente, hasta llegar a un perfecto final, consiguiendo en sus casi dos horas de duración que los espectadores salgan de la sala dándole vueltas a lo que acaban de ver: Una historia que parecía hablar de una cosa para terminar hablando de otra. Y es mejor no desvelar nada más.


No hay que perderse esta película del director de propuestas tan interesantes como Incendies, Prisioneros, Enemy o Sicario. La llamada es hipnótica, de una belleza poética y atrevida, y se sumerge en  una atmósfera tensa y amenazadora que va minando al espectador. Propuesta temática y narrativa de gran interés que pone en evidencia qué gran actriz es Amy Adams, cuya mirada te transmite todas las dudas y preocupaciones de su personaje, un personaje inmerso en una trama de ciencia ficción para acabar enfrentándose a su propia humanidad. 

jueves, diciembre 01, 2016

Diego Trelles Paz - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me gustaría tener una respuesta coherente, profunda, incluso edificante, a estas alturas pero no la encuentro. Escribo contra esa sensación pastosa que genera la abulia y eso parece suficiente.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Soy desordenado y reivindico ese caos. No me siento como alguien que escribe por horarios y siguiendo un calendario fijo. Acaso debería. Mis preferencias son mínimas: una mesa y mi ordenador. Puede ser un café público y me alegra si abre las 24 horas. Siempre lo hago sobrio.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La literatura como un campo de batalla. La violencia política. El duelo.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

“El acto de la escritura es un acto consciente de humildad”, me lo dijo RB.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Planifico al inicio, luego deformo. Hay, sin embargo, cierta arquitectura que trato de respetar. Mis novelas suelen tener muchas voces y personajes.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

William Faulkner y Juan Rulfo y Juan Carlos Onetti y Cormac McCarthey y Roberto Bolaño, de los que recuerdo por ahora.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Se llama La procesión infinita. Es una novela sobre la post-dictadura en el Perú. Es la segunda parte de una trilogía sobre la violencia política que inicié con Bioy.




Diego Trelles Paz (Lima, 1977). Es bachiller en cine y periodismo de la Universidad de Lima y doctor en literatura hispanoamericana por la Universidad de Texas en Austin. Publicó Hudson el redentor (Lima, 2001), El círculo de los escritores asesinos (Barcelona, 2005), que ha sido traducida al italiano (Roma, 2009), y Bioy (Barcelona, 2012) que ganó el Premio Francisco Casavella de la editorial Destino, fue finalista del Premio Rómulo Gallegos 2013 y apareció en Francia con Buchet-Chastel en 2015. Su reciente libro de cuentos Adormecer a los felices (Madrid, 2015) apareció en España y el Perú. Su antología de nueva narrativa latinoamericana, El futuro no es nuestro (2009), ha sido publicada en 8 países (Argentina, Bolivia, Chile, México, Panamá, Hungría, Estados Unidos y Perú) y en 2012 formó parte del proyecto ‘El libro que no puede esperar’ una campaña publicitaria a favor de la lectura que se llevó dos León de Oro en el Festival Internacional de Cannes en Francia. Ha sido profesor de literatura, cine, comunicaciones y estética en Binghamton University (New York), la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad de Lima. Su última novela se titula La procesión infinita y aparecerá en España. Actualmente reside en París.


*La foto es de Alessandro Pucci

lunes, noviembre 28, 2016

Pepa Roma - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo porque me lo pide el cuerpo. De pronto quedo poseída por una especie de impulso que me lleva a escribir sobre algo que me inquieta, que tengo delante y me deslumbra, que me produce tanta perplejidad que tengo que descifrarlo. Por una curiosidad insaciable que me lleva a emitir preguntas y respuestas sobre un papel desde que tengo 11 ó 12 años y el diario era mi fiel compañero; y, desde luego, por el incomparable placer de ver que la escritura saca de ti lo que ni sospechabas que estaba en ti.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La mayor es la angustia del tiempo. Me cuesta sentarme a escribir si sé que sólo tengo dos horas por delante. Necesito borrar todo compromiso de mis preocupaciones y sentir que tengo todo el día por delante para abandonarme a la escritura, aunque luego no vaya a dedicarme todo el día a escribir, pero la historia va a seguir esponjándose y desarrollándose en mi cabeza. También necesito silencio y un espacio propio sin interrupciones, aunque soy capaz de hacerme mi cabañita o espacio propio en cualquier lugar del mundo, ya sea una playa solitaria o el cuartucho de un hotel. Que es de donde salen la mayoría de mis notas en el cuaderno que siempre llevo conmigo. La mayor superstición es no hablar de lo que escribo hasta que llega a buen puerto, porque temo que el proyecto se malogre.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Son muy variadas. No lo sé hasta que me encuentro escribiendo sobre algo que se impone sobre todo lo demás que tengo entre manos, a veces sobre otras novelas en curso. Dado que siempre he sentido que mi verdadero descubrimiento del mundo empezó en la India, ese ha sido un tema recurrente, que ha aparecido en mis novelas Mandala e Indian Express; mi experiencia como periodista y reportera internacional ha dado lugar a libros de ensayo como Jaque a la Globalización; al tiempo que la reflexión y necesidad de indagación sobre mi oficio ha dado lugar a los libros De profesión, periodista y La trastienda del Escritor. Una vocación y un oficio. Pero ahora he dado un giro de 180 grados con mi próxima novela, que será publicada por Espasa en primavera, al indagar en los orígenes e identidad de una familia catalana.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Seguir tu instinto y tu curiosidad por la vida -la literatura es una crónica de la existencia. Leer, leer y leer, llevado en cada momento por la curiosidad y el placer. Si de niño has tenido la suerte de que te han introducido en la lectura por esa vía, lo tienes todo ganado. El placer literario se desarrolla a base de leer y necesitar cada día más de esa droga llamada literatura. Es difícil disfrutar del Ulises de Joyce sin tener un recorrido previo como lector, pero cuando ese momento llega, el placer es inmenso.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Hay un tipo de escritores que se documentan mucho antes sobre un tema y planifican la novela antes de escribirla. Yo funciono al revés. Rechazo documentarme de antemano sobre lo que voy a escribir. Como periodista, lucho contra esa parte del cerebro adicta a la información que hay en mí porque siento que dar prioridad a la información ahoga la literatura. Primero vuelco lo que reclama salir de mi, y sólo a medida que va emergiendo el tema y adquiriendo una forma, voy interviniendo en el sentido de orientar más y más la escritura alrededor de ese tema, la voz, el estilo y la estructura que parece reclamar. Cada novela impone sus reglas y forma. Por ello soy contraria a encorsetarla previamente en planes y normas. Sólo en las últimas etapas de la escritura, cuando ya está bien definido tema y argumento, me lanzo a buscar todo tipo de información o a leer libros relacionados con el tema. Porque esto me permite introducir sólo la información que éste requiere para darle un contexto que trascienda la historia particular de los protagonistas de la novela.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Amaru, poeta indio del siglo XV; Rayuela de Cortazar; todo Henry James; James Joyce; Dostoyewsky; todo lo relacionado con las filosofías orientales, de Patanjali y Lao Tse a Heinrich Zimmer; todo lo relacionado con la antropología y otras culturas; y tantos otros que lamentaré no haber citado en cuanto haya enviado este cuestionario y emerjan de mi pésima memoria.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

La última novela que he publicado es Indian Express, premio Azorin 2011 (editorial Planeta). Es sobre el viaje a la India que tienen pendiente desde su juventud dos amigas. Allí descubren cómo ha cambiado aquella India que fue cuna de la espiritualidad que tanto idolatraron en su juventud y también les sirve para pasar cuentas a una larga amistad llena de luces, sombras y secretos.
El que aparecerá en primavera de la mano de Espasa trata de una mujer que, después de muchos años de ausencia, vuelve a su casa con motivo de una serie de problemas familiares que la reclaman, y allí se ve obligada a enfrentarse a su pasado e identidad. La novela transcurre principalmente entre Barcelona y un pueblo catalán. Y no cuento más porque soy muy supersticiosa sobre la conveniencia de desvelar lo que todavía no ha visto la letra impresa.


Pepa Roma. Nacida en La Sentiu, Lleida, España. A los siete años se trasladó a Barcelona con su familia, donde estudiaría Ciencias de la Información y Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Barcelona.
Periodista y viajera incansable, en 1983, dejaba Barcelona para ir a trabajar en TVE en Madrid -Telediarios e Informe Semanal-. Desde entonces, ha trabajado también en otros de los principales medios de comunicación españoles, como Diario16, El Globo, El País, una tertulia de Catalunya Radio, etc.
Aunque ha cubierto áreas tan diferentes como política española, cultura, o entrevistas para las páginas del domingo, la relación con diferentes culturas y continentes continuaría a lo largo de su carrera periodística como enviada especial a diversos escenarios para cubrir acontecimientos de actualidad mundial. Entre ellos conflictos como la guerra Irán-Irak o la revuelta marroquí de Fez en 1990; elecciones, referéndums y procesos de transición democrática en India, Filipinas, Corea del Sur, Sudáfrica, Chile, Argentina, Países Bálticos, Guatemala, Argelia, etc.; fenómenos sociales como la revolución conservadora de Reagan en EE.UU.; el auge del islamismo en países como Marruecos, etc.
En calidad de entrevistadora para las páginas del domingo o contracubiertas de diferentes periódicos, además de personajes de diferentes campos de la cultura, la ciencia o la política española, destacan las realizadas a mandatarios internacionales como Nelson Mandela, Carlos Menem, Fidel Ramos, V.P.Singh, o tan determinantes en la política internacional como Michel Camdessus, el ex director general del FMI, o Mike Moore, director general de la Organización Mundial de Comercio.
Su experiencia en periodismo le ha llevado asimismo a trabajar como Directora de Comunicación en el Ministerio de Medio Ambiente (primer gobierno de Zapatero, 2004-8) y, anteriormente, como Directora de Comunicación del Ministerio de Justicia (1993-96, último gobierno de Felipe González), Así como en la Exposición Universal de Sevilla 1992, como subdirectora de Tele-Expo, la compañía formada por Televisión Española y Canal Sur para la difusión televisiva de Expo’92.
Su primera incursión en la literatura fue con un relato breve “Adios Estambul”, accesit del XIII Premio Antonio Machado (1989), al que siguió en 1990 la novela corta Como desaparecer sin ser visto (Exadra).
En 1997 obtenía el Premio Andalucía de Novela con Mandala, novela publicada ese mismo año por Alfaguara. Su tercer y más importante galardón hasta la fecha ha sido por Indian Express, Premio Azorín de Novela 2011 y publicado por Planeta.
Entre sus libros figuran también otros de ensayo, como Jaque a la Globalización. Cómo crean su red los nuevos movimientos sociales y alternativos (Grijalbo 2001), en el que se reúne mucho material periodístico de primera mano recogido en diferentes partes del mundo; De profesión, periodista. El diario como escuela taller (Anaya, 2000); La trastienda del escritor. Una vocación y un oficio (Espasa Hoy, 2003); Hablan Ellos (Plaza & Janés, 1998). Ha sido también editora y coordinadora del libro Ser Hombre (Temas de Hoy, 2001), así como de la colección Modelos de Mujer de Plaza & Janés.


*La foto es de Teresa Peyri.

jueves, noviembre 24, 2016

Silvia Fernández Díaz - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

En diversas ocasiones, he intentado dar respuesta a esta difícil pregunta. Hace años afirmé que escribía para sentirme viva. Recientemente, que lo hago para explorar mi isla interior. Las dos respuestas son ciertas, pero también que es la manera más atractiva que conozco para combatir la rutina y el hastío. Y una estrategia para planificar mi vida. O el modo más sutil de acercarme a otras personas, de intentar sentir sus miedos y comprender sus motivaciones, comportamientos y actitudes en la vida. Aunque, quizás, la respuesta más sensata sea que no sé por qué escribo. Y para descubrirlo tengo que seguir escribiendo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Son pocas, pero necesarias. En primer lugar, sentirme bien anímicamente, es decir, no encontrarme muy exaltada o excesivamente preocupada. También preciso contar con un plazo de tiempo relativamente largo para dedicarlo al proceso de creación: si pueden ser dos o tres horas de la tarde, mucho mejor que una hora. Saber que dispongo de menos tiempo me predispone a no trabajar a gusto.
Por lo demás, la situación idílica sería disponer de un espacio silencioso, sin interrupciones de ningún tipo. El único remedio que he encontrado para combatir esta  carencia son unos tapones para los oídos. No me aíslan tanto como quisiera, así que  escribo a pesar de los obstáculos. Es cuestión de resignarme o no escribir. Y no me resigno a no hacerlo.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Principalmente, además de las mentiras y de los engaños, los temores, las pérdidas y ausencias, la dependencia mental o física. Los cambios que sufrimos por la edad también me inquietan cada vez más, conforme voy cumpliendo años.. Creo que todo confluye en el miedo a la muerte.
Otros temas que me resultan atractivos son: las apariencias, los desengaños, la importancia desmedida de la imagen y el consumismo. Y la educación, porque considero que, desde hace años, se está gestionando pésimamente la enseñanza y ya empiezan a notarse las fatales consecuencias a las que podemos llegar en un futuro cercano.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

El principio principal es escribir solo las historias que me atraigan lo suficientemente para hacerlo. Permitir que la historia me escriba, más que yo a ella. Para ello, suelo buscar una situación que me incomode, me disguste o me duela. Esto me activa y, además, evita que sea demasiado contemplativa o estática en la narración.
Siempre aconsejo tener presente que la lectura es imprescindible. Opino que es esencial conocer la obra de los grandes maestros para aprender a escribir. Además de creer que escritor que no lee jamás será un buen escritor, sé que, si no leyera, me perdería la parte más bella de la literatura: la maravillosa sensación de que la lectura de un libro ajeno me descubre un mundo nuevo. O que me reconozco en él. Leer es una actividad tan placentera o más que la de escribir.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

No consigo planificar las historias. Alguna vez lo he intentado porque considero que me facilitaría el proceso, pero no lo consigo. Ya he desistido y lo cierto es que tampoco me importa mucho. Considero que la incertidumbre me proporciona una mayor libertad creativa y me lleva a lugares insospechados que nunca imaginaría previamente con una planificación exhaustiva. Eso sí, intento no olvidarme de la estructura de la historia, aunque sea para desmontarla después. Y dedicar todo el tiempo necesario a la corrección del texto.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Es una lista que va variando y creciendo con los años. Entre mis escritores preferidos se encuentran António Lobo Antunes, Thomas Bernhard, Carmen Martín Gaite, Miguel Hernández, Julio Cortázar, Dino Buzzati, Magda Szabo, Sándor Marai, Stefan Zweig, Agota Kristoff, Marguerite Duras o Natalia Ginzburg. También estoy en deuda con autores como Mercè Rodoreda, Rosa Chacel, Dulce Chacón, Benito Pérez Galdós o Pío Baroja.
Además leo con mucho interés a narradores actuales, bastante de ellos emergentes, muchos de los cuales han sido entrevistados en este blog.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Acaban de cumplirse dos años en que la editorial Talentura publicó Solo con hielo. Es mi primer libro de relatos en solitario. Está formado por una veintena de cuentos en los que se narran situaciones en las que los personajes se encuentran expuestos a un engaño o una mentira. Estoy plenamente satisfecha de la acogida del libro entre los lectores. Además de que los comentarios y reseñas han sido muy favorables, Solo con hielo quedó finalista del Premio Setenil 2015.

En la actualidad, estoy escribiendo otro libro de cuentos que espero concluir el año que viene. La idea central es que los personajes sientan la necesidad de viajar o de cambiar su rutina. 


Silvia Fernández Díaz (Madrid, 1967) es escritora, profesora y funcionaria. Desde 2004, compagina el trabajo administrativo con el aprendizaje de la escritura. Asimismo, ha formado parte de la II promoción del Máster de Narrativa de Escuela de Escritores (2010-2012), donde actualmente colabora como profesora en cursos de Escritura Creativa y como jurado de concursos literarios.

Ha participado en varias antologías y los libros colectivos. En el año 2008 quedó finalista en el VII Concurso Antonio Villalba de Cartas de Amor. El reflejo del eclipse, libro inédito de cuentos, fue finalista en el Premio Caja España, 2010. Con Solo con hielo (Talentura, 2014), su primer libro publicado, ha sido finalista del XII Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en 2015.