jueves, mayo 26, 2016

Pilar Fraile amador - cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Esta pregunta es muy difícil de responder para mí porque escribo desde que recuerdo, sin una razón concreta. Te podría contar que escribo porque me ocurrió tal o cual cosa, una desgracia familiar, un libro que despertó mi curiosidad, pero estaría haciendo literatura.
Me he hecho la pregunta en ocasiones, ya siendo adulta, los niños no se hacen ese tipo de preguntas, simplemente hacen lo que hacen. No he encontrado nunca una respuesta satisfactoria. Es mi manera de ser, supongo.
Últimamente observo que hay muchas personas que persisten en una ocupación, no necesariamente artística, que no les aporta, desde el estrecho punto de miras de la sociedad capitalista ningún rendimiento y aun así continúan haciéndola simplemente porque se les da bien, porque se sienten a gusto en ella, por ahí van los tiros. Uno tiene que hacer lo que tiene que hacer y lo sabe, supongo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Creo que no tengo especiales manías, no me gustan mucho las mesas. Escribo mejor en el sillón, en la cama, en la butaca. Fuera de eso, mi obsesión no está en los rituales de la escritura sino en el afuera, es decir, en organizar mi vida de manera que pueda tener tiempo para escribir, cosa que no es fácil, especialmente por el tiempo que tengo que dedicar al trabajo.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Creo que mis preocupaciones temáticas varían dependiendo del género en el que me esté moviendo. Cuando escribo poesía me suelo mover en un plano más ontológico y antropológico: qué es lo que funciona mal en nuestro conocimiento de la realidad, cuál es la herencia que hemos recibido como seres humanos, qué hacer con ella, qué somos en esa cadena de herencia.
Cuando escribo prosa creo que mis intereses son más cotidianos y de corte moral: por qué se establecen relaciones de poder entre los seres humanos y cómo funcionan, por qué los habitantes del mundo occidental contemporáneo nos sentimos tan desconectados de nosotros mismos, por qué somos tan infelices.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Intento siempre estar en paz con mi escritura, los temas, como decía Flaubert lo escogen a uno, uno no los escoge y en ocasiones aceptarlo es duro. Del mismo modo que lo es aceptar que también hay unas formas que son las propias y hay que trabajar por conquistarlas.
En definitiva nada especialmente novedoso: trabajar duro, ser sincero.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Con el relato me dejo llevar, suelo partir de una imagen, de un personaje y a partir tiro de intuición. Luego vendría el segundo trabajo, el de reescritura, que es más controlado.
En la novela, que es lo que estoy experimentando ahora hay una mezcla de intuiciones iniciales con un trabajo más consciente sobre la trama.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Coetzee, J. Carol Oates, Alice Munro, Agota Kristof, Houllebecq, Irene Némirovsky… es difícil resumir. Ahora estoy bastante centrada en los relatos de George Saunders.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Pues como te decía llevo varios años escribiendo una novela que, espero, está ya en su fase final. En la novela tenemos una pareja joven cuya vida aparentemente idílica empieza a entrar en crisis en el momento el que las cosas no salen como habían planeado.

La novela trata acerca del modo en el que estamos organizando nuestras vidas y nuestras identidades en las sociedades capitalistas y de cómo esas identidades están abocadas al fracaso, con los abismos de dolor y confusión que eso lleva acarreado. La infelicidad de la que te hablaba arriba.


Pilar Fraile Amador (Salamanca, 1975) es Doctora en Teoría de la literatura por la UCM y actualmente trabaja comoProfesora de filosofía.
Ha publicado el libro de relatos Los nuevos pobladores (Traspiés, 2014) y los libros de poemas: El límite de la ceniza (Prensas Universitarias de Zaragoza, 2006), La pecera Subterránea (Amargord, 2010), Larva seguido de Cerca (Amargord, 2012) y Falta (Amargord, 2015) y las plaquettes: La disección de los insectos (Delirio, Salamanca, 2006) y Antídoto (Legados, Madrid 2009).
Sus poemas han aparecido en diversas Antologías: Pájaros raíces (Abada Editores, 2010) o Por donde pasa la poesía, (Baile del Sol, Tenerife, 2009); y también en distintas revistas de arte y literatura de ámbito nacional e internacional: Tears in thefence, La Galla Ciencia, Conversos, NarrativeNortheast, Nayagua, Pata de Gallo, 7de7, Hache, Trece trenes, Alhucema, Galerna, GulfCoast Magazine, Asymptote, Brookling Rail.
Una selección sus poemas ha sido traducida al inglés y antologada por el escritor estadounidense Forrest Ganderen el libro Panic Cure — Poetry from Spain for the 21st Century, (ShearsmanBooks, London, 2013 y SeismicityBooks, 2014, EE.UU).
Parte de su trabajo ha sido también traducido a otras lenguas como el noruego, el catalán o el portugués.

*La foto es de Lourdes Contreras Prieto

lunes, mayo 23, 2016

Manuel Moyano - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

No lo sé exactamente, pero es un impulso antiguo en mí. Creo que nació del placer que sentía al leer ciertos libros y que, de algún modo, me llevó a inventar y contar historias yo mismo. En los inicios se trataba de algo totalmente espontáneo, sin ninguna pretensión. Ahora creo que la lista de motivaciones es más compleja. Sin duda, se encuentra entre ellas el deseo de crear un objeto que pueda calificarse de artístico: la satisfacción que se obtiene al conseguirlo es grande.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Necesito estar aislado y saber que, durante al menos cinco o seis horas, nada ni nadie va a interrumpirme. Entiendo que para escribir hay que alcanzar cierto estado de trance. Descarto escuchar música y necesito sentirme lo más cómodo posible desde el punto de vista físico. Creo mucho (demasiado) en la inspiración, y cuando me alcanza necesito extraerle todo el jugo, a toda prisa, antes de que se desvanezca. Por eso suelo escribir mis novelas en plazos de tiempo relativamente cortos, como si temiera que se me escapasen.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Aunque no siempre recurro a ello, me gusta trazar pinceladas fantásticas en entornos realistas. Pero mis preocupaciones, si así puede llamárselas, son de orden metafísico y antropológico: la asombrosa inutilidad del universo y la postura del animal llamado hombre frente al completo absurdo de existir… Cómo huye el hombre de esa idea, cómo lucha contra ella, o cómo, en muchos casos, parece incapaz de concebirla. Todo ello me gusta abordarlo no de una manera trágica, sino por la línea irónica o paródica. El horror tiene algo de risible.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Creo que algunos los tengo tan interiorizados que me costaría descubrirlos y formularlos. Pero uno de ellos es, sin duda, evitar los lugares comunes, las frases hechas, los giros previsibles, los diálogos estandarizados, las obviedades… Algo que no siempre se consigue, claro, pero es bueno estar en alerta contra todo ello. Persigo también no aburrir ni caer en la pedantería, pero tampoco en la banalidad ni la simple sucesión de peripecias: busco esa zona intermedia, no siempre fácil de alcanzar, entre ambos extremos.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

En el punto medio está la virtud, creo. Suelo saber hacia dónde va a ir la trama y tener algunas ideas de lo que ocurrirá por el medio, pero me siento incapaz de planificar: me aburriría tanto que ya no escribiría la novela o el texto en cuestión. Además, estoy convencido de que los mejores pasajes, los mejores giros argumentales, son aquellos que surgen de forma espontánea durante el proceso de escritura. La planificación podría matar esto.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Haré una lista desordenada, pero todos los que voy a enumerar comparten una característica: tengo al menos cuatro o cinco libros de su autoría, lo que significa que me gustan o me han gustado lo bastante como para reincidir una y otra vez en su lectura. Ahí van: Borges, Cioran, Bukowski, Lovecraft, Bioy Casares, Vargas Llosa, Auster, Cortázar, García Márquez, Orwell, Azorín, Stevenson, Carver, Kerouac, Unamuno (ensayista), Delibes, Cela, Chesterton, Hammett, Cervantes, Tolkien… La lista es larga y, afortunadamente, ecléctica.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Acabo de publicar la novela La agenda negra en la editorial asturiana Pez de Plata: una novela que orilla el género negro y de la que me siento particularmente orgulloso por los personajes y los diálogos que hay en ella. Por lo demás, ahora estoy en proceso de limado de diferentes libros: una novela, un libro de viajes a pie, un libro de cuentos, etcétera. Mientras, maquino escribir alguna novela que no tenga absolutamente nada que ver con todo cuanto he hecho hasta ahora.


Manuel Moyano (Córdoba, 1963) vivió su infancia y adolescencia en Barcelona y desde 1991 reside en Molina de Segura (Murcia). Con El amigo de Kafka obtuvo el Premio Tigre Juan a la mejor primera obra narrativa publicada en España en 2002. Es autor de las novelas El imperio de Yegorov (Finalista del Premio Herralde 2014, Premio Celsius en la Semana Negra de Gijón, traducida al holandés), La coartada del diablo (2006, Premio Tristana de Novela Fantástica) y La agenda negra (2016).

Ha publicado las colecciones de relatos El oro celeste (2003) y El experimento Wolberg (2008, Premio Libro del Año Región de Murcia), así como el libro de microrrelatos Teatro de ceniza (2011). Otros de sus títulos son: Galería de apátridas (2004), El lobo de Periago (2005), La memoria de la especie (2005) y Dietario mágico (2002), que es el resultado de un trabajo de campo sobre la curandería. Travesía americana (2013) narra un viaje en familia de una costa a otra de los Estados Unidos. 

jueves, mayo 19, 2016

Eloy M. Cebrián - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Yo creo que dentro de cada buen lector hay un escritor en potencia. Yo soy lector desde muy pequeño, y siempre sentí el deseo de pasar algún día “a la acción” (un escritor norteamericano, buen amigo mío, llama a esta sensación “the itch”, es decir, “el picor” o “el cosquilleo”). En cierto momento de mi vida, cuando rondaba los 30 años, encontré que disponía de tiempo para intentarlo. Tuve la suerte de publicar mi primera novela, y una vez se ha saboreado lo que es ver un libro tuyo en las librerías y a disposición de los lectores, ya es muy difícil dejarlo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La verdad es que no tengo manías especiales. Lo único que necesito es un poco de silencio y tranquilidad (aunque tampoco necesito aislarme en medio de un páramo). Escribo siempre con el ordenador, pero me gusta corregir a mano sobre una copia impresa. Tengo una serie de “lectores de confianza” a quienes les pido una primera impresión, y casi siempre aprovecho sus opiniones para la versión final.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

El azar, el fracaso, el miedo, el deseo, la soledad, la enfermedad, las relaciones familiares, la locura, la ambición desatada, la codicia… Todo ello desde una perspectiva tragicómica. Una imagen recurrente en mis novelas y relatos es la del túnel. Soy buen discípulo de Sábato.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Quien aspire a ser escrito no deber tener miedo de convertirse primero en imitador. Otro consejo es nunca dejar de ser un lector compulsivo. Un escritor debe de ser un buen observador, casi un espía, y reparar siempre en los detalles. Los detalles le dan brillo y sustancia a la narrativa.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Depende del tipo de libro que esté escribiendo. He practicado ambos modos de escritura, aunque en general creo que funciona mejor el segundo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Paul Auster, John Irving, Ian McEwan, Raymond Carver, Ray Bradbury, A. M. Homes, Stephen King… Entre los autores que han escrito en castellano, Borges, siempre Borges.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último libro, recién publicado, es una pequeña novela de terror titulada El juego de los muertos. Se trata de una historia de fantasmas cuyas protagonistas son dos gemelas de nueve años.
La novela se basa en una anécdota que una amiga me contó hace años. Me dijo que, de niñas, ella y su hermana jugaban a adivinar quiénes de las personas retratadas en un viejo álbum habían muerto ya. La idea me pareció escalofriante y perfecta para un relato de fantasmas y apariciones, y además poseía esa "otra vuelta de tuerca" de la que hablaba Henry James, pues los protagonistas eran niños. Hace muchos años escribí un relato con ella. Pero las ideas poderosas no se dan por vencidas tan fácilmente, y ahora se convierte en arranque de una novela de terror que tenía pendiente, con lo que completa su recorrido.
Entiendo que la novela de género fantástico es un vehículo perfecto para hablar de cosas muy reales, pues enfrenta a los protagonistas a situaciones incomprensibles, irracionales, que es exactamente lo que ocurre en la vida. Hay varios temas centrales dentro de El juego de los muertos. El primero es el de los secretos familiares, esas historias oscuras o vergonzosas que todas las familias ocultan en el baúl de los trapos sucios, pero que antes o después terminan por aflorar. Otro aspecto central es el del miedo, no tanto el miedo a la propia muerte (que todos sentimos, aunque de una forma indirecta o teórica) sino el miedo a la enfermedad y la posible muerte de un ser querido, en especial de un hijo. Creo que no existe terror mayor que el de ver enfermar a nuestros hijos, y así he querido plasmarlo en esta historia. Con la particularidad de que la enfermedad, en este caso, no es del cuerpo, sino de la mente, con lo que trato de adentrarme en ese campo tan poco conocido que es el de los trastornos mentales.
Otra cuestión que se trata en la novela es la de la práctica del espiritismo, que hoy en día quizás ha quedado relegada a la prensa sensacionalista y los programas de ocultismo. Sin embargo, en tiempos fue una práctica común, incluso entre la burguesía y las clases más acomodadas. No en vano ofrecía una alternativa "racional" a la religión tradicional, y una posibilidad de comunicarse de nuevo con los seres queridos que nos habían dejado. En mi propia familia existe una tradición de médiums de cuyo testimonio me he valido en la novela


Eloy M. Cebrián (Albacete, 1963) es licenciado en Filología Inglesa y profesor en un instituto de su ciudad natal. Su actividad literaria abarca la narrativa juvenil y la novela para adultos. Para los jóvenes ha escrito Bajo la fría luz de octubre (Premio Jaén 2003), Memorias de Bucéfalo y Operación Beowulf. En cuanto a su producción para adultos, cabe destacar El fotógrafo que hacía belenes (VII Premio Francisco Umbral) y Los fantasmas de Edimburgo (finalista de los premios Fernando Lara y Herralde). Ha recibido también importantes galardones como autor de relatos breves. Muchos de esos cuentos se han recogido en las colecciones Las luciérnagas y Comunión. Es, además, colaborador habitual en prensa y traductor literario ocasional, y desde hace una década codirige la revista de creación El Problema de Yorick.

Más información en http://www.eloymcebrian.com
Contacto: eloymcebrian@gmail.com


lunes, mayo 16, 2016

Belén Gache - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Para que no me escriban.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Mi escritura está muy ligada a lo visual. A la hora de concebir mis piezas, me baso mucho en las imágenes y en los esquemas. Por eso, mi ordenador siempre está rodeado de pizarras con imanes (sosteniendo fotografías o dibujos), de rotuladores y hojas de colores.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Más que temáticas, a la hora de plantear una obra me interesan los enfoques. Busco enfoques conceptuales, metaficcionales, experimentales que resistan al orden de las palabras y las maneras de representación ya dadas, establecidas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

El de ser consciente del poder que tienen las palabras. Siempre asocié la acción de escribir, de alguna manera, con la magia. Al escribir, uno crea nuevos mundos y nuevos sentidos. A la hora de escribir, pienso sobre todo en dos magos de ficción: uno, el infante don Juan Manuel, que tiene la capacidad de detener el tiempo y jugar con las ilusiones. El otro,  Der Zauberlehrling, al aprendiz de brujo del cuento de Goethe, que crea monstruos que es incapaz de detener.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me dejo llevar. De hecho, he realizado varios proyectos de narrativa en proceso. Me resulta muy motivador, por ejemplo, el ir armando una narrativa a partir de un blog de ficción, con entradas diarias y sin partir de un plan preciso. Así he escrito por ejemplo mi Diario del Niño Burbuja (2004) o, más recientemente, el proyecto Kublai Moon, (que lleva varias partes: De cómo decidí quedarme en la luna luego del rescate de los poetas prisioneros de Kublai Khan, Rebelión en los campos de corazones, La Tierra nunca comprenderá). Todas estas son narraciones en proceso. Mi aproximación a la narrativa, incluso en mis novelas, siempre buscó experimentar con formas diferentes y quebrar la estructura lineal tradicional.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

A lo largo de mi vida, me han acompañado muchísimos autores. Pero algunos han sido más constantes que otros. Por ejemplo, Joseph Conrad, R.L.Stevenson, E.T.A.Hoffmann, William Burroughs, Raymond Roussel, Italo Calvino e, infaltable, Jorge Luis Borges.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Estoy trabajando ahora mismo en la composición de poesías cuyas lecturas se realizan con realidad aumentada. De hecho, las presentaré esta misma semana en el Centro Cultural Conde-Duque, en el evento Las palabras en las periferias de la tecnología.


Belén Gache es una escritora y poeta argentina española. Vive y trabaja en Madrid. Ha publicado las novelas Luna India (Planeta, 1994), Divina Anarquía (Sudamericana, 1999) y Lunas eléctricas para las noches sin luna (Sudamericana, 2004) y el libro de ensayos sobre literatura experimental Escrituras nómades, del libro perdido al hipertexto (Gijón, TREA, 2006). También ha publicado numerosas plaquetas de poesía.
Desde 1995, Gache ha trabajado igualmente en piezas conceptuales, literatura expandida, poesía digital y video poesía. Algunos de sus poemas digitales son hoy considerados como unos de los primeros ejemplos de este tipo de poesía a nivel internacional y han sido mostrados en la exposición THE PRINTED ROOM - POEMS 1990–2001 (Poemas electrónicos pioneros), en la SALTS Gallery (Birsfelden, Suiza), en el contexto de Art Basel.
Su pieza Word Market fue comisionada por Turbulence.org y subsidiada con fondos del National Endowment for the Arts (EEUU). Su pieza Góngora Wordtoys fue comisionada por el festival de poesía Cosmopoética (Córdoba España). Su pieza  Radikal Karaoke ha sido incluida en la colección de la Electronic Literature Organization (EEUU) y en el archivo internacional Netescopio (MEIAC, Badajoz, España).
En 2013, comisarió la muestra Mar de Palabras: Poesía Experimental Iberoamericana, en el Palacio Toledo-Moctezuma, Cáceres, España.
Sus obras han sido exhibidas en diferentes museos y galerías. Ha realizado performances y lecturas de poesías y dictado conferencias, cursos y talleres en diferentes universidades de América y Europa. Ver detalles en: www.belengache.net.

Belén Gache es Historiadora del Arte y posee un master en Análisis del Discurso por la Universidad de Buenos Aires. 

viernes, mayo 13, 2016

10 años


Diez años de vida para un blog es un tiempo más que respetable, más teniendo en cuenta que las redes sociales tomaron el relevo hace tiempo. Terminó la era dorada de los blogs y muchos se quedaron en suspenso, abandonados a su suerte. También a mí estuvo a punto de ocurrirme lo mismo al ver que los amigos, los lectores, el entusiasmo, se iban enfriando sin remedio. Ya en septiembre de 2012 dediqué una entrada a este asunto titulada "¿Se mueren los blogs?".

Esta aventura comenzó el 13 de mayo de 2006 con un saludo a las 4 de la tarde. Unas horas después publique la reseña del libro de Hanif Kureishi Mi oído en su corazón. Por aquel entonces me escondía detrás de un pseudónimo: Kafkaprocesado, al que añadí a modo de explicación "escritor casi inédito", puesto que había publicado algún texto en revistas y libros colectivos. También escribí sobre el anonimato en su día. Pero el pseudónimo no parecía ocultarme del todo. Me sorprendía (y me sigue sorprendiendo) que algunas personas sacaran conclusiones sobre mí tan sólo por lo que iba publicando, conclusiones acertadas, como si me conocieran personalmente. Incluso convertían mi pseudónimo (serio e imponente, pensaba yo) en un diminutivo cariñoso e inofensivo: Kafkapro.

Comenté libros como La soledad del corredor de fondo, Los girasoles ciegos, Impostores, El hombre en busca de sentido, La maleta, El año del pensamiento mágico, El lector o Johnny cogió su fusil, entre otros muchos. Y películas como Olvídate de mí, En la habitación, Lejos del cielo, Caché, Tiburón, Taxi driver… Hable sobre autores que me interesaban, como Kjell Askildsen, Ken Kesey, Medardo Fraile, John Varley, Lovecraft, Salinger, Kafka, etc. También dudas, reflexiones, sobre el oficio, la necesidad, de escribir y de leer: El escritor y su familia, Lecturas, Adicción, Adicción 2, sobre las Novelas de quiosco, la fugacidad de las cosas, sobre publicar tarde, Vida o literatura, escritores premonitorios, sobre la ironía o el humor negro, la crítica en los blogs, los talleres literarios, sobre el premio pulitzer de fotografía de 1994, el hombre de hielo o sobre Lenny Bruce. Escribí sobre temas de actualidad, sobre alguna opinión que me pareció poco acertada respecto al fenómeno de los blogs, sobre tantas cosas.
También escribí sobre el reencuentro con un tío mío que estuvo desaparecido treinta y dos años.
Me lancé a publicar algunos de mis relatos, como Remordimiento o Una manía, e incluso algún intento de poema.
Echo la vista atrás y siento cierta nostalgia de esos días.

A los dos meses de iniciado el blog ya sentí la necesidad de dedicar una entrada a todos esos nuevos amigos con los que intercambiaba visitas y opiniones, amigos que sentía cercanos aunque no los hubiera visto nunca. Amigos que merecieron otra entrada unos años más tarde, constatando que el fenómeno de los blogs seguía vigente y con fuerza.

A finales de agosto, poco más de tres meses después de iniciada esta aventura, decidí que había llegado el momento de deshacerme del pseudónimo y firmar con mi nombre. El post titulado kafkaprocesado fue un streaptease en toda regla.

Ese mismo año, 2006, falleció mi madre. Escribí un pequeño texto que titulé Creer en algo, y que sigue siendo una de las entradas con más visitas, lo que evidencia que los seres humanos seguimos buscando el consuelo de algo que nos explique, que nos dé un sentido.

Casi desde un primer momento, de un modo más o menos instintivo, publiqué en el blog unas entradas que se han convertido en algo así como secciones fijas sobre determinados acontecimientos: La Feria del Libro de Madrid, El Hay Festival de Segovia, el Festival Eñe y la fiesta de Las Fallas. Son entradas en las que ha ganado protagonismo el reportaje fotográfico, ya que desde un principio me ha impactado la posibilidad de este espacio para abrir una ventana a la que puede asomarse gente desde el otro lado del mundo.

También aquí he ido dejando constancia de la publicación de mis libros, con la correspondiente euforia y la crónica de las presentaciones de cada uno de ellos. Tres libros de relatos: Anónimos (Traspiés, 2009 – Col. Vagamundos), Los pequeños placeres (Paréntesis, 2011)  y Gente que nunca existió (E.d.a. libros, 2012). Y la novela Parece que cicatriza (Talentura, 2014), de la que estoy especialmente satisfecho, pues en ella hablo de la lucha por un sueño, del fracaso, de la rutina, y de muchas otras cosas.

Este blog, "Cierta distancia", toma su nombre de un artículo que escribí en su día para la revista Clarín y que, junto a otros artículos, conforman un libro inédito titulado del mismo modo. El blog es lo más próximo que nunca he estado a llevar un diario, es mi cuaderno de notas, mi proyecto más personal, probablemente.

Este blog, como tal, apareció dos veces en la prensa: una en la revista Quimera, en el número 289 (diciembre de 2007) y otra en El cultural del periódico El Mundo (enero 2014), en esta segunda ocasión con motivo de los cuestionarios literarios que voy planteando a distintos escritores, un proyecto que inicié con timidez en enero de 2013, sin tener muy claro hasta dónde llegaría, y que pronto alcanzará la cantidad de 300 cuestionarios publicados. 300, cuando tenía mis dudas sobre si sería capaz de llegar a 100.

Lo cierto es que los cuestionarios han mantenido vivo este espacio. Ha sido una forma de seguir adelante, abriendo ahora el tema literario, que ha sido siempre sobre el que ha girado el contenido de este proyecto, a otras voces, a escritores que se enfrentan a la literatura desde posiciones distintas, muy distintas a veces. Desde un principio quise que aquí tuviera cabida todo tipo de autores, tanto conocidos como desconocidos, editados en importantes editoriales o autopublicados, novelas literarias o de evasión, hombres y mujeres, españoles o hispanoamericanos, cuanto más puntos de vista y más heterogéneos mejor.
Debo confesar que estoy muy satisfecho con el resultado. Visto en conjunto, se trata de un auténtico manual sobre el hecho de escribir, con útiles consejos, curiosos rituales y profundas reflexiones. Y una forma de descubrir a gente muy interesante.

No sé si podré mantener el ritmo, pero desde luego no tengo intención de detenerme.
Aunque sienta deseos de tirar la toalla, momentos de desánimo, aunque a veces tenga el impulso de cerrar todas las ventanas virtuales y encerrarme en mi rincón, rodeado de mis libros, consolado por mis escritos, quiero seguir adelante, necesito seguir adelante.


Gracias a todos los que pasáis por aquí.


lunes, mayo 09, 2016

Betina González - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Para ser otra.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Por la mañana, en silencio, con todas las supersticiones de las que sea capaz.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No sé. Los temas aparecen luego en los libros, no son, creo un punto de partida para la escritura, son un punto de llegada que se hace visible luego de terminado el relato. Sólo después de mi cuarto libro me di cuenta de que temas como la memoria o la familia - y las posibilidades o imposibilidades de armar otros grupos de filiación alternativos a ella- aparecen en varias de mis historias.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Tratar de controlar la ansiedad. La ansiedad - lo veo en mis alumnos de escritura más jóvenes- es enemiga del que narra.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Cada libro es distinto, pero en general, me dejo llevar por la voz. Pero sólo hasta cierto punto. Siempre hay un punto en el que hay que pararse y pensar. En la novela, la estructura es todo. Si no colabora con la historia y a la voz, por más que esta sea muy potente, no tenés un libro.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Fueron cambiando con el tiempo. Siempre leí mucha literatura de EE. UU. Hay una pasión narrativa en esa tradición - O´Connor, Salinger, Capote, Katherine Ann Porter, por nombrar sólo algunos- que para mí siempre fue muy liberadora. La sigo encontrando en los más jóvenes -Moore, Saunders, etc.-. Pero también, aunque de otra manera, hay pasión narrativa en cierta tradición hispanoamericana, sólo que quizás se expresa más como una idea de la literatura como juego de formas y lenguajes. Lo veo mucho en los escritores de las últimas décadas. Para mí fue importantísimo encontrarme con obras como la de Aira, la de Esther Cross, la de Beatriz Vignoli.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


América Alucinada, mi última novela, saldrá por Tusquets en mayo de 2016. Es un libro en el que trabajé durante más o menos seis años, muy diferente a los anteriores porque la acción no se ubica en Argentina y también el lenguaje en el que está escrito es parte de un proyecto muy pensado, es un español enrarecido. El punto de partida de la historia fue una colección de noticias absurdas de todo el mundo - ciervos que atacan a la gente, alucinógenos, sectas de jóvenes que viven en los bosques, una mujer que se esconde en la casa de un extraño- que yo uní en una ciudad imaginaria. Fue un esfuerzo enorme de la invención. Pero lo disfruté mucho. 


Betina González nació en San Martín, Provincia de Buenos Aires. Es magíster en escritura (Universidad de Texas El Paso) y doctora en literatura latinoamericana (Universidad de Pittsburgh). Ha publicado Arte menor (Premio Clarín Novela 2006), Juegos de playa (una colección de relatos distinguida por el Fondo Nacional de las Artes de Argentina), Las poseídas (premio Tusquets Editores de Novela 2012) y América alucinada  (Tusquets, 2016).  Enseña escritura creativa en la Universidad de Buenos Aires, donde también participa en varios proyectos de investigaciónsobre ficción, nuevas narrativas y prácticas de lectura. Ha escrito sobre literatura, ciencia y cultura para Revista Ñ, Revista Anfibia  y La mujer de mi vida, entre otros medios.


jueves, mayo 05, 2016

Izaskun Gracia - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Suelo decir que escribo porque no tengo más remedio. Es lo que hago cuando algo me pasa, sea bueno o malo. Lo que sea que ocurra en mi vida, lo que sea que piense sobre un tema u otro... tengo que expersarlo de forma escrita.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo manías o preferencias. Escribo en prácticamente cualquier parte (salvo en la cama. Ahí no puedo ni leer ni escribir, porque me quedo dormida al instante), cada vez que tengo medio minuto.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Todo lo que me cause curiosidad o no llegue a entender del todo. Escribir, para mí, también es una forma de comprender.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No abusar de las comas ni de las muletillas. Me pasa mucho.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Generalmente tengo una idea bastante clara de lo que quiero escribir, pero a veces, a mitad de la historia, me doy cuenta de que ésta está tomando una dirección que me gusta más que la que había pensado en un principio, así que continúo por ese camino.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Uf, leo de todo. Dentro de los narradores, mis favoritos son Mircea Cartarescu, Clarice Lispector, Shirley Jackson... Pero hay tantos libros que me han influido y aún me influyen que no sabría por dónde empezar a enumerar.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último libro publicado es Crónicas del encierro (Salto de página), una colección de relatos con la que intento explorar los límites físicos y mentales que se nos imponen y, aún peor, que en muchas ocasiones nos imponemos a nosotros mismos. También me ha servido para trabajar diferentes estilos y adoptar diversas voces a la hora de narrar, y para jugar un poco con el lector e intentar sorprenderlo.  


Izaskun Gracia Quintana (Bilbao, 1977) es licenciada en Filología Vasca, trabaja como diseñadora gráfica y traductora, y escribe artículos y crítica literaria para diversos medios.
Es autora de los poemarios fuegos fatuos (accésit en el certamen poético Centro Juvenil Latina, 2003), eleak eta beleak (XVII Premio de Poesía Ernestina de Champourcín, 2007), saco de humos (XIX Premio de Poesía Villa de Aranda, 2010), y ártica/artikoa (Amargord, 2012), y del relato Tanta (accésit en el XXVIII Concurso de Cuentos Gabriel Aresti, 2011). 
Sus poemas han aparecido en las antologías Transgeneración 1.0 (2007), Odysée du Danube 2007. Un bateau pour la paix (2007), Árbol talado que retoña (2009), Antología del beso. Poesía última española (2009), Cuadernos de Valverde 32 (2010), Ida y vuelta. Antología poética sobre el viaje (2010), [in]versa. 44 poeta españolas contemporáneas (2014), El tejedor en… Berlín (2014) y Ultravioleta. Poesía ilustrada (2015), así como en las revistas Nayagua (2008), Los noveles (2009) y Mitad Doble (2010). 
Ha participado en los festivales Transgeneración 1.0 (Málaga, 2007), Cosmopoética (Córdoba, 2009), Bilbapopoesia (Bilbao, 2010), IV. Poesía del pensamiento (Durango, 2011), V. Poesía del pensamiento (San Sebastián, 2013), Touch me! (Berlín, 2014) y II. Encuentro Poético Unicelular (Pamplona, 2014), y ha colaborado con los aristas plásticos Anabel Lorca, Zigor Barayazarra, Delphine Salvi y Leire Urbeltz. 
Fue editora y cofundadora de la editorial de poesía Masmédula. Vive en Berlín desde 2011.

lunes, mayo 02, 2016

Yamila Bêgné - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo porque me interesa lo que el lenguaje puede hacer con el mundo y además del mundo. El lenguaje es algo a la vez sumamente exterior y sumamente intrínseco al mundo. Y esa posición especial es la que le da la posibilidad de armar algo nuevo a partir de lo existente. Esa tensión me interesa: la que se genera entre lo nuevo y lo que existe: ahí está la acción de escribir y la de la literatura.
Escribo también porque cada texto es para mí una forma de hacer algo: a veces a través de un texto que escribo llego a intuir mejor algo que pienso o que veo. A veces, un texto me ayuda a desaprender otras cosas, cosas que estaban hasta fosilizadas. Otras veces, un texto funciona como mero artificio para simular que todo puede controlarse. El lenguaje también tiene ese lado b: puede hacer cosas nuevas con el mundo pero también puede repetirlas.
Escribo, además, para pensar. No creo que los cuentos o las novelas sean para mí algo tan distinto de un ensayo o, incluso, de un artículo académico: pienso escribiendo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo ninguna en especial. Por alguna razón, los fetiches y manías en relación a la escritura y también a la lectura me son por completo ajenos. Es raro, porque el resto de mis actividades está repleto de costumbres y hábitos. Será quizás porque el acto de escribir ya es en sí mismo un hábito, y no necesita para mí más suplemento.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Más que temáticas, diría que mis preocupaciones son principalmente formales. En general, empiezo a escribir un texto nuevo motivada por una idea sobre la forma: una estructura posible, por ejemplo. Entre mis preocupaciones temáticas, se encuentran la ciencia, el par control/descontrol, los traslados, el movimiento y la obsesión.
Tiendo a escribir sobre temas que, de alguna forma, pueden hablar también sobre problemas formales. La naturaleza, por ejemplo, es un tema que me obsesiona tanto desde la literatura como desde la filosofía y la ciencia. Pensar sobre la naturaleza desde la ficción es, para mí, un buen modo de pensar la relación entre forma y contenido; es decir, de pensar en la literatura. Lo mismo pasa con los temas cercanos a la ciencia: hay algo en ellos que es profundamente artificial pero que, a la vez, queda ligado al orden de lo natural.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Pensar mucho antes de escribir. O, más que pensar, lograr una especie de atención flotante en ocasión del tema o forma que vaya a desarrollar en el texto. Para llegar a ese punto, investigo mucho, y después es cuestión de que toda esa información se convierta en una especie de nube que influya más a la distancia sobre la escritura. Diría, entonces, como principio personal: investigar, profundizar y tomar distancia. La cercanía quema.
También intento ser acrítica en el momento de la escritura, confiar en el colchón de distancia intuitiva que se ha ido armando. Y, luego, volver a ser obsesivamente crítica en la instancia de la reescritura y la corrección.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Tiendo a pensar mucho acerca de los procesos formales que se van a poner en juego en cada texto. La historia, en muchos casos, va apareciendo sola y, en el arco de escritura, intento que se vaya haciendo visible. Esto implica para mí tener que encontrar una conjugación especial entre forma y contenido. A veces me doy cuenta de que pensé algún principio formal demasiado duro, uno que no deja ver la historia: entonces hay que aflojarlo y lograr un conjunto más equilibrado. Otras veces ocurre que quiero que el texto sea casi pura forma, casi matemático, entonces hay que apostar abiertamente al desequilibrio. O puede ocurrir lo contrario: que gane la historia. Si es así, parto de una situación inicial para la trama, y después voy viendo adónde lleva. Es una ecuación que se dirime en cada texto.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Beckett, Saer, Rousseau, Benjamin, Sebald. Se me ocurren tres libros muy importantes para mí: Worstward Ho, de Beckett, Historia del tiempo, de Hawking, y La experiencia interior, de Bataille. También leo mucha literatura contemporánea argentina. Me interesa mucho el casi sistema que la literatura argentina tiende siempre a armar o a desarmar. Quizás ocurra en todas las literaturas, pero creo que ocurre especialmente en la argentina: quizás sea sólo una sensación, un efecto que las fuertes operaciones de lectura han dejado armado. O quizás sea algo que ocurre en lo concreto de los textos. Sea como sea, es fascinante.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último libro publicado se titula El sistema del invierno. Es un libro de relatos que se puede conseguir fácilmente en formato digital (http://www.eloutsider.org/producto/el-sistema-del-invierno-ebook/). Intenté allí aflojar las tensiones formales que había investigado en el libro anterior: Protocolos naturales (Metalúcida, 2014). En El sistema del invierno, si me acerqué a lograrlo, la forma se convierte en un modo intuitivo de narrar.

Por otro lado, tengo completa una novela sobre la teletransportación y también otros dos libros de relatos; uno de ellos trabaja desde la ficción con la obra de Jean-Jacques Rousseau. Actualmente, estoy trabajando en una segunda novela sobre el problema de las capas: ¿qué queda de un objeto cuando se tapa con muchas capas de algo?


Yamila Bêgné (Buenos Aires, 1983) es licenciada en Letras (UBA) y magister en Escritura Creativa (UNTREF). En 2014 publicó su primer libro de relatos, Protocolos naturales, por Metalúcida (metalucida.com/protocolos-naturales) y en 2015, El sistema del invierno, en editorial Outsider (www.eloutsider.org). Ha participado en distintas revistas digitales de literatura, como El interpretador, Escritores del Mundo y Letral. Integró también las antologías Una terraza propia. Nuevas narradoras argentinas (Norma, 2006), El tiempo fue hecho para ser desperdiciado. Antología urgente de nuevos narradores argentinos (Libros del perro negro, 2011) y La frontera durante (Outsider, 2014). Trabaja como periodista y coordina grupos de lectura y talleres de escritura.

*La foto es de Anahí D'Amato.

jueves, abril 28, 2016

Carlos Roncero - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Pues me temo que no voy a ser demasiado original. Escribo porque me hace feliz, me lo paso en grande creando historias y personajes. Pero más feliz me hace saber que la gente se entretiene con lo que escribo. Poder arrancarles una sonrisa o un par de lágrimas.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo manías o supersticiones; eso sí, el busto de Víctor Hugo tiene que estar a mi lado viendo lo que escribo con su rostro severo. Lo cierto es que puedo escribir bajo cualquier circunstancia, incluso con la tele puesta.
Más que manía, tengo el hábito de buscarle banda sonora a lo que escribo. Me ayuda mucho, y el tema elegido no tiene por qué tener que ver con la trama o el género de la novela en cuestión.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No las tengo. ¿Para qué?, me limitaría. Me gusta cualquier temática, siempre y cuando haya encontrado una buena historia que contar en ella. El único género que no he abordado hasta ahora es el de la ciencia ficción. Aun no se me ha ocurrido una historia digna para un género tan fascinante. Tampoco busco una temática determinada. Por ejemplo, como estamos en crisis pues hago una novela que se desarrolle en esa crisis. No trabajo así. La historia surge, me golpea en el corazón, la medito un tiempo. Si pasada una semana me sigue pareciendo buena idea, la convierto en novela y es entonces cuando me doy cuenta de que tiene que ver con una temática u otra. No busco lanzar un mensaje. Si lo tuviera, este debería ser sutil, que se deduzca de la historia.  Nunca busco situar al lector en un mensaje o ponerlo de mi parte. Mi última novela se me ocurrió viendo “Una cara con ángel”, de Stanley Donen. Pasada una semana me puse a escribirla y solo entonces me di cuenta de que podía tratar la inmensa hipocresía que ejercemos los adultos en casi todo, pero no lo tuve como intención inicial, no me dije “voy a escribir sobre la hipocresía de los adultos”.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Mi sistema no admite concesiones: escribir todos los días una página, a ser posible a la misma hora e incluso sin inspiración. Soy tan estricto que los días en que podría escribir más de una página no lo hago. Es disciplina, más que nada, y la cumplo a rajatabla cuando estoy con una novela. A mí me funciona. Además, con un trabajo tan absorbente como el de la docencia no podría hacerlo de otro modo.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Lo único que tengo planificado es el principio y el final. Lo demás ya irá surgiendo, pero necesito saber de dónde salgo y a dónde quiero llegar. De otro modo, no puedo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Oscar Wilde ocupa el lugar de honor. Lo leo y releo a menudo y doy la lata a mis alumnos con él cada vez que tengo oportunidad.
Victor Hugo, Proust, Galdós, Dickens, Poe, Verne… La verdad es que estoy muy anclado en el siglo XIX, con la excepción de Vargas Llosa y Marsé.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

En diciembre terminé mi último manuscrito, Albertine, una pequeña historia de amor, que ya estoy enviando a las editoriales. Me he sentido muy cómodo escribiendo una tragicomedia romántica, aunque, todo hay que decirlo, mi concepto de lo romántico está lejos del concepto actual. Lo más duro fue, sin duda, prescindir de los clichés del género, o al menos de los más habituales.

Ahora mismo descanso un poco, aunque no dejo de escribir relatos cortos para mi blog y el Facebook, lo cual me genera más disciplina todavía. En breve comenzaré a escribir de nuevo, supongo que la tercer entrega de La extraordinaria historia de Juan Barreto.


Carlos Roncero, (Santa Cruz de Tenerife, 1970). Es profesor de instituto impartiendo las materias de Historia de España e Historia del Arte. A pesar que su mayor pasión es el cine y ha escrito varios guiones cinematográficos, siempre se ha sentido atraído por la ficción literaria. Es autor de las novelas Clara dice, Los trenes perdidos y Mis ojos llenos de ti.

lunes, abril 25, 2016

Mireya Hernández - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque es la mejor forma que tengo de expresarme. Cualquier cosa que me rodea es susceptible de convertirse en una historia. Cuando escribo siento que me libro de un peso, de algo que necesitaba ser contado. Es un proceso liberador y placentero, aunque a veces cueste, o precisamente por eso. De alguna manera me ayuda a ordenar mis pensamientos, a entender ciertas cosas, a recordarlas. Porque el acto de escribir es un acto de memoria al fin y al cabo. En el papel las cosas permanecen, como en la fotografía. El proceso doble de transformar las imágenes en palabras y las palabras en imágenes, de pasar de lo concreto a lo abstracto, me parece algo mágico.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Soy muy anárquica y muy poco disciplinada. Sólo necesito tener la cabeza despejada y estar concentrada. El silencio ayuda, pero a veces escribo con música clásica o instrumental. Puedo escribir a cualquier hora del día, en cualquier lugar, en el ordenador, en un cuaderno, en un papel que tenga en el bolsillo o en el móvil. Cuando se me ocurre algo o veo algo que me interesa lo anoto. Hay días que escribo por la mañana, otros por la tarde, otros por la noche y otros de madrugada. Y otros que no escribo ni una frase.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesa el pasado, la memoria, la herencia familiar, las relaciones entre los seres humanos y el paso del tiempo, pero no tengo un tema predilecto. Escribo sobre lo que me llama la atención, lo que me hace reír o lo que me preocupa en cada momento. A veces parto de una noticia, de una curiosidad, de una conversación en la calle, de una imagen, y de ahí sale la historia. Creo que lo importante no es lo que se cuenta sino cómo se hace.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Elvira Navarro me dio uno de los mejores consejos que he recibido nunca: “Imagínate que te quedan dos meses de vida. Escribe algo que no puedas dejar de contar antes de morir”. La necesidad está por encima del hábito, en mi opinión. Cuando uno escribe porque no puede no hacerlo, los horarios y los esquemas no tienen cabida. Hay algo visceral que no se puede controlar. Luego creo que hay que ser sutil y no mostrarle las cartas al lector, usar las palabras justas y adjetivar sólo cuando sea necesario. Hemingway decía que lo importante de una historia tenía que quedar bajo la superficie, y estoy de acuerdo. Yo trato de contar lo mismo de siempre desde otro prisma, huyendo de los tópicos y de lo cursi. Corrijo mucho también. A menudo borro más de lo que escribo. E intento no tener en cuenta quién lo va a leer ni coartarme pensando que a alguien le puede afectar lo que escribo. Si te censuras no sale nada bueno.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Belén Gopegui decía que uno podía escribir con brújula o con mapa. Yo escribo con brújula. Parto siempre de una idea, pero es ella la que me guía a través de la historia. Me ha pasado siempre, con todo lo que he escrito. Soy incapaz de planear una trama. Creo que es muy difícil no salirse del guión, porque en cierto modo la escritura tiene mucho de improvisación, por lo menos en mi caso. O más que improvisación, intuición. Creo que planificar mucho le resta frescura al texto. Cuando escribí Meteoro había muchas ideas que me interesaban, y esas ideas fueron derivando en otras. La historia fue ampliándose y ramificándose a medida que avanzaba. No sabía cómo iba a terminar, ni si faltaban o sobraban cosas. Tomé las decisiones sobre la marcha y al final ordené el texto y lo pulí. Funciono mejor desde el caos.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Me gusta mucho Bolaño. Y Sherman Alexie, y Carver, y Cortázar. Son autores a los que siempre vuelvo. Salinger me marcó mucho de adolescente, igual que Pedro Páramo y Mortal y rosa. En la facultad leí mucho teatro y mucha poesía norteamericana, y estuve un tiempo obsesionada con la generación beat. Luego hay autores que me han contagiado las ganas de escribir, como Marguerite Duras, Foster Wallace, Piglia o Lydia Davis.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

En octubre del año pasado publiqué mi primera novela en Caballo de Troya. Meteoro es la historia de una pareja que se va a vivir al campo y ve cómo su relación se desmorona. Este declive se ve reflejado en la casa donde viven, que empieza a resentirse, a sufrir, a desgastarse como los dientes de los castores. Poco a poco los sueños de los protagonistas se transforman en pesadillas y las tormentas los aíslan dentro del pueblo y de sí mismos. La herencia familiar se hace patente y aparecen los fantasmas del pasado. Es una historia de incomunicación y de soledad, pero también de culpa y de redención, y hay un claro contraste entre la idealización y la realidad. Es un libro muy fragmentario, lleno de referencias a otras cosas; una especie de cajón de sastre donde al final todo encaja. 


Mireya Hernández nació en Madrid en 1981. Es licenciada en Filología Inglesa. Hizo los cursos de doctorado y obtuvo el Diploma de Estudios Avanzados en Ciencias de la Información. Estudió fotografía en Buenos Aires y guión de cine en La Habana. Es traductora, lectora editorial y profesora de español.

*La foto es de Ruth Zabalza

jueves, abril 21, 2016

Antonio Lucas - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Imagino que la culpa es de los libros. Comencé a leer sin destino fijo de adolescente y cuando me di cuenta andaba tanteando con un boli. Escribir es una forma de enclavijarme al presente. De tener más memoria. De estar más solo y con más gente.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Más que manías tengo preferencias: mi habitación, luz de flexo, silencio en casa y un folio doblado por la mitad, a modo de cuartilla.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Sospecho que las de cualquiera. La literatura suele tener las preocupaciones de todos, pero según cada uno.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No soy muy favorable a los consejos. Pero tengo claro que conviene leer más de lo que se escribe y guardar más de lo que se publica.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

En los poemas la historia no suele llevar a ninguna parte, así que me dejo llevar poco. El poema que me gusta como lector es aquel que tiene más razones que argumento. Y las razones no suelen ser artefactos del todo claros.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Diré un autor que es un icono en mi biblioteca: Rimbaud. Y un libro que es un fetiche: Elegías de Duino (Rilke).

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


En octubre de 2015 salió publicado Vidas de santos en la editorial Círculo de Tiza. Una reunión de 50 perfiles o semblanzas literarias de algunos personajes de la cultura que me interesan por distintos motivos: de Lautréamont a Sánchez Ferlosio; de Agotha Christoff a Manuel Agujetas; de Susan Sontag a Ian Curtis; de Alejandra Pizarnik a Sid Vicius… Y en unas semanas sale publicada mi poesía reunida en la editorial Visor con el título de Fuera de sitio (1995-2015).


Antonio Lucas (Madrid, 1975) es redactor de Cultura y articulista del diario El Mundo. Ha publicado los libros de poemas Antes del mundo (1996, accésit del Premio Adonais, Madrid, Rialp), Lucernario (1999, premio Ojo Crítico de Poesía 2000), Las Máscaras (2004), Los mundos contrarios (2009, Premio Internacional Ciudad de Melilla) y Los desengaños (2014, Premio Loewe). Además, tiene también varios libros sobre arte: Soledad Lorenzo, una vida en el arte (2014), Manolo Valdés: esculturas (2012), así como una selección de perfiles literarios de algunos creadores esenciales de la cultura de los siglos XIX y XX reunidos bajo el título de Vidas de santos (Círculo de Tiza, 2015).

*La foto es de Carlos García Pozo

lunes, abril 18, 2016

Jorge Carrión - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

No lo sé, no lo escogí, así fue desde que era niño y así sigue siendo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

He descubierto hace poco que mi método se parece al de Italo Calvino. Él iba llenando carpetas con textos sueltos, hasta que una se imponía sobre las demás y se dedicaba a ella, hasta convertirla en un libro. Yo también tengo muchos proyectos en marcha. Hasta que de pronto uno se impone, como una obsesión, y todos los demás quedan congelados. Los meses de obsesión son muy duros. Ahora los estoy viviendo, con mi próximo libro, y no se los desearía ni a mi peor enemigo. Intento escribir desconectado de internet, en sesiones de nueve o diez horas. Lo intento.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesa mucho la ficción. Su ontología. Su materia. Por qué no sabemos vivir sin ficciones. Qué son los personajes de ficción. Cómo se crean los mitos, las leyendas, las utopías, las religiones: todas esas manifestaciones de grandes ficciones colectivas. Por eso escribí cuatro novelas de géneros y formas distintas, Los muertos, Los huérfanos, Los turistas y Los difuntos. Son la historia de Mario Alvares y George Carrington, que decidieron realizar una obra maestra. Sigo sus huellas. Ese proyecto se vincula con mi ensayo Teleshakespeare (cuáles son los modos más pertinentes de narrar en este cambio de siglo) y con mi antología Mejor que ficción. Crónicas ejemplares (cómo se relacionan la ficción y la no ficción). Todo lo que he escrito, todos esos libros, y otros como Australia o Librerías tienen que ver con el viaje. Y con los nombres, con las migraciones de la identidades y de los nombres. Tal vez, sobre Jorge y Jordi, que en estos momentos siento más Jorge que nunca.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Eliminar todas aquellas palabras, frases, párrafos o capítulos de los que no estés completamente convencido. Si no lo haces, te perseguirán eternamente. Siempre recordarás que no te convencían y nunca te acabarán de convencer. Serán una pesadilla. Lo digo por experiencia. 

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Ni una cosa ni la otra. Planificación, rectificación, improvisación: hasta crear una música de la escritura (pese a la cacofonía en "ón").

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Muchos, tantos. Si tuviera que escoger tres de todos ellos, tres escritores vivos, podrían ser David Grossman, J. M. Coetzee y Ricardo Piglia. 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Estoy trabajando en mi libro más complejo y más ambicioso, que me lleva por el camino de la amargura: Barcelona. Libro de los pasajes, una crónica y un ensayo sobre esta bendita y maldita ciudad, un homenaje a Walter Benjamin, un intento de matar a los padres, un tratado de botánica urbana y demasiadas otras cosas.


Jorge Carrión (Tarragona, 1976) es escritor y doctor en Humanidades por la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, donde da clases de literatura contemporánea y escritura creativa. Colabora en varios medios de España y América Latina. Ha publicado los ensayos Viaje contra espacio (2009), Teleshakespeare (2011) y Librerías (finalista del premio Anagrama de Ensayo, 2013); y varios libros de viajes, como La brújula (2006), GR-83 (2007), Australia (2008) y Crónica de viaje (2014).
Es autor de la que se ha definido como una de las trilogías más ambiciosas de la narrativa reciente, formada por las novelas Los muertos (Mondadori, 2010), Los huérfanos (Galaxia Gutenberg, 2014) y Los turistas (Galaxia Gutenberg, 2015). Los derechos de esta trilogía para el francés ya han sido adquiridos por la prestigiosa editorial Seuil, que también publicará Librerías en Francia (en Italia lo hará Garzanti y en Inglaterra, MacLehose Press).
Su último libro publicado es Los difuntos (Aristas Martínez, 2015).

*La foto es de Canal L