jueves, mayo 28, 2015

Iván Humanes - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Por amor a la confusión. Unas veces para resetear la madeja cerebral. Otras por vicio y hábito. Y otras para tocar los huevos. Depende del estado de ánimo. Lo que no escribo es por dinero, es algo que jamás se ha dado. Si quisiera hacerlo tomaría un género de moda y haría algo bien digerible que se vendiera a miles. O que fracasara a miles. Arriesgaría para ganar dinero. Pero me da repelús. Prefiero mantenerme en el equilibrio de la nada. Soy muy perezoso, y no hago nada que me aburra. Si no me divierte, no escribo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo. Mi escritura se da a borbotones y en determinados periodos. Puedo estar meses sin escribir y luego no parar durante semanas. Es algo automático, no premeditado. No tengo un gato en mi regazo, ni escribo de culo a la pared este, ni entono mantras. El ser del extrarradio te hace ser poco dado a esas cuestiones de escritor “sensible”; con tener un ordenador y una silla ya basta. Si hay ruido, me pongo música. Si no lo hay, también.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La memoria, el azar, la identidad. También la divergencia. Lo surreal. Y el juego (no la broma o la humorada, aunque sí a veces). La realidad entremezclada en lo fantástico, pero sin que existan diferencias entre esos conceptos. Todo es parte del mismo plano. Un plano que suele convertirse en un objeto con aristas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Pregúntate siempre el porqué. Es un principio que aplico a la corrección. Como mi escritura no suele estar encorsetada a un guión rígido requiere que tras el primer borrador cada línea lleve esa pregunta: el motivo de la acción de cada  personaje o de la descripción, preguntarme para comprobar si existe una cierta coherencia en el discurso. Ello no significa que el texto tenga que tener esa coherencia radical de escritor realista. No. Dentro de la confusión todo es posible, todo es válido.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Tengo los elementos más básicos: quién es el personaje principal, cómo correrá la trama (esquematizado) y un posible final. Pero son pequeñas notas que apenan ocupan dos páginas (si hablamos de novela; el cuento es un par o tres de líneas). Con esos elementos comienzo a construir. Estoy más interesado por alcanzar el tono desde el principio que por el desarrollo; afinar la voz. Procurar el tono apropiado para eso que estoy escribiendo. No siempre es el mismo: hay que conseguir el que te exija cada historia. Una vez alcanzado la historia fluye, se construye sola.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Algunos autores de cabecera serían Kafka, Arrabal, Vila-Matas, Jarry, Bernhard, Beckett, Cortázar, Coetzee, Perucho, Bradbury, Walser, Hesse, Piñera, Lovecraft, Martín-Santos, Vian, Perec, Bolaño… Más aún, por supuesto. Pero en ningún momento mis gustos se sitúan en un lugar determinado. Sí que es cierto que los centroeuropeos, o los Patafísicos, surrealistas,  pánicos y “raros” son mayoría, pero la ciencia-ficción o el terror también son el pan de cada día en mi cabecera.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Lengua de orangután. Una novela con ilustraciones de Susana Pozo publicada hace nada en la editorial Base y que parte del nombramiento de un orangután como miembro de la Real Academia. Un orangután que es crítico literario y que fue consecuencia de un experimento franquista para regalar al régimen nazi, pero que les salió rana. ¡Más bien mono sabio! Desde el juego construyo un artefacto y un personaje (Helmut Otto) que espero que dé muchas alegrías y muchos disgustos. Los disgustos a los malos, claro.

Iván Huma­nes (España, 1976). Ha publi­cado los libros de relatos La memo­ria del labe­rinto (CyH, 2005) y Los caní­ba­les (Libros del Innombrable, 2011) con el que fue finalista del premio Setenil al mejor libro de relatos publicados en España, la novela La embos­cada (Inéditor, 2010), y en coau­to­ría los volú­me­nes Mal­di­tos: la biblio­teca olvi­dada (Grafein, 2006) y 101 coños (Grafein, 2008). Recientemente ha publicado la novela Lengua de orangután (Ed. Base, 2015). Premio de relato Ciudad de Jerez, El Fungible o el MADTerror Festival 2014, entre otros. Guionista del largometraje Vestigis. Forma parte del consejo de redacción de Quimera. Revista de literatura.

lunes, mayo 25, 2015

Javier Sagarna - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo por pasión, por amor al arte, porque la vida, si no, se me quedaría algo estrecha, resultaría algo sosa. Escribir me mantiene vivo, en contacto con lo mejor de mí, ese niño, ese punki adolescente, pero también ese pensador, ese filósofo y hasta ese político que me enredan dentro y que, mientras escribo, tienen su espacio. No escribo yo, escribimos muchos yoes juntos, una confederación de ellos (me encantó esta idea cuando la leí en Sostiene Pereira), y es divertido estar al mando de esa nave en la que cada cual rema hacia lo suyo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Pocas, la verdad. Hace algún tiempo, supongo que porque mi trabajo me obliga a pasar muchas horas frente al ordenador y lo tengo ya demasiado asociado con esa labor, empecé a preferir escribir los primeros borradores a mano para después pasarlos al ordenador y ya trabajar ahí las correcciones. Pero tampoco es que no pueda hacerlo de otra manera. Soy el mayor de seis hermanos, crecí en una casa llena de vida, y ruidos, y gente que entraba y salía de cada cuarto, y partidos de baloncesto en el pasillo, y la música de mi hermano, y…, cuando llega el momento de escribir (o de dormir) me concentro bastante bien casi en cualquier entorno.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Las de mis diferentes yoes confederados. Me interesa el crecimiento y el precio que exige, me interesan las fuerzas interiores que nos dominan, esas heridas que nos duelen y nos condicionan mucho más de lo que querríamos, me interesa la aventura como sentido de la vida, me interesa la posibilidad de la alegría y la certeza del dolor y la muerte, me interesa, mucho, el valor como guía a través del vacío existencial. Últimamente, me interesa también la confianza, en los otros, en nosotros mismos. Me interesa, en fin, la vida en todo su sinsentido y en toda su locura, lo que hay y lo que no hay. De hecho, creo que es ese diálogo entre lo que hay y lo que no hay lo que verdaderamente me interesa.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Escribir sin límites y, después, corregir también sin límites. Es decir, cuando escribo, cuando creo mundos, personajes, aventuras, intento darme la mayor libertad posible, no censurarme, escribir sin preocuparme de nada más que contar mi historia y disfrutar de hacerlo. Solo después, cuando ya tengo el relato (o el fragmento de una historia más larga que haya alcanzado a escribir), llega el momento de corregir, con toda seriedad y sin dejarme llevar por sentimentalismos. Separar a las dos figuras que hacen el proceso creativo: el creador (esa confederación de yoes, que cuentan casi quitándose la palabra unos a otros) y el corrector (que soy yo, el de hoy, con mis gustos y mis conocimientos del oficio), me parece fundamental a la hora de dar libertad al primero y sacar el mayor partido a los conocimientos del segundo.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

No, yo planifico poco, pero es porque tengo una cabeza muy ordenada. Es decir, yo no me siento a planificar, vislumbro una idea o, más a menudo, escucho una voz, una primera frase y tiro del hilo. Lo que pasa es que mi cabeza ya se encarga sola de ir buscando, desde la primera palabra, un sentido a la cosa, de forma que es raro que, al cabo de un puñado de párrafos, no tenga al menos una idea de hacia donde voy y un mapa de por donde.
Eso sí, lo que no suelo saber nunca es el final, al menos hasta que estoy muy cerca de él. Creo firmemente que, para ser bueno, el mejor posible, un final debe salir de la propia historia, del proceso de escritura, por lo que, incluso en los casos en que entreveo el final pronto, siempre llego a él con una disposición abierta, dispuesto a que los personajes o la historia decidan hacer otra cosa. Y, muy a menudo, es lo que pasa.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Carver, Proust, Conrad, Foster Wallace, Chejov, Dinesen, Cortázar, Borges, Rulfo, Cervantes, Shakespeare, Fitzgerald, supongo que como a todos me gustan los mejores platos del menú. Pero también tengo mis debilidades y son autores de género como London, Machen, Bradbury (¡qué grande es Bradbury!), Lem, Stevenson, George R. Stewart, pero también Simenon, Conan Doyle, Verne, Mary Shelley, y todos los que llenaron mi infancia de aventuras inolvidables: Twain, Scott, Barrie, Baroja, etc. A todos ellos les debo un imaginario que alimenta cada día mi trabajo. Entre los autores españoles, y aparte de maestros inolvidables como Medardo Fraile, Ignacio Aldecoa o Cela, tengo debilidad por gente como Hipólito G. Navarro, Ángel Zapata, Ignacio Ferrando, Isabel González, Sergi Bellver, Javier Saéz de Ibarra, Bernardo Atxaga, Ray Loriga (cuya lectura, junto a la de Bukowski y alguno más fue clave para que, de forma bastante tardía, yo empezara a escribir), Quim Monzó, Alfonso Fernández Burgos, Paula Lapido, Cristina Cerrada y algunas voces que vienen pidiendo paso como Mariana Torres o Tere Susmozas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Acaba de publicarse, en la editorial Menoscuarto, Nuevas aventuras de Olsson y Laplace, que pienso que es mi mejor libro hasta la fecha. Aunque ortodoxamente es un libro de relatos, tiene sin embargo una lectura unitaria (es un libro que hay que leer al derecho, del primer cuento al último, sin hacer saltos), pues uno tras otro los relatos van contando una historia de orden superior. La idea ha sido jugar con la textura y el imaginario de los relatos de aventuras y contar las peripecias de una pareja de héroes, Olsson y Laplace, que protagonizan todos los cuentos. Por supuesto, no son cuentos de aventuras clásicos (aunque se leen como tales y creo que el libro resulta francamente divertido), el foco está mucho más en la relación cambiante entre los dos personajes y, al final, en la posibilidad o imposibilidad de la aventura como fuente de sentido para nuestras vidas. 


Javier Sagarna (Madrid 1964) es licenciado en Farmacia por la Universidad Complutense y dirige la Escuela de Escritores, en la que es profesor. Es presidente de la Asociación Europea de Programas de Escritura Creativa (EACWP) y ha impartido cursos y talleres en el Instituto Cervantes, la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Alcalá de Henares, Scuola Holden (Italia) o el Orivesi College of Arts (Finlandia). Colabora en el programa “La Ventana” de la Cadena SER. Es autor de la novela Mudanzas (2006) y de la novela infantil Rafa y la jirafa (2103). Con Menoscuarto publicó en 2012 el libro de relatos Ahora tan lejos.

*La foto es de Claudia Sagarna

jueves, mayo 21, 2015

Helena Cosano - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

¡Ojalá lo supiera! Empecé de niña, a los siete años, y nunca lo dejé. Al principio era un juego más, una forma agradable de pasar el tiempo. Ahora creo que es eso tan raro que denominan “vocación”, y que, por absurdo y poco rentable que pueda parecer, da sentido a la vida.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Me sigue gustando escribir a mano, en un cuaderno, y me es más fácil de noche que de día. Suelo escribir en cafés, por esa soledad tan especial que se disfruta entre la gente, creando como una burbuja de silencio en medio del ruido. Descubrí que era posible hacerlo en París, a los dieciocho años, y seguí haciéndolo durante todo mi período universitario, en Viena. Me encanta escribir cerca del mar, y nunca puede faltar café.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Son esencialmente filosóficas: el sentido de la vida, la felicidad, la muerte, el tiempo, el amor, el alma…

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

La sinceridad.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Tengo planificada la trama desde el principio en sus líneas generales, pero me dejo llevar por la historia en lo que respecta a los detalles: sería más bien una escritora que viaja siguiendo una brújula, no un mapa.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

He tenido varias etapas: una muy francesa, otra muy rusa, una muy filosófica, otra lírica, una de leer solo aforismos, otra de literatura de humor… Actualmente, me quedaría con Proust, García Márquez, Chéjov y Dostoyevski. Y en la mesilla de noche libros de espiritualidad como la Bhagavad Gita.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Acabo de publicar El viento de Viena, que ha sido galardonada con el Premio Internacional de Narrativa “Agua y Viento”, de Buitrago del Lozoya. Es un libro peculiar, en cierta forma muy íntimo, que surgió de mis seis años como estudiante en la Universidad de Viena.

Os dejo la sinopsis:
El viento de Viena narra las aventuras de Eleonor, una joven médico española, durante su primer semestre como estudiante de psiquiatría en Viena. Cada capítulo es casi autónomo, presentando un encuentro, una experiencia, un aprendizaje o una escala en el viaje de la protagonista en busca de sí misma.
Bella, inteligente, un tanto arrogante y anímicamente inestable, Eleonor siente pasión por la mente humana, por sus disfunciones, su “locura”. Decide huir de su entorno para estudiar psiquiatría en la Universidad de Viena. Para ella, comprender la mente es conocerse a sí mismo, y los demás –pacientes, amigos o amantes– le ofrecen espejos donde observar reflejadas, a veces amplificadas, sus propias tendencias no siempre tan cuerdas como desearía.
Un soplo de locura recorre Viena, la mítica “ciudad de los locos”, engañosamente apacible en su anacrónica belleza, donde la rigidez y las convenciones esconden un profundo malestar. A veces sumida en la depresión, a veces maniacamente eufórica, Eleonor duda de su vocación y de si misma. Cuando la excentricidad se convierte en la norma, la mente humana descubre capacidades insospechadas, nada es lo que parece, los tabúes pierden su fuerza, los prejuicios se rompen, el bien y el mal apenas se distinguen y se diluye la frontera entre lo posible y lo imposible, la sabiduría y la locura.
La felicidad es sin duda simple cuando se experimenta, pero buscarla puede suponer adentrarse en laberintos en apariencia delirantes. Los caminos hacia el conocimiento de sí mismo son tan infinitos como los ríos que conducen al mar, y sólo uno mismo puede juzgar qué vía es la correcta.

A través de numerosos encuentros, viajes y experiencias de la más diversa índole -desde invocar a los espíritus hasta una secta luciferina que cree en los extraterrestres y en las virtudes del sexo redentor-, los prejuicios de Eleonor se van atenuando y descubre una tolerancia nueva, indispensable para cumplir su sueño de convertirse algún día en una gran psiquiatra. La mente humana resulta más compleja de lo que intuía, y Eleonor vislumbra sabiduría en la enfermedad mental y abismos de locura en la supuesta normalidad. En una sociedad enferma, los más locos no son siempre los que lo parecen. 

Helena Cosano nació en Nueva Delhi (India) y pasó su infancia entre varios países.
A los diecinueve años se trasladó a Viena. Allí empezó estudios de psicología y descubrió el yoga y meditación, que le abrirían las puertas de la sabiduría oriental, marcando profundamente su forma de ver el mundo y de interpretar la existencia.Sus obras principales son Cándida diplomática (Editorial Algaida 2011) y Almas Brujas (Editorial Sial-Pigmalión, Premio Rubén Darío 2014). Acaba de publicar la novela El viento de Viena (Editorial Los libros del Olivo, 2015), que ha sido galardonada con el Premio Internacional de Narrativa “Agua y Viento” de la Ciudad de Buitrago del Lozoya.
De su labor como traductora literaria destaca la traducción del alemán al español de las obras de Daniel Kehlmann.

Helena Cosano es diplomática desde el año 2004, figurando entre sus destinos Astana y Ginebra.

lunes, mayo 18, 2015

Aixa de la Cruz - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Por ansiedad. Por compulsión. Por qué no.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Trabajo de día, rodeada de latas de redbull sin azúcar, con mi gata en el regazo. Me gusta pensar que se me arrima por amor, porque entiende que estamos haciendo algo importante, para darme su apoyo. Pero lo cierto es que le gusta el calor que emana mi portátil, cuyo ventilador lleva un par de años averiado.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Por un lado, lo tenue que es la línea entre la razón y la locura, entre la legalidad y la ilegalidad. También la respuesta que ensayamos como espectadores ante el fenómeno de lo violento; cuál es el nivel límite a partir del cual las imágenes ya no impresionan y es función del lenguaje que vuelvan a significar algo.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Un texto no está terminado hasta que no ha pasado el tiempo suficiente para que lo leas con extrañeza, como si fuera obra de otro, y digas: “pues tampoco era una mierda”.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Soy muy caótica y me cuesta planificar; es el motivo por el que tengo cuatro novelas en la basura. Sin embargo, cuando dejo que sea la propia escritura la que me dicte sobre qué quiero escribir y este proceso me lleva a buen puerto, la sensación es muy gratificante porque no solo he completado un proyecto, sino que he descubierto algo nuevo. 

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

La trilogía de Javier Marías “Tu rostro mañana”, “Cumbres Borrascosas” de Emily Brontë, “Retrato de una dama” de Henry James, “Una habitación propia” de Virginia Woolf, “Cosmos” de Witold Gombrowicz y, muy a mi pesar, casi todo Roberto Bolaño.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Acabo de publicar con Editorial Salto de Página una colección de siete relatos titulada “Modelos animales” donde exploro los temas antes mencionados; a menudo bromeo y digo que se trata de un inventario de formas de perder la cabeza, todas ellas a nuestro alcance. 


Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) es autora de las novelas Cuando fuimos los mejores (Almuzara, 2007) y De música ligera (451 Editores, 2009), ambas finalistas del Premio Euskadi de Literatura. También ha colaborado en diversas antologías de cuento como Última temporada (Lengua de Trapo, 2013), Bajo treinta (Salto de página, 2013) y Best European Fiction 2015 (Dalkey Archive, 2014), selección en lengua inglesa de narradores europeos. Actualmente desarrolla su tesis doctoral sobre la representación de la tortura en la ficción televisiva tras el 11 de septiembre.

  

*La fotografía es de Isabel Wagemann ("Debajo de un botón").

jueves, mayo 14, 2015

Eduardo Margaretto - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Creo que todos sabemos que ésta es una pregunta trampa, básicamente porque cualquier respuesta tendría un significado hipotéticamente real. Así que yo también jugaré a ser tramposo. Escribo para engañarme, escribo para engañaros, escribo para matarme, escribo para poder vivir, escribo para encontrar un sentido aunque sepa que no hay ningún sentido, escribo para no perder el sentido, escribo para no beber de noche, escribo porque de noche no te queda otra que beber, escribo porque a las tres de la mañana te puedes sentir muy solo, escribo porque con Chio nunca me siento solo, escribo para no ir al gimnasio, escribo porque tengo que ir al gimnasio... escribo para tratar de amortiguar la artrosis de los dedos!!

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Que suene una canción de la Velvet Underground... pero supongo que mi única manía es pensar si alguien cree que tiene sentido lo que escribo... si tiene sentido escribir.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Siempre he creído, he querido creer, que quienquiera que escriba una sola línea lo hace para preguntarse el sentido del vivir... el paso del tiempo, qué hacemos aquí, por qué hago las cosas de una manera y no de otra, por qué me gusta el arroz y no las espinacas... la muerte.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No escribas si no quieres jugarte la vida. No escribas si piensas que la vida es un juego.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Escribo mil guiones, anoto mil ideas, mil palabras o frases que pueden llevar a algo... después ya no me importa lo que pase.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Me temo que ésta es otra pregunta trampa. A bocajarro resulta sencillo citar a John Fante, Francisco Casavella, Charles Bukowski, John Berger o Flann O'Brien... pero si uno se detiene a pensar un momento surgen mil dudas: suramérica: Robert Artl, Fogwill, Rulfo, Clarice Lispector... Italia: Claudio Magris, Tiziano Scarpa, Anna Maria Ortese, Sciascia... la llamada Mitteleuropa: Musil, Cioran, Handke... los clásicos: Dostoyevskji, Faulkner... los portugueses: Torga, Antunes... los 'nuevos': José  Ángel Barrueco, Ana Manrique, Francesco Spinoglio... y así hasta el infinito, hasta darte cuenta que en estas 'listas' casi nunca se cita a poetas... así que: Pedro Casariego, Leopoldo María Panero, Roger Wolfe, Auden, Alejandra Pizarnik, Silvia Plath...

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Hace unos meses Alrevés Editores ha publicado mi libro John Fante, vidas y obra. Como un soneto sin estrambote. Para mi sorpresa el libro ha recibido muy buena aceptación entre críticos y lectores. Incluso el diario ABC lo incluido entre los cinco mejores libros de no ficción de 2014. En Italia, donde John Fante es uno de los 'big boys', también se han interesado por el libro y en Sant Jordi lo presentaré en Turín, donde desde hace años cultivan 'la rosa y el libro', mientras que en agosto estaré en Torricella Peligna, el pueblo natal de John Fante donde desde hace diez años se celebra un festival literario dedicado a este escritor.


Eduardo Margaretto Kohrmann (Valencia, 1963) llegó a Barcelona siendo un niño. Allí estudió en el Liceo Italiano y, después de pasar por cinco facultades distintas, decidió dejar fantianamente la universidad para empezar a estudiar de verdad, sobre todo literatura, poesía y ajedrez. A principios de los ochenta se traslada a Madrid para vivir en primera persona la movida, y en esa ciudad publica sus primeros artículos en revistas musicales, comienza su carrera como traductor y escribe sus dos primeros libros, las biografías de Franco Battiato y Elvis Costello, ambas publicadas en Ediciones Cátedra. Tras un año sabático, en el que recorre España como mánager de La Banda Trapera del Río, en 1995 se instala de nuevo en Barcelona para dedicarse a la traducción (Giorgio Agamben, Pier Paolo Pasolini, Alan Riding, Aurelio Penna, Anthony Burgess, Tiziano Scarpa, Michael Palmer, Rachel Billington, Pietro Aretino, Francesca Falchi, Marco Tullio Giordana, Donaldo Macebo, entre muchos otros), oficio que compagina con todo tipo de trabajos editoriales: colaborador en revistas literarias (Lateral, Pequeña Italia o Alga), lector en Círculo de Lectores, redactor, escribidor de guías de viaje y libros de texto, realizador y presentador de programas culturales en BTV y, durante seis años, jefe de redacción de la revista de arquitectura Eupalinos. También ha publicado relatos y poesías en diversas publicaciones.

John Fante, vidas y obra. Como un soneto sin estrambote es la culminación de más de veinte años de lecturas, estudios, investigaciones y análisis sobre la figura del escritor italoamericano.

lunes, mayo 11, 2015

Carlos Franz - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque es lo que siempre soñé hacer, desde que tenía catorce años: ser escritor. Y cada día me parece un milagro el haber podido, poco a poco, parecerme a mi sueño.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Suelo adoptar uno o varios fetiches. Objetos que se relacionen con la novela que estoy escribiendo. Por ejemplo, para la que acabo de terminar, cuyo protagonista es un pintor, compré en una casa de artículos de arte un gran pincel, una brocha nº 24. La tengo frente a mí mientras escribo. Supongo que es una forma de rebeldía contra la extrema  abstracción de nuestro oficio: me gusta creer que algo de la ficción que invento se ha materializado y caído, como quien dice del cielo, sobre mi escritorio.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me temo que no tengo preocupaciones temáticas. Quiero decir que no me pre-ocupan. Los temas me ocupan y varían con cada proyecto. No tengo ideas fijas, ni siquiera un estilo fijo. Me gustaría ser como un buen instrumento musical, un piano por ejemplo, con el cual puede tocarse casi cualquier clase de música. El escritor que me interesa ser ni siquiera es intérprete, es instrumento.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Un par de principios. Al comienzo en la escritura de una novela, exagerar. Entre dos posibilidades argumentales, escoger siempre la más dramática. Luego habrá tiempo para moderar, equilibrar y sacrificar. Este es el segundo principio, válido para cuando estamos finalizando la escritura de una novela: sacrificar. Sacrificar todo lo que no sea parte de ella; cosas que se reconocen porque en realidad son más parte del autor. Creo que Faulkner resumía impecablemente ese principio, cuando aconsejaba: “Kill your darlings!”

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

He ido cambiando. Ahora planifico más que hace unos años. Investigo un poco y hago una sinopsis antes de ponerme a borronear. Pero luego intento ser lo bastante flexible como para seguir por el camino que la propia historia señala, aunque me lleve muy lejos del destino que había trazado. Una vez más, creo que el escritor debe ser el “instrumento” de su historia, no su amo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No tengo. O más bien, los cambio constantemente. Soy un infiel compulsivo. Cuando me entusiasmo con un autor ni siquiera le soy fiel a todos sus libros, apenas a uno o dos, y aún en esos, sólo a algunas escenas, momentos, párrafos…

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Siempre que puedo, como ahora, prefiero evitarlo. Hablar de los propios libros es un tanto impúdico. Sobre todo si están inéditos. Prefiero que las obras hablen por uno. Además, el autor es como los maridos engañados, el último en enterarse de qué van realmente sus libros. Sólo diré que la novela que debe aparecer este año 2015 se llama Si te vieras con mis ojos. ¡Falta saber con qué ojos la verán los lectores!



Carlos Franz (1959), escritor. Tiene las nacionalidades chilena y española. Ha publicado las novelas Santiago Cero (1990; Premio latinoamericano de novela CICLA, en 1988); El lugar donde estuvo el Paraíso (1996; Primer Finalista Premio Planeta Argentina, y llevada al cine en España); El desierto (2005; Premio Internacional de Novela del diario La Nación de Buenos Aires); y Almuerzo de vampiros (2007; Premio Consejo Nacional del Libro de Chile). Algunas de esas novelas han sido traducidas a diez idiomas. También ha publicado el volumen de cuentos La Prisionera (2008; premio Consejo Nacional del Libro de Chile); el relato Alejandra Magna (2011, Ediciones del Centro, Madrid); y el libro de ensayos La muralla enterrada (2001; Premio Municipal de Ensayo 2002, Santiago de Chile). Colabora con los diarios El País de España, La Nación de Buenos Aires, La Segunda de Santiago y la cadena de El Mercurio, así como con las revistas Letras Libres. Entre 2006 y 2010 fue Agregado Cultural de Chile en España. En el año 2000 obtuvo la beca DAAD para vivir en Alemania invitado como Artista en Residencia en la ciudad de Berlín. Ha sido Visiting Fellow en la Universidad de Cambridge (2001); Honorary Research Fellow en King’s College de la Universidad de Londres (2002-2004); ha impartido las cátedras Julio Cortázar de la Universidad de Guadalajara (2010) y Alfonso Reyes de la Universidad de Monterrey (2013), ambas en México; y ha sido resident fellow en el Bellagio Center de la Fundación Rockefeller (2012), entre otras distinciones. En 2013 fue electo, por unanimidad, miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua.

domingo, mayo 10, 2015

Nueva novela de Francisco Ortiz

El escritor Francisco Ortiz acaba de publicar en Amazón la segunda novela protagonizada por Luis Castillo, el personaje principal de Última noche en Granada

Sinopsis: Marian fue violada durante tres años por su tío cuando era pequeña. Ahora tiene más de 30 y busca a una persona que arranque sus malos recuerdos matando a su tío. Y la persona elegida es Luis Castillo, empleado de su padre. 


Está disponible en Amazon, por tan sólo 1,24 €. En este ENLACE.

Francisco Ortiz es el autor del blog "Novela negra y cine negro".

jueves, mayo 07, 2015

Joaquín María Azagra Caro - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Hay varios motivos, y su importancia ha variado a lo largo de los años. Por momentos ha servido para sentirme querido: escribir y que otras personas te lean te hace sentir bien; pero esa fase de coquetería está en retroceso. A veces, ha tenido algo de servicio a la sociedad: las ideas rondan sueltas por ahí, y se recombinan en la cabeza de la gente; algunos las plasmamos escribiendo, otros de otras formas. A través de mi obra creía poder legar belleza a los demás, aunque casi lo he descartado por presuntuoso. Hoy por hoy prima que, si no escribo, me remuerde la conciencia.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Entre semana, escribo antes de ir a dormir. En fin de semana, por la tarde. El primer borrador lo vomito compulsivamente. Luego paso meses preguntándome qué narices quería decir, rescribiendo y restructurando.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

El conflicto del artista y el artesano, la identidad, la metaliteratura, las relaciones paterno-filiales y de pareja, la locura, lo endeble de la percepción…

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Todo vale. No hay ninguna fórmula superior. Muy tímidamente me atrevería a recomendar no ceñirse a un solo estilo, sino cultivar dos o tres; pero esto es más por el reto que supone para el escritor que por la calidad del resultado.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Solo escribo ideas sobre las que tengo claro principio, medio y final, pero eso no significa que lo sepa todo de antemano. Por ejemplo, es fácil que desconozca el contenido del discurso que quiero hilar, qué longitud debe tener cada parte, si será necesario añadir subtramas, o incluso cuál será la voz narrativa adecuada.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

En general, mis relatos beben de la narrativa gótica (El horla, El corazón delator, El retrato de Dorian Gray…), el relato fantástico surrealista (por ejemplo, La nariz de Gogol o El zapallo que se hizo cosmos, de Macedonio Fernández), el narrador no fiable (Lolita de Nabokov, El asesino dentro de mí de Jim Thompson…), la corriente del existencialismo y afines (ahí ya hablaríamos de Camus, Céline o Malraux, incluso Hemingway)… Algunos relatos deben mucho a obras que tratan sobre el conflicto del artista y el artesano (Narciso y Golmundo, El artista torturado) y sobre metaliteratura (La historia interminable, cómo no, siendo de la generación que soy; o una rareza como La bestia debe morir, de Nicholas Blake). También tengo cariño al formato de superventas, normalmente modélico a la hora de estructurar la trama (El nombre de la rosa, El perfume…).

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Ediciones Contrabando acaba de publicarme Arrepentimientos, incisiones, pigmentos e incógnitas. Una compilación de cinco relatos sobre pintores y diarios. Busco un equilibrio entre ofrecer evasión, originalidad y suspense y pedir segundas lecturas. Mi idea básica es atraer a partir de las premisas. Un marchante de arte descubre un cuadro de un pintor importante, cuya hija impide que ningún verificador lo autentifique, por temor a revelar un secreto familiar. Una alfombrilla aterroriza a una directora de exportaciones, impidiéndole salir de casa. Un pintor artesanal descubre que, cuanto más maltrata a su novia, más geniales son los cuadros que ella pinta. Un experto en metateoría se encuentra con que sus diarios están siendo reescritos a ojos vista por otra persona. Un pintor de tres al cuarto advierte cuánta energía puede absorber de su aprendiz esquizofrénico, hasta que este empieza a seguir sus enseñanzas. Estas son las premisas del libro, corto, un caramelito. Espero que llegue al lector.


Ximo Azagra (Valencia, 1974). Científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Publica en revistas sobre Estudios de Ciencia y Tecnología. Ha escrito tres relatos premiados y varios más finalistas de certámenes literarios. Siete han sido publicados en antologías colectivas. Arrepentimientos, incisiones, pigmentos e incógnitas (Ediciones Contrabando, 2015) es su primera compilación individual. Ha dirigido el documental Paseantes y los cortometrajes Segunda mano, Ven esta noche y Un talento innato, seleccionados en festivales.

miércoles, mayo 06, 2015

Reseña de Graciela Barrera

Una de las cosas que más agradezco a este blog es la oportunidad que me ha dado de conocer a personas realmente especiales, con las que me he sentido unido de inmediato. Una amistad que no siempre ha conseguido materializarse en un encuentro real y que, a pesar de todo, siento muy cerca. Una de esas personas es Graciela Barrera. Vive en México y estoy seguro de que algún día conseguiremos encontrarnos y compartir una de esas excelentes tazas de café de las que habla en su blog "Las palabras son mis ojos". Siempre me ha animado a seguir escribiendo y, en cuanto he publicado un libro, se lo he mandado. También mi novela "Parece que cicatriza" llegó por fin a su casa, tras quién sabe qué insondables avatares.
Graciela se está recuperando de una enfermedad y pronto estará bien del todo. Ha leído mi novela y ha escrito un texto que me ha encantado y que le agradezco profundamente: Pueden leerlo AQUÍ.


lunes, mayo 04, 2015

Román Piña - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Depende. Poesía para cazar un barrunto de belleza, una idea o un recuerdo. Artículos por ludopatía y dinero. Novelas por conquistar una cima artística.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Pocas manías. Sólo pido no tener frío. Una copa cerca ayuda. Un mínimo de silencio. Y para un proyecto extenso, como una novela…tengo el capricho de disponer de tiempo, mucho tiempo. Necesito una buena silla, desde luego.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Actualmente me atrae mucho el tema de las vidas fracasadas, la infelicidad. Desde Stradivarius Rex hasta Sacrificio ese tema va asomando. Es otra manera de enunciar el paso del tiempo, tema clásico. Más recientemente me está interesando otro asunto: la pureza. La limpieza de la mirada o la inocencia como gran pérdida en la vida, y su posibilidad de recuperación.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No ponerme hasta que no pueda contenerme: mientras uno se va reprimiendo la historia crece y mejora.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Un poco de cada cosa. Con bastante importancia de lo segundo, y siempre abierto a la improvisación o la visita de subtramas.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Styron, Esquilo, Vonnegut, Baroja, Pinilla, Homero, Salinger…

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Sacrificio. Es una novela corta escrita en estado de arrebato. La semilla es una exploración en la crueldad humana. El formato es policíaco, pues hay que investigar una desaparición. Luego pasa a ser un relato de terror. He buscado una historia tensa, sin paja, de estilo claro y sin pretensiones, para plantear ideas o sentimientos nada banales, como el dolor por la belleza huida, la soledad, la maldad. De paso pinto un fresco del mundo perverso en que vivimos.


Román Piña Valls  (Palma, 1966) ha publicado entre otras las novelas Gólgota (Premio Camilo José Cela Ciudad de Palma 2005), Stradivarius Rex El general y la musa. Obtuvo en 2004 el premio Desnivel con Viaje por las ramas. Como poeta su último título es Los trofeos efímeros. Es cofundador de la revista literaria La Bolsa de Pipas que dirige desde 1995. Ha publicado el ensayo, escrito junto a Miguel Dalmau, La mala puta. Réquiem por la literatura española (2014). Su última novela publicada es Sacrificio (Salto de Página, 2015).

jueves, abril 30, 2015

Paloma González Rubio - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Cuando tengo que dar las razones de por qué escribo suelo echar mano de una anécdota que relató Glenn Gould a Jonathan Cott. En 1958 el controvertido intérprete dio una serie de conciertos en Israel. Su elocuencia al describir el punto de partida justifica una cita literal: Israel era un país desértico, como me repetían una y otra vez, y sus pianos son desérticos, lógicamente.
Un cambio en el programa y la aridez del piano que le correspondía tocar desconfiguró el universo táctil de Gould y, por tanto, el sonoro. Ningún sonido de los que conseguía arrancar al instrumento se aproximaba a la música que él tenía en su cabeza. Las horas para el inicio del concierto se agotaban y su esterilidad musical se le hacía cada vez más onerosa. En su coche alquilado se apostó en medio de dunas, frente al mar y decidió que no había más remedio si quería salvar el concierto que recrear el entorno táctil más admirable con el que estuviera familiarizado. Consiguió retener ese entorno, el que le era familiar y acogedor, su propio salón con sus objetos, su propio instrumento, y cuando al inicio del concierto se sentó al piano, el sonido real lo desconcertó. Fue entonces cuando su tacto cambió para arrancar de aquel instrumento desértico un sonido único, el mejor que podía emitir su mecanismo. Concluye su relato con la hilarante anécdota de que le felicitaron por su interpretación, diciéndole que nunca habían oído tocar de una manera tan excelsa a Mozart, cuando su programa estaba compuesto por obras de Beethoven.
Bien, la literatura es para mí el espacio en el que nos apostamos rodeados de la arena del desierto, frente al mar, donde intentamos recrear el universo táctil con el que estamos familiarizados, y a través de ese tacto, creemos que es posible reproducir el sonido que tenemos en mente. Luego llega la vida, el sonido real, y nos desconfigura esa música que tenemos en la cabeza y al llegar a un acuerdo entre todo lo que forma parte de nuestra vida y a lo que aspiramos, se producen descubrimientos asombrosos, nos representamos nuevos mundos. Es por esa razón por la que escribo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Creía que no podía escribir si no ponía un entorno musical a cada relato, a cada novela: una música para captar la atmósfera y otra música para marcar el ritmo, pero desde hace algo más de un año he descubierto que escribo reteniendo sonidos y que suenan en mi mente como si los estuviese oyendo realmente. No sé por qué razón me aferro a los sonidos o la música, pero siempre es así.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

El desajuste entre el papel que nos adjudican los demás en la trama de sus vidas y nuestra propia representación de nosotros mismos. El hecho de que vivimos y seguimos adelante gracias a la ficción, a la forma que tenemos de contarnos a nosotros mismos y a los demás nuestras razones y las razones de los que nos importan. Cómo ajustamos ese relato de nuestra vida a nuestra conveniencia para seguir adelante. La representación, la ficción, la manipulación son mis preocupaciones temáticas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

A la hora de escribir ninguno, salvo ser honesta, poner intensidad y concentración. Los consejos me sirven sobre todo para antes y después de escribir. Tengo presente la famosa frase de Luis Mateo Díez que venía a decir que para escribir una sola página hay que haber leído mil. Intento ser muy escrupulosa con lo que leo. Soy una lectora difícil de satisfacer. Imagino que esa insatisfacción es fruto de mi deformación profesional como editora de textos. Y es esa faceta la que aplico tras escribir a la corrección. Corrijo todos los días lo que he escrito el precedente, y luego corrijo por tramos, y después los sucesivos borradores. Y escribir todos los días, aunque solo sea una nota. Ese es el consejo que tengo más presente.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Escribo con brújula, como me dice siempre riendo un buen amigo. Es cierto que anoto o escribo frases o párrafos al azar, pero una vez que la idea empieza a tomar forma y asume el material que le es afín y ya escrito, a continuación hago el proyecto, me concentro en la arquitectura del texto, ya sea novela o relato. Y abordo de formas distintas la historia hasta que algo en la cabeza salta poniendo en marcha el mecanismo. Después ya no hay pausa.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Va por épocas. Ahora no dejo de bucear en Melville. Hasta hace un año no dejaba de leer literatura inglesa del siglo XIX. Sí hay autores que son una fuente de inspiración permanente para mí: Alice Munro, a la que acudo para restablecerme cuando llevo una época de lecturas que no me satisfacen, Coetzee... Uno de sus libros, La edad de hierro, ha sido muy importante en mi vida. Cuando quiero establecer un “diálogo de ideas” recurro a Borges, a Thomas Bernhard, a Vila-Matas. Ahora mismo me interesan muchos autores españoles contemporáneos, pero tendría que citarlos a todos para que ninguno se sintiese excluido y la lista sería muy larga.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Lo último que he terminado, y que actualmente está en fase de lectura y valoración, es una forma narrativa no muy convencional: una novela ensayo o ensayo novelado sobre un accidente de montaña en la época victoriana y sus impredecibles consecuencias. Actualmente estoy con la última de las novelas que cierra la trilogía de la que ya se han publicado Epitafio y El delito de la lluvia, y que completa (pero no sé si cierra) un ciclo acerca de cómo nos representan los demás.


Paloma González Rubio (Madrid, 1962) estudió Filología Semítica y ha estado vinculada al mundo editorial desde su licenciatura como correctora, traductora y editora de textos. En 2007 obtiene el primer premio de relato José Saramago, concedido por un jurado compuesto por Luis Mateo Díez, Fernando Marías, José Ovejero y Emilio Gavilanes. En 2008 se publicaba en Ediciones de La Discreta el volumen que reunía los dos relatos premiados y los finalistas. En 2010, de nuevo Ediciones de La Discreta, publica su novela Epitafio, muy bien acogida por crítica y lectores. En 2014 ha publicado El delito de la lluvia. En la actualidad dirige su propio taller de narrativa en el Centro Cultural Pedro Lorenzo y colabora regularmente con diversos blogs y publicaciones periódicas.

lunes, abril 27, 2015

Ana Añón - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque me gusta contar historias, es una afición anterior a la escritura.  Lo fantástico siempre ha ocupado un espacio en mi vida. De niña ya me gustaba inventar y narrar historias, entonces no me planteaba escribir, yo era “de ciencias”. La escritura llegó de forma un tanto misteriosa mucho después. Leí la convocatoria de un premio y me presenté por un impulso, antes de que llegara el fallo favorable ya estaba enganchada.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No necesito circunstancias especiales, aunque prefiero escribir con ordenador. Allí guardo carpetas con el nombre de mis autores de referencia, archivos con citas, artículos, frases que he subrayado en sus libros. Me gusta tener todo eso a mano y consultarlo.
No suelo planificar el tiempo de escritura, puedo estar meses sin escribir o desarrollar varios proyectos a la vez. Pero cuando llega una buena historia me atrapa,  estoy todo el día pensando en ella, anotando ideas y deseando darle forma. Por eso prefiero el cuento a la novela, porque temo el secuestro. Corrijo mucho, aunque esa fase la afronto con más serenidad.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No soy muy consciente pero las descubro en mis textos. En ellos aparecen temas universales propios del ser humano como la muerte, que está muy presente, el miedo,  la soledad, las relaciones, las imposturas sobre todo. Mis personajes asumen roles, consciente o inconscientemente, para escapar de sus vidas. También los hay que miran hacia otro lado, permitiendo que sucedan cosas terribles. De un modo u otro todos fingen.
Reconozco además en mis historias temas actuales que me preocupan. Suelo tratarlos con un toque de humor negro, absurdo o elementos fantásticos. Creo que en general lo interesante no son los temas sino la mirada de cada escritor.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Ante todo la sinceridad. En este sentido la danza ha sido mi maestra. Pasé años centrada en la técnica, tratando de imitar las posturas de bailarinas y profesores, y sólo cuando me olvidé del espejo,  descubrí mi propio movimiento, el que fluía de dentro. La técnica debe estar a nuestra disposición y no al revés. Tengo muy presente el consejo de Nietzsche: “bailar con los pies, con los conceptos, con las palabras…”
Otro principio que sigo tiene que ver con la escucha atenta, porque cada historia pide ser contada de una manera especial y es un placer descubrirla.
Y por último la lectura: leer mucho, bueno y malo. Y no dejar nunca de aprender.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Es una pregunta difícil de responder. Diría que planifico poco, porque casi siempre me dejo llevar por un primer impulso que llega a partir de una imagen, un título, o un personaje que me ha llamado la atención y persiste. Pero en el proceso de escritura, de manera intuitiva, están presentes mis otras facetas de forma que la ingeniería me sugiere una planificación y una estructura y la danza me permite encontrar el ritmo adecuado.  

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Muchísimos, no soy muy original en mis gustos, podría citar algunos: Poe, Kafka, Cortázar, Raymond Carver, Roald Dahl, Patricia Highsmith, Alice Munro, Cristina Fernández Cubas, Quim Monzó, Eloy Tizón, Vila-Matas, Kjell Askildsen, Salinger… 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

En cuanto a proyectos finalizados, acabo de publicar el libro de relatos Días con erre (Ediciones de la Discreta), que incluye algunos relatos reconocidos por organismos e instituciones, como el ganador del I Concurso de relatos “21 de marzo” del Ayuntamiento de Tres Cantos cuyo jurado estuvo compuesto por Luis Mateo Díez, José Mª Merino, Milagros Frías e Ignacio Ferrando, y también Miniaturas que fue premiado por la Conselleria de Bienestar Social de la Generalitat Valenciana y llevado al cine por Vicente Bonet. El cortometraje ha obtenido diversos galardones y multitud de selecciones nacionales e internacionales.
Voy a publicar también un libro de haiku, Entre las zarzas (Colección Haibooks, Uno Editorial) escrito con Isabel Rodríguez como coautora.

Ahora mismo estoy trabajando en un libro de microrrelatos, Gorriones en el estiércol, un guión de cortometraje y un poemario infantil. Tengo otros proyectos pero no son literarios.


Ana Añón (Valencia, 1965) es licenciada en Informática y ha desarrollado distintas facetas como la danza, el haiku o la narrativa. Sus textos han sido publicados en revistas y antologías colectivas. Ha sido galardonada, entre otros, con el premio del I Concurso de relatos “21 de marzo” del Ayuntamiento de Tres Cantos cuyo jurado estuvo compuesto por Luis Mateo Díez, José Mª Merino,  Milagros Frías  e Ignacio Ferrando. Es autora del libro de relatos Días con erre (Ediciones de la Discreta).

Tráiler del Cortometraje Miniaturas, de Vicente Bonet
https://www.youtube.com/watch?v=_n_EuXV89Bk

domingo, abril 26, 2015

Feria del Libro de Valencia

Del 22 de Abril al 3 de Mayo se celebra la Feria del Libro de Valencia en su emplazamiento habitual: Los Jardines de Viveros. Toda la información en este enlace.

El sábado 25, de 17:00 a 19:00 horas, estuve, cortesía de Bibliocafé, firmando ejemplares de mi novela Parece que cicatriza. Tuve una compañía de lujo: Susana Fortes, Sergio R. Alarte, Anabel Botella, Sergio Aguado, Moruena Estríngana y Fernando Navarro, que fue quien nos sacó esta foto a José Luis Rodríguez y a mí.
Mi agradecimiento a todos los que os pasasteis por allí.



Y el día 24 tuve el gusto de acompañar a Ana Añón en la presentación de su libro de relatos: Días con erre. Fue un gran éxito y me alegro por ello. Un libro muy recomendable.

*foto de Elga Reátegui

lunes, abril 20, 2015

Miguel Barrero - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

No estoy seguro de saber responder a esa pregunta, principalmente porque nunca me la he planteado en términos generales. Sí me he preguntado, normalmente después de un tiempo, por qué en determinado momento escribí tal o cual cosa, pero nunca por qué escribo en un sentido amplio o global. Supongo que porque nunca lo necesité, en la medida en que uno no necesita dar explicación a impulsos que llega a juzgar esenciales. Podría jugar a inventarme una teoría y plantar aquí alguna explicación rotunda y mayestática, pero seguramente estaría equivocada. Quizá sea cierto eso de que escribimos porque alguna clase de tara nos impide estar conformes con el mundo tal cual es, o tal cual lo percibimos, y en un momento dado, y de forma inconsciente, resolvemos explicárnoslo con nuestras propias palabras. Es una explicación con la que podría estar de acuerdo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Me gusta escribir en silencio, en una habitación vacía, sin interrupciones externas y con la mayor tranquilidad posible, es decir, sin ninguna otra tarea por delante y, preferentemente, con los teléfonos desconectados. De cualquier modo, no sé si se puede hablar de «costumbre» porque en realidad no siempre ha sido así. En mi vida he cambiado muchas veces de circunstancias y de espacio, y eso ha hecho que en cada caso haya tenido que amoldarme a lo que había. He procurado ser siempre fiel a esas exigencias mínimas, pero no siempre lo he logrado. Hasta hace no mucho había otra: tener siempre a mano una cajetilla de tabaco. Ahora estoy aprendiendo a prescindir de ella.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Durante mucho tiempo creí que ninguna de las novelas que había escrito tenía puntos en común con las demás. Sin embargo, tras la publicación de la penúltima, La existencia de Dios, y gracias a la pregunta de un periodista que me planteó una cuestión muy similar a ésta, reparé en que todas ellas se trataba, en mayor o menor medida, el tema de la identidad. De manera nada premeditada, había ido abordando el concepto en sus diversas escalas: la identidad individual, la familiar, la social, la histórica, la grupal, etcétera. La identidad como aquello que nos define ante los demás, pero también la búsqueda de una identidad ajena en la que insertarnos para lograr reconocernos.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Mantengo como única lealtad aquella que tiene que ver conmigo mismo: escribir lo que quiera, sin que nada ni nadie pueda condicionar lo que escribo. Cualquier otra cosa supondría incurrir en una especie de autocensura, y creo que la escritura ha de constituir un espacio insobornable de libertad.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

La primera novela que publiqué, Espejo, apareció hace diez años y fue también la primera que escribí. Hasta aquel momento no había culminado ninguna narración larga, sólo algunos cuentos que habían venido obteniendo una acogida desigual, pero siempre muy modesta, y cuando decidí que iba a intentar emprender la escritura de una novela procuré tomar todas las precauciones que estaban a mi alcance. No sólo diseñé pormenorizadamente una trama, sino que también concreté qué personajes iban a poblarla, de qué manera iban a influir en ella y hasta cuántos capítulos tendría el libro y qué iba a ocurrir exactamente en cada uno de ellos. La estratagema facilitó la escritura y debió de salir bien, porque me valió un premio. Como no he vuelto a leer ese libro, no sé qué opinión me merece ahora ni si yo mismo aprobaría o desaprobaría la metodología que seguí entonces. Lo que sí sé es que me aburrí muchísimo mientras lo escribía, porque tenía todo tan planificado que en ningún momento quedó abierto el menor margen para la sorpresa. En la siguiente novela que escribí —fue Los últimos días de Michi Panero, que después se convertiría en la tercera que publiqué— aún no había perdido del todo el miedo y, si bien fui mucho menos escrupuloso que la vez anterior, también procuré embarcarme en la escritura con un itinerario más o menos bosquejado. En mis siguientes libros ocurrió todo lo contrario: un lanzarme a la aventura obedeciendo a un impulso que a veces tenía anclajes muy difusos y de cuya continuidad ni yo mismo podía estar seguro, procurando ir siempre con la brújula en la mano, pero desprovisto de mapas que me marcasen el camino.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Siempre que respondo a esta clase de preguntas tengo la impresión de que nunca acierto a dar la medida exacta en las respuestas, que o bien me quedo corto o bien me excedo, y que nunca o casi nunca logro enfocar directamente la cuestión. Hay tantos autores a los que uno debe agradecimiento, tantos libros que merecerían ser nombrados y que no siempre acuden a la memoria en el momento de responder, que el resultado puede quedar muy desequilibrado. No creo que ningún novelista pueda serlo sin haber leído y apreciado a Miguel de Cervantes, en especial El Quijote, pero también las Novelas ejemplares, del mismo modo que considero inevitable pasar por diferentes hitos (Marcel Proust, James Joyce, William Faulkner, Balzac, Shakespeare, Victor Hugo, Dostoyevski, Jorge Luis Borges, Flaubert, Dickens)  si uno quiere velar armas como escritor. Aunque suene paradójico o extraño, admiro mucho a Juan Benet y a Benito Pérez Galdós, y al margen de la debilidad que siento por autores como Carrère, Philip Roth, Álvaro Cunqueiro, Miguel Delibes o Gonzalo Torrente Ballester, no puedo dejar de mencionar a cuatro autores, vinculado además cada uno de ellos a dos libros, que fueron verdaderamente importantes en mi juventud lectora: el Antonio Muñoz Molina de Beatus ille y El jinete polaco; el Manuel Vázquez Montalbán de Los mares del sur y Galíndez; el Eduardo Mendoza de La verdad sobre el caso Savolta y La ciudad de los prodigios; y el Javier Marías de Corazón tan blanco y Mañana en la batalla piensa en mí. En los últimos años, también Javier Cercas me ha interesado muchísimo con Soldados de Salamina y Anatomía de un instante

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi última novela, Camposanto en Collioure, viene a ser un híbrido que reflexiona acerca del modo en que los lugares conservan su propia memoria de todo cuanto ocurrió en ellos, y surgió precisamente obedeciendo a uno de esos impulsos a los que me refería antes. En agosto de 2012 visité la tumba de Antonio Machado y tuve ocasión de conocer los vestigios que quedaban del exilio tanto en la antigua línea fronteriza de los Pirineos orientales, especialmente en el territorio que separa las localidades de Portbou y Cerbère, como en la comarca del Rosellón, donde el exilio republicano, que en España se nos presenta muchas veces como una abstracción o como algo perteneciente al pasado, se hace presente y cobra voz y cuerpo a través de quienes lo padecieron o de sus descendientes, que aún viven y mantienen una relación tan extraña como conflictiva con la España que les obligó a partir y luego se desentendió de ellos. Hubo, en concreto, una experiencia que resultó demoledora: visitar la playa de Argelès-sur-mer y constatar el enorme contraste entre lo que estaba ante mis ojos, un arenal inmenso donde familias enteras disfrutaban de los últimos estertores del verano, y las imágenes que retenia mi memoria, aquellas fotos horribles en blanco y negro que retrataban el campo de concentración que se levantó en aquel mismo lugar y donde malvivieron hacinadas miles de personas a las que la derrota en la guerra civil abocó al exilio. Todo eso, unido a la evocación inesperada de una conversación que mantuve con Ángel González el día en que nos conocimos, provocó que un par de meses después de regresar de aquel viaje, que yo había hecho sin la menor intención de escribir nada, me sentara ante el ordenador y surgiera la primera frase, y que tras ella, poco a poco, fueran llegando las demás. 


Miguel Barrero (Oviedo, 1980) ha publicado las novelas Espejo (premio Asturias Joven; KRK Ediciones, 2005), La vuelta a casa (KRK Ediciones, 2007), Los últimos días de Michi Panero (premio Juan Pablo Forner; DVD Ediciones, 2008), La existencia de Dios (Trea, 2012) y Camposanto en Collioure (Prix International de Littérature Fondation Antonio Machado; Trea, 2015). Codirector del documental La estancia vacía (2007), ha trabajado y colaborado en diversos medios, como Qué Leer, Jot Down, Culturamas, La Vanguardia, Blisstopic o El Asombrario.