jueves, febrero 16, 2017

Brenda Ascoz - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me lo he planteado a menudo, buscando, creo, justificación para el tiempo que paso escribiendo, posponiendo otras cosas. La penúltima vez, la respuesta fue que lo hacía para aportar mi grano de arena a la visión del mundo de la mujer occidental de los siglos XX y XXI. ¡Toma ya! En realidad, no lo sé; ni siquiera busco historias, y solo escribo si tengo algún personaje que contar, en prosa o poesía, o algunas ideas interconectadas que me apetece investigar. Así que supongo que, aunque escribo, no soy escritora, como no es enfermera quien cuida de un familiar enfermo, por mucho que lo haga bien y le ponga cariño.
También dije una vez, y eso si es verdad, que a veces disfruto escribiendo. A veces, me hace feliz. Y que este vicio me ha permitido acercarme a mucha gente que ahora tiene un papel muy importante en mi vida.  

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Ciertos bolígrafos y lápices aumentan mi placer por la escritura, y esos cuadernos sin espirales cuyos lomos se doblan, con las páginas en blanco o dibujos muy tenues.
Cuando narro, lo hago de forma caótica, por escenas sin orden ni concierto, por lo que después me cuesta horrores estructurar los libros. Los poemas sí, nacen completos y apenas sufren correcciones (aunque la gran mayoría son desechados).  Supongo que soy de aliento corto.
Necesito mucho tiempo para entrar en el texto. Sobre todo en la prosa. Y silencio. O la música de algunos interpretes o grupos muy concretos. O los ruidos abstractos del bar o  los más concretos de la naturaleza. Y un rato de lectura previa. Y un café. Y un cigarrillo. Y luz.
Así que me cuesta avanzar. Escribo poco.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La creación de la identidad, la supervivencia emocional, la búsqueda…
Me gustaría que hubiera más sitio en lo que escribo para el humor. Me río mucho más en la vida que en el papel.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Lee.
Filtra tus lecturas; no pierdas el tiempo con lo que no te interesa.
Piensa en lo que quieres conseguir, en la forma que necesita; estructura siempre antes
de ponerte a divagar sin rumbo.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me dejo llevar, pero no por la historia: las ideas, los personajes, vienen antes. Cuando empiezo un proyecto, me propongo planificarlo con cuidado para no enredarme, pero el castillo de naipes se me cae después de solo unas páginas. Y no tengo paciencia para urdirlo de nuevo. Así que vuelvo al caos donde me siento en casa.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Siempre, los primeros descubrimientos (Pizarnik, L. Durrell, Faulkner, Lorca…) Después, los libros que me han señalado caminos posibles:
En prosa: Claus y Lucas, de Agota Kristof, Ubik, de Philip K. Dick, El desierto y su semilla, Jorge Barón Biza, Otra vida, de Per Olov Enquist, Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin…
En poesía: T.S Eliot con su Tierra estéril, Plath, C.K. Williams, Anne Carson…

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Apareció en otoño Llorona, en La Isla de Siltolá. Es un libro de poemas no tan pesimista como puede parecer por el título, aunque haya, sí, algunas lágrimas. He intentado unir realidad y ficción, contar una historia que no es del todo la mía, ampliar un poco los límites de mi experiencia. Cuando escribimos siempre sobre nosotros mismos, también en poesía –sobre todo en poesía-, nos acabamos muy pronto. 


Brenda Ascoz nació en Torrejón de Ardoz, Madrid, en 1974. Vive en Zaragoza, donde trabaja como enfermera especialista en salud mental. Ha escrito los libros de poemas Llorona (La Isla de Siltolá, 2016), Ecorché (Eclipsados, 2009) y En Ajeno (Chorrito de Plata, 2007), y la novela Morbo (Eclipsados, 2013) y ha participado en diversas antologías de poesía y relato como 23 Pandoras (Baile del sol, 2009), Viscerales (Ediciones del viento, 2010) o Tres heridas; Antología de la nueva poesía amorosa en España, (Armenia, 2011).


*La foto es de Lucía Bailón

lunes, febrero 13, 2017

Anabel Botella - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Desde pequeña yo siempre soñé con ser actriz y escritora. Lo de ser actriz lo cumplí con veintidós años. Lo de ser escritora tardó mucho más en llegar porque me daba vergüenza escribir. Y era tal el complejo que tenía que siempre le decía a mi pareja que me escribiera hasta las cartas de presentación. Un día sucedió la magia y todo cambió para mí. Escribir supone una terapia y supone no terminar en la consulta de un psiquiatra. Decidí dar rienda a mi sueño al terminar de leer el libro de un amigo. Al terminarlo decidí escribir todas esas historias que llevan tantos años acompañándome. Y bueno, hasta hoy, que no he dejado de escribir. Solo deseo que no se me acaben nunca las historias y tener tiempo para plasmarlas en papel.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Me gusta escribir sin que nadie me moleste, en un rincón de mi habitación. Mientras estoy escribiendo me sumerjo en la novela y me cuesta salir de ella para atender asuntos más terrenales. Así que cuando me meto en mi rincón no me gusta que me distraigan. Algunas veces me pongo algo de incienso y me suelo hacer alguna infusión. No me gusta el café, pero adoro casi todas las variedades de infusiones.
Hay otra cosa que me gusta hacer en cada novela y es que cada historia tiene su propia banda sonora. La música que me funciona en unas novelas no me funciona en otras. Me siento incómoda y las palabras no fluyen.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No tengo una temática definida, pero sí que puedo decir que en muchas de mis historias sale parte de mi mundo (mis novelas favoritas, canciones y gustos). También me he dado cuenta de que me obsesionan los gemelos-mellizos. En muchas de mis novelas los protagonistas son mellizos.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

El único consejo que me doy todos los días es una frase que tengo en la lámpara de mi mesa: Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender (Dickens). También me permito equivocarme cuando escribo. ¿Qué quiero decir con esto? Que a veces siento que una escena no funciona y tengo que eliminar todo el trabajo de muchas horas. Pero en realidad esto no es un paso atrás, esto yo lo veo necesario para que la historia avance.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Solo he planificado dos historias. Una fue Ojos azules en Kabul que pude mantener la estructura hasta más o menos la primera parte. Luego me dejé llevar. La segunda novela que planifiqué fue Dead7, pero antes de empezar a escribir el tercer capítulo rompí la escaleta y me dejé llevar por la historia.
Siempre tengo claro qué quiero contar, e incluso en estas dos novelas sabía con qué frase terminaban.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No me puedo quedar con uno solo. Me gusta García Márquez, Isabel Allende, Laura Gallego, Kawabata, Lin Yutang, Tolkien, G.R.R. Martin, Homero, Anna Casanovas, Francesc Miralles, Elisabet Benavent o Noelia Amarillo. No puedo quedarme con uno.
Tampoco podría quedarme con una sola novela. Tengo una para cada momento de mi vida. Por ejemplo, con 12 años me gustaba El camino, con 13 Un capitán de quince años, con 15 años adoraba El señor de los anillos, con 17 El proceso, con 22 Eva Luna, con 24 Cien años de soledad, con 35 Memorias de Idhún, con 36 Canción de hielo y fuego, con 39 El final del ave fénix. Pero si tengo que quedarme con alguna novela sería con La Ilíada, el único libro que leería varias veces.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi último proyecto que va a ver la luz es Cuervo negro, de Ediciones Babylon. Es mi primera novela negra para adultos. No puedo negar que estoy nerviosa porque vuelvo a salirme de mi zona de confort. Pero son las historias quienes me eligen. Cuervo Negro está narrada a dos voces, desde el punto de vista de Bárbara, la madre de Gabriel y desde el punto de vista de Gabriel. De esta novela solo puedo decir que no soy nada complaciente. Quería hablar de la maldad en sí misma. También me apetecía ponerme en la piel de un asesino. Dicen que en todas las familias cuecen habas, pero en unas más que otras. Los Cuervo del Valle son peculiares, a cada cual más perverso. 


Soy Anabel Botella, escritora, actriz, soñadora y administradora de La ventana de los libros. Alguna vez me he imaginado vivir las aventuras de Alicia en el país de las maravillas o recorrer el camino de baldosas amarillas, como Dorothy en El mago de Oz. Me apasiona el rojo porque me da vida. Me gusta disfrutar sobre todo de mi familia, y con ellos me gusta compartir una buena comida, un buen postre o una taza de té con leche. No me gusta nada de nada el café. Estos son mis libros publicados: Ángeles desterrados es mi primera novela publicada. Después vinieron Ojos azules en Kabul (premio mejor novela nacional por la revista Off the record y nominada a los premios Troa 2014) y Como desees, ganadora del PEJR 2013. Premio literatura 2013 por la Fundación Carolina Torres Palero. En 2014 publiqué Dead7 (Premio Púrpura romántica a la mejor novela juvenil y Premio púrpura romántica a la mejor autora juvenil 2014). En 2015 me publicaron mi primera novela infantil El enigma del cuadro robado; también sale al mercado la primera parte de una bilogía fantástica juvenil: Las crónicas de los tres colores, Elecciones (Premio Avenida a la mejor saga 2015, Premio púrpura romántica 2015 a la mejor novela). En abril del 2016 se publicó Fidelity con Cross Book, de editorial Planeta. En octubre del mismo año se publicó No puedo evitar enamorarme de ti, con el sello digital HQÑ. Próximamente publicaré Cuervo Negro, mi primera novela negra con Ediciones Babylon.

jueves, febrero 09, 2017

Jaime Priede - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Por empatía con la vida, por vivirla más, a conciencia.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo ninguna, salvo cierta disciplina si es que quiero acercarme mínimamente a lo que pretendo. Y ni así.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La infancia como lugar de origen

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Ser honesto conmigo mismo y con mis limitaciones.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Tengo una brújula, pero sin mapa.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Peter Handke, Wim Wenders, Leonard Cohen, David Foster Wallace, Sebald, Alan Tanner, Eugenio de Andrade, Coetzee...

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi último libro se titula Un buzo en el bosque y narra el viaje en moto de su protagonista a sus lugares memorables para saber qué ha sido de ellos (y de él).


Jaime Priede (Langreo, 1965) ha publicado el libro de poesía El coleccionista de tarjetas postales (Deva, 2000) y el libro de ensayos Dejad que baile el forastero (Bartleby, 2004). Ha realizado ediciones bilingües de autores como John Berger, Raymond Carver, Tess Gallagher, Anne Michaels, Allen Ginsberg, Edgar Allan Poe, Hart Crane, Robert Hass, C. K. Williams, Edgar Lee Masters y Mary Jo Bang. Ha colaborado en La Voz de Asturias y en El País, y ha realizado crítica literaria en las revista Lateral, Letra Internacional, Cuadernos Hispanoamericanos, Ínsula, Clarín y Quimera. ha formado parte del consejo editorial de la colección de poesía Nómadas y de la revista Solaria. Actualmente dirige la revista mensual de cultura El Cuaderno, vinculada al diario digital www.asturias24.es.

lunes, febrero 06, 2017

Mar Busquets Mataix - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Por la necesidad de decir, de contar, de expresar de una manera auténtica y personal lo que no nos está permitido en la sociedad en la que nos desenvolvemos.
Por la necesidad de dar voz a quien no la tiene, de imaginar vidas que no son la nuestra.
Por la necesidad de ponernos en la piel del otro, sea de nuestra época o de épocas pasadas (como ocurre en mi novela De la Invisibilidad o en mi poemario La fiebre).
Por la necesidad de no conformarse y de indagar para tener una vida más plena, o al menos, en la que podamos ser más libres, más auténticos, ya que la mayor libertad radica en el pensamiento.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La escritura viene antes que las manías. La única preferencia no elegida es la idea, las palabras que llegan y establecen su propia danza. La costumbre, es estar siempre pensando, en estado de alerta y prestando atención a las posibles construcciones de lenguaje que sean luego susceptibles de escribir. En este sentido tengo un archivo en el ordenador donde apunto ideas, versos, frases, reflexiones que luego reviso y trabajo y que son la materia prima de la que luego extraigo mis futuros libros.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Es evidente que la primera preocupación es sin duda el ser humano, por lo que tiene de humano y de inhumano, de ahí títulos como Humanos, por ejemplo. Otra preocupación muy acuciante es el tema de las mujeres silenciadas, sobre todo artistas del pasado, y, en este sentido tengo una novela premiada en el concurso Ategua en 2012 basada en el personaje de Giulia Lama, una pintora interesantísima del barroco veneciano, y, tristemente desconocida en la actualidad. En este sentido también hay otro libro que va a salir muy pronto en la editorial Lastura, La fiebre, que es un homenaje y reivindicación de la figura de Camile Claudell como una artista única, emblemática y de una gran fuerza expresiva.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Cuando surge el hallazgo, hay que escucharlo, apuntarlo. Luego se piensa sobre él y posteriormente se corrige para que la forma esté claramente definida y no entorpezca el contenido. Porque en última instancia, de lo que se trata es de decir algo, de comunicar.


5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Habitualmente tengo la idea, el final, lo que quiero que ocurra, lo que quiero decir, pero muchas veces he de cambiar aspectos de la historia sobre la marcha para hacer a los personajes más creíbles, para dotarlos de una gran dignidad ética, para que tengan una gran personalidad. Podemos pensar que ocurre como en la vida; que a veces uno planifica pero luego hay elementos que intervienen y cambian por completo esa idea preconcebida y cerrada que teníamos a priori.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

En poesía Idea Vilariño, Carilda Oliver, María Baneyto, Paca Aguirre, Julia de Burgos, Jose Ángel Valente, Huidobro, Vallejo, Blas de Otero, Carlos Sahagún, Ángel Campos Pámpano y un largo etcétera. En narrativa Angeles Mastreta, Alicia Giménez Bartlett Isabel Allende, Cristina López Barrio, Manuel Rivas, Rafael Chirbes,  Jose Manuel de Prada…

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mis últimos proyectos son, en poesía, el libro ya citado que va a salir en Lastura, La fiebre, el libro premiado en el concurso Ciudad de Valencia 2016, Lienzos, que intenta acercarse a la problemática de los refugiados, el libro Premio Marc Granell (2016), La sed, y también tengo un par de novelas sobre las que estoy trabajando.


Mar Busquets Mataix es licenciada en Filologia Hispánica y Comunicación Audiovisual por la Universidad de Valencia, Grado Medio en piano y Catedrática de Educación Secundaria. Ha recibido los premios de poesía La buhardilla (1992), Premio Valle-Inclán de la Universidad de Bilbao (1994), Premio Vila de Almusafes (1996).  Gabriel Miró de poesía, (2011) , y Ategua de novela (2012), Flor de Almendro (2016) y Marc Granell (2016), Ciutat de València (2016). Ha publicado los poemarios: La Pausa (1992), Los hombres de paja (1996), La curva del aire (1997), Poemas al hijo (2001), Humanos (2013), Esbozos (2014), La fiebre (2016) y las novelas De La Invisibilidad (2013) y Lo efímero(2015).
Perteneció al grupo de crítica literaria Alicia Bajo Cero. Ha sido traducida al italiano e incluida en diversas antologías. Pertenece al consejo de redacción de la revista CLAVE y CORONDEL. Pertenece a las asociaciones La Buhardilla, CLAVE, Concyliarte y a la creada recientemente PLATAFORMA DE ESCRITORAS DEL ARCO DEL MEDITERRANEO.

Ha sido finalista de los premios de la Crítica Valenciana en diversas ediciones, tanto en poesía como en narrativa.

jueves, febrero 02, 2017

Mariano Antolín Rato - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Es el modo que tengo de pensar. Procuro que se entienda y atraiga. En el caso de que pretenda ser literatura en prosa me esfuerzo por seguir lo que como lector me ha enseñado a expresar algo que considero personal. En realidad construyo novelas para vivir en paralelo situaciones más arriesgadas y duraderas que las habituales, en las que de hecho me baso. La memoria actualizada en una narración presente constituye el material sobre el que despliego un habitar en un mundo indecente con algo de decencia.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Escribo con facilidad. Puedo tomar notas en cualquier sitio, como por ejemplo mientras espero el embarque en un avión. Esas notas a mano, como mi escritura no consigo descifrarla ni yo mismo, las paso en cuanto tengo ocasión al ordenador. Porque desde hace mucho escribo con uno de ellos, como antes hacía a máquina, Si estoy con una novela imprimo las páginas y corrijo sobre ellas con lápiz y las vuelvo a llevar a la pantalla. Hasta que la página no resulta impecable no la doy por terminada (provisionalmente y a espera de más correcciones según avanzo). Realizo muchas lecturas y entonces el trabajo fundamental consiste en suprimir. Utilizando el lenguaje cinematográfico, primero hago un copión al que someto luego a un montaje.
Mi mesa de trabajo habitual es enorme —antes fue la de comedor para ocho o nueve comensales— y la mantengo muy ordenada. Hago gráficos, índices de dramatis personae y llevo un fichero de notas para incluir en capítulos futuros ya planeados. Pero la versión definitiva no puedo empezarla hasta que tengo los párrafos de principio y final. Escribo en total soledad, habitualmente con música, y las interrupciones, si no son frecuentes, no afectan mi concentración.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Creo que bastante hice con escribirlos, como diría Borges. Eso le toca descubrirlo a los lectores. Algunos reseñistas y críticos hablan de que todas mis novelas tratan de amores y desamores, en un mundo de drogas, rock y traducciones. No parecen haberse esforzado mucho. He escrito mucho (en ocasiones autobiográficamente) sobre los dos primeros asuntos, y mi otra profesión es la de traductor literario. Sobre lo primero sólo hay que leer cualquier libro mío para comprobarlo.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Sobre mis procedimientos literarios he aprendido en especial de la correspondencia de Flaubert y de París era una fiesta, de Hemingway. De este último siempre tengo en cuenta que se debe dejar de escribir cuando aún se está en condiciones de seguir. De ese modo al día siguiente se puede retomar lo interrumpido como continuación.  

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Una cosa no es incompatible con otra. Hay un momento en el que se alcanza un punto en que la novela impone las leyes que habías fijado y obliga a seguirlas.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

La lista sería interminable, y en su mayor parte coincidiría con la de cualquier buen lector. En mi adolescencia Ulises, de Joyce, me descubrió que el realismo no tiene límites. A partir de entonces asumí que lo tratado y cómo tratarlo exige un modo específico. Por eso soy muy fan del olvidado "nouveau roman" francés y de gran parte de la liteartura americana —más del norte que del sur— que, sin pretenderlo, habla de mi realidad. De cabecera son sobre todo los diccionarios, empezando por el de María Moliner y bastantes más.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Tengo una novela terminada, Antes que Dios fuera dios, a la caza de editor. Y trabajo en otra de la que prefiero no hablar porque, igual que conservar las reseñas y críticas sobre mis libros, hacerlo da mala suerte. Y en algunas cosas soy supersticioso.


Mariano Antolín Rato. Nació en Gijón, pero tras vivir, sobre todo en Madrid, con largas estancias en varias otras ciudades españolas, europeas y norteamericanas, actualmente reside en Andalucía. Estudió en las universidades de Oviedo, Complutense, de Madrid, y La Sapienza, de Roma, licenciándose en Filosofía y Letras. Ha publicado 14 novelas en editoriales como Alfaguara, Alianza, Anagrama, Azanca, Espasa y Pre-Textos. Con Cuando 900 mil Mach aprox, ganó el Premio de La Nueva Crítica; el Premio Quiñones con Fuga en espejo: el Premio Villa de Madrid con No se hable más; el Premio Juan March con Picudo rojo; y el Premio del Tren, con el relato Latinos en N.Y. También es autor de dos libros de ensayo y colabora habitualmente en revistas literarias y diarios de difusión nacional. Traductor de reconocido prestigio, ganó el Premio Nacional de Traducción en 2014.

lunes, enero 30, 2017

Sonia García Soubriet - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Empecé a escribir cuando era pequeña. Tampoco era tan raro. Mi padre era escritor. Lo recuerdo siempre en su despacho trabajando en alguna de sus novelas. Tenía un mundo propio  totalmente suyo, en el que nadie podía entrar.  Me imagino que al principio eso tuvo que tener influencia sobre mí. Pero enseguida supe que eso era lo que me gustaba de verdad, lo que quería hacer. Fui consciente de la enorme suerte que es tener una vocación, que algo te guste por encima de todo y llene tu vida. Para mí escribir es mi forma de relacionarme con el mundo. Es mi forma de estar aquí.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo manías, ni supersticiones. Prefiero escribir en la habitación donde trabajo, rodeada de mis libros. Sola y en silencio, por las mañanas si puede ser. Pero también puedo hacerlo a cualquier hora y en cualquier lugar.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Más que preocupaciones temáticas prefiero hablar de historias que quiero escribir, una elección en la que no depende mi voluntad, y en ellas van apareciendo los temas que me interesan y me preocupan. Sí puedo decir que en todas ellas hay una voluntad de recuperación del pasado, de ciertas personas y de ciertas vivencias y lugares y sentimientos que me ayudan a comprender la vida, y al tiempo que los recupero también me libero de ellos.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Escribir lo que de verdad quieres escribir, al margen de modas e imposiciones y hacer todo lo posible para lograr sacar esas historias adelante. No tener prisa. A veces, saber abandonar, también me parece importante.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

No planifico pero tampoco me dejo llevar por la historia. Sé lo que quiero escribir, más o menos, aunque siempre hay aspectos y partes que vas descubriendo. Parto de algo  muy vago, un recuerdo, una imagen, que tengo en la cabeza durante años, a veces, porque el momento de empezar a escribir tampoco depende del todo de mí. Empiezo cuando siento que estoy preparada y que he encontrado el tono.  Luego es el trabajo del día a día hasta que poco a poco va saliendo la historia. A veces muy rápido, otras como suelo ser mi caso, lento.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Uno de mis libros de cabecera es el que estoy leyendo hoy, El sobrino de Wittgenstein, de Thomas Bernhard y el que leo a ratos estos días, Mémoires d´outre-tombe de Chateaubriand. Pero en la biblioteca que he ido reuniendo poco a poco, desde que era muy joven, están los autores y títulos que fui eligiendo y que me han ido formando. Los consulto, releo y siempre tengo a mano. Podría decir que gran parte de ellos son mis libros de cabecera. Pero si tengo que citar a algunos autores serían: Isaac Babel, Joyce y Dylan Thomas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

La desesperación del león y otras historias de la India, es un libro de relatos que transcurre en ese país que he tenido la suerte de conocer, más de lo que pensaba y hubiese imaginado, y que lógicamente ha dejado una huella importante en mi vida. Había varias historias de allí que quería escribir pero no daba con el tono ni con la manera. Una, en concreto, la que da título al libro, la del león, la empecé a escribir varias veces y otras tantas la dejé porque no me gustaba, no conseguía dar con ella. Pasados algunos años, varios, Javier Azpeitia de la editorial 451 me pidió que escribiese un “rehecho” de El Villano en su rincón, de Lope de Vega. Y fue en Delhi donde encontré al personaje del villano, un intocable muy viejo, que limpiaba el suelo de un bar. Escribí ese cuento en un par de semanas y a partir de él salieron todos los demás. Siempre es un misterio. 


Sonia García Soubriet. Es licenciada en Filología Francesa y ha ejercido la docencia en Francia y en Castilla-La Mancha. En la actualidad vive en Madrid, donde desarrolla su labor literaria. Ha colaborado en dos antologías de cuentos: “La hermosa boca carmesí” en Trece historias breves de la editorial lengua de Trapo, en 1995, y “El villano en su rincón” en Comedias de Lope de 451 en 2008. Ha publicado  cuatro novelas,  La otra Sonia (1987), Bruna (1990), El jardín [Al Bustán] (2007) y La deseperación del león y otras historias de la India (2014).

jueves, enero 26, 2017

Guillermo Orsi - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

No puedo dejar de hacerlo. Es una maldición. Ignoro de quién y por qué razones. Cuando no escribo, alucino, me vuelvo peligroso, inflamable, desorbitado, de trato para nada recomendable.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No las tengo. Sólo cierta soledad –no demasiado prolongada, porque tampoco dura mucho mi voluntad y es de corto alcance mi talento.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La condición humana, casi nada. Por eso la novela negra.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Hacerlo, cada vez que sientes que no has podido comunicarte con el otro –o la otra-, que no hay paciencia ni sensibilidad para escapar de lo cotidiano. Es decir, todos los días y a cualquier hora.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Si tuviera todo planificado no me sorprenderían las conductas de mis personajes ni el final de mis historias. Lo único cierto es que tarde o temprano moriré y será ese el único final previsto desde el principio.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

De novela negra, ninguno. Leo a mis contemporáneos, a los amigos que me acercan sus libros y a los que no figuran entre los recomendados como “libros del año”, por ejemplo. Si de literatura se trata, a veces vuelvo a beber en las Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, en la Rayuela y los cuentos de Cortázar, en el Mascaró de Haroldo Conti, en las Inquisiciones de Borges, en cuentos de Germán Rozenmacher o Amalia Jamilis, y pocos más, porque al resto los he prestado y no me los devolvieron.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


No puedo hablar de lo que estoy escribiendo, no tengo proyectos, la maldición me obliga a no saber a dónde voy ni si llegaré a ponerle algo parecido a un punto final. Mi última novela publicada, Siempre hay alguien a quien matar, es una historia de amor. Salió a la venta el año pasado. Hay quien la compró como un manual de autoayuda, lo que no me sorprende porque sin malentendidos no habría literatura. 


Guillermo Orsi (Buenos Aires, 1946). Escritor y periodista. Ha sido traducido al chino, inglés, húngaro, francés o alemán. Entre los premios más importantes cosechados a lo largo de su carrera podemos destacar el premio UNED de cuento de 2006 por Noches de Pelayo y en categoría de novelas, el premio Emecé 1977/78 por El vagón de los locos; el premio Umbriel/Semana Negra de 2004 por Sueños del perro; y el Premio Internacional Ciudad de Carmona de 2007 por Nadie ama a un policía.
El 2009, su novela Ciudad Santa se hizo acreedora del Premio Hammett de la Semana Negra de Gijón, el más importante de los concedidos al género negro y policial escritos originalmente en castellano.
Otras de sus novelas publicadas: Cuerpo de mujer, publicada en 1983, Tripulantes de un viejo bolero, publicada en 1994 en Argentina y en 2011 en España, por las editoriales De la Flor y Almuzara, respectivamente.
Además: Buscadores de oro, publicada en 2007 por la editorial Umbriel en España;  Segunda vida, publicada en 2011 en Argentina por el Grupo Norma y la más reciente, Fantasmas del desierto, del 2014, publicada en España por Almuzara.
Guillermo Orsi se ha convertido en una de las voces esenciales del policial argentino a través de una compacta obra en la que sus personajes, ni buenos ni malos sino todo lo contrario, son el mejor ejemplo de la contradicción humana.

lunes, enero 23, 2017

Yolanda Delgado Batista - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Cuando nací, la matrona encargada de darme las dos nalgadas para que rompiese a respirar, olvidó advertirle a mis padres que tuvieran cuidado conmigo, que en vez de un pan bajo el brazo, lo que traía su hija era un libro. A los tres años aprendí a leer y a escribir. Aquello a mis padres se les fue totalmente de las manos…
Escribo para detener el olvido en el tiempo,  para aventar preguntas que surgen en este hábitat esquizofrénico que hemos creado los humanos. Es una necesidad casi biológica para sobrevivir en esta odisea apasionante, única y que sin remedio terminará en las profundidades de la nada. Se escribe casi siempre desde el desasosiego, cuando uno confiesa a los otros que "ya no se puede más"; una frase escrita desde el dolor con la que el escritor  Cabrera Infante puso punto y final a esa maravillosa novela que es Tres Tristes Tigres
Escribo para decir en voz alta que no estoy de acuerdo. Esa libertad que otorga la escritura es un talento valioso aunque el peaje de la solitud y la autoexigencia salga caro. Los escritores somos como Don Quijote, ese entreverado loco, lleno de lúcidos intervalos.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Lo único que necesito en mi mesa de trabajo es el diccionario al que dedicó su vida María Moliner. Una mujer excepcional, filóloga y bibliotecaria. Perteneció a la generación de las primeras universitarias que dio la República. Después de la guerra incivilizada sufrió represalias políticas. Hacia el final de su vida, padeció una arteriosclerosis que la mató. Muchas veces, cuando consulto este diccionario, pienso en la generosidad y el esfuerzo de muchas personas que como María Moliner, han allanado la vida de los que hemos llegado después.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?
           
Mujer soy; apenas de la humanidad algo comprendo. Prefiero la realidad cotidiana a la ciencia ficción; los héroes de la paz, a los héroes de guerra. Esa marcha que organizaron el pasado mes de octubre  mujeres palestinas y judías para exigir la paz en su tierra, para mí tiene más valor que un encuentro diplomático.
Como escribió Hannah Arendt: lo que quiero es comprender un mundo en el que una se siente apátrida.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Sigo el método del ruso Isaak Bábel: le doy vueltas a cada frase una y otra vez. Comienzo eliminando todas las palabras de las que puedo prescindir. Las palabras son muy astutas; la suciedad se esconde dentro de ellas. El relato lo dejo reposar dos o tres días. Luego vuelvo a examinarlo frase por frase… Recorto las frases y divido los párrafos. Como ve, mi método es muy rápido…
Componer, tachar, componer, tachar, tachar, hasta que la frase contenga la pura esencia.  Aún así, siempre hay palabras semiescondidas que te hacen la puñeta. Casi nunca estoy satisfecha, pero es un aliciente imprescindible para continuar trabajando la materia del lenguaje.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

El desorden fue el principio o el principio fue el desorden, pero poco a poco la historia se va recomponiendo sola. Los personajes me llevan de la mano adónde quieren y luego se despiden: "¡Gracias por el trayecto! Adiós y buena suerte". Es divertido y desesperante a la vez. Prefiero la técnica abierta que siguen los directores de documentales, por ejemplo. Tienen ante sí una historia que quieren contar, pero los protagonistas y las situaciones son reales, por tanto impredecibles. Las estructuras cerradas no encajan con mi carácter. Cada uno tiene su método; por fortuna no hay reglas fijas.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Siempre regreso a Joyce. Fue el primer escritor occidental que dirigió la corriente de la literatura a la vida corriente. Autores que quiero, admiro y releo hay muchísimos, y no solo novelistas: Tólstoy, Gógol, Bulgakov, Chéjov; Rulfo, Cabrera Infante, García Márquez, Juan José Arreola, Josefina Vicens; Kjell Askildsen, Knut Hamsun, Günter Grass, Hannah Arendt, Ingeborg Bachman, Ivo Andríc; Amoz Oz; Faulkner, Grace Paley, Shirley Jackson; Machado de Assis, Virgilio Ferreira, Miguel Torga, Clarice Lispector; George Orwell; Natsume Soseki; Flaubert, Romain Gary; Pérez Galdós; Ortega y Gasset, Juan Marsé, Muñoz Molina, Juan Cruz, Julio Llazamares… Me interesa mucho la literatura de Patricio Pron, Alejandro Madrigal, Rafael Gumucio o los canarios Santiago Gil y Carlos Cruz. Creo que más o menos se hace una idea.
Leo también mucha poesía, un buen antioxidante para el corazón: Marina Tsvetáieva, Ana Ajmátova, Edmond Jabés, Octavio Paz, José Régio, Mamud Darwish, Ángel González, Antonio Colinas, Joan Margarit, José Luis Morante o Inma Luna.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Puro cuento salió a la venta el pasado 18 de noviembre  y está editado por Baile del Sol. Editorial canaria con distribución internacional, dirigida por Tito Expósito. Este mes de enero cumple 25 años de vida, nada menos.
Esta obra supone mi segundo libro publicado, y en esta ocasión, he tenido la inmensa suerte de contar con la generosidad del escritor Julio Llamares, autor del prólogo. Puro cuento reúne 32 relatos cortos que indagan en el amor y el desamor, en los conflictos de la infancia y la adolescencia, en la esperanza, en el egoísmo humano y a veces, en la crueldad. Historias heterogéneas que hablan de Joyce, Dos Passos, Hemingway, Stalin o Tarzán, pero también de personas corrientes. He tratado de jugar con el lenguaje intentando que el lector acabe el cuento con una sonrisa, pese al drama narrado. Una mezcla de humor canario, británico, italiano, americano, argentino y ruso. Eso hay que leerlo para creerlo, ¡amigo! 


Yolanda Delgado Batista (Las Palmas de Gran Canaria, 1967). Escritora, periodista, guionista de televisión y editora literaria. Estudió  Publicidad y Relaciones Públicas en la Univ. Complutense de Madrid. Ha trabajado en Canal +, Cuatro como documentalista y guionista. Coordinó los contenidos de la TV del Ayto. de Madrid. Ha colaborado para distintas editoriales: Alfaguara, Tusquets, Círculo de Tiza como lectora, traductora y editora literaria. Fue editora de un suplemento internacional, Russia Beyond The Headlines, integrado en el diario El País.
Tiene un blog: La isla de San Borondón sobre arte y literatura.
En 2011 debutó en la arena literaria con La isla de las palabras desordenadas. Una novela en la que la escritora recurría a la memoría para desentrañar una historia familiar.
Puro cuento salió a la venta el pasado 18 de noviembre y está editado por Baile del Sol, 2016.  Es el segundo libro publicado por la escritora canaria.


*La foto es de Yenny Delgado Batista

jueves, enero 19, 2017

Cristina Gálvez - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me temo que no voy a añadir nada nuevo a esa cuestión tan antigua. La verdad es que, aunque resulte un lugar común, escribo porque no puedo dejar de hacerlo. Ana Mª Matute decía algo que siempre me ha parecido certero: que escribir no es una profesión sino una forma de estar en el mundo. Y la forma en la que estamos en el mundo tiene mucho de inexplicable e incontrolable. Ha habido épocas de mi vida en las que he intentado dejar la escritura de lado; me causaba tanta impresión y respeto que me llevó mucho tiempo considerarme “apta” para acercarme a ella. Recuerdo escribir desde muy pequeña, pero avergonzarme terriblemente de que alguien supiese que escribía. Escribir es un asunto doloroso para las mujeres, creo que más que para los hombres. Nos pueden más las inseguridades, el temor a la exposición pública, a la crítica. Pero, como digo, es algo que en cierto modo te elige. Puedes hacer caso omiso de esa elección y dedicarle solo las sobras de tu tiempo y tu energía, pero las consecuencias, al menos para mí, han sido desastrosas: perder la propia riqueza, dejar marchitar la alegría. Yo he intentado mantener la escritura dentro de una cerca con la ingenua esperanza de que no invadiera mi vida —porque escribir invade, se lo apropia todo, exige un compromiso que aterroriza a veces— pero al final me he dado cuenta de que mi existencia tiene mucho más sentido cuando dejo que escribir ocupe en ella el lugar que le corresponde. El precio es alto, pero la recompensa es mucho mayor.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Creo que no tengo grandes manías ni supersticiones, pero sí que prefiero escribir por la mañana, que es cuando me siento más despejada y más “transparente”, cuando el ruido todavía no ha hecho su aparición en forma de conversaciones, correos electrónicos y asuntos mundanos. Suelo escribir en casa, aunque no tengo un sitio preciso: voy itinerando de la mesa del salón al escritorio, de ahí al sofá, a veces al suelo... Si me bloqueo, siempre me sienta bien hacer alguna tarea doméstica, trasplantar un esqueje o regar las plantas; son ocupaciones que de alguna manera vuelven a conectarme con el flujo natural de la vida y le quitan peso a esto de escribir. Las primeras versiones siempre las escribo a mano —me encanta escribir a mano—, en cuadernos de papel blanco, y si es posible cosidos, sin anillas. Y con pilot azul. Vaya, pues sí que tengo manías…

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La pérdida de la inocencia, el descubrimiento del amor y el desamor, la soledad, la insatisfacción vital, el miedo a la diferencia… Podría resumirlo en un sentimiento de ¿qué narices estoy haciendo aquí y qué clase de mundo es este? Y tal vez añadiría: ¿y por qué no puedo irme a vivir a una isla desierta?  

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

A la hora de arrancar una historia, siempre intento guardar bajo llave esa voz interior que yo llamo la señorita “vaso medio vacío”, crítica destructiva y aguafiestas donde las haya que puede atascarme en la primera frase de cualquier texto. Para apaciguarla, le prometo dejarla salir cuando toque la fase de edición, algo que siempre la entusiasma y para lo que, es cierto, resulta imprescindible.
En términos generales, también intento —aunque no siempre es fácil— buscar espacios y tiempos de silencio, sin teléfono, correos ni citas pendientes,  si puede ser cerca de la naturaleza. Sin llegar a ser como Thoreau —aunque ya me gustaría a veces—, escaparme de la ciudad unos cuantos días y caminar en silencio siempre me carga las pilas creativas.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Sin ninguna duda, pertenezco al primer grupo. Nunca se me ha dado bien planificar, mucho menos a la hora de escribir. Reconozco que, al escribir relato, puedo permitirme ese lujo con más facilidad. Suelo empezar a escribir a partir de un personaje, un conflicto o una atmósfera que me interesa, pero rara vez sé cómo va a desarrollarse la historia. En algún momento en mitad de la escritura el final aparece y eso ya me da un puerto hacia el que moverme. Pero el salto mortal de los personajes desde un lugar al otro es siempre una aventura. La parte positiva es que nunca pierdo el interés en la historia; la negativa, que siempre temo quedarme colgada en algún punto del recorrido, lo cual también me ocurre a veces.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

En mi juventud he leído mucho a Cortázar, a Dostoievsky, a las hermanas Brönte, a García Márquez... Son lecturas que dejan huella y que sin duda han modelado mi mirada literaria, aunque luego esta haya ido evolucionando con el tiempo. Pero si hablo de autores que tengo en la mesita de noche —autoras, en este caso—, los cuentos de Clarice Lispector se llevan el primer premio, seguidos de cerca por cualquier obra de Carson McCullers, Natalia Ginzburg, Cristina Fernández Cubas o Lydia Davis. Bueno, incluyo también los Nueve cuentos de Salinger y Las ciudades invisibles de Italo Calvino, y que conste que no lo hago por igualar cuotas de género.
En poesía, me quedo con los poemas de Alberto Caeiro y Álvaro de Campos —heterónimos de Pessoa— y con la inigualable y siempre por descubrir Emily Dickinson.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

El último libro que he publicado es una colección de cuentos titulada El verano ya no está aquí (Nazarí, 2016). Es un proyecto que ha ido creciendo a lo largo de varios años, lo cual a veces ha sido algo desesperante pero creo que ha mejorado mucho el resultado final. Cada cuento está escrito en momentos muy diferentes del recorrido, pero todos tienen un hilo conductor evidente, la idea del “verano perdido” por el que se siente nostalgia, o bien el nunca hallado que los personajes se empeñan en perseguir. El verano, claro está, no es la estación del año —o no solo—, sino que tiene que ver más bien con los anhelos, los ideales, los sueños perdidos, la creencia de que existe un paraíso en el que poder refugiarse. Y bueno, no cuento más, tenéis que leerlo…




Cristina Gálvez (Melilla, 1978) es doctora en Antropología y licenciada en Ciencias Ambientales. Ha publicado los libros de relatos Monstruos cotidianos (Traspiés, 2008), El verano ya no está aquí (Nazarí, 2016) y Afinidades (Siete Suelos, 2002). Cuentos suyos han aparecido en diversas antologías y obras colectivas, y en revistas literarias como Mucho cuento o Quimera. Ha ganado varios premios de relato y resultó finalista, entre otros, del premio Cosecha Eñe en 2011. En la actualidad facilita talleres de escritura creativa en Granada, ciudad de la que suele escapar pero a la que siempre acaba volviendo.

*La foto es de Noemí Genaro

lunes, enero 16, 2017

Rodolfo Notivol - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Hace unos días escuché decir a Andrés Trapiello en una charla que escribe porque le hace vivir más intensamente. Me parece que ese es un buen motivo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No soy demasiado maniático, pero sí muy desordenado. Escribo con ordenador, pero tomo muchas notas a mano en pequeños papeles que luego en ocasiones no encuentro. También acostumbro, al terminar un fragmento, a hacer nuevas versiones cambiando el tiempo verbal o la persona del narrador. Son variaciones que te ayudan a encontrar dónde está aquello que no acaba de encajar.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La vida, el amor, la familia, la búsqueda de la felicidad, el paso del tiempo, las relaciones humanas… Nimiedades de ese tipo, ja, ja. No, en serio, supongo que un poco los mismos temas que mueven a cualquier otra persona a escribir. Creo que los asuntos de los que tratamos, sobre todo en narrativa, son comunes a casi todos los escritores; las diferencias están en el punto de vista y en los matices. Estos últimos son los que dan valor a la literatura y la hacen perdurar, los que la individualizan.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Ser compasivo con los personajes. Atender a los pequeños detalles. Huir de la solemnidad. Utilizar las palabras de cada día, como decía Natalia Ginzburg, y a ser posible que esas palabras sean las justas. Narrar con la intensidad con la que un moribundo te cuenta su vida, aun aquellos momentos en los que aparentemente no se cuenta gran cosa. Plantear preguntas todo el tiempo, pero no dar demasiadas respuestas.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Trabajo desde un esquema general, desde una primera idea. Pero luego borro y cambio sin parar. Creo que no sabría hacerlo de otra forma. Aunque, dado lo que he tardado en acabar mi último libro, quizás debería replanteármelo. Ja, ja.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Ignacio Martínez de Pisón, José María Conget, Cristina Grande, Ismael Grasa, Daniel Gascón, Félix Romeo, Natalia Ginzburg, Alice Munro, Anne Tyler, Mona Simpson, Patrick Modiano, Tobias Wolff, Juan Marsé, Antón Chéjov, Mercè Rododera, Junot Díaz, Sherman Alexie, Sam Shepard… y unas cuantas decenas más.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Acabo de publicar una novela titulada Vaciar los armarios, una saga familiar que se extiende a lo largo de ochenta años, desde la guerra civil hasta la década pasada, y que abarca seis generaciones de la misma familia. Como toda narración sobre una familia, se pregunta sobre ese montón de temas que están en el centro de todas ellas: el cariño y sus complicaciones, la incapacidad para expresar los sentimientos, la búsqueda de la felicidad, las palabras que nunca llegaron a decirse, las manos tendidas… He querido que fuera una historia que atendiera a los pequeños detalles, que hablara de seres humildes y que estuviera llena de mujeres, mujeres complejas y poderosas. Todo contado sin condescendencia, pero con una mirada compasiva.


Rodolfo Notivol (Zaragoza, 1962). Licenciado en derecho por la Universidad de Zaragoza. Finalista del premio de relatos NH en 1999 y ganador del premio Ciudad de Zaragoza en 2000. Colaborador en medios de comunicación como Heraldo de Aragón, El Periódico de Aragón, Rolde o Turia. Es autor del libro de relatos Autos de choque (Xordica, 2003). Acaba de publicar Vaciar los armarios (Xordica, 2016), su primera novela.

jueves, enero 12, 2017

Lilian Neuman - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque es la mejor forma de entrar en un mundo y entenderlo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No me gusta la luz del sol para escribir.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

No sabría decirlo. Todo tiene un lado raro que hay que entender.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Cada vez más, el de Carmen Martín Gaite: “El lector no sabe nada de lo que le vas a contar”.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Ni una cosa ni la otra

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

 No escribiría si no hubiese leído a Salinger, ni a Liliana Heker.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último libro se llama Viejas revistas, y es una memoria sentimental. Lo próximo sucede en mi barrio en Barcelona.



Lilian Neuman (Rosario, 1960) es autora de la novelas Levantar ciudades (Destino) y Viejas Revistas (ediciones Alción) En Buenos Aires, formó parte del taller de Liliana Heker. Ha trabajado y trabaja en distintas editoriales y agencias literarias, sobre todo en la lectura y proceso de edición de originales. Escribe en el periódico La Vanguardia, en especial sobre novela negra. Ha colaborado en distintos medios y publicado trabajos periodísticos sobre diversas gentes y fisonomías de Barcelona, ciudad en donde vive desde 1991. Sus trabajos se han publicado principalmente en la revista Barcelona Metrópolis. Actualmente sigue trabajando sobre la vida en la ciudad. Junto con la periodista Rosa Mora dirige el blog “Las damas conversan sobre el crimen”. Y participa en la antología Barcelona Negra, publicada en 2016 por Editorial Siruela. Es miembro del equipo de profesores del Máster de Edición de la Universidad Pompeu Fabra, desde su inicio en 1995. Desde 2014, como voluntaria de Bibliotecas de Barcelona, dirige el taller para personas mayores de “Lectura y conversación”.

*La foto es de Ana Portnoy

lunes, enero 09, 2017

José Luis Melero - Cuestionario básico



1.- ¿Por qué escribes?

En mi caso, que siempre he escrito libros sobre libros, lo hago por la necesidad que tengo de contar mis lecturas, de hacer partícipes a los lectores de mis libros más interesantes y desconocidos, de esos que no están en el canon y que nos vuelven locos a los bibliófilos buscadores de tesoros.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

En casa, siempre a ordenador y a cualquier hora del día o de la noche. En los viajes, en los que escribo mucho, siempre a mano, en un cuaderno, y a lapicero. Con un lápiz de esos que tienen una gomita de borrar en la parte superior. Así, escribo y corrijo.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesan la bibliografía, los libros de la bohemia, los de los raros y curiosos, los relacionados con la guerra civil, los de la poesía y narrativa españolas de los siglos XIX y XX, los de historia de España del mismo período, y los libros relacionados con Aragón, porque uno debe amar su tierra y el lugar donde vive. Pero en realidad me interesa casi todo. Yo soy de esos a los que casi nada le es ajeno. De esos que queremos leer y saber de muchas cosas y acabamos, claro, por no saber de casi nada.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

El humor, el rigor y poner pasión en lo que haces. Procuro huir de la solemnidad como de la peste y no ser aburrido jamás, y me tomo muy en serio lo que hago. Jamás pondré un dato sin confirmar. Podré equivocarme como cualquiera, pero no será por no haber puesto todo el interés preciso. 

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Como yo no escribo ficción, no me dejo llevar por ninguna historia. Yo planifico mis textos en función del interés que tengo por los temas que quiero contar. Y siempre pienso que si los temas me interesan a mí les pueden interesar a muchos otros.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No tengo ningún autor ni ningún libro de cabecera: tengo centenares de ellos, pero en función de las épocas y de los intereses de cada momento. Quiero decir que a los veintitantos años leí muchos libros de Álvaro Retana, de Hoyos y Vinent, de Joaquín Belda o de Zamacois que ahora no leería. Y que ahora leo libros que entonces no creí que fueran a interesarme. Pero todos han servido para convertirme en lo que soy y a todos les estoy agradecido. Hoy no leería Rayuela, pero cuando lo leí me deslumbró. ¿Es un libro de cabecera? Pues entonces lo fue, pero hoy no lo sería.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi último libro es El tenedor de libros, en el que sigo hablando de mis lecturas, de mis intereses por unos u otros autores y de mi pasión  por los libros. Y se ha reeditado recientemente Leer para contarlo, mis memorias de bibliófilo que llevaban muchos años agotadas. Creo que esas memorias no aburrirán a nadie y que cualquiera puede pasar un buen rato con ellas sin tomarse demasiado en serio al enloquecido bibliófilo que las escribió.


José Luis Melero (Zaragoza, 1956) es autor de Leer para contarlo. Memorias de un bibliófilo aragonés (2003, 2ª edición 2015),  Los libros de la Guerra (2006), Gabinete de Libros Aragoneses Escogidos (2007), La vida de los libros (2009), Escritores y escrituras (2012) Manual de uso del lector de diarios. Una selección bibliográfica (2013) El tenedor de libros (2015) y La Jota Aragonesa en algunas de sus coplas más antiguas o desconocidas (2016). En 1990 editó con Antonio Pérez Lasheras el facsímil de la revista Poemas. Con José Luis Acín preparó para la editorial Olañeta dos antologías de cuentos aragoneses: Cuentos aragoneses (1996) y Más Cuentos aragoneses (2000), y es coautor de los tres primeros tomos de La Jota ayer y hoy (2005, 2006 y 2008). En 2002 coordinó con José Ignacio López Susín y Antonio Peiró el libro Rolde de Estudios Aragoneses (1977-2002) Pasar haciendo caminos; y en 2007, también con José Ignacio López Susín, el libro de entrevistas Los nuevos ilustrados. En 1977 fue uno de los fundadores del Rolde de Estudios Aragoneses y de la revista Rolde, la más antigua de Aragón, de cuyo Consejo de Redacción forma parte desde entonces, y ha sido presidente de la Fundación Gaspar Torrente para la investigación y desarrollo del aragonesismo. Entre 1983 y 1986 fue Secretario de Dirección de la Colección “Poemas” de libros de poesía y en la actualidad pertenece a los Consejos de Redacción de La Magia de Viajar por Aragón y El Ebro. Es Hijo Predilecto de Zaragoza, Académico correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis y columnista de Heraldo de Aragón.


*La foto es de Cristina Grande

domingo, diciembre 25, 2016

Feliz Navidad 2016

Como todas las Navidades, os dejo unos cuantos videos como felicitación. 

 En primer lugar, una escena de la película "Begin again".

   
Aunque os recomiendo visitar este enlace, con el tema clave de la película, que no he podido insertarlo aquí. 

Hace poco falleció Leonard Cohen. Este es el vídeo con su discurso en la ceremonia de los Premios Príncipe de Asturias 2012:

 

Una de mis canciones favoritas, "Old time rock'n roll" interpretada por Bob Seger y Bruce Springsteen.

    

Como saben, este año el premio Nobel de literatura fue para Bob Dylan. No haré más comentarios sobre este asunto. Ya dejé por escrito mi opinión en este blog

A la ceremonia de entrega no acudió el cantante. En representación suya fue Patti Smith, que interpretó "A hard rain's a-gonna fall".

 

No conocía la intervención de Juan Manuel de Prada en la serie "Que fue de Jorge Sanz", y me parece muy divertida.

 

Un mendigo que resulta ser un excelente pianista:

 

Aquí queda clara la fuerza del mar.

 

Y, por último, uno de risa contagiosa. Estos vídeos me encantan.

 

¡FELIZ NAVIDAD 2016!


(Este blog se toma un descanso hasta el día 9.)

jueves, diciembre 22, 2016

Txani Rodríguez - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Me recuerdo escribiendo desde pequeña; de hecho, empecé a publicar en revistas locales siendo una niña. Debí de empezar a escribir para entretener las tardes de invierno (soy hija única), y ahora escribo por lo mismo, quizás, aunque las tardes de invierno se den también en pleno agosto. Trato de comunicarme conmigo y con los demás y trato también de defenderme de la infelicidad.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Tengo pocas manías a la hora de escribir. Recuerdo que escribí Agosto en un piso en obras, lleno de polvo y cartones… Creo que sí que necesito estar sola. No puedo escribir con nadie rondando a mi alrededor.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La infelicidad, el amor, la fragilidad.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

La de poner carne en el asador. Es algo que me dijo Iñaki Uriarte cuando publiqué mi primera novela en 2009. “Debes poner más carne en el asador, el asador es estupendo”, me dijo.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Soy bastante intuitiva, no creo que forme parte de los escritores metódicos, pero sí que necesito tener bien marcada la dirección, un posible final, e identificar cuál es la pulsión exacta de la historia.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Me cuesta responder. La cabecera está siempre llena de libros, por mi trabajo, pero si tengo que citar a algunos diré Alice Munro, James Salter, Philip Roth… Estoy segura de que el año que viene te nombraría a otros, de todas formas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último proyecto es Si quieres, puedes quedarte aquí, una novela publicada por Tres Hermanas. Se trata de una historia de amor, al fin y al cabo, y de salvación, en la que se habla de la libertad y de la felicidad, de la búsqueda de la felicidad, de cómo la infelicidad nos convierte en carne de cañón. También hay una mirada irónica sobre ciertos modelos de conducta actuales.



Txani Rodríguez ( Llodio, 1977). Periodista y escritora. Ha firmado varios guiones de cómics, entre los que destaca La carrera del sol, traducido a varios idiomas, y ha publicado el libro de relatos El corazón de los aviones (Elea), los libros infantiles Artzaina izan nahi dut  (Elkar) y Ez naiz barazkijalea (Elkar) y las novelas Lo que será de nosotros (Erein) y Agosto (Lengua de Trapo).
Colabora en Radio Euskadi y firma una columna semanal en El Correo, en cuyo suplemento cultural también escribe desde hace más de una década.
Su  novela  Si quieres, puedes quedarte aquí, publicada por la editorial Tres Hermanas, fue  finalista del  XLVII Premio Internacional de Novela Corta Ciudad de Barbastro.