martes, febrero 04, 2020

Nuria Barrios - Todo arde


El 3 de Febrero presentamos esta magnífica novela de Nuria Barrios en la librería Ramón Llull de Valencia. Fue todo un privilegio conocer y acompañar a la autora en este acto. Sin duda, será una tarde que siempre recordaré con especial afecto.

"Todo arde" nos sumerge en un mundo cuya existencia conocemos, sabemos que existe, pero que nos empeñamos en ignorar, en mirar para otro lado. Y la inmersión es total y devastadora. Caminamos por esos senderos de tierra y charcos, bajo ese sofocante calor de agosto, entre piedras, agujeros y basura, cruzándonos con gente capaz de acuchillarnos por haberlos mirado mal, con sombras desesperadas en busca de la evasión que les proporciona la droga. Es un mundo que tenemos muy cerca pero al que apenas le prestamos atención. El submundo debajo de la superficie, el lugar donde deambulan los inadaptados, donde las leyes se muestran ineficaces, donde encuentran su sitio los que en realidad no tienen sitio. En este escenario fantasmal se desarrolla la peripecia de dos hermanos. Lena, drogadicta, y Lolo, su hermano, que no duda en seguirla hasta el poblado chabolista para conseguir rescatarla.
Al escribirlo, al describirlo, el escritor nos pone una realidad delante de la cara, nos dice que miremos ahí, que dejemos de hacernos los locos y nos acerquemos a esa miseria. El libro, en este sentido, nos increpa, nos reta a preguntarnos cómo es posible que se permita algo así. El texto se convierte en una advertencia que nos asusta, porque sabemos que la línea que nos separa de ese mundo de desgracia es muy fina.
Les animo a que acepten el reto y se acerquen a este libro desasosegante y hermoso a la vez, a esta historia emotiva que te pone un nudo en la garganta. 



martes, enero 28, 2020

Próxima presentación del último libro de Nuria Barrios

El lunes 3 de febrero, a las 19:30 horas, tendré el privilegio de acompañar a la escritora Nuria Barrios en la presentación de su último libro, "Todo arde", una historia dura e impactante que se lee como un thriller y que no dejará a nadie indiferente.
Será en la maravillosa librería Ramón Llull, de Valencia.


martes, enero 14, 2020

Gemma Solsona Asensio - Cuestionario básico

1.- ¿Por qué escribes?

Difícil respuesta. O muy sencilla, quizá. Desde siempre me ha gustado imaginar historias, contarlas y que me las cuenten. Creo que ahora escribo porque así lo siento y lo vivo, porque no puedo evitar leer libros, escuchar ciertas conversaciones entre amigos o ver una fotografía sin que, en ocasiones, me susurren principios, escenas, secretos de algún personaje al que me gustaría dar vida… Y eso son los “retazos” de realidad que “reescribo o reinvento” en alguna de mis libretas, bocetos que, a la larga, convierto en una historia. Es algo casi automático, esa necesidad, al menos. Después, la escritura… es un proceso distinto. Las musas son muchas, sin embargo, poco a poco, hay que ordenarlas, corregirlas, trabajarlas… y ese proceso no es tan instintivo aunque forme parte, también, de la escritura. Mas la razón, el inicio de todo, pienso que es más visceral, casi, casi una necesidad.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones a la hora de escribir?

Me encanta estar rodeada de libros, eso es lo más curioso, escribir en una biblioteca, no solo por el silencio, sino porque me parece un paraíso en el que me gustaría estar si se acabara el mundo (con una buena despensa de dulces en el almacén). Y en casa, tengo mi pequeño “rincón” de escritura, rodeado de los libros que adoro y me inspiran. Así, a priori, te confieso que siempre tengo cerca a alguna de mis últimas musas, libros de relatos que me han hecho disfrutar o ciertas novelas de las que, de cuando en cuando, releo algún párrafo. Además suelo tener pequeños fetiches relacionados con lo que más me gusta, una taza de café y algo dulce, y pequeños objetos recopilados en mis viajes. ¡Ah! Y cómo no, los días que tengo suerte y acceden a hacerme compañía, me encanta escribir con uno de mis gatos, Harry o Potter, bien cerquita. Todo eso si estoy cerca de casa o hay alguna biblioteca abierta. Si no… me contento con irme a una cafetería acogedora y tener mi café y mi dulce cerca. Logro concentrarme aunque haya ruido y si la historia que estoy contando me tiene atrapada, así que… hay algunas cafeterías que ya me conocen, porque las visito con frecuencia.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Una de las cosas buenas de cumplir años, creo, es que en todas las facetas de tu vida vas conociéndote mejor, poco a poco. Eso se aplica también a la escritura. Me parece que Stephen King, en “Mientras escribo”, ya habla de que, pese a que te plantees historias distintas, cuando te gusta escribir acabas casi siempre dándole vueltas a las mismas obsesiones, a los mismos temas. Yo me he dado cuentade que tengo tres tonos, visiones o “estados” si podemos llamarlos así, a la hora de escribir: el fantástico, la oscuridad y la nostalgia. Estas formas de abordar la historia se combinan y, a veces, predomina uno sobre otro. Sobre los temas… la muerte, la soledad, los monstruos, el paso del tiempo, el amor por los lugares y los objetos, la infancia… creo que de alguna, forma casi siempre, están ahí.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Intento contar la historia cómo creo que me gustaría leerla/escucharla. Le doy mucha importancia a la forma de narrar, a la voz con la que quiero contar esa historia en concreto. No es lo mismo narrar una aventura de infancia con la voz de una niña o de una anciana. El lenguaje, el tono, la emotividad con la que lo haces ¡cambia tantísimo! Y, por otro lado, releo siempre, varias veces, lo escrito, en alguna ocasión en voz alta. Me ayuda a darme cuenta de las repeticiones, a asegurarme de que lo que he escrito tiene el ritmo adecuado, a introducir o eliminar ideas (eliminar muchas veces es necesario, aunque a muchos escritores sea lo que más nos cueste)…

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Mhm, ¿lo que se llama escritor de brújula o mapa? Leí hace poco que George R. Martin los denomina jardineros o arquitectos… De momento, he escrito siempre relatos de mayor o menor extensión, pero relatos y, a ver, para empezar a escribir, es curioso, pero al menos necesito tener mi principio muy claro, un título y el final. Quizá por eso tengo muy presente el dodecálogo, sobre el cuento, de Andres Neuman. En concreto, una frase que dice: “En las primeras líneas un cuento se juega la vida; en las últimas líneas, la resurrección”. Al ser relato, intento que la historia, de alguna forma, sea un círculo perfecto y que, el principio y el final, estén relacionados, que se complementen. Además de procurar, en la medida de lo posible, que el principio cree expectativa, llame la atención, etc, etc. Pero considero esencial que esa línea o líneas iniciales tengan coherencia con el tono de la historia, con lo que voy a contar después. Eso me ayuda. Y, una vez establecida la inspiración, el principio y el lugar a dónde quiero llevar mi historia… depende de cada relato. Me parece que empiezo con el mapa, pero después lo guardo en el bolsillo y me quedo con el destino y la brújula en la mano.
            En mi opinión, la escritura es casi orgánica y se va construyendo con lo que vivimos, leemos, nos cuentan... Si empiezo a escribir un lunes por la tarde, tal vez no pueda seguir con mi historia hasta el fin de semana (y eso, con un poco de suerte, porque el tiempo es el hándicap de muchos hoy en día…). Así que, en esos días, puedo haber leído un fragmento en una novela, visto una película que a lo mejor, sin que haya sido del todo consciente, me han aportado una nueva idea para la historia. Por tanto, podríamos decir que trazo un mapa muy incipiente y que, a partir de ahí… me dejo llevar.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Uy, muchos... como te he dicho, pienso que la escritura es casi orgánica y lo mismo  ocurre con mis lecturas favoritas: voy descubriendo, día a día, nuevas obras, autores y autoras que añadir a mi particular “podio”. En cada momento de mi vida, he descubierto libros que me han hecho soñar, que me han llevado a ser la lectora que soy y me gustaría pensar que también la escritora que se forma, día a día. Libros que aparecieron en el momento justo y que, si los hubiera leído más tarde, tal vez no hubiese disfrutado tanto, claro está. Mis ídolos juveniles fueron Enyd Blyton, Louise May Alcott y Agatha Christie (la leí siendo muy pequeña); como clásicos me quedo con Poe, Dickens y las hermanas Brontë: de Poe, sus Narraciones extraordinarias; de Dickens, con Grandes esperanzas e Historia de dos ciudades, ambas disfrutadas y releídas en distintos momentos de mi vida; y de las Brontë, me quedo siempre con Emily y su Cumbres borrascosas.  Pasé también mi “momento” de realismo mágico y no puedo olvidar a Gabriel García Márquez, del que leí casi todo... tuve mis “momentos” de “novela gótica”, de vampiros... y existen muchas novelas que me marcaron, de estilos distintos, como Expiación de Ian McEwan o Todo cuanto amé de Siri Husvedt... Pero, actualmente, por citarte autores a los que suelo regresar y nunca me defraudan, me quedaría con Cortázar, Juan José Millás y Truman Capote (releer algunos cuentos o novelas de Millás, y el Desayuno con diamantes o los relatos de Capote es un placer que me doy de cuando en cuando). Y, cómo no, debo citar a mis musas fantásticas: Shirley Jackson, Angela Carter y la pizca de nostalgia y magia que desprenden las historias de Ana María Matute.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Ahora estoy trabajando en antologías de diversos autores y autoras que saldrán a la luz, espero, en este 2020, y tengo también un proyecto propio, de relatos, con ilustraciones de mi amiga musa y musa Judit García-Talavera que está muy avanzado, cruzaremos los dedos y nos encomendaremos a las brujas... Lo último que he publicado es otro libro de relatos, Casa volada que se publicó en el 2019, de la mano de Huso Editorial.
            Casa volada se formó, cómo no, de esa manera orgánica que he comentado antes, a través de prodigiosas casualidades que se conjuran para llegar a la historia/historias que quieres contar. Son diez cuentos unidos entre sí por el protagonismo que adquieren las casas, los lugares donde suceden las historias. Con los años, me he dado cuenta de mi pasión por los objetos, por los espacios y por las casas y las historias que esconden. Me da la sensación de que sí, “escuchamos o miramos” con atención, las casas y esos objetos tienen mucho que contarnos... Casa volada se inició con un relato, el que da título al libro, en homenaje a Cortázar. Después fueron viniendo otros y me percaté de que todos estaban relacionados y unidos por ese hilo de la “domofilia” (adopto la palabra de Patricia Esteban Erlés, una gran escritora de lo insólito y lo oscuro a cuyos relatos vuelvo también con frecuencia y que me enseñó este término). Y el libro se reveló, por fin, tal y como es ahora, una tarde en la que una amiga me envió una frase de Natalia Ginzburg, sacada de La ciudad y la casa, que decía: “Tú una casa la puedes vender o dejar a quien te dé la gana, pero siempre la llevas contigo”. Así fui estirando del hilo y surgieron nuevos relatos con la casa (fantástica, misteriosa, fiel vigilante de secretos, hogar evocado...) como protagonista. Y el resultado... un libro de cuentos, Casa volada que navega, cómo no, entre la fantasía y la nostalgia, con un pelín de oscuridad.




Gemma Solsona Asensio es licenciada en Comunicación Audiovisual y trabaja en marketing y publicidad. Es profesora de Escritura Creativa y Relato y miembro de la P.A.E (Plataforma de Adictos a la Escritura) con quienes participa en la organización de charlas y eventos de ámbito cultural (programas de radio, presentaciones de libros, trivials literarios…). En el 2009 publica su primer libro Valguamar, cuentos de lugares, amores y difuntos (Hijos del Hule) junto a Tebu Guerra. En el 2012 gana el concurso literario Vila de Gracia y es finalista del Ana María Matute (su relato fue publicado en La teoría de Polch, de Ed. Torremozas). Ha publicado en las antologías: Qué me estás contando (Hijos del Hule, 2008), Café con letras (Hijos del Hule, 2009), Homenaje a Poe (Artgerust, 2014), Navidadoscuracasinegra (P.A.E., 2015), Cuéntame un día (P.A.E., 2016), Barcelona Gótica (Apache Libros, 2016), Vampiros en Barcelona (Apache Libros, 2017), Doñana es arte (Suseya ediciones, 2017), Monstruari (SECC, 2018), Más macabras (Maluma, 2019). Ha sido coordinadora de las antologías Cuentamínate (Hijos del Hule, 2012) Cuentopsia (Hijos del Hule, 2014), Vuelo de brujas (Apache libros, 2018) o TRAStiendas (Stonberg, 2019). En el 2016 publica su segundo libro de relatos: Maullidos (Stonberg, www.mismaullidos.com). Y este 2019 ha sido la ganadora del certamen “Terroríficas II” y ha presentado su tercer libro de relatos: Casa volada (ed. Huso).

martes, enero 07, 2020

Elena Alonso Frayle - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes? 

Creo que todos los autores nos hemos hecho alguna vez esa pregunta (o nos la hacen a menudo) y uno se da cuenta de que las respuestas tienden a ser muy parecidas en cuanto al fondo, y se pueden resumir en dos palabras: escribimos porque nos hace felices. A mí, además, el escribir me proporciona una especie de revulsivo contra la fugacidad; es una manera de conjurar lo que más me asusta, que es el olvido. 

 2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir? 

Escribo por las mañanas, cuando mi mente está más despejada, y, por tanto, resulta más creativa. Necesito mucho silencio alrededor y, sobre todo, la certeza de que no seré interrumpida en las siguientes dos, tres horas. Eso en cuanto a la escritura propiamente dicha, pero diría que un autor está siempre escribiendo en su mente, está constantemente procesando la información a su alrededor en busca de fuentes de inspiración. Por eso, suelo llevar conmigo una libreta de notas en la que voy volcando todo lo que, de una forma u otra, intuyo que me pueda servir para el proyecto en curso o para proyectos futuros. En cuanto a supersticiones, ninguna, no creo en su eficacia. A menos que llamemos superstición al hecho de ser incapaz de irme a dormir sin revisar de nuevo lo trabajado por la mañana: así como la creatividad me asalta a primera hora, es por la noche, antes de terminar la jornada, cuando desarrollo un agudo sentido crítico con el que con frecuencia elimino o modifico gran parte de lo que escribí durante el día. 

 3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas? 

 En sentido amplio, y como apuntaba al principio, me preocupa sobre todo la idea de fugacidad, de paso del tiempo: el olvido. Pero ese tema se traduce en una amplitud de posibilidades narrativas. En concreto, en mis novelas con frecuencia aparecen elementos históricos que desencadenan la narración; me interesan sobre todo los pasajes poco conocidos de la historia, y cuando escribo sobre ellos, me propongo explorar cómo esos hechos nimios del pasado, casi olvidados por el historiador, tienen la fuerza de incidir en el presente, en el destino concreto de personas concretas. 

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir? 

Diría que, a la hora de escribir, me guía sobre todo el respeto hacia el lector; hacia sus capacidades, sus intereses, su predisposición a dedicar a la lectura de mi obra unos minutos o unas horas del preciosísimo tiempo de su vida, que un día terminará. Por eso, por respeto, no se lo pongo fácil, sino que presumo en él las dosis de ingenio necesarias para entablar ese diálogo en que consiste la literatura. Es algo que tengo constantemente presente, en cada frase que escribo. 

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio? 

Pertenezco claramente al grupo de los llamados «escritores brújula»: sé dónde quiero llegar –mi norte-, pero la ruta que seguiré la voy descubriendo mientras escribo. Aunque pienso que siempre hay una suerte de planificación que opera a nivel inconsciente. Me ocurre con frecuencia, por ejemplo, el introducir elementos, situaciones o personajes en la narración sin saber muy bien por qué lo hago, y solo más adelante, a medida que avanzo en la escritura, me doy cuenta de la absoluta idoneidad de esos elementos. Es como si mi subconsciente hubiera ido un paso por delante y supiera muy bien qué función estaban llamados a cumplir esos elementos en el conjunto de la narración. 

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera? 

Me gusta descubrir novedades y autores poco conocidos o poco promocionados, en los que a menudo encuentro más calidad que en los escritores «de renombre». Sin embargo, existen una serie de autores y obras de referencia a los que vuelvo una y otra vez, porque siempre aprendo algo nuevo con las relecturas. Mencionaría por ejemplo a Nabokov, no solo sus novelas, sino también sus cuentos; mencionaría también los Nueve cuentos, de Salinger. Por otra parte, el año pasado recibí el encargo por parte de una editorial de Mongolia de preparar una antología de narrativa corta española. Para realizar la selección de los textos, me reencontré con autores y cuentos a los que no había leído en años o décadas; debo decir que el reencuentro fue grato y aleccionador. Volver por ejemplo a Clarín o a Pío Baroja, y releer los que en su día fueron lecturas obligatorias en el colegio con el bagaje que hoy me acompaña constituyó una experiencia reveladora. Lo mismo que releer a la gran Rosa Chacel —injustamentente relegada— o a Francisco Ayala, cuyo deslumbrante cuento «El Hechizado» creo que fue calificado por Borges como el mejor cuento jamás escrito. O a Miguel Delibes, Ignacio Aldecoa, Medardo Fraile… 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? 

Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo. Este último año he publicado dos libros: una novela juvenil con la editorial Edelvives, Y serán felices, y el volumen de cuentos La mala entraña (Baile del Sol), que me ha proporcionado la inmensa alegría de ser distinguido con el Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. En la actualidad, y desde hace más de un año, estoy volcada en la escritura de un libro sobre Mongolia, fruto de los tres años que he vivido en ese país. Se trata de un libro de género incierto: lo que empezó como una novela, poco a poco ha ido deslizándose hacia un híbrido en el que se entremezclan la literatura de viajes, los relatos puntuales, la crónica y la novela propiamente dicha.


Elena Alonso Frayle (Bilbao, 1965) es Licenciada en Derecho y graduada en Administración de Empresas por la Universidad de Deusto, y ha cursado estudios de posgrado en Derecho Comunitario por la Universidad de Nancy. Su labor como escritora ha sido reconocida con innumerables premios, tanto de cuento («Ignacio Aldecoa», «Gabriel Aresti», «Fernández Lema», «La Felguera», «Miguel de Unamuno», etc.) como de novela. Sus libros de relatos Llegados a este punto (2011) y La hora de los vencejos (2017) han obtenido en México el premio “Sor Juana Inés de la Cruz”; el libro La mala entraña ha obtenido el Premio Setenil (2019) al mejor libro de cuentos publicado en España. Ha publicado, además, las novelas El legado de la misión Iwakura (2010), galardonada con el Premio “Gabriel Sijé”, El silencio de los siglos (2013), que obtuvo en México el Premio Internacional de Narrativa Editorial Siglo XXI, y las novelas juveniles La edad de la anestesia (2014), XIV Premio Alandar, Y serán felices (2019) y Los niños cantores (2015), XXVI Premio Ala Delta.

martes, diciembre 24, 2019

Felices Navidades 2019

Os deseo que paséis una feliz Navidad y tengáis un muy feliz Año Nuevo.
Como todos los años por estas fechas, insertaré algunos videos que me han parecido curiosos.

En primer lugar, una de las últimas actuaciones del mítico humorista Gila.



Ramón Gómez de la Serna.



Les Luthiers.



Y una mágica actuación.


¡Hasta pronto!

martes, diciembre 17, 2019

Michelle Roche Rodríguez - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo porque no sé hacer otra cosa. No solo no soy buena para más nada, sino que no puedo evitar pensar en el mundo como algo para ser comprendido a partir de las palabras y aprehendido desde la ficción.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Escribo en lápiz y no se me ha quitado la costumbre del colegio de subrayar (en pluma roja o rosada) cada vez que anoto un título o encuentro una idea que me gustaría desarrollar. Siempre que tengo un proyecto nuevo, comienzo un cuaderno, así que tengo un montón de cuadernos, cuadernitos y libretas dando vueltas por casa. Siempre es una pequeña tragedia cuando no encuentro el correspondiente a un proyecto específico.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

En líneas generales, me interesa el poder y cómo afecta a la gente que no lo ostenta. Me interesa en especial la manera en que el género femenino ha sido sojuzgado por el patriarcado a partir de herramientas culturales (como los mitos de lo cotidiano o el status quo) y por qué algunas mujeres han sido cómplices de las idiosincrasias que las mantienen en una posición secundaria con respecto a los hombres.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

La honestidad. Un texto malo siempre se puede arreglar, uno deshonesto no.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Ambas cosas. El primer borrador es fundamental, allí escribo todo lo que quiero decir sobre un tema. Luego, con el segundo borrador, me ocupo de organizar y crear una estructura. Sin estructura no hay discurso literario —artículo o libro, da igual—. Tendemos a subestimar la importancia de esta herramienta, pero de una buena estructura resulta un trabajo bien hecho. El tercer borrador es para reconocer y quitar lo superfluo. Por supuesto, entre cada uno de estos tres borradores hay varias versiones de un mismo texto e incontables “libreticas” para tomar en cuenta cada uno de los problemas presentados por la escritura.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Son muchos, pero los que tengo más frescos porque los he releído varias veces en los últimos dos años son estos:
Internacionales: Margaret Atwood, Edgar Allan Poe, Julio Cortázar, Víctor Hugo, Virginia Woolf y Simone de Beauvoir (ella es la maestra de la honestidad en la escritura, por cierto).
Venezolanos y venezolanas: Teresa de la Parra, Ana Teresa Torres, Yolanda Pantin (poeta), Salvador Garmendia, Eugenio Montejo (poeta) y José Rafael Pocaterra.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


El 27 de enero de 2020 sale a la venta mi primera novela, Malasangre. Se trata de un proyecto que he pasado una década escribiendo. En la novela, Diana Gutiérrez descubre su inclinación al vampirismo a los 14 años cuando ataca a un amigo de su madre. Aunque antes ya había notado su interés por la sangre, hasta ese momento solo vivía para agradar a su familia y ansiaba convertirse en maestra, no por gustarle los niños sino para ocultar su pasión omnívora por la lectura, mal vista entre las venezolanas de 1921. Pero todo cambia esa tarde. Su madre la reprende prohibiéndole seguir con los estudios. La beata Cecilia no se atreve a llamarla vampira, pero sí «hematófaga» y «malasangre»: más que solo concupiscente, le parece de moral torcida. En esa década, la palabra «vampira» tiene connotaciones sexuales. El movimiento sufragista tiene poca repercusión en la sociedad aún colonial que habitan, inmersa en la dictadura con pretensiones dinásticas del general Juan Vicente Gómez, pero el miedo a las mujeres «fatales» ya existía. Malasangre relata la lucha de Diana contra sus instintos criminales, el control que ejerce sobre ella su familia y la sociedad patriarcal y militarista en la que vive, la misma que a partir de los años veinte se estrenó en el rentismo petrolero que marca al país hasta la fecha. Creo que de la relación vampírica con el petróleo que tiene el país y de su atávico militarismo se pueden sacar algunas alegorías con la presente tragedia de mi país. 



Michelle Roche Rodríguez escribe narrativa, ensayo, periodismo y crítica. Le interesan los mitos cotidianos, la literatura y el feminismo. Con la colección de cuentos Gente decente (Musa a las 9) ganó el Premio de Narrativa Francisco Ayala en 2017. Su ensayo Madre mía que estás en el mito (Sílex) se publicó en España en 2016. Su primer libro fue la colección de entrevistas Álbum de familia: Conversaciones sobre la identidad cultural en Venezuela y lo publicó en su país Editorial Alfa. Ha colaborado con las revistas españolas Zenda, Buensalvaje, Frontera D, Quimera, Qué leer y la estadounidense Literal. Latin American Voices, así como también con los medios culturales venezolanos Prodavinci y «Papel Literario», suplemento del periódico venezolano El Nacional, donde trabajó varios años. En 2014 fundó el magazine en-línea Colofón Revista Literaria (www.colofonrevistaliteraria.com).
Nació en Caracas y desde 2015 vive en Madrid.
Su página web es www.michellerocherodriguez.com

martes, diciembre 10, 2019

Alma Karla Sandoval - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Para entender la vida y lo que se aleja de ella. No me ocurre naturalmente y no siento que mi cuerpo ni eso que llaman imaginario se adapten a la artificialidad que implica la ficción o la filigrana de un poema. Pero lo que necesito expresar no aprendí a comunicarlo ni con la danza, ni con pinceles ni mucho menos con la magia de un instrumento musical que dispersa las nubes. Colgué palabras en el aire desde niña. Eso es todo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Escribo, preferentemente, de mañana con un buen café en las manos y un jardín a la derecha. Lo hago por proyectos si de una novela o un ensayo se trata, dedicándole de dos a tres diarias. La poesía es otra cosa, guardo los poemas que podrían ser delicadas o salvajes epifanías en un archivo como si fuera un cofre que no apresuro, que nunca vacío o vendo a la primera.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Más bien mis ocupaciones u obsesiones: la violencia, la soledad, la incapacidad de los seres humanos para comunicarse. En lo poético, el diálogo con otros autores o la fundación de reinos imposibles. Me gusta pensar en escenarios únicos donde el poema circule libremente, es decir, campos semánticos insólitos o reposados como si cada texto se desplazara como un barco o consiguiera la salvación del instante de una buena pintura.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Confiar y desconfiar al mismo tiempo. Es decir, dejar que fluya la expresión, preservar ese material auténtico y catártico, pero luego hacer correcciones hasta el delirio, si es posible. También ayuda pensar que todo es una versión de una versión que nunca será definitiva.
     Suelo tener cuidado con algunos prejuicios, por ejemplo: si escribes poesía más vale que no incursiones en otro género porque esta te abandona. O bien: los mejores novelistas rebasan los cuarenta años porque ya han vivido lo suficiente. No creo en recetas porque suelen encorsetar la voz.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Depende. Hay cuentos o novelas que me gusta pensar ya están escritos de antemano, se pensaron mucho, se dejaron madurar y reposar. Pero a veces un argumento nos lleva y nos descubre esa ambigüedad o tensión que tanto bien le hace al relato.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Como es una pregunta difícil, voy a mi biblioteca y observo. Encuentro a Bishop, Juan Gelman, Marosa di Giorgio, Colette, Marguerite Yourcenar, Pessoa, María Moreno, Chéjov, Wislawa Szymborska, Rosa Montero, Melville, Svetlana Aleksiévich, Borges, Juan Rulfo, Claudio Magris, Pascal Quignard, Juan Carlos Onetti, Elena Garro, Amparo Dávila, Carmen Laforet, Ana María Matute, Proust, Roberto Bolaño, Salinger, etc. La lista cambia, claro, según las temporadas anímicas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Son dos, una novela que sigo corrigiendo y cuyo título es El modo Houdini. Resultó finalista en un concurso nacional de México que recibió más de 600 trabajos. Como es una obra que describe el paisaje forense de mi país donde la trata de personas y el feminicidio son dos flagelos imparables y, al mismo tiempo, pretende ser una cartografía de los estragos del amor romántico, estoy dándome un respiro para retomar el valor de intervenir ese texto. En tanto, desarrollo un proyecto poético que comencé en una residencia en Barcelona, el título tentativo es Un ajuar de palabras explora el exilio, la migración latinoamericana en Europa, la política ficción sentimental identitaria y la construcción de un lector ideal o un tú lírico que se desdobla. 



Alma Karla Sandoval (México).  Poeta, periodista y profesora. Obtuvo los apoyos del FOECA y del FONCA en 1999 y 2001. En 2010 y 2018 se le concedió la Beca de Creadores e Intérpretes con trayectoria del PECDA. Ganó el Premio Nacional de Periodismo, AMMPE, 2011, y los Juegos Florales de Cuernavaca, Morelos 2012, en cuento y novela corta. Premio Nacional de Poesía Ignacio Manuel Altamirano 2013. Recibió, por su primera novela, el Premio Nacional de Narrativa Dolores Castro 2015 y el Premio Nacional de Poesía “Noble y Leal Ciudad de Tepic 2015”.  Obtuvo el Premio al Mérito Periodístico 2019 y el Premio Nacional de Poesía María Elena Solórzano 2019. Cuenta con más de veinte libros publicados. Su obra ha sido traducida al inglés, francés, rumano, portugués y ruso,

martes, diciembre 03, 2019

Justo Serna - Historia y ficción




Un estudio profundo, desde la admiración, de uno de los escritores más importantes de la literatura actual en España. La obra de Javier Cercas es diseccionada en este libro por Justo Serna, pero no sólo eso. El libro es una reflexión profunda sobre la realidad y la ficción, ya que si algo caracteriza a Javier Cercas es precisamente su capacidad para mezclar datos reales con datos imaginados y, tal como lo expone Justo Serna: "escribe sus novelas esperando sacar del arte las auténticas verdades de la existencia, esas verdades chiquititas que se revelan tras un gesto humilde, tras un acto menor".

Relatos reales, El vientre de la ballena, Soldados de Salamina, La velocidad de la luz, Anatomía de un instante, El punto ciego, El impostor, Las leyes de la frontera, El monarca de las sombras… todos los títulos de Cercas van conformando un mapa de sus preocupaciones, de su personal indagación moral y, a partir de ésta, Justo Serna plantea interesantes cuestiones sobre la historia y la literatura.

¿Para qué sirve leer? y, más específicamente: ¿para qué sirve leer novelas? ¿Resulta lícito hacer pasar por cierto lo que no lo es? Un libro es o debería ser bueno o malo en sí mismo, tanto por lo que cuenta como por el modo en que lo cuenta, y no según el grado de fidelidad que guarda con la realidad.

El historiador Benito Bermejo descubre la impostura de Enric Marco y la denuncia. Y esto a mucha gente le disgusta, no que Marco sea un impostor, sino que Bermejo lo haya destapado. Y es que el relato de Marco era políticamente correcto, sin fisuras, los buenos eran los buenos y los malos eran los malos, como tiene que ser. Sin embargo, la ficción se desmorona y la realidad resulta mucho más compleja y decepcionante. Y esto es lo que atrae al novelista Cercas, los personajes que se han expuesto, que en algún momento se la han jugado con un gesto pequeño o grande, como quedarse sentado en su escaño mientras los militares disparan el 23-F o perdonar la vida de un prisionero en plena guerra civil. El ser humano es capaz de realizar los actos más sublimes y también los más repugnantes. Cada uno realiza una elección moral en el momento que le ha tocado vivir, decide quién quiere ser.

Resulta especialmente interesante la charla que mantienen Justo Serna y Javier Cercas en el XIII Congreso de la Asociación de Historia Contemporánea, celebrado en Albacete del 21 al 23 de septiembre de 2016 y que es transcrito íntegramente en el libro. Se plantean cuestiones como que la ficción pura es imposible y también lo es la redacción exacta de la realidad, pues siempre habrá un momento de suposición para rellenar los huecos, los vacíos que la documentación no nos desvela. Se habla de lo necesario que resultaría el papel del historiados en el debate público, del protagonismo de la memoria y de su poca fiabilidad, de lo poco útil que resulta el concepto de "memoria histórica", del papel real de las víctimas, de la fiabilidad de los testigos, de las consecuencias colectivas o individuales de los actos. Un sinfín de cuestiones que agitan la mente del lector y le abocan a iniciar un diálogo, a rebatir o refutar lo que está leyendo.

"Alguien sostuvo en cierta ocasión que debemos escribir sobre lo que conocemos. Yo opino justo lo contrario: escribo siempre sobre lo que no conozco, sobre lo que no entiendo", dice Cercas en una de las entrevistas recogidas en este libro. Y parece la postura correcta del escritor que no pretende aleccionar a nadie, sino tan sólo comprender por qué alguien, en principio poco relevante, toma una decisión heroica o despreciable en un determinado momento. En definitiva, por qué somos como somos, y aún más importante, cómo actuaría yo en esa circunstancia.

Un libro que aviva el debate y que se lee con mucho interés. Un ensayo exhaustivo escrito con un estilo ágil y muy cuidado. Un libro más que recomendable.

domingo, diciembre 01, 2019

Videoclub

Resulta que en Valencia tenemos uno de los pocos videoclubs que todavía existen, pero es más que eso, es un museo vivo del cine con un experto cinéfilo al frente: Daniel Gascó. Allí puedes encontrar lo inencontrable y además Daniel te ilustra, te cuenta lo que hay detrás de la película o de su director o de su protagonista o de la sociedad en la que se estrenó. Visitar el videoclub Stromboli es visitar la historia del cine y conocer a un verdadero experto en la materia. No entiendo por qué no aparece en la televisión, presentando un ciclo por ejemplo, como le gusta hacer en la Filmoteca y siempre que se le presenta la ocasión. No me extrañaría que hubiera gente dispuesta a visitar Valencia sólo para conocer este rincón maravilloso.

Os invito a que le escuchéis en una entrevista que le hicieron para la cadena Ser.




martes, noviembre 26, 2019

Golem Fest Valencia 2019

Este fin de semana se celebró la segunda edición del Golem Fest de Valencia. Un festival literario centrado en la narrativa de género: de ciencia ficción y terror.
Debo reconocer que tanto la ciencia ficción como el terror me hacen revivir el cosquilleo que sentía en mi niñez y adolescencia cada vez que compraba un libro o un cómic de esta temática. La sensación de gozo al descubrir a Poe, a Lovecraft, a Conan Doyle y a tantos otros.
El viernes no pude acudir, pero el sábado me preparé para pasar allí el mayor tiempo posible, asistiendo a charlas y presentaciones de libros, haciendo fotos y recuperando esa inquietud que uno siente ante lo que sabe que va a ser una experiencia enriquecedora y emocionante.

Un acto muy especial tuvo como protagonista a la inclasificable escritora Pilar Pedraza, que habló con Marta Querol y Ángeles Pavía de sus libros, especialmente de "Eros ha muerto", "Pánikas", "Espectra" y "El salvaje interior y la mujer barbuda". Sus libros tienen una mezcla de ficción y ensayo muy atractiva, siempre desde una postura académica.



 Las escritoras Patricia Esteban Erlés, Isabel Del Río y Gemma Solsona charlaron sobre la casa como espacio fantástico. Se citaron títulos como "William Wilson", de Poe, "La casa de azúcar", de Silvina Ocampo, "Vendrán lluvias suaves", de Bradbury o incluso "Casa tomada", de Cortázar.


Una mesa muy especial reunió a Rosa Montero con María Zaragoza y Laura Fernández para charlar sobre escritoras de género fantástico, un género que estuvo vedado para las mujeres durante mucho tiempo. Las tres autoras, acompañadas por el escritor Juan Miguel Aguilera, hablaron sobre su experiencia personal e intentaron delimitar el momento en que se sintieron atraídas por el género.


Patricia Esteban Erlés, Laura Fernández y Lola Robles presentaron la antología "Insólitas", editada por Páginas de Espuma.


Laura Fernández presentó "La isla de los conejos", de Elvira Navarro, acompañada por la autora.


Luego fue Elvira Navarro quien charló con  Laura Fernández  sobre su novela "Bienvenidos a Welcome".


Gemma Solsona presentó "Manderley en venta", de Patricia Esteban Erlés.


Uno de los actos más importantes fue la entrega del Golem de Honor a la escritora Rosa Montero que, acompañada por Marina Lomar y Susana Alfonso, dio una charla magistral sobre el oficio de escribir



Juan Miguel Aguilera y José Carlos Somoza presentaron "Estudio en negro". Somoza estuvo ingenioso, derrochando sentido del humor, confirmando por qué es uno de los mejores escritores que tenemos en nuestro país, y siempre humilde.



Patricia Esteban Erlés, Isabel Del Río, Gemma Solsona y Ana García Herráez conversaron sobre la figura y la obra de Shirley Jackson.


Una charla muy especial sobre la intrigante figura de Howard Phillips Lovecraft y su imaginario fue llevada a cabo por los escritores José Carlos Somoza y Juanjo Braulio, acompañados por el ilustrador Javier Olivares.


La escritora Mado Martínez presentó su novela "El tren de las almas", acompañada por Enrique Vila.


La escritora María Zaragoza dio una interesante conferencia sobre las figuras de El Golem y Frankenstein, estableciendo interesantes equivalencias.



Parece que el Golem Fest de Valencia puede considerarse como un evento consolidado y de gran importancia para la fantasía, la ciencia ficción y el terror. Mi enhorabuena a sus organizadores, con una mención especial (permítanme) a José Luis Rodríguez, incansable agitador cultural.


martes, noviembre 19, 2019

Festival Eñe 2019


El viernes 15 de Noviembre llegué al Festival Eñe, que se celebró ese fin de semana en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, como todos los años. En esta ocasión, el director era el escritor Sergio del Molino y la entrada era gratuita. El motivo principal del Festival era la literatura fronteriza, la que se encuentra a mitad de camino entre la realidad y la ficción, la que emana de la memoria y la que surge del periodismo. Las perspectivas eran muy interesantes. Probablemente por eso al llegar me encontré con que el aforo para la charla de inauguración con Antonio Muñoz Molina y Elvira Lindo estaba completo.  

En la Sala de Columnas, una charla moderada por Luis Alemany, titulada "Entre visillos: escrituras contra el pudor", entre los escritores Rodrigo Muñoz Avia, María Moreno y Margarita Leoz. Muñoz Avia, autor de "La casa de los pintores", un libro en el que disecciona sus recuerdos de infancia y la vida de sus padres, dijo que escribir es un acto de impudor siempre. María Moreno, autora de un libro titulado "Black out", afirmaba que no hay que identificar al autor con el personaje y que para conseguir el efecto de realidad hace falta mucha distancia. Por su parte, Margarita Leoz, que acaba de publicar el libro de relatos "Flores fuera de estación", sostuvo que es inevitable que las preocupaciones del autor aparezcan en la ficción.



Los escritores Miguel Ángel Hernández ("El dolor de los demás"), Adolfo García Ortega ("Una tumba en el aire") y David Toscana ("El último lector") hablaron sobre la realidad y la ficción en una charla titulada "Novelas contra la imaginación", moderada por Laura Barrachina. El escritor mexicano David Toscana dijo que sin imaginación, el lector se rebelaría contra el autor. Y Miguel ángel Hernández y Adolfo García Ortega, estuvieron de acuerdo al afirmar que la memoria es un acto de creación y que al rescatarla del olvido y convertirla en novela, se ve transformada.



La última charla a la que asistí el viernes fue sobre periodismo, una actividad que ha tenido un amplio protagonismo en esta edición del Festival que ha contado con México como país invitado. Su título: "El monólogo incesante: la vigencia del columnismo". Sus protagonistas: Leila Guerriero, Manuel Jabois y Luz Sánchez-Mellado, moderados por el escritor Jesús Ruiz Mantilla. Debo admitir aquí que quien más despertaba mi interés en este caso era la argentina Leila Guerriero, cuyos libros me parecen magníficos, así como la forma en que disecciona la realidad. Hablaron de plazos de entrega, de la presión del tiempo, de sus intereses al abordar textos que han de ajustarse a un espacio determinado, de algunos recursos, de lo estimulante que les resulta, del sentido del humor, de la ironía, de los "haters", de las redes sociales, y de tantas cosas que el tiempo pasó volando.





Sábado 16. La primera charla: "Contar lo que nadie quiere saber: violencia y literatura". Autores: Edurne Portela, Martín Caparrós y Carlos Velázquez, moderados por Eva Cruz. Se habló de la fascinación que despierta la violencia en un escritor. Es difícil hacer literatura desde la complacencia y la felicidad. Se reflexionó sobre los espacios que pueden favorecer la violencia. Se habló de la situación de México, de drogas y de asesinatos. Y se lanzó la idea de que el papel de víctima puede ser un papel defensivo y político, un papel incluso cómodo, porque en la víctima no recae la culpa. Una idea esta que me pareó discutible y peligrosa. Se recomendaron varios libros: "El hombresin cabeza" y "El tiempo de las víctimas".



 



Sobre "La ciudad y sus alrededores" hablaron Marta Sanz, Jacobo Armero y Luis Jorge Boone, moderados por Valerio Rocco Lozano. Hablaron del placer de pasear, de observar las pequeñas cosas, de los barrios periféricos, que son los que conservan la esencia de las ciudades. Los centros, donde se encuentran las mismas tiendas en todas partes, los mismos restaurantes, han dejado de sorprender. Las personas más vulnerables son expulsadas del centro y éste termina convirtiéndose en algo parecido a un parque temático para turistas. El paseo como viaje de descubrimiento es una buena metáfora de lo que debe ser la literatura.




La tarde empezó con una de las entrevistas estrella. La escritora Karina Sainz Borgo charló con Carlos Alsina, conductor del programa de radio en Ondacero "Más de uno". Resultó muy amena, llena de anécdotas, desenfadada y cordial. Alsina y su equipo acaban de recibir el Premio Ondas 2019 por su programación especial el Día de la Radio, y contó cómo surgió la idea de emitir el programa desde la calle, paseando con los distintos invitados, trasladando la tertulia a una cafetería, y los imprevistos que fueron surgiendo mientras lo llevaban a cabo.


La siguiente charla se titulaba "La tabarra como una de las bellas artes", y estuvo a cargo de Juan Gómez-Jurado, Rodrigo Cortés y Arturo González-Campos, que actuaron como un trío cómico para hablar de sus podcasts, reunidos bajo el nombre de "Todopoderosos". 


El Premio del Festival Eñe 2019 se entregó al escritor Javier Cercas, que lo recogió encantado y luego charló con el Director del Festival, Sergio del Molino. 


La charla estuvo llena de temas interesantes. Cercas dijo que la literatura siempre debe plantear una pregunta compleja, de la forma más compleja posible, y luego no contestarla. A partir de ahí, se habló de novelas híbridas, de autoficción, del Premio Planeta, de la situación en Cataluña, que ha alcanzado momentos inequívocamente pre-bélicos, de la utilidad de la novela tanto en cuanto nos permite entrar en la mente de otra persona e intentar entenderla… Dijo, un poco provocativamente, que el escritor debe ser equidistante, ya que no debe juzgar a los personajes. Todo el mundo tiene un lado bueno y un lado malo. Las mejores personas son capaces de cometer las peores atrocidades.

Contó que un crítico británico le dijo que sus novelas no se entienden en España porque al lector español sólo le interesa saber si el autor está de un lado o del otro. Terminó diciendo que los independentistas están intentando acabar con la democracia en nombre de la democracia.




El último acto fue una conversación muy divertida entre Juan José Millás y Manuel Vilas, moderados por Berna González Harbour, y que bajo el título de "La familia bien, gracias", transcurrió por los más inesperados derroteros, centrándose en la visión literaria de la vida, en cómo cualquier detalle puede contener algo terrible. El escritor pretende descubrir los misterios que se esconden en las grietas de la realidad.






Como ya saben los que conocen este tipo de eventos, hubo más actos. Yo sólo puedo reseñar aquellos a los que pude acudir, pero siempre suelen coincidir varios eventos a la vez. En las primeras ediciones, era tanta la oferta que en ocasiones sólo veía una parte de cada charla, intentando llegar al mayor número posible, pero supongo que me voy haciendo mayor.

El domingo, pude acercarme a la presentación del libro "Seis formas de morir en Texas", de Marina Perezagua, en la fantástica librería La Lumbre. Un local que no conocía y cuya visita recomiendo encarecidamente. La presentación consistió en una charla entre Manu Espada y la autora y resultó muy interesante, desvelando claves importantes del libro. Tarde lluviosa pero francamente interesante.