martes, noviembre 27, 2007

Venganza

En octavo curso me hacía la vida imposible. Me tenía aterrorizado. Me ponía la zancadilla por los pasillos. Me llenaba la camisa de escupitajos. Me despeinaba. Me tiraba al suelo. Me bajaba los pantalones. Me levantaba de mi asiento y se sentaba él. Me quitaba la comida de la bandeja. Me empujaba. Me cogía la cartera a la hora de la salida y la lanzaba al centro del campo de fútbol… Así durante dos años. Y yo pasaba los días aterrorizado. Temblaba nada más verlo.
Y ahora lo tenía frente a mí.
Vestía un traje barato que le venía estrecho y me contaba que tenía una empresa, con varios trabajadores, que no quería despedir a nadie, pero necesitaba un crédito. Casi me estaba suplicando. Ni siquiera me había reconocido. Estaba sentado en el borde de la silla y se retorcía las manos. Me llamaba señor Director, con reverencia, y me pedía que tuviera la amabilidad de ayudarle, que estaba desesperado, que respondería con todos sus bienes, que no me arrepentiría… Y yo le escuchaba sin decir nada, con fingido interés, aparentando estar preocupado por su problema.

12 comentarios:

Bethania dijo...

No cabe duda que hay que salir bien con toda la gente!

Clarice Baricco dijo...

La vida da muchas vueltas.
Que no le llegue la venganza, mejor que le de una lección de perdón.

Me gustó. Continuará?

Abrazo.

Rosa Silverio dijo...

Me ha gustado mucho este breve relato, Miguel, en especial ese ritmo que lleva desde el inicio. Me recordaste mi etapa de escolar, cuando estando en sexto curso me cambié de colegio y los estudiantes del nuevo centro educativo me molestaban, por suerte eso pasó pronto y mis acosadores se rindieron, pero no te contaré las estrategias que utilicé para que eso pasara, jijiji.

Gracias por volver a colgar aquí otro relato tuyo, siempre es un placer leerte y lo disfruto mucho.

Aunque estoy alejada de mi blog, siempre paso por aquí a leerte.

Rosa Silverio dijo...

Ah, vi que la barra de blogger se ha tragado parte de tu cintillo en la cabecera del blog. Si necesitas ayuda para arreglarlo, me avisas.

Ruth dijo...

Y es que hay que saber esperar, porque la venganza es un plato que se come frío...
Yo sigo esperando a mi némesis particular. Algún día, lo sé, algún día.

Elena dijo...

Qué momento más dulce, y difícil porque... sucumbirá el protagonista a la tentación de la venganza o demostrará estar por encima al hacer caso a las súplicas del viejo matón? Yo apostaría por lo primero. Los traumas infantiles pueden dejarnos muy marcados.

Un saludo

depeupleur dijo...

Magón (Manuel González Zeledón), famoso escritor del siglo XIX de Costa Rica tiene un cuento que versa sobre lo mismo. El cuento se llama Para justicias el tiempo. En él un niño sueña largamente con ir al circo y cuando por fin se cumple su anhelo, en la fila de entrada le pide al señor de enfrente que le tenga el boleto y le cuide el turno porque tiene que hacer algo que no recuerdo bien. El tipo le roba el tiquete. Con los años el niño tiene, igual que tu personaje, que decidir si le remata la casa del enemigo por atrasos con los pagos de un crédito. El cuento de Magón termina con el titulo, Para justicias el tiempo.

Tu cuento más sintetico glosa el mismo tema con la eficacia del siglo XXI. Me parece que el tuyo tiene el tamaño justo.

Me recordaste además a un par de matones que tuve la desgracia de conocer.

Me pregunto si ya en el siglo XXIII, en manos de escritores aun más sucintos, habra logrado este pequeño trozo de imaginario popular convetirse en lo que es su verdadera vocación, un refrán.

Apostillas literarias dijo...

Hacía mucho que no ponías un relato tuyo, me alegra que hoy lo hayas hecho y con un cuento como siempre interesante.

DR dijo...

El final imaginado debería ser cruel. No en vano es cuento muy realista.
Un abrazo.

malvisto dijo...

Y de fondo, Las Cuarenta. Interpretada por el gigante Rolando LaSerie.

Miguel Sanfeliu dijo...

Bethania, eso desde luego.

Clarice, me temo que la venganza está consumada. Su interés es fingido.

Rosa, gracias. Me alegra que te gusten mis relatos. Me dejas la curiosidad de saber tus estrategias en el colegio, pero bueno, sé al menos que fueron eficaces.
Y gracias por el aviso de la barra de blogger. He hecho una pequeña chapuza y está algo mejor. Me tranquiliza mucho saber que tengo tu ayuda.

Ruth, qué miedo das con ese "algún día". No quisiera estar en los zapatos de dicho enemigo/a.

Elena, En realidad el relato tenía una frase más, pero decidí quitarla para darle cierta ambiguedad y porque creo que así ya se puede intuir que el personaje está disfrutando con su venganza.

Depeupleur, gracias por los datos que aportas. No conocía al autor que mencionas. Lo he buscado en internet y he visto que fue un autor importante. Siempre es bueno aprender.

Magda, me alegra que te haya gustado.

DR, por supuesto,el final es cruel.

Malvisto, gracias por la banda sonora.

Un saludo y gracias por los comentarios.

Pablo Giordano dijo...

No resisto la tentación de saber como termina.