viernes, noviembre 09, 2007

HFS – Juan Gelman


La entrevista está a cargo de Mercedes Monmany. Entre el público reconozco a Guadalupe Nettel y a Antonio Gamoneda.

La conversación empieza haciendo referencia a un libro que Gelman escribió en sefardí y que se titula “Divaxu”. A raíz de esto, cuenta que durante su exilio leyó mucho a San Juan de la Cruz y a Santa Teresa. Dice que su madre descendía de una familia de rabinos, aunque no tenían mucha tradición religiosa en casa.
Leyó algunos versos en sefardí que sonaron poderosos en la sala del Museo Esteban Vicente.

Reside ahora en México. María Zambrano distinguía entre exiliado, refugiado y desterrado. Según esta distinción, él se siente más desterrado.

Y pronto se trata el tema de los desaparecidos en Argentina. Juan Gelman vivió una historia muy dura porque su hijo y su nuera fueron asesinados y, durante mucho tiempo, anduvieron Gelman y su mujer buscando a su nieta, que había sido robada. Después de mucho tiempo y mucho esfuerzo la localizaron en Uruguay y ahora se mantienen en contacto.

Cuenta que tardaron trece años en recuperar los huesos de su hijo y su nuera. Trece años después del asesinato. Tuvieron miedo de no encontrarlos nunca porque a algunos prisioneros los adormecían con pentotal y luego los subían a helicópteros y los arrojaban al mar. Y también hubo crematorios… En su tumba reza: “Recuperado de la noche y de la niebla”.
Dice que devolver al asesinado su historia y reconstruir los hechos es algo esencial. “No puede desaparecer una persona. Tener una tumba es un derecho fundamental”.

Finalmente, dice que su balance es de gratitud hacia el ser humano, porque encontró muchas personas en todo el mundo que apostaron por un imposible.

Luego leyó algunos poemas más y yo los escuché con un nudo en el estómago.

6 comentarios:

Elena dijo...

Qué historia tan terrible, Miguel. Creo que nunca podremos ponernos en la piel de quienes tuvieron que pasar por situaciones parecidas. Por supuesto que una persona no debe jamás desaparecer. Es el castigo más duro que pueda imaginarse, peor que la muerte, porque sigue haciendo daño a los que permanecen vivos. Borrar a una persona de su propia existencia es peor que un asesinato. Es la aniquilación total, la nada.

Afortunadamente, Gelman pudo rescatar los restos de su hijo del olvido. Otros no lo han conseguido.

Un saludo

Clarice Baricco dijo...

Cuánto tenemos que valorar y una vez más contagia y conmueve tu reseña.
Captaste los latidos de Gelman.
Me quedo en silencio.

Abrazo.

José Romero Salgado dijo...

En el reciente Encuentro de Escritores Tulancingo 2007, Roberto Goijman de la Argentina, nos presentó dos libros sobre poetas durante la Dictadura militar. Este post, me hace recordar ese momento emotivo.
(Finalmente entro a la comunidad blogger; ahora estoy en:
http://atracadero.blogspot.com)

Portorosa dijo...

Algo como lo de Elena iba a decir yo, que es imposible imaginar qué se siente ante algo así: un hijo desaparecido... ¡Qué horror!

Miguel Sanfeliu dijo...

Elena, es cierto, la historia es muy impactante. La desaparición de un ser querido deja a sus familiares en un estado de "suspenso", en constante tensión, porque no se puede cerrar la tragedia.

Clarice, gracias. Fue, desde luego, una charla emotiva.

José, creo que entrar en la comunidad blogger ha sido una buena decisión. Por el momento, a mí no me ha dado apenas problemas.
Gracias por compartir tu sentir.

Portorosa, es cierto, es horrible siquiera imaginarlo.

Un abrazo y gracias por los comentarios.

HarryHaller dijo...

Hola, muy hermoso tu comentario sobre Juan Gelman. Siempre me ha gustado. Es tremendamente sensible. Si ves una foto suya veras debajo de sus ojos una linea de melancolia.
Un cordial saludo