martes, junio 06, 2006

Cinderella Man


El mundo del boxeo ha dado muy buenos titulos al mundo del cine. Se podría decir que forman una extraña y bien avenida pareja. Un espectáculo dentro de otro espectáculo. Ron Howard ha elegido una historia conmovedora, de superación personal, de esperanza, para rodar una película muy eficaz que debió correr mejor suerte en la ceremonia de entrega de los Oscar, y en la que Russell Crowe demuestra, una vez más, su talla interpretariva. Impresionante.

La historia de James J. Braddock es, sin duda, una historia inusual, una de esas historias que le dan a entender al ser humano que nunca hay que rendirse, que nunca es tarde para que un sueño se cumpla, tal como le ocurría al personaje interpretado por Dennis Quaid en "The rookie", película ambientada en el mundo del beisbol y que también se basaba en una historia real en la que el éxito y el reconocimiento llegaban tardíamente, casi sin querer. Un mensaje humanista, como el que impregnaba todas las películas de Frank Capra.

Braddock, promesa del boxeo, se arruina con el crack del 29 y termina viviendo con su familia en unas condiciones muy precarias, de absoluta necesidad. La recreación de las penurias familiares llegan a ser excesivamente largas y culminan con una de las escenas claves de la película: el momento en que Braddock se planta delante de los magnates del boxeo, en el club del Madison Square Garden, y culmina su descenso a los infiernos pasando su gorra entre ellos, mendigando una ayuda para poder volver a conectar la luz. Un día, su manager, Joe Gould (Paul Giamatti) le ofrece pelear con el aspirante al titulo, sin tiempo para entrenar, algo que nadie está dispuesto a hacer de no encontrarse en una situación desesperada. Y Braddock acepta. Entonces, la película se eleva, pues Braddock, contra todo pronóstico, gana el combate y su suerte, de este modo, empieza a cambiar, convirtiéndose en el héroe de todos los desheredados, de los que se habían dado por vencidos ante los golpes de la vida. Y terminará peleando por el campeonato mundial de los pesos pesados contra Bauer (Craig Bierko), un boxeador temido por haber matado a dos contrincantes en el ring. La confrontación entre ambos se convierte en el foco de interés, acumulando tensión hasta el espectacular final. Y el público vibra, se sobrecoge, llora, se emociona, salta en la butaca y se entrega totalmente a la película.
Ahora que hablo de boxeo recuerdo algo que dijo Ray Loriga en una entrevista: "el boxeo es como cualquier trabajo, te pegan más cuando menos cobras".
En fin, no hay que perderse "Cinderella Man", de Ron Howard.

5 comentarios:

yosua dijo...

Kafka,...por que te han procesado?

xixe dijo...

Y sin embargo Rocky I ganó un Oscar. Saludos.

Apostillas literarias dijo...

Debo serte muy sincera, el box es uno de los deportes que rechazo totalmente, como la corrida de toros o la pelea de gallos.

Saludos para ti.

anilibis dijo...

Un buen trabajo cinéfilo, kafkaprocesado.

Alvy Singer dijo...

No me acabó de convencer su maniqueísmo con el personaje del villano, pero me resultó muy entretenida y bien interpretad.a

¡Un saludo!