miércoles, octubre 16, 2013

Inés Mendoza - Cuestionario básico



1.- ¿Por qué escribes?

Yo diría que para experimentar, porque soy una curiosa, por rabia o tristeza, para que exista lo que nos juran que es imposible, porque de niña quería ser Marco Polo, por desobediente o incendiaria, porque no puedo evitarlo, para devolver la inspiración transformadora que me han contagiado tantos libros, porque no creo en la realidad, para hacerme/deshacerme, por culpa de Byron y Cortázar, porque no concibo vivir sin buscar, porque Calvino dijo que la literatura debía proponerse fines inimaginables, porque los románticos querían reencantar el mundo… ¿porque soy una utopista sin remedio?

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Me parece muy original tu pregunta, Miguel, aunque la verdad es que no sé si tengo alguna manía. Antes de sentarme a escribir me descalzo y me pongo ropa cómoda. También necesito tener cerca mis libros, además de un cenicero, un par de mecheros, una caja de tabaco y una botella de agua; a lo mejor por eso jamás he podido escribir ni una línea en una cafetería. Ahora que lo pienso, hay una cosa que no soporto cuando escribo: el sonido de una televisión, que me produce un efecto deprimente, no sé muy bien por qué.  

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Grosso modo, me interesan casi todas las formas de rebeldía contra esa realidad que se nos presenta como unívoca y que no es sino una imposición. Dentro de eso, me preocupan la ruptura, la utopía, el rechazo de la rutina, las convenciones y lo doméstico, el juego, el sueño, las formas de vida inusuales, lo excesivo. Para resumir: los temas vinculados al Romanticismo (del que soy una fanática), sólo que para mí la cosmovisión romántica, además de ser la base del pensamiento de vanguardia, incluye muchas de esas prácticas que se rebelan contra el mecanicismo, el autoritarismo, la incomunicación, o la supremacía de lo económico sobre otras áreas de la experiencia humana. Últimamente también me conmueve lo frágil, la fugacidad, lo que se rompe o extravía; creo que se notará en mi nuevo libro.
Supongo que mi interés por estos temas proviene de obsesiones personales, pero quiero creer que mi deuda con el(los) Romanticismo(s) no es casual; me identifico con el spleen de Baudelaire o el hastío decadente. Muchas formas de vida de hoy me aburren; me horroriza la fijeza, no sé; me parece que lo que nos hace humanos es la capacidad para construir utopías, y no lo digo sólo por el Falansterio de Fourier, sino también por Proust, que prácticamente se dejó la vida en su libro.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

En cada cuento tengo presente cosas distintas, pero siempre le he dado (como lectora y como escritora) bastante importancia al “discurso de respaldo” de un autor, a su cuidado en construir su poética. A mis alumnos suelo aconsejarles que lean sin cesar; últimamente les transmito lo que me dijo Medardo (Fraile), que también era amigo tuyo: que no tengan prisa; no hay nada peor para un escritor.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me temo que tendré que repetirme, porque lo he dicho en otras entrevistas, pero es así: detesto los proyectos, salvo cuando son para huir, creo que por eso Eloy Tizón dijo (en el prólogo de El otro fuego) que mis cuentos son planes de evasión. Veo a mis personajes como una especie de escapistas de la normalidad y el aburrimiento, y eso me gusta: que salten por una ventana, se cuelguen de torres eléctricas y corran a medianoche o hagan cualquier otra cosa que no se deba hacer.
No me gusta el orden, porque le quita poesía a la vida y encima es aburridísimo, así que no planifico mis relatos, al menos cuando empiezo. Mis cuentos surgen de cosas muy distintas: un sueño, un libro, una manía, una conversación, un ruido o un ataque de optimismo, por darte algunos ejemplos. Además, como soy una hedonista y una curiosa incorregible (y no sé si quiero dejar de serlo), cuando escribo necesito experimentar pasiones intensas: furia, locura, miedo, euforia, encantamiento…
Eso sí: soy muy exigente a la hora de corregir, casi maniática, entre otras cosas porque le tengo fe al escritor que “trabaja”. Dedico el tiempo que haga falta a cada relato, lo cuido mucho, lo trato con paciencia y mimo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Mis deudas literarias son tantas que sólo te nombraré a los autores que dieron un vuelco a mi forma de pensar-escribir-vivir: Cortázar, Poe, Breton, Bernhard, Henri Miller, Marx, Blanchot, Juan Ramón, ¡los autores románticos! –sobre todo alemanes e ingleses-, los simbolistas y decadentes, el Surrealismo, algunos existencialistas como Simone de Beauvoir. Leo bastante ensayo, y eso también ha influido en mi escritura (espero). Si te digo la verdad, mis libros de cabecera suelen ser un poco “itinerantes”, pero los que más han cumplido ese papel son los cuentos de Cortázar, y los Trópicos de Miller. 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Ahora mismo llevo escrita más de la mitad de “Objetos frágiles” -mi nuevo libro de relatos- y me gusta lo que es, pero soy lenta (tardé unos seis años en escribir El otro fuego), porque antes de dar un texto por acabado hago muchas versiones; una maniática de la reescritura, como te he dicho. Además, me paso la vida estudiando y lo disfruto. En el número que dedicó al cuento, la revista Quimera publicó dos micros de mi nuevo libro, que será distinto a El otro fuego, aunque siempre dentro de mi tendencia romántica: más simbolista, más experimental, y creo también que más arriesgado.



Inés Mendoza es arquitecta y escritora. Nació en Venezuela, aunque vive en Madrid desde hace más de una década. Ha colaborado en medios nacionales e internacionales de prensa (Copenagüe, Chicago, Caracas, Madrid, Aragón, Burgos) y en publicaciones especializadas de arquitectura. Imparte talleres de Relato, lectura, etc., en la Escuela de Escritores de Madrid, y eventualmente ha dado algunos cursos en instituciones como el Museo del Romanticismo de Madrid.
Su trabajo como narradora ha sido galardonado en varios concursos nacionales e internacionales de cuento y recogido en antologías especializadas como Parábola de los talentos. Relatos para iniciar un siglo (Editorial Gens, 2007) o Mar de pirañas, nuevas voces del microrrelato español (Menoscuarto Ediciones, 2012).

Su libro de relatos El Otro Fuego (Páginas de Espuma, 2010) fue elegido “libro de la semana” en julio de 2010 por el Fondo de Cultura Económica de Madrid y recomendado en El Cultural de El Mundo, Radio Nacional Exterior, Babelia, La Verdad de Murcia, El Nacional (Caracas) y el programa Onda Cero, entre otros.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mil gracias, Miguel; tus preguntas eran deliciosas.

Un besote
Inés (no soy un robot, jajaja)