viernes, octubre 25, 2013

Alfonso Cost - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque cuando era muy pequeño escribí en clase algo parecido a un poema. No sé cómo llegó a oídos de doña Encarna, mi maestra, y me hizo leerlo en voz alta ante todo el colegio. No recuerdo mis sensaciones de aquel día, pero hay escenas que nunca abandonan nuestra memoria y esta es una de ellas. Escribo porque sé que un día me cruzaré con aquel niño y tendré que rendirle cuentas. Sólo por eso: para poder aguantarle la mirada.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La principal, que es mi única obsesión, es hacerlo con música de fondo, me abstrae casi en cualquier circunstancia. Alguna vez también enciendo una vela azul, dicen que estimula la creatividad. Poco más. 

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Siempre intento desarrollar ideas que me asaltan en cualquier momento del día o de la noche (normalmente de la noche). No suelen obedecer a patrón alguno. Lo mismo escribo sobre temas sociales, que pergeño una leyenda hindú de selvas y tigres. No tengo preocupaciones temáticas. Soy omnímodo.   

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Leer para que el relato que está por soñar se sueñe (no hace falta estar dormido necesariamente, ni con un libro entre las manos). Se puede leer la vida que pasa, o la que no pasa. Se puede leer con los ojos, con el olfato, con el gusto... Esa es mi particular danza de la lluvia, mi invocación de los elementos. Y si después de todo no llueve, ni lo intento. No sale nada que merezca la pena.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Los cuentos obedecen a un impulso, muchas veces difuso, que hay que ir aclarando conforme se desarrolla la narración. Pienso que una planificación excesiva puede ir en contra de la naturaleza fresca y directa que deben tener los cuentos. La novela es otra cosa. Cuando nos enfrentamos a una novela es imprescindible un intenso análisis de los diferentes elementos que van a intervenir en ella para diseñar una buena estructura. Pero nunca debe ser tan rígida como para que nos ate de pies y manos. Al final, los personajes siempre terminan imponiendo sus propios planes, y eres tú el que debes adaptarte a ellos para proporcionarles sus espacios.  

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Creo que debo empezar admitiendo que en la adolescencia Stephen Dedalus, el protagonista del Ulises de Joyce, me marcó durante mucho tiempo, tanto que inspiró algún que otro escrito de aquella extraña etapa de mi vida en la que me debatía entre la pintura y la escritura. Eso fue después de iniciarme con los libros de Carmen Kurtz, y antes de aprenderme de memoria el primer capítulo de Cien años de soledad, al que llegué por unos comentarios de Pablo Neruda en su Confieso que he vivido. No puedo dejar de nombrar a Verne, Stevenson, Poe, Lovecraft, Kafka, Borges, Cortázar, Carver, Cheever, Salinger... En la actualidad admiro con especial devoción a Roberto Bolaño y a Medardo Fraile, y sigo con atención la obra de José María Merino, Ángel Zapata, Ángel Olgoso, Eloy Tizón, Ándrés Neuman, Eduardo Halfon, Ana María Shua, Baricco, Guillermo Busutil, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Hipólito G. Navarro, Fernando Iwasaki… Es una lista que crece casi a diario, y que discurre paralela a otra de grandes poetas: Tagore, Rilke, Rimbaud, Neruda, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre, Caballero Bonald, Valente…

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Lo último que he publicado, junto al doctor en Ciencias Físicas de la Universidad de Granada, Juan Bautista Roldán, es la novela «El Oro de los Dioses». Un thriller histórico-científico que está dejando muy buen sabor de boca en lectores de toda condición. Es una ficción con varios hilos argumentales que se desarrolla de forma principal en la actualidad, y que contiene todos los componentes necesarios para no dejar indiferente a nadie: desde una novedosa hipótesis histórica sobre los orígenes de Cristóbal Colón, avalada por el riguroso trabajo de la historiadora Marisa Azuara, hasta una amena introducción a la criptografía y a la filosofía pitagórica planificada por Juan Bautista. No hemos escatimado a la hora de usar una prosa depurada y rica para que la historia funcione atrapando desde el primer momento al lector, y así llevarlo de la mano por medio mundo. Ha sido un reto que, quiero pensar, hemos sabido llevar a buen término, y que es muy probable tenga su correspondiente secuela. En estos días se ha publicado la versión Kindle, y en breve estará disponible en el resto de plataformas digitales.


Alfonso Cost Ortiz, Córdoba (España), 1963. Es Graduado en Artes, especialista en Diseño Arquitectónico. Escritor vocacional desde la infancia ha publicado el libro de cuentos «Demasiados Ríos por cruzar» Editorial Dauro, 2012, y la novela (coescrita con Juan Bautista Roldán), «El Oro de los Dioses» Editorial Almuzara, 2012. Sus artículos literarios y cuentos han aparecido en varios suplementos culturales, en la revista granadina de Arte y Letras, Entre Ríos, y en las antologías publicadas por la Asociación Cultural Mucho Cuento, grupo al que pertenece desde 2009.  

4 comentarios:

Isabel Aguera Espejo-Saavedra dijo...

Enhorabuena a entrevistador y entrevistado.
¡Muy interesante! Conocer hasta las manías, en este caso, de un escritor, nos puede "acortar distancias" a los lectores. Los detalles son siempre como los remates primorosos de cualquier obra grande o pequeña. Felicidades.

Alfonso Cost dijo...

Gracias, Isabel. Suscribo una a una todas tus palabras. Un abrazo, amiga.

María dijo...

Has dicho muchas cosas que me han llegado al alma...
Por ejemplo que, gracias a tu maestra Encarna estás ahí. Yo soy maestra y casi me pongo a llorar. Me has hecho sentir muy importante.

Yo también me inspiro con música.

La otra es que el cuento ha de ser mucho más improvisado que la novela. Estoy completamente de acuerdo y no coincido con las personas que te hablan de la super elaboración de un cuento. Debe ser trabajado, si, pero lo bonito que tienen los cuentos es esa inmediatez en la "casi improvisación" que los hace salvajemente frescos.

Nos gustan los mismos escritores. Has nombrado a todos y cada uno de mis favoritos.

Y por último somos de la misma quinta. Haber nacido en el mismo año da una cierta hermandad, como si fuéramos de la familia.

Así que estoy segura de que voy a ser una devoradora de tus cuentos.

marijose dijo...

Eres increíble Alfonso, gracias por sentarnos en tu mesa camilla y encendernos el brasero del alma. Un besito.