lunes, septiembre 27, 2010

Medardo Fraile - Presentación de "Antes del futuro imperfecto"


En la librería Alberti tuvo lugar, el pasado día 23, tal como estaba previsto, la presentación de este último libro de Medardo Fraile titulado "Antes del futuro imperfecto". Tuve el privilegio de acompañar a Victor García Antón y al propio Medardo Fraile en dicho acto. La sala estuvo abarrotada de gente. Yo veía personas de pie al fondo. Entre los presentes estuvieron José María Merino, Angelina Lamelas, Ángel Zapata, Matías Candeira, Carolina Molina... y, por supuesto, Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma.



Aquí les dejo un extracto del texto que leí en dicha presentación:

Medardo Fraile es un nombre de referencia en el género del cuento y no somos pocos quienes seguimos sus pasos esperando, tal vez, que se “nos pegue algo” de su buen hacer. Sus relatos se encuentran en toda antología que se precie de rigurosa. Y la publicación de un nuevo libro suyo, este “Antes del Futuro Imperfecto”, es todo un acontecimiento. Es un libro que se recibe con entusiasmo por quienes seguimos la obra de Medardo Fraile y que seguro servirá para que quien todavía no lo haya leído descubra a un autor indispensable.
“Antes del futuro imperfecto”, nos da la oportunidad de sumergirnos en el mundo de Medardo Fraile, de encontrarnos con sus personajes, con sus historias llenas de ingenio en las que, a fin de cuentas, habla de todos nosotros. Historias, las de la primera parte, que transcurren en el medio académico, del colegio a la Universidad, pasando por el Instituto, con sus profesores entrañables o excéntricos, como aquel que se toma un cuba libre en clase mientras habla con vehemencia del desastre del 98, o el que decide dictar un texto suyo y se siente acabado cuando los alumnos lo borran de la pizarra sin piedad y sin prestarle la menor atención, o esa joven profesora de Latín a la que sus alumnos escuchan con miradas lánguidas y enamoradas. Y niños que, ante la pregunta “¿Qué año es este que acaba de empezar?" son capaces de responder: “El año nuevo”. Historias entrañables que nos trasladan a nuestra propia infancia y son capaces de despertar detalles que creíamos olvidados. Pizarras, tizas, mapas y libros que nos llevan al momento en que uno ha de tomar decisiones fundamentales.
Los relatos de la segunda parte, que no en balde se abren con la historia de ese sillón cuya función más importante es, precisamente, la de hacer soñar al protagonista, nos hablan de gente frágil, de deseos y discretos avatares, las pequeñas aventuras que acontecen en la vida corriente y diaria, porque la gente, a poca atención que se le preste, no es tan corriente como pueda parecer. Con un tono más experimental, encontramos, entre otros, a una cantante de ópera, a un peluquero, a un chorizo... Todos ellos analizados con la sencillez y profundidad que caracterizan a su autor. Hay aquí muestras evidentes del sentido del humor de Medardo e, incluso, reflexiones sobre el lenguaje, la lectura y el arte de escribir.

“Antes del futuro imperfecto” es un libro en el que no paran de suceder cosas, un libro que se lee con una sonrisa en el rostro y que debe degustarse despacio, con la convicción de que no existe mayor placer que aquel que experimentamos tras la lectura de un buen cuento. En sus páginas encontramos el mundo de Medardo Fraile, o mejor dicho, nuestro mundo bajo la mirada de Medardo Fraile, una mirada que capta la esencia de una situación, el alma de esa gente que protagoniza sus historias, y lo hace con algo que siempre se ha resaltado en sus cuentos: con humanidad.
Carmen Martín Gaite le dijo a Medardo Fraile en una ocasión que era imposible escribir mejor de lo que lo hacía él. Este libro es una prueba más de que ella tenía razón.

lunes, septiembre 20, 2010

Antes del futuro imperfecto

La editorial Páginas de Espuma acaba de publicar un nuevo libro de relatos de Medardo Fraile titulado “Antes del futuro imperfecto”.
Los cuentos de Medardo Fraile son siempre magníficos, así que este libro no hay que dejarlo pasar.
Se presentará el jueves, día 23, a las 19:00 horas, en la librería Rafael Alberti, sita en la calle Tutor, nº 57, en Madrid.



Así que me iré para allá y luego me iré al Festival Hay de Segovia, como todos los años. Aunque esta vez sólo estaré el sábado, entre otras cosas porque el programa de esta edición me resulta menos atractivo que en otras ocasiones.

En principio, acudiré a cinco actos:

1- Periodismo, mujeres y guerras
2- Blanca Berasategui en conversación con María Dueñas
3- Antonio Lobo Antunes en conversación con Claudio López Lamadrid
4- Gyorgy Konrad en conversación con Adan Kovacsics
5- Juan Cruz en conversación con Manuel Vicent

Ya iré contando.

miércoles, septiembre 15, 2010

Letras canallas


Este verano leí “Letras canallas”, novela corta ganadora del I Premio de Novela Ciudad de Noega, escrita por José Carlos Díaz Pérez, autor del recomendable blog “Diarios de Rayuela”, uno de esos blogs que sigo casi desde el comienzo de esta andadura y en cuyos textos se aprecia una gran calidad literaria.
La historia, de corte kafkiano, se centra en Ricardo López Merino, eterno opositor que, en pleno examen para un puesto de corrector de discursos parlamentarios, observa con estupor cómo las letras del texto que tiene delante se despegan del papel e invaden su cuerpo, aprovechando un inevitable bostezo de aburrimiento. A partir de este momento, los acontecimientos se precipitan. Ricardo abandona el examen, pues ya no dispone de texto que analizar, y se sumerge en la autocompasión, en la impotencia, en sus deseos incumplidos y en su mala suerte, hasta que de pronto las letras que entraron en su cuerpo empiezan a manifestarse. Unos mensajes extraños se revelan sobre su piel y, a partir de ese momento, su historia derivará en una aventura pseudo-policíaca cuyo objetivo será evitar el asesinato de una parlamentaria.

Narrada en primera persona, la voz del protagonista nos arrastra en su aventura, aceptando la extraña lógica que guía sus pasos, comulgando con su concepto de normalidad, y aceptando sus decisiones como algo inevitable. A todo ello contribuye un estilo cuidado que fluye en una estructura lineal que no elude la digresión, las dudas y meditaciones que cruzan la mente del protagonista.
Un libro original, que se lee de un tirón y que hace alarde de un gran sentido del humor. La historia nos engancha desde el principio, sobre todo por la caracterización de ese personaje que se muestra perdido y que sueña con cambiar su destino. Está editado por Septem ediciones y la Universidad de Oviedo.


Un extracto:
La noche estaba fría y sobre los coches aparcados comenzaba a posarse una pátina de rocío mustio. Si yo hubiera sido entonces un héroe de película negra como dios manda, hubiese ladeado el sombrero descubriendo a la cámara mi perfil bueno por encima del cuello subido de la gabardina; hubiera encendido un cigarrillo sin filtro bajo la escasa luz de una farola y hubiera detenido con un preciso y austero gesto a algún taxi, dándole rumbo con solo pronunciar desde las sombras del asiento trasero el mágico conjuro: a Marqués de la Ensenada. Como en realidad no era sino un opositor sin demasiados recursos, gordito, bajo, con alopecia, sin sombrero ni gabardina, decidí caminar.

domingo, septiembre 12, 2010

Los 33


Una de las noticias que tienen al mundo conmovido es la situación de los 33 mineros chilenos que sobreviven a 700 metros de profundidad. Afortunadamente, se les puede hacer llegar comida y bebida. Incluso han podido hablar con sus familias y grabar vídeos que los muestran bien de salud y de humor. Aunque se dice que algunos de ellos presentan un cuadro depresivo.
Hay que excavar un nuevo túnel para llegar hasta ellos. Eso puede tardar unos tres meses en estar listo.
Tienen que sobrevivir ahí abajo todo ese tiempo. Mantener la moral. No cuestionar los liderazgos. Resolver problemas que pueden ser graves, como la basura o las necesidades fisiológicas, la cordura o posibles enfermedades. Dicen que se les ha dotado de un sistema que les permitirá mantener el ciclo día-noche.
Una historia terrible cuyo final todos esperamos que sea feliz.
Por otra parte, las familias les esperan en la superficie. Y a ellas se ha sumado mucha gente: periodistas, sacerdotes, artistas, voluntarios... Otro microcosmos digno de ser analizado.

miércoles, septiembre 08, 2010

Regreso

Hay que volver a la rutina, a la normalidad, al orden...
Bueno, en la medida de lo posible, claro.

Estuvo Joyce Carol Oates en Madrid, pero no pude ir a verla. De hecho, no me enteré de su visita hasta que ya se había marchado. Estuvo firmando libros en un centro comercial.
Murió el escritor Rodolfo Fogwill. También Joaquín Soler Serrano, el entrevistador del mítico programa “A fondo”. Un buen motivo para poner un pequeño extracto de una de las entrevistas que mantuvo con Borges.

martes, julio 27, 2010

Escritura y compromiso

El escritor comprometido piensa que quienes dicen mantenerse al margen, ser imparciales, no sentirse vinculados con una actitud beligerante o incluso sentir indiferencia hacia la política, es decir, los escritores que no están concienciados de su responsabilidad, están faltando a un deber. Yo creo que, más bien, faltan a la realidad porque, como dice Antonio Soler, “cualquier mundo que el literato invente tiene componentes políticos”. Ahora bien, supongo que la cuestión es saber si el componente político de lo que se escribe se encuentra presente antes o después de lo escrito. Es decir, si el escritor se sienta con la idea de escribir una trama que refleje determinadas ideas o si será después de terminada la obra cuando esas ideas parezcan desvelarse.
Yo creo que el escritor, al hablar del ser humano, de sus circunstancias, su naturaleza y sus sentimientos, reflejará inevitablemente su visión de la realidad, del entorno.

Hace unos meses acudí a una conferencia sobre “Cultura y compromiso”, a cargo de Belén Gopegui, que estuvo acompañada por Miguel Morata, de la Librería Primado, y Fabiola Meco, de la fundación CEPS. En ella Belén Gopegui habló de la responsabilidad del escritor como intelectual y dijo algo que es muy cierto: al escritor, por el mero hecho de serlo, se le va a pedir opinión sobre los más diversos temas, lo cual implica tomar partido, posicionarse. Esto me parece abrumador, porque creo, sinceramente, que el hecho de escribir una novela no es requisito suficiente para que uno tenga una opinión interesante sobre todo lo que ocurre a su alrededor. Es más, siempre he creído que un escritor se dedica más a formular preguntas que a ofrecer respuestas. Para mí, escribir es indagar. No obstante, estoy de acuerdo con Miguel Morata en que el intelectual ha de mantener un compromiso ético y social, y que debe ser un elemento de resistencia ante el discurso unificador, por supuesto.
Hace unos días estuve en una charla a cargo de Luis Landero y Carlos Marzal; y éste último dijo algo con lo que estoy muy de acuerdo: si sé lo que va a pasar en mis libros, no los escribo. Es decir, (interpreto yo) que se escribe para saber.

Me pregunto si el compromiso se ha de expresar más allá de la propia obra. Claro que el escritor, como ciudadano, como ser humano, tendrá sus propias ideas, sus propias creencias, pero el desafío de escribir me parece que es precisamente enfrentarse a las propias convicciones. Creo que una cosa es el compromiso del escritor con su obra, como proceso de indagación, y otra su compromiso con la sociedad como figura pública.

Paul Auster afirmó en una entrevista en el programa literario “Página 2” que en EE.UU. nadie entrevista a los escritores en la televisión, nadie quiere saber su opinión en materia de política : En mi país a nadie le interesa lo que pienso yo, ni lo que piensa Woody Allen o cualquier creador. Sin embargo, muchos creadores toman partido activo en las campañas electorales. Supongo que será porque a alguien le interesará. En fin, que la postura comprometida del escritor suele ser una bandera que se enarbola con mayor o menor entusiasmo dependiendo de las propias ideas y del sentido de la responsabilidad de cada uno.

Recientemente, en el suplemento ABCD, hubo un intercambio de opiniones entre Andrés Ibáñez y Rafael Reig en torno a este tema. Ibáñez, en un artículo titulado “De nosotros al yo”, escribe: Eso de «ser útil a la sociedad» es una patochada cursi y pasada de moda. Mi compromiso como escritor es un compromiso conmigo mismo, con la realidad, y con las palabras, con el arte y con la belleza. Este compromiso va mucho más allá de la política o de los problemas sociales. En ese artículo se preguntaba ¿Por qué surge una y otra vez el tema de una supuesta literatura que «se preocupa de los demás» opuesta a otra que es «egoísta» o «individualista»?
En el mismo suplemento, dos semanas después, se publicaba una respuesta a este artículo escrita por Rafael Reig y titulada “Alma y caparazón”. En dicho texto decía que Es el que escribe el que se siente o no comprometido con los demás. Si lo está, sin duda lo trasladará a lo que escriba, salvo que se tome su literatura como una broma, algo que me parece bastante evidente. Pero también caía en su texto en una generalización que me parece bastante reduccionista: La derecha químicamente pura escribe (mejor o peor) sin compromiso, es ese arte deportivo y «deshumanizado» que pugnaba Ortega; la izquierda escribe (mejor o peor) literatura comprometida. Es una frase que intenta imponerse como verdad, cuando lo cierto es que todos conocemos escritores de derechas, comprometidos con sus ideas, que mantienen una actitud beligerante en sus escritos.
Y nuevamente Andrés Ibáñez replicó en un artículo titulado “Respuesta a Rafael Reig”, en el que decía que La actividad del escritor no es social: es individual. Son los políticos y los legisladores quienes tienen tareas sociales. El escritor tiene un compromiso con el arte, porque el escritor es un artista, no un político, no un gestor. El verdadero problema es que los que pensáis como tú adoráis tanto la política como despreciáis el arte.
Este intercambio de opiniones y, también, de reproches, creo que ejemplifica las dos posturas más extremas frente a esta cuestión.

José Saramago decía a este respecto: Estoy comprometido, o sea, vivo, en un mundo que es un desastre. Como escritor y como persona, mi empeño es no separar al escritor de la persona que soy. Me esfuerzo, en la medida de mis posibilidades, en tratar de entender y explicar el mundo.

El escritor trata de entender el mundo, de entender a los demás. La literatura ofrece una oportunidad innegable de ponerse en el lugar del otro. Para mí, esa es la postura más honesta. Y será inevitable que la obra refleje el grado de compromiso de su autor. A partir de ahí, su mayor o menor intervención pública, su mayor o menor lucha por sus ideas, su actuación en actos reivindicativos y extraliterarios responderá a una postura personal tan respetable, creo yo, como la contraria.

martes, julio 13, 2010

Standdart

Ya está en red el número 2 de la revista Standdart.

http://www.standdart.com/


Entrevistas y artículos que tienen como protagonistas a Montero Glez, Montxo Armendáriz, Julián Rodríguez, Ouka Leele, Sergio Makaroff, María de Medeiros, Laurie Lipton, John Lennon, Jordi Esteva, Kiko Alcázar, Dana Ellyn, Mar Cuervo, Alive, Berlín, California o la mísmisima ciudad de New York entre otros. Espero que os guste.

lunes, julio 12, 2010

Oé, oé, oé

Debo admitir que nunca he sido aficionado al fútbol. De hecho, de no ser por mi hijo es muy probable que todavía no hubiera pisado un estadio, cosa que hice por primera vez en mi vida hace apenas dos o tres años. De todas formas, esto no ha sido obstáculo para que siguiera con interés este mundial. Y, por supuesto, el partido de la final con Holanda, partido de nervios que se resolvió en los últimos cinco minutos de la prórroga y con el que quedó demostrado, al menos, que existe en este planeta un pulpo que entiende de fútbol.

Ahora, me sumo a esa inexplicable euforia general que nos tiene a todos con una media sonrisa en la cara.
Enhorabuena a un equipo que ha hecho historia y a un entrenador que ha demostrado lo que tenía que demostrar sin bravuconadas ni estridencias, con elegancia y profesionalidad.
La gente grita por la calle, hace sonar el claxon de su vehículo, salta y brinca de alegría por la gesta de su equipo. Así es el fútbol. Así somos. Hoy no hay otro tema de conversación.

martes, julio 06, 2010

Bibliotecas llenas de fantasmas


Yo no tenía el hábito de subrayar los libros, hasta que admití que era un error, ya que a veces buscaba un determinado párrafo y encontrarlo, cuando podía, me suponía un esfuerzo y un tiempo excesivos. Así que decidí que subrayaría los libros. Una frase, una señal, una idea... Sin embargo, con el libro de Jacques Bonnet, “Bibliotecas llenas de fantasmas”, tuve que replantearme este hábito, contenerme, limitarme a una marca, a sólo una frase, puesto que corría el riesgo de subrayarlo en su totalidad. Hacía tiempo que un libro no me sacudía de esa forma. He visto que Bonnet era alguien que padecía una enfermedad libresca que yo conozco muy bien. Me he sentido identificado en casi todas sus observaciones. El libro de Bonnet habla de Bonnet, pero también habla de mí y de mucha más gente que comparte la afición de buscar libros, conservarlos, leer unos, tener disponibles otros... Ya hablé hace tiempo en dos post de este asunto: Adicción y Adicción 2.

Dice que George Perec, en “Pensar/Clasificar”, intentó enumerar todas las formas posibles de ordenar una biblioteca: por orden alfabético, por continentes o países, por colores, por encuadernación, por fecha de adquisición, por fecha de publicación, por formato, por géneros, por grandes períodos literarios, por idiomas, por prioridad de lectura y por serie. Y concluye que, “en la práctica, toda biblioteca se ordena a partir de una combinación de estos modos de clasificación”. Entonces miro a mi alrededor y me pregunto cómo tengo organizada la mía. Tal vez el criterio prioritario sería “por prioridad de lectura”, aunque tengo algunos lugares dedicados al ensayo histórico, a los manuales sobre literatura, a un determinado autor o a un determinado tema. Y el orden va cambiando. Es posible que, en algún momento, se me ocurra escribir algo sobre un tema concreto, la violencia en televisión o la vida en un internado o lo que sea. Entonces rebusco en mi biblioteca los libros que puedan tener alguna relación con dicho tema y alguno que tenga una estructura similar a la que pienso utilizar en mi libro o alguna biografía que guarde relación con el asunto, etc. De este modo, los libros de este grupo pasan a estar juntos en una zona concreta por un motivo del que únicamente yo soy consciente. La biblioteca va cambiando, se va acomodando a un orden cuyo mapa sólo yo soy capaz de entender. El caos es sólo aparente, pues se rige por un orden oculto, personal: es el desorden ordenado.

Bonnet realiza un recorrido bastante extenso sobre lo que rodea al libro. Habla de la formación de una biblioteca, de cómo unos libros nos llevan a otros, de cómo una biblioteca nos pone en contacto con el mundo, con realidades que nos son ajenas; también habla del fin de algunas bibliotecas, y salpica el texto con citas y anécdotas, pero sobre todo nos contagia su pasión por los libros.

Algunas citas:

«¿Los ha leído todos?» No, por supuesto que no. O tal vez sí. En realidad, no lo sé. Es complicado. Hay libros que leído y olvidado (muchos) y algunos a los que sólo he echado un vistazo rápido y de los que me acuerdo. Así pues, no todos han sido leídos pero sí hojeados, gulusmeados, sopesados.

Conservo pocos periódicos pero los recorto mucho. Los artículos pueden entonces ir a parar a dos lugares distintos: o a un libro en el que tienen un lugar lógico y por lo tanto fácil de recordar o a una gran caja de cartón de «artículos que conservar» en la que, por lo general, no consigo encontrar nada de nada.

Bernard Berenson, cuando se enteró de que se le acababa de aparecer la Virgen a Pío XII, hizo inmediatamente la pregunta que se plantea todo historiador del arte: «¿En qué estilo?»

Lo más extraño, en el caso de estas largas búsquedas, es encontrar, unas semanas después de haber conseguido por fin el tan deseado ejemplar, y por descontado a menor precio, otro. [...] La tentación de comprarlo entonces es fuerte, aunque ya no tenga ninguna utilidad, simplemente a modo de homenaje a todos esos años de búsqueda.

El convivir con miles de libros influye en el funcionamiento de la memoria. La mía se preocupa más de poder localizar rápidamente el libro en el que se encuentra el dato que busco que de llenarse de hechos, datos o citas que ya están en mis anaqueles.

Escoger qué hay que conservar y qué hay que desechar requiere una energía que nunca he querido invertir.


BIBLIOTECAS LLENAS DE FANTASMAS
Jacques Bonnet
Editorial Anagrama

lunes, junio 28, 2010

Elefantiasis



Editores Policarbonados acaba de publicar un libro de relatos de Raúl Ariza titulado “Elefantiasis”. Raúl Ariza ya lleva tiempo mostrando en su blog, “El alma difusa”, su particular mundo narrativo. Era cuestión de tiempo y de justicia que su trabajo apareciera en papel.

Tanto el título, como la portada, y la cita que lo encabeza, hacen referencia a David Merrick, el famoso hombre elefante a quien inmortalizó David Lynch en una película cuyo recuerdo nos trae, inevitablemente, aquel grito desgarrador con el que el citado Merrick proclamaba que él no era un animal, sino un hombre. Y eso es precisamente lo que encontramos en las páginas del libro de Ariza, seres humanos, tal vez con esa dosis de “anormalidad” que sin duda se puede encontrar en cualquier persona, seres egoístas, o infelices, o crueles, o empeñados en ocultar una realidad que no quieren admitir, empeñados en esconder su lado deforme, pero humanos a fin de cuentas. Todos padecemos cierta dosis de elefantiasis, parece decirnos el autor, y que ésta se manifieste sólo es cuestión de tiempo, o de que se den las circunstancias adecuadas.


Libro de sugerencias, de escenas que se centran en momentos cruciales que dejan entrever un conflicto más profundo, unos antecedentes que se nos escamotean pero cuyo peso resulta evidente. La capacidad de condensación que demuestra Ariza en este libro es uno de sus valores más estimables. Tras una anécdota mínima, un encuentro, un momento significativo, se adivina una historia más larga que crece en la mente del lector sin remedio. Historias que nos dejan con la mirada perdida, víctimas de una semilla que se desarrolla en nuestro interior y nos muestra todas sus posibilidades. Desencuentros, insatisfacción, tristeza, soledad, rutina... males de una sociedad que se torna opresiva, cruel y fría. La mirada de Raúl Ariza examina esas situaciones, las expone sin juzgar, sin sacar conclusiones, como un naturalista que analizara una nueva especie, como si entreabriera una puerta y se asomara por ella en el momento justo. Algunas historias se inspiran en la realidad, en situaciones cotidianas, rutinarias incluso, otras parecen evocar ciertas películas, no en vano es el autor un gran aficionado al cine. En cualquier caso, no son historias autocomplacientes, sino que pueden llegar a ser duras e incómodas en ocasiones. Un libro francamente recomendable.

“Elefantiasis” está ilustrado por Carmen Puchol, e incluye un prólogo escrito por Francisco Machuca, en el que analiza de un modo muy certero el mundo literario de Raúl Ariza.

Editores Policarbonados son una editorial que opera desde el margen y que apuesta por el relato y la novela corta principalmente. Su centro neurálgico se encuentra en la Librería La Clandestina de Madrid, desde cuya web se pueden conseguir sus libros sin problemas. En un artículo aparecido en la revista LEER Mariano Vega, el editor, dice: “nuestro sello tiene un primer objetivo: sacar gente nueva y que su primera experiencia sea positiva”. Un objetivo más que loable.

Tanto “Elefantiasis”, como el libro de Elena Casero, “Tribulaciones de un sicario”, del que también hablé en este blog, se presentan el viernes 2 de Julio en la Librería Primado de Valencia.

jueves, junio 24, 2010

Ellos y Ellas



Las relaciones entre el cine y la literatura adoptan las más dispares formas. No sólo hay películas que se nutren de obras literarias sino que podemos encontrar infinidad de libros que toman el cine como fuente de inspiración. Libros sobre ética o educación basados en una selección de películas, libros de cocina inspirados en el menú que aparece en una serie de filmes, reflexiones en torno a un director, incluso a una serie de televisión, o libros de relatos en torno al mundo del cine, a su historia o centrados en cualquier otro aspecto o género. A este último grupo pertenecería “Ellos y Ellas”, coordinado por Hilario J. Rodríguez, lujosamente editado por Calamar Ediciones, y en el que he tenido la suerte de participar. Un libro que repasa, de las más diversas formas, las relaciones entre directores y actrices a lo largo de la historia del cine.

Así lo presenta la editorial:
Muchos directores a lo largo de la historia del cine han mostrado un especial interés en las mujeres, a veces porque deseaban crear grandes personajes femeninos y otras porque simplemente les gustaban o les atraían o les resultaban enigmáticas. Jean Luc-Godard afirmaba al principio de su carrera que «para hacer una película no hacen falta más que una pistola y una mujer». Lo que no sabía es que con el tiempo la mujer sería quien empuñase la pistola.

En este libro se cuenta el extraño camino que recorrieron las mujeres desde los orígenes del cine hasta la actualidad, para empuñar la pistola ante las cámaras. O mejor, es una peculiar historia del cine, del feminismo y del siglo XX. También es un libro de relatos que se nutre de las relaciones que a veces se forjan entre directores y actrices, en las que no siempre es fácil trazar la frontera que divide el amor del odio.

Índice
• A modo de presentación - Hilario J. Rodríguez
• Yo, tú, él, ella - Hilario J. Rodríguez y Carlos Tejeda
• David Wark Griffith & Mary Pickford - Miguel Sanfeliu
• Charles Chaplin & Edna Purviance - Care Santos
• Clarence Brown & Greta Garbo - Óscar Esquivias
• Josef von Sternberg & Marlene Dietrich - Francesc Miralles
• George Cukor & Katharine Hepburn - José María Conget
• William Wyler & Bette Davis - Miguel Barrero
• Emilio Fernández & Dolores del Río - Nuria Vidal
• Orson Welles & Rita Hayworth - Tino Pertierra
• Roberto Rossellini & Ingrid Bergman - Román Raña
• Alfred Hitchcock & Las mujeres - Patricia Esteban Erlés
• Billy Wilder & Marilyn Monroe - Blanca Vázquez
• Federico Fellini & Giulietta Massina - Marta Sanz
• Roger Vadim & Brigitte Bardot - Ramón Lluís Bande
• John Casevettes & Gena Rowlands - Miguel Ángel Muñoz
• Ingmar Bergman & Liv Ullmann - Silvia Rins
• Michelangelo Antonioni & Monica Vitti - Celina López Seco
• Luis Buñuel & Catherine Deneuve - Luis Borrás
• Woody Allen & Mia Farrow - Marisa Frisa
• Claude Chabrol & Isabelle Huppert - Sergio Sastre
• Pedro Almodóvar & Carmen Maura - Jaime Priede
• A modo de epílogo - Iolanda Batallé

domingo, junio 20, 2010

José Saramago


Falleció José Saramago. Tenía 87 años. Su carrera literaria empezó tarde. Publicó algunos poemarios en su juventud, y una novela, “Tierra de pecado”, que no tuvo apenas repercusión. Trabajó como periodista, comentarista cultural, traductor, y doce años en una editorial, mientras seguía escribiendo. Tenía 55 años cuando publicó “Manual de pintura y caligrafía”, su primera obra importante. Su último libro, “Caín”, se publicó el año pasado. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1998.
En su discurso de recepción del Nobel explicó que se sentó a escribir el “Ensayo sobre la ceguera” para recordar a quien lo leyera que usamos perversamente la razón cuando humillamos la vida, que la dignidad del ser humano es insultada todos los días por los poderosos de nuestro mundo, que la mentira universal ocupó el lugar de las verdades plurales, que el hombre dejó de respetarse a sí mismo cuando perdió el respeto que debía a su semejante.
También en dicho discurso manifestó que las religiones nunca sirvieron para aproximar a los hombres.

“Memorial del Convento”, “El año de la muerte de Ricardo Reis”, “La caverna”, “Todos los nombres”, “La balsa de piedra” o “El Evangelio según Jesucristo”, el libro que motivó su autoexilio de Portugal, fijando su residencia en Lanzarote, son algunas de sus obras más importantes.
La literatura era para él una búsqueda. Busco encontrarme en páginas, en ideas, en reflexiones, reconocer que somos algo más que esto que se presenta como "realidad", ése sigue siendo el mayor deslumbramiento.

Su estilo se integra como un todo compacto. Los diálogos no están acotados y la historia fluye como un relato oral. Sus personajes y tramas tienen un aire alegórico que escarba en las dobleces del ser humano y en las grietas de la sociedad.
Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos.

lunes, junio 14, 2010

Feria del Libro 2010

La Feria del Libro de Madrid terminó este domingo. Me fui allí el fin de semana, como tenía previsto. Llegué el viernes por la tarde y fui directamente a la librería Central del Museo Reina Sofía, pues allí se presentaba la antología “Siglo XXI, los nuevos nombres del cuento español actual”. Llegué tarde, pero a tiempo para apuntarme a tomar una cerveza con los autores que acudieron allí: Pepe Cervera, Oscar Esquivias, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Elvira Navarro, Juan Carlos Márquez, Ángel Zapata, Lara Moreno, Matías Candeira, Pilar Adón, Ernesto Calabuig, Berta Vías Mahou... y, por supuesto, Fernando Valls, a quien hasta ese momento sólo conocía por ser lector de su interesante blog “La nave de los locos”.


Feria con paraguas

El sábado, aunque amaneció lluvioso, acudí al retiro con mi mochila a la espalda y una lista de libros en el bolsillo. Encontré a Care Santos, que firmaba ejemplares de sus últimos libros, “Crypta” y “Bel, amor más allá de la muerte”, y me contó que al día siguiente se presentaba de una manera muy especial una antología sobre cuentos “beatles” editada por Páginas de Espuma con el titulo “22 escarabajos”.

Care Santos

En una de las casetas Juan Cruz firmaba sus memorias, tituladas “Egos revueltos”. Se mostró muy amable y accesible. Me preguntó de dónde era y le conté que de niño viví en la calle Méndez Núñez de Santa Cruz de Tenerife. Él también es tinerfeño y me dijo que conocía muy bien aquella calle. Estuvo muy afectuoso.

Juan Cruz


También compré “La noche sucks”, el último libro de Blanca Riestra del que me han hablado de forma muy elogiosa.

Blanca Riestra

El día fue bastante raro. Creo que nunca había estado en la Feria del Libro en un día lluvioso como el del sábado. Esto hizo que hubiera menos gente de lo esperable. A mediodía me acerqué a la Casa del Libro y regresé a la Feria por la tarde. En ese intervalo compré un pequeño paraguas, por lo que no es de extrañar que el resto de la tarde, pese a persistir el día gris y nublado, no cayera ni una gota.

Tarde nublada

Estuve paseando arriba y abajo. Multitud de autores firmando sus obras. José María Guelbenzu firmaba su último libro, “El amor verdadero”, del que se dice que cierra un ciclo de novelas que inició en 1968 con “El mercurio”. Muchos críticos coinciden en señalarlo como el mejor libro de Guelbenzu.


Cartel anunciando la firma de J. M Guelbenzu

También estaban por allí Belén Gopegui, firmando “Deseo de ser punk”; Luis Mateo Díez, firmando “El animal piadoso”; Andrés Trapiello, su libro “Las armas y las letras”; Elvira Lindo, Clara Sánchez, Fernando Marías, Carlos Salem, María Tena, Manuel Rivas, Benjamín Prado... Y yo recorría las casetas, curioseaba los libros, incansable. Asombrado, por ejemplo, de la cantidad de gente que esperaba un autógrafo de la escritora Cassandra Clare, autora de “Cazadores de sombras”. La novela fantástica tiene un enorme tirón, en especial entre la gente joven. Uno de los acontecimientos literarios que se anunciaban en una caseta era una nueva entrega de la escritora Stephanie Meyers, un libro titulado “La segunda vida de Bree Tanner”.


Andrés Trapiello

No faltaron los escritores de best sellers, como Ildefonso Falcones, Julia Navarro, Matilde Asensi o Javier Vázquez Figueroa, que firmaba su último libro, titulado “Garoé”. También estuvo en la Feria una autora que está siendo un auténtico fenómeno literario con su primera novela, “El tiempo entre costuras”, María Dueñas. Y otro autor que al parecer también está siendo muy vendido, Mathías Malzieu con su libro “La mecánica del corazón”.

Alberto Vázquez Figueroa

Este año tuve la suerte de encontrarme con gente que he conocido a través de internet, como Carolina Molina, que firmaba su novela “Guardianes de la Alhambra”, o Juan Jacinto Muñoz Rengel, que firmaba su impactante libro de relatos “De mecánica y alquimia”, o el propio Fernando Valls, que firmaba otra antología de relatos titulada “Velas al viento”, editada por Cuadernos del Vigía.
Y este año la editorial Traspiés estaba presente en una de las casetas. El sábado firmaba Ana Ayuso su libro “Donde sueñan los tigres”.

Ana Ayuso


El domingo decidí que no podía perderme la presentación de la antología “22 escarabajos”, que tenía lugar en el pabellón Carmen Martín Gaite. Allí, los escritores Andrés Neuman, Mario Cuenca Sandoval, Fernando Iwasaki y Care Santos nos ofrecieron un repertorio de canciones de los Beatles. Y debo decir que salieron más que airosos del empeño. La gente les coreó dando palmas y, en definitiva, fue un acto muy simpático y original.

Care Santos, Andrés Neuman, Mario Cuenca Sandoval y Fernando Iwasaki en concierto

Ese mismo día, a las 21:30, en la librería Tres Rosas Amarillas, se entregaron los premios Tormenta, pero me resultó imposible asistir.

Los premiados este año han sido: Andrés Neuman, en la categoría de mejor libro en castellano, con “El viajero del siglo”; Elvira Navarro, en la categoría de mejor nuevo autor, con “La ciudad feliz”; y John Ashbery, en la categoría de mejor libro traducido, con el poemario “Un país mundano”.

Un fin de semana del que regresé satisfecho aunque, como dice mi amiga Graciela, con la cartera temblando.

viernes, junio 04, 2010

La reunión

Mientras se anudaba la corbata se le ocurrió un dato que podría resultarle útil para el cuento que estaba escribiendo. Se puso nervioso y el nudo comenzó a resistirse. Decidió dejar la corbata para luego y correr a su escritorio y anotar la idea que le rondaba la cabeza antes de que se le olvidase. Su mujer le dijo: “Vas a llegar tarde a la reunión”. Él levantó la mano pidiendo un poco de paciencia. Su mujer fue quien finalmente le anudó la corbata.
Llegó al lugar de la reunión un poco ajustado de tiempo. Los demás ya estaban allí, pero todavía no se habían sentado a la mesa. Se sintió un poco extraño cuando se encontró con ellos. No entendía por qué no había eludido acudir a esa reunión de exalumnos. Ver a sus antiguos compañeros de clase con veinticinco años más, algunos mucho más gordos, casi todos mucho más calvos, fue algo que le hizo sentir incómodo. No todos estaban allí, apenas serían unos quince.
Se sentaron a cenar y pidieron bebida en abundancia. Levantaron la copa varias veces, brindaron por esto y por lo otro. Recordaron anécdotas de clase, travesuras, antiguos profesores... También se enteraron de la muerte de al menos tres compañeros. Y hablaron de sus trabajos y sus familias, de las metas alcanzadas, de los estudios terminados o abandonados. Todos parecían satisfechos, felices con el reencuentro.
En un momento dado, alguien le preguntó: “Por cierto, ¿sigues escribiendo?” Y él intentó dibujar una sonrisa que se quedó a medio camino, se encogió ligeramente de hombros y respondió: “No, ya no”. Y cambió rápidamente de tema, recordando al profesor de literatura que les leía novelas en clase, y al de latín, cuando le escondieron un pájaro en el cajón de su mesa, y a tantos otros.

domingo, mayo 30, 2010

FLM 2010 - Regreso


Regresé de la Feria del Libro. Este año tuve la experiencia nueva de estar en una caseta y ver cómo la gente pasaba por delante, se detenía y curioseaba. Ha resultado interesante. Por lo demás, el calor ha sido asfixiante, la afluencia de gente ha sido masiva y apenas se podía caminar. La Feria está dedicada este año a la literatura nórdica.

El sábado por la tarde se presentó en el Pabellón Carmen Martín Gaite “El libro del voyeur”, microrrelatos e ilustraciones en una interesante propuesta que ha reunido a sesenta y nueve autores, algunos de los cuales estuvieron presentes y leyeron diversos textos: Oscar Esquivias, José Ángel Barrueco, Ana Muñoz de la Torre, Claudia Apablaza, Marcelo Luján, etc. Un libro coordinado por Pablo Gallo. En el libro se encuentran textos de Fernando Marías, Andrés Neuman, Ángel Olgoso, Hernán Migoya, Julián Rodríguez, Vicente Muñoz Puelles, Antonio Gómez Rufo, Patricia de Souza, Pilar Adón, Lara Moreno, Omar Piña, Enrique Ortiz, Iván Humanes... incluso un texto de Gabriel Báñez, escritor argentino de cuya muerte me he enterado recientemente, pese a que sucedió en el mes de Julio del año pasado. Disculpen que no nombre a todos.
También encontré en la Feria a la escritora Angelina Lamelas, que me firmó su libro de relatos “Cuentos de la vida casi entera”. Y a Isabel Barceló, a quien pude saludar personalmente y me firmó su libro “Dido, Reina de Cartago”.

Supongo que volveré, ya que la Feria no ha hecho más que empezar.

miércoles, mayo 26, 2010

FLM 2010

Del 28 de Mayo al 13 de Junio se celebra un año más la Feria del Libro de Madrid. Por supuesto, me acercaré por allí. Además, este año la editorial Traspiés estará presente en la caseta 197.
En la colección Vagamundos se acaba de publicar el libro “Agua quieta”, de Cristina Grande, ilustrado por Esperanza Campos.

El calendario de firmas previstas hasta el momento en la Feria se puede consultar en este enlace.



El programa de la editorial Traspiés, que aún no está incluido en el enlace anterior, es el siguiente:

28 de mayo, de 12:30 a 14:00 Cristina Grande y Esperanza Campos firmarán su libro "Agua quieta".

29 de mayo, de 12:30 a 14 Miguel Sanfeliu firmará su libro "Anónimos".

29 de mayo, de 18:30 a 20:30 Hilario J. Rodríguez firmará su libro "Mapa mudo".

5 de junio, de 18:30 a 20:30 Lola B. Gallardo firmará su libro "Cada noche los lobos".

6 de junio, de 13:00 a 14:00 Miguel Ángel Zapata firmará sus libros "Revelaciones y magias" y "Baúl de prodigios".

12 de junio, de 12:30 a 14:00 Ana Ayuso firmará su libro "Donde sueñan los tigres".

martes, mayo 18, 2010

El tren del infierno



El tren del infierno (Runaway train) es una película de 1985, dirigida por Andrei Konchalovski y escrita por Edward Bunker, sobre un guión original de Akira Kurosawa. Narra la historia de una fuga carcelaria.

Oscar Manny (John Voight) es un preso peligroso que se encuentra en Stonehaven, una cárcel de máxima seguridad en Alaska. Ha pasado casi toda su vida preso y es un hombre embrutecido, acostumbrado a aguantar el dolor: “Lo que no me mata me hace más fuerte”, suele decir. Su relación con Raken (John P. Ryan), el Alcaide de la prisión, es de clara animadversión. Manny sabe que el Alcaide quiere acabar con él, así que tiene que huir. El día de la fuga, Buck (Eric Roberts), un joven recluso que siente una ciega admiración hacia él, decide acompañarle. Consiguen ocultarse en un tren de mercancías. Entonces, el conductor del tren sufre un infarto y los dos presos quedan atrapados en una máquina que cruza sin control los helados bosques de Alaska.
Por otra parte, la película también centra su atención en lo que sucede en la oficina del ferrocarril, donde intentan desviar el tren y valoran la decisión de dejar que se estrelle en una vía muerta. Es en este otro escenario, también claustrofóbico, donde nos van informando de lo angustiosa que es la situación en la que se encuentran los dos fugitivos.

El film mantiene el interés y está narrado con un ritmo rápido. Sin embargo, lo más interesante es el retrato de los protagonistas, el contraste de sus personalidades. Manny es un hombre que ya no espera nada de la vida, carne de cañón, un tipo duro y manipulador que tan sólo aspira a sobrevivir. Buck, por su parte, es un joven que cree que podrá cambiar su destino si llega a parecerse a su compañero, a quien admira sin cuestionarle. Aunque toda la relación se tambaleará con la aparición en escena de una mujer que también ha quedado atrapada en el tren, una empleada del ferrocarril llamada Sara (Rebecca de Mornay).

La interpretación de John Voight es sobrecogedora, y tan sólo por eso ya vale la pena el visionado de esta trepidante cinta de aventuras.

Les dejo con una de las escenas emblemáticas del film. En versión original, aunque he escrito debajo el diálogo en español.


Buck.- Llevo toda mi vida soñando con un buen pellizco. Cómo me lo voy a pasar. Sí, voy a ir al Carnaval, voy a ir a Las Vegas... Y siempre con dinero en el bolsillo para llevarme a las mejores zorras ¿me comprendes? Te digo que me he pasado casi todas las noches de mi vida soñando con vivir así.
Manny.- ¿Soñando? Soñando. Imbécil. Tú no vas a hacer nada de eso. Yo te voy a decir lo que harás. Te buscarás un trabajo, eso es lo que harás, buscarte un trabajo. Un trabajo pequeño donde acepten a un preso. Como lavar platos en una cafetería, o limpiar los wáteres. Y te agarrarás a ese trabajo como si fuese oro, porque te digo que es oro. Sí, muchacho, sí, es oro, ¿estás escuchándome? Y cuando el dueño vaya donde tú al final del día a ver cómo has hecho el trabajo, tú no le mirarás a la cara. Mirarás al suelo. Evitarás así ver el miedo en sus ojos y se te quitarán las ganas de cogerlo por el cuello y machacarlo contra el suelo, mientras chilla y suplica por su vida. Así que mirarás al suelo, chaval. Pon atención a lo que te digo, no me jodas. Y entonces mirará a su alrededor a ver qué tal lo has hecho y te dirá: “Oh, te has dejado una manchita aquí, ¿está limpio eso de ahí? ¿es que no has visto esta pequeña mancha?” Y tendrás que tragarte toda tu rabia y limpiar la pequeña mancha. Y la otra manchita, hasta que esté todo limpio como una patena. Y el viernes te dará tu paga en un cheque. Si eres capaz de eso, si eres capaz de hacer eso, podrás ser presidente de la mayor compañía. Si eres capaz.
Buck.- No, Manny, no. Lo que propones es basura. Para eso estoy mejor en la cárcel.
Manny.- Pues es una pena, chaval, una pena...
Buck.- ¿Harías tú esa basura?
Manny.- Si yo pudiera... Ojalá pudiera...

jueves, mayo 13, 2010

Cuatro años de blog

Hoy cumple este blog cuatro años. El tiempo pasa.
Un blog en el que escribo sobre lo que me interesa: libros, películas, escritores, aspectos relacionados con la literatura o la crítica. Reseño los libros que por uno u otro motivo me han parecido interesantes. No suelo hablar sobre lo que no me ha gustado. Creo que se deben impulsar los títulos que, por diferentes circunstancias, van a pasar inadvertidos en los grandes medios de comunicación, en los suplementos o revistas más importantes.
Las redes sociales ofrecen otras posibilidades. Son muy útiles para transmitir un evento, para estrechar lazos, pero sus textos tienden más a la inmediatez. En el blog, sin embargo, el artículo aspira a estar más cuidado. Así es como yo lo veo.
El blog es también una carta de presentación, un medio de exponer lo que uno hace, de compartir información, de dialogar sobre aquello que a uno le interesa. Claro que se corre el riesgo de terminar mirándose el ombligo, o pontificando sobre esto y lo otro, o peor aún, criticando a los demás porque no comparten el mismo punto de vista sobre el uso que se le ha de dar a esto. El título de mi blog me recuerda que las cosas deben observarse siempre desde una cierta distancia, es decir, intentar no perder la perspectiva.

Aún así, uno termina hablando sobre sí mismo, es inevitable. Y más en un momento como éste.
De joven, escribía con máquina de escribir. Sí, de esas que llevaban un rollo de tinta que se gastaba y había que reponerlo. Mi primera máquina fue una Triumph. Tenía una tapa metálica y pesaba un quintal. Solía escribir dos copias, utilizando papel de carbón. Y cuando me equivocaba o quedaba muy insatisfecho con algún párrafo, volvía a mecanografiar toda la página desde el principio. Más tarde, compré una Olivetti eléctrica. Tenía una pequeña pantalla en la que se podía leer la frase antes de oprimir la tecla que la imprimía sobre el papel. Aquel avance fue algo revolucionario. Pero claro, nada que ver con el ordenador. Eso sí que supuso un cambio importante. La posibilidad de cambiar de sitio todo un párrafo sin tener que teclearlo de nuevo. Mi primer ordenador fue un Spectrum del que, gracias a Dios, ni siquiera conservo una foto.
Uno de los pasos más importantes que di por aquella época fue apuntarme a un Taller Literario por correspondencia: el taller Fuentetaja. Fue una experiencia muy enriquecedora. Me ayudó a perder el miedo a dar mis textos a otras personas para que me dieran su opinión. Además, había un asesor que te señalaba aquello en lo que debías fijarte para perfeccionar los escritos. En mi caso ese papel lo desempeñó Ángel Zapata, cuyos consejos he procurado seguir al pie de la letra. Por otra parte, diría que el nerviosismo que experimentaba cuando enviaba mis textos por correo al taller, tiene bastantes puntos en común con el que aún experimento cada vez que subo un texto al blog.

El blog ha sido una herramienta decisiva, una aventura excitante. Y lo sigue siendo. Si tuviera que hacer un balance, éste sería claramente positivo. El blog me ha ofrecido muchas satisfacciones. Como cuando descubrí que en la revista Quimera se hablaba de él. O poder publicar en un suplemento mexicano. Pero sin duda la más importante de todas es contactar con gente que comparte mis inquietudes, mis intereses, personas fantásticas que son las que dan realmente sentido a este proyecto. A unas las he llegado a conocer personalmente; con otras, aunque están más lejos, también mantengo una relación que ha traspasado los límites de este espacio.
Por otra parte, el blog me ha impuesto una disciplina de trabajo. Saber que lo que escribes va a ser leído por gente que ni siquiera conoces te produce una responsabilidad a la hora de elaborar el texto. No es lo mismo escribir y guardar lo escrito en un cajón que subirlo al blog y exponerlo a la opinión de los demás.
También tiene sus inconvenientes, por supuesto. El blog te absorbe. Te quita tiempo para escribir otras cosas. De pronto, tus proyectos de ficción se ven postergados. Entonces es cuando uno decide compaginar las dos cosas y eso no es nada fácil, pero tampoco es imposible. Así que en ello andamos.
No obstante, insisto en que lo importante de un blog son sus lectores, así que quiero expresar mi agradecimiento a todos los que se dejan caer por aquí. A los que me dejan comentarios y a los que no. Son los lectores los que dan significado a esta aventura. Gracias a todos.

domingo, mayo 02, 2010

De Libros



Se ha celebrado la Feria del Libro de Valencia, situada en el jardín de Viveros. Los libros han salido a la calle, en busca de su lector. Han participado unas cincuenta librerías e instituciones instaladas en setenta y nueve expositores.


Varios títulos llamaron mi atención. Algunos los adquirí de inmediato. Otros los apunté para comprarlos más adelante. Dejo constancia de algunos de los que me han interesado.

Pepe Cervera acaba de publicar un nuevo libro de cuentos titulado “Premonición”, en la editorial “Paréntesis”. Su carrera es imparable, como no podía ser de otra forma en el caso de un escritor cuyos relatos diseccionan, con una prosa exacta, la fragilidad y el desconcierto ante situaciones que trastocan la rutina diaria. Muy recomendable.


Encontré “Diario de las especies”, de Claudia Apablaza. Una novela planteada como un blog, con entradas y comentarios que se cruzan. Claudia Apablaza es una escritora chilena que vive en Barcelona y que ya publicó un libro de relatos titulado “Autoformato”. Escuché hablar de esta autora en el blog de Diego Zúñiga y reconocí el nombre en cuanto lo encontré en uno de los stands de la feria.


Dublinesca”, de Enrique Vila-Matas, es un libro obligatorio. Soy de los que opinan que Vila-Matas es uno de los mejores escritores del panorama literario actual. Este libro narra la aventura de un editor que viaja a Dublín, donde espera resolver sus inquietudes recorriendo los escenarios del “Ulises” de Joyce.



Richard Brautigan es uno de esos autores por los que siento un interés que no soy capaz de explicar. Leí los libros que publicó Anagrama, libros que conservo, algo descoloridos, pero sanos y salvos: “Un detective en Babilonia”, “El monstruo de Hawkline” y “Willard y sus trofeos de bolos”, también leí “Una mujer infortunada”, su libro póstumo que aquí fue publicado por Debate. Por eso la aparición de “La pesca de la trucha en América” me parece todo un acontecimiento.

Jernigan”, de David Gates, editado por Acantilado, presenta uno de esos personajes por los que me siento atraído. Un hombre que se deja arrastrar por las circunstancias, sarcástico y fracasado. Un libro con muy elogiosas críticas que fue finalista del Premio Pulitzer en 1991.


Tampoco se debe perder de vista uno de los lanzamientos más importantes de la editorial Alpha Decay, que apuesta fuerte por la escritora argentina Pola Oloixarac y su libro “Las teorías salvajes”. El libro está recibiendo elogiosas críticas en diversos medios; y lo definen como una comedia enloquecida que se mueve entre la filosofía y el mundo cibernético.


Y, por supuesto, hay que leer al último premio Cervantes: el escritor mexicano José Emilio Pacheco. Empezaré por su libro de poemas “En resumidas cuentas” (me parece un título excelente).

lunes, abril 26, 2010

Alan Sillitoe


Hoy se ha conocido la muerte de Alan Sillitoe. Mi conocimiento sobre él se limita a un único libro. Alan Sillitoe es autor de “La soledad del corredor de fondo”, un libro esencial del que ya hablé hace tiempo, casi recién empezado este blog. Un libro que no es difícil de encontrar y cuya lectura recomiendo encarecidamente.
Otra de sus novelas más conocidas es “Sábado noche, domingo mañana”, que fue publicada en 1958 y que en España se editó en 1989. Es, como podrán suponer, prácticamente inencontrable.

Hoy he recordado que G. K. Chesterton decía que el periodismo consiste esencialmente en decir “Lord Jones ha muerto” a gente que no sabía que Lord Jones estaba vivo. Y eso es un poco lo que me ha pasado al escuchar la noticia de la muerte de Alan Sillitoe. Al parecer falleció en Londres, en el hospital Charing Cross, el domingo 25 de Abril. Tenía 82 años. Era uno de los últimos supervivientes del grupo que se conoció como los “Angry Young Men”. Incluso vivió una temporada en Mallorca.

La mayor parte de su obra es desconocida para nosotros, pese a que abarca más de sesenta títulos, incluida su autobiografía, que se editó en 1995 con el título “Life without armour”. Creo que no existe edición española. Tal vez la noticia de su muerte, como suele ocurrir, consiga despertar el interés y podamos tener acceso a algunos de sus libros.