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viernes, diciembre 14, 2018

Carlos Manzano - La azarosa y enigmática vida de Idaira Badiero



La escritura de Carlos Manzano tiene la capacidad de incomodar a quien se enfrenta a ella. Uno va pasando páginas sin darse apenas cuenta de que la tensión le va asfixiando sutil pero implacable, hasta que se ve obligado a detenerse un momento, a tomar aire, a cambiar de postura. No es un recién llegado, es un escritor con una sólida y coherente obra. Carlos Manzano es autor de cuatro novelas y dos libros de relatos, además de haber participado en diversos libros colectivos y haber coordinado la revista virtual "Narrativas", una trayectoria que debería ser motivo suficiente para que sus nuevos trabajos recibieran mayor atención mediática.
Su última novela, la quinta en su haber, se titula La azarosa y enigmática vida de Idaira Badiero. El título recuerda quizá a los enunciados de los trovadores, de los narradores callejeros, y no es una cuestión baladí, pues está directamente relacionada con el tema central de la historia. Dos amigos, Domingo y Miguel, planean un viaje por Europa cuando, a última hora, se suma al grupo una muchacha llamada idaira Badiero, que resulta ser la hija de un escritor del que Miguel es fiel seguidor. Ambos amigos sienten fascinación por la muchacha, pero de forma diferente, llegando, en el caso de Miguel, que es además el narrador, a casi idealizarla. En un momento dado, ella se separa del grupo y decide seguir el viaje por su cuenta, debido a un episodio desagradable que no revelaré. Algún tiempo después, el protagonista conoce en persona al escritor Sebastián Badiero, y en un intento por establecer una relación con ese hombre al que admira, le dice que conoce a su hija y se ofrece a contarle algunas cosas sobre ella. El escritor y su hija apenas se han visto en muy contadas ocasiones desde que ella era una niña. Comienza así una relación extraña, resultando la actitud del narrador casi obsesiva en su intento por imaginar la vida real de idaira Badiero. Se produce una especie de juego del gato y el ratón, una investigación que comienza de forma casi inocente y se va convirtiendo en algo que determina la actitud de Miguel, que llega a comportarse en algunos momentos como una especie de psicópata, pese a que siga narrando sus pesquisas con un tono inocente, casi ingenuo.
De este modo, el veterano escritor, que en algunos momentos expresa ácidas reflexiones sobre su oficio o el mercado editorial, recibe el relato de la vida de su hija a través de la versión de un narrador que nos parece poco fiable y que, pese a que suele resultar melindroso en muchos aspectos, sigue adelante con sus pesquisas, con su deseo de ver sin ser visto para armar una vida ajena y servirla de un modo atractivo a ese hombre al que tanto admira.
Podríamos decir que este libro puede leerse de varias maneras: como una intriga sobre una muchacha huidiza, como el relato de un ser apocado que se obsesiona por una persona hasta el punto de convertirla en un personaje, o como la confrontación entre diferentes modos de narrar una historia. El personaje principal se convierte en un narrador oral preocupado por mantener el interés de su interlocutor y, de paso, el de los que seguimos con la lectura todas sus meditaciones. De cualquiera de las formas que decidamos adoptar a la hora de enfrentarnos a este texto, lo vamos a disfrutar.
El estilo de Carlos Manzano es diáfano y preciso a la vez. Sus personajes atrapan la atención desde el principio, e incluso en los momentos en que nos desagradan, nos descubrimos incapaces de apartar la mirada. Nos conduce por la historia con oficio y nos regala jugosas reflexiones sobre el mercado editorial y sobre los mecanismos de la ficción, intercalando diferentes tiempos en la narración y dosificando la historia al estilo de las mejores obras de intriga. El personaje principal, ese narrador pusilánime a la vez que tenaz, llega a resultar agobiante y tenebroso, en una evolución casi imperceptible y asombrosamente eficaz.
Supongo que La azarosa y enigmática vida de Idaira Badiero no será un libro fácil de conseguir, algo muy común últimamente, pero les recomiendo que hagan el esfuerzo de buscarlo, de solicitarlo en su librería o por internet. Seguro que no les dejará indiferentes.

Enlace a la página web.

viernes, febrero 22, 2013

Carlos Manzano - Cuestionario básico



1.- ¿Por qué escribes?

Es una pregunta para la que no tengo una respuesta clara. Creo que la escritura funciona en mi caso a modo de catarsis, como un medio para exorcizar demonios internos. También disfruto inventando mundos, jugando un poco a ser dios, decidiendo sobre la vida y la muerte de mis personajes. Y supongo que será también un cúmulo de muchas otras cosas, de sensaciones aún inexploradas para mí y hasta de algún reducto de miedos atávicos que prefiero no identificar.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo demasiadas manías sobre eso. Tengo bastante capacidad para abstraerme del entorno y concentrarme en lo que hago. Siempre escribo en ordenador, por ejemplo, y escribo además bastante deprisa, lo que me lleva luego a corregir y corregir constantemente y casi sin criterio. Me cuesta dar una novela por terminada.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Supongo (aunque no lo sé con seguridad) que me interesa lo que veo, lo que percibo en los que me rodean, el absurdo de muchos de nuestros comportamientos, el gregarismo acrítico de la gente y sobre todo las incongruencias y contradicciones en que caemos a menudo. Creo que esa es una fuente inagotable de materia para cualquier creador.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Creo que no. Intento evitar los efectismos argumentales y trato de que de mis novelas puedan hacerse varias lecturas. También trato de que la trama tenga un valor secundario y de que haya muchas más sombras que luces, para que el lector pueda rellenar a su antojo los huecos que quedan.
                                                                                        
5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Depende. En mis primeras novelas tenía bastante claro cómo iban a empezar y cómo debían terminar; a partir de ahí, iba trazando el camino poniendo mucho cuidado en no desviarme demasiado de la línea principal. Pero ahora creo que soy algo más anárquico, a veces cambio bruscamente la trama o me invento un personaje a mitad de la novela que hasta ese instante no se me había pasado siquiera por la cabeza. Me gusta descubrir nuevas posibilidades mientras estoy escribiendo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No soy un lector que repita demasiado a los autores que lee. Por el contrario, me gusta variar mucho mis lecturas, adentrarme por recovecos aún inexplorados, descubrir nuevas formas de contar. Por citar unos pocos nombres, diré que disfruto mucho leyendo a Ángel Olgoso, quien tiene un talento para la fabulación y un dominio del idioma realmente exquisitos; a Vila-Matas, por su incesante búsqueda de nuevos límites en el arte de narrar; y por supuesto a Bolaño. En el plano internacional me atraen autores como Coetzee, Nabokov, Philip Roth, Pavese…

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

En este momento acabo de terminar de corregir una novela, “Breve trayecto entre estaciones”, y hace unos días comencé el frustrante proceso de enviarla a diferentes editoriales. Digamos, así grosso modo, que la novela trata de abordar los procesos que configuran nuestra memoria y, en consecuencia, nuestra identidad, ya que esta se estructura en buena medida a través de los recuerdos y, por tanto también, de su falsificación.




Carlos Manzano nació en Zaragoza en 1965 y es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología por la UNED. Su comienzo en la literatura es bastante tardío. Tras algunos intentos, en 2002 termina la primera novela que puede considerarse como tal, Las fuentes del Nilo, la cual quedará finalista del I Premio Letras de Novela Corta en el año 2003. Posteriormente, obtiene el primer premio en el I Concurso Literario Villa de Benasque para autores aragoneses con el relato El desierto (2004), así como la distinción de finalista en el X Concurso de relatos cortos Juan Martín Sauras con el relato No declararé en tu contra (2005). Fósforos en manos de unos niños, su segunda novela, fue la primera en ver la luz, publicada en la editorial asturiana Septem Ediciones en el año 2005. Asimismo, ha publicado las novelas Vivir para nada (Mira Editores, 2007), Sombras de lo cotidiano (Mira Editores, 2008), Lo que fue de nosotros, (Ediciones Nuevos Rumbos, 2011) y El silencio resquebrajado (eBooks Literatúrame, 2012). Ha participado en la obra colectiva Relatos para el número 100 (Mira Editores, 2008) con el relato “Auxilio en carretera” y en el libro Perversiones. Breve catálogo de Parafilias ilustradas (Vagamundos, 2010) con el relato “La prisa es mala consejera”. Es también editor de la revista electrónica de literatura Narrativas, ISSN 1886-2519, cuyo vigésimonoveno número saldrá a la luz en abril de 2013. Asimismo, durante el año 2007 publicó diversas colaboraciones en la columna “Sombras de lo cotidiano” del suplemento cultural Laberinto perteneciente al diario Milenio-El Portal de Veracruz (México). En lo que respecta a sus otras facetas creativas, desde el año 1992 viene realizando diversas exposiciones individuales y colectivas de fotografía.