lunes, septiembre 13, 2021

Feria del Libro de Madrid 2021

Volvía la Feria del Libro de Madrid al Retiro. Por fin. Con restricciones de aforo y mascarilla obligatoria, pero me daba igual. No podía faltar a la cita.

Lo que no podía imaginar era la cola que iba a encontrarme para entrar al recinto.

Me fui a buscar el final de la cola. Llegaba a la puerta que da a la calle O'Donell y luego giraba a lo largo de la verja. Estuve veinte minutos y tan sólo conseguí avanzar unos veinte metros. Teniendo en cuenta que me quedaba por delante casi un kilómetro de cola, decidí desistir y me fui a la cuesta de Moyano.

Por la tarde, dado que abrían a las cinco, pensé que presentarme a las cuatro y media sería una buena idea.

Mucha gente había pensado lo mismo.

A los diez minutos, la cola había llegado a la puerta de O'Donell, y había girado sobre sí misma. Yo los veía a mi derecha. Llegaban sin parar e ignoro hasta dónde llegó el final de la misma.



Pero esta vez conseguí entrar.


Y comencé mi recorrido. Esta vez muchos autores llevaban mascarilla, así que supongo que el reportaje quedará un poco raro.

Daniel Gascón firmaba "Un hipster en la España vacía" y su recién salida continuación, "La muerte del hipster", así como "Entresuelo".

Juan Tallón firmando "Rewind", que va por la quinta edición.

Raúl Ariza firmando su libro "Por mi gran culpa".

Ezequías Blanco firmaba ejemplares de toda su obra, entre ellas su novela histriónica "Nuevas nuevas sobre Colón".

J. A. González Sainz firmaba "La vida pequeña" y el resto de su obra.

Luis Quiñones, que estuvo el día anterior firmando su magnífica "Crónica del último invierno", no dudó en acudir a mi encuentro para hacerme llegar un ejemplar de la nueva edición, que incorpora una faja con una cita mía. Un detalle que le agradezco profundamente.

Sara Mesa firmando "Un amor".

Inmaculada de la Fuente firmaba "Inspiración y talento. Dieciséis mujeres del siglo XX".

Manuel Moyano firmaba "Cuadernos de tierra", editorial Menoscuarto.

Ada Valero firmaba "La vida cuando era frágil", editorial Huso.

Juan Gómez Bárcena firmando "Ni siquiera los muertos", y el resto de su obra.

Antonio Muñoz Molina.

Luis Landero

Brenda Navarro

Fernanda García Lao en la caseta de la editorial Candaya.

Fernando Aramburu firmando su nuevo libro: "Los vencejos".

Toni Hill

Benjamín Prado

Jacobo Bergareche

Patricio Pron

Juan Madrid

María Oruña

J. J. Benítez, uno de los que más expectación levantó.

Salí de allí aproximadamente a las 20:30 horas.


Y así continuaba la entrada al recinto:


El domingo no me animé a ir, como hubiera hecho otros años. Tal vez me acerque de nuevo el último fin de semana de la Feria, pero si las colas siguen siendo tan monstruosas supongo que desistiré.

domingo, septiembre 05, 2021

Fallas 2021

Valencia en Fallas en pleno mes de Septiembre. Fallas pandémicas, atípicas, y con un tremendo temporal que causó numerosos desperfectos en la noche de la plantá. Pero ahí han estado, en las calles de nuevo.

Y fiel a mi cita, dejo aquí mi reportaje fotográfico.

Valencia en Fallas


Convento Jerusalén. Primer Premio

Plaza del Pilar

Micer Mascó

Maestro Gozalbo - Conde Altea

Campanar - L'Antiga

Na Jordana

Cuba-Literato Azorín

Avenida Malvarrosa

Plaza Ayuntamiento

Avenida Antiguo Reino

Almirante Cadarso-Conde Altea

Sueca - Literato Azorín

Xátiva - Bailén

Mercado Central

Marqués de Sotelo

Calle Quart

Ninots indultats 2020 y 2021

martes, julio 13, 2021

Ben Marcus - Norteamericanas ilustres

 


¿Cómo se puede hablar de un libro que se niega a sí mismo? ¿Cómo explicar lo fascinante que resulta la lectura de un libro cuya trama se nos escapa o, sencillamente, no existe? ¿Cómo explicar el humor de las paradojas y los sinsentidos que campan a sus anchas por estas páginas? ¿Cómo argumentar que, pese a que no exista una trama identificada, la lectura resulta adictiva? ¿Cómo puedo decir sin que me miren raro que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con la lectura de un libro que no soy capaz de resumir?

En la página 79 leo: "El Asistente de Instalación de Lectura, una máquina que escanea y resume libros para determinar sus temas y contenidos, determinó que este libro era «un relato documental del papel de la boca en el arte del engaño y el fracaso, con un interés concreto en niños a los que se ha enterrado vivos»". ¿Más claro? Me temo que no. El autor no quiere ponérnoslo fácil. Lo que pretende es darle la vuelta a la realidad, colocarla boca abajo, deshacer sus costuras, y tal vez empecemos a vislumbrar qué se esconde tras este discurso enloquecido.

¿Y si recurro al propio autor? ¿Ayudará en algo? Me pregunto quién es Ben Marcus. No lo conozco de nada.

En la editorial Jekyll y Jill encontramos el libro "Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos", de Ben Marcus, con unos "Pinitos en pedantería" a cargo de Rubén Martín Giráldez (que es, por cierto, el traductor de "Norteamericanas ilustres"). También ha publicado la novela "El alfabeto de fuego", en la editorial Catedral, traducido por Milo J. Krmpotic. Y es autor de varios libros de relatos que no han sido traducidos hasta el momento, aunque merecieron el elogio de escritores de la talla de Lydia Davis, George Saunders o Robert Coover. ¿Para cuándo estos libros de relatos? Y le han concedido numerosos premios y reconocimientos.

Según la wikipedia, los autores que más han influido a Ben Marcus son: Virginia Woolf, Franz Kafka, Donald Barthelme, Richard Yates, Flannery O'Connor, Thomas Bernhard, Padgett Powell, J. M. Coetzee, Kobo Abe, Gary Lutz y George Saunders. ¿Nos hacemos una idea? Ah, y está casado con la escritora Heidi Julavits. ¿De qué me suena? Aquí se editó su libro "El palacio mineral", en Mondadori.

En la presentación de su último libro de cuentos explicó: "Algunos son graves y sombríos, otros son más serios y sombríos".

"Norteamericanas ilustres" es una obra hilarante y desasosegante, además de extraña e hipnótica. Juega con el lenguaje, con la construcción de las frases, en un estilo aparentemente sencillo que se enrosca sobre sí mismo para extraer nuevos significados, para hurgar en un espacio reconocible y absurdo a la vez.

La historia tiene como protagonista a Ben Marcus. ¿Acaso pretende volvernos locos? Ben Marcus personaje vive en una casa con un grupo de mujeres llamadas silentistas, lideradas por Jane Dark. Estamos en una granja en Ohio y las mujeres aspiran a la supresión del sonido y el movimiento. Se exponen consejos para lograr este objetivo, se describen objetos absurdos, movimientos extraños, ejercicios caricaturescos. Se nos sitúa en una sociedad que, bajo una aparente normalidad, resulta caótica e inverosímil.

El autor nos lleva de la mano, con la mayor naturalidad, por los paisajes de una pesadilla absurda en la que juega con lo verosímil y lo ético. Nos entrega un libro raro que describe una inverosímil redacción de tono bíblico, una novela que no respeta ninguna estructura y que cambia de voz narrativa varias veces. Un libro fascinante con páginas realmente divertidas.

Se recomienda no acercarse a este libro con ninguna expectativa y leer sus páginas en el orden correcto, procurando no dejarse llevar por la desesperación. Una vez terminado, deberá guardarse en un lugar fresco en el que pueda conservarse en perfecto estado para poder ser revisitado en sucesivas ocasiones.

lunes, mayo 31, 2021

Fernando Clemot - Fiume


En 1919, un ejército italiano de 287 hombres a las órdenes del poeta Gabriele D'Annunzio ocupó la ciudad de Fiume. D'Annunzio no consiguió que Roma reconociera la anexión de este territorio en 1919, así que se nombró a sí mismo como Duce de Carnaro. La carta de Carnaro fue la constitución de este nuevo estado. Tras la firma del tratado de Rapallo, en la Navidad de 1920, Italia decide bombardear Fiume. D'Annunzio abandonó la ciudad el 18 de enero de 1921. Riccardo Zanella fue entonces el primer presidente del Estado Libre de Fiume, cargo que ocupó de octubre de 1921 a marzo de 1922. Fiume se mantuvo como estado soberano hasta 1924, en que fue anexionada formalmente a Italia. Posteriormente fue ocupada por los alemanes y, más tarde fue cedida a Yugoslavia. Actualmente la ciudad se llama Rijeka y alberga el principal puerto de Croacia.

El régimen que estableció D'Annunzio en Fiume marcó las líneas básicas del fascismo. De ahí el interés de esta historia que novela Fernando Clemot en su último libro, titulado precisamente "Fiume", y cuya lectura resulta muy apasionante. Se centra en el tiempo que D'Annunzio se mantuvo en el poder y relata una época y unos acontecimientos muy singulares.

"Fiume era la probeta donde se agitaría todo aquello, un experimento que luego inflamaría Europa. En aquel año de 1919, DA podría haber organizado una entrada triunfal en Roma […] pero decidió ir primero allí, ponerse una nueva medalla antes de que le colgaran la banda, ensayar en un escenario reducido y simbólico las nuevas formas que debían gobernar Italia y el mundo".

El personaje principal es Tristam Vedder, que vivió aquel episodio como corresponsal del New York Tribune, y treinta años después visita Italia con su familia. Viaja con su esposa Cynthia, con quien convive dejándose llevar por los últimos restos de un amor a punto de hundirse; y con su hija Laura y el marido de ésta, Nathan, por quien Tristam no siente ningún aprecio. El motivo del viaje es visitar el lugar en el que murió su hijo menor durante la Segunda Guerra Mundial. Pero también va en busca de su propio espíritu, los recuerdos de una época extraña y enloquecida que le marcó de forma decisiva.

La narración mezcla los tiempos de la acción a través de los vaivenes de la memoria. La visita a la basílica de San Francisco de Asís nos lleva al encuentro entre el periodista y D'Annunzio, o al sórdido episodio protagonizado por su hija en una relación anterior. Un juego narrativo al que se entrega Fernando Clemot con notable maestría, sin que el lector se pierda en ningún momento y, en el caso de quien pretenda estar atento al engranaje estructural, obligándole a volver atrás para ver cómo nos ha llevado a este otro asunto, en qué momento realizó el giro argumental.

Esto es lo opuesto a un libro de iniciación. Se trata más bien del balance de una existencia, de una ideología que nos ayude a comprender el mundo. El hombre anciano que sabe lo que es sentirse embriagado por una violencia grupal hacia víctimas más débiles, que recuerda una seductora y alocada historia de amor, se encuentra de pronto ante la soledad y la incomprensión. Su hija parece estar siempre reprochándole algo, como su esposa; el único que no dice nada es su yerno, Nathan, cuya existencia gris y sin ambiciones le provoca rechazo y desprecio.

Hay momentos magníficos en esta novela, escenas que se clavan en la retina como un recuerdo vívido. El retrato de ese histriónico D'Annunzio, Los caballos muertos en el frente del Somme. El ambiente festivo de las calles de Fiume. Los imponentes monumentos romanos. La crueldad y el miedo. Momentos sobrecogedores narrados con mano firme y cierta poética que, sin restarles un grado de dramatismo, los muestra con la belleza de un cuadro expresionista.

El anciano descreído, hastiado, reviviendo los días de euforia en Fiume, con bandas de música tocando día y noche, bailes, fuegos artificiales, arengas, alcohol, drogas, mujeres, pasión a flor de piel, como estar en mitad de la alucinación de una borrachera eterna. El grito triunfal, ¡Eilá! ¡Eilá! ¡Alalá! El saludo romano, el histrionismo del líder, contrapuesto a la soledad decrépita de la vejez, a la amargura, a las ruinas de una vida que está llegando a su fin: el absurdo de la guerra y de la muerte.

Uno sale de la lectura de esta novela intensa y desgarradora bastante turbado, noqueado por el texto, sintiendo en el pecho los restos de una historia que corta la respiración. Una época fascinante que resulta increíble. Un libro capaz de mantenernos pegados a sus páginas, manteniendo una tensión que se va acelerando conforme llegamos al final y nos enfrentamos a dos momentos emocionalmente potentes y estremecedores.

"Fiume" es un gran libro que no debería pasar desapercibido.