domingo, abril 22, 2018

Día del Libro

El 23 de abril tendré la suerte de celebrar el día del libro con otros autores en la Librería Ramón Llull. Estaré por la tarde firmando ejemplares de Cierta distancia. Manual de supervivencia para amantes de la literatura. Espero poder veros por allí.


lunes, abril 16, 2018

Pablo Di Marco - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque quiero que me quieran. Porque tengo cosas para decir y soy malo hablando. Porque no sé tocar la guitarra y canto horrible. Porque quiero que mi esposa sepa que no soy tan inútil como parezco. Porque necesito recordar. Porque intento entender. Porque me gusta estar solo. Porque me siento solo. Porque si voy a ser pobre prefiero serlo haciendo algo que me guste.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Ya no puedo darme ese lujo. Años atrás (cuando tenía mucho pelo y vivía solo en un departamentito de veinte metros junto a un cementerio) escribía desde la medianoche hasta el amanecer entre infinidad de rituales y manías. Ahora (que tengo poco pelo, un departamento algo más grande, una familia y un par de responsabilidades extras) me despierto a la hora en la que en aquel tiempo me acostaba. Así que no doy muchas vueltas y tan solo me lanzo a escribir apenas tengo un rato libre, casi siempre en bares, entre gente que habla y televisores.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Una sola: El terror que podemos llegar a sentir cuando suena el despertador por la  mañana.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No pensar en edificios sino en ladrillos. O sea, no pensar en libros u obras sino en palabras. Escribo una palabra, dos, tres, diez; armo con ella una oración, y a esa oración la pico, la limo, la pulo y la lustro hasta el hartazgo. Y así hasta llegar hasta lo que intuyo pueda ser una historia.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Si es cierto aquello que se dice que hay tres tipos de escritores —los que escriben a ciegas, los que escriben con brújula, y los que escriben con mapa—, yo pertenezco al segundo grupo. Sé de dónde parto y tengo una idea de hacia dónde voy. Pero dejo espacios huecos en el medio para que los personajes tomen vuelo y me sorprendan. Una vez le escuché decir a un escritor que a él los personajes jamás se le iban de las manos. Yo soy la antítesis, a mis personajes les doy pataditas en el culo para que se alejen de mí.       

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Por supuesto que hay excepciones, pero la literatura contemporánea suele sepultarme en el último sótano del aburrimiento. Desde hace mucho que me digo que a partir de los sesenta años me dedicaré a releer los viejos libros que me enamoraron. Este año decidí adelantar ese plan para mis cincuenta años. Y así como vengo me parece que en cualquier momento adelanto ese plan para la semana que viene. Son demasiadas las veces que me pregunto: ¿Y por qué estoy leyendo este sinsentido en vez de releer a los rusos, a Hugo, a Bassani y a todos esos adorables desgraciados que hicieron que me enamore de la lectura?   

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


A fines de 2016 editorial Trifaldi publicó en España mi novela Las horas derramadas. Y también estoy escribiendo una nueva novela que tengo terminada en un 95%. El problema es que ya hace seis meses que la tengo terminada en un 95% y no me decido a ponerle el moño. Tal vez deba pedirle al mozo de este bar que apague la tele. O tal vez deba recuperar algunos de mis viejos rituales y volver por un par de meses a mi departamentito de veinte metros pegado al cementerio. 



Pablo Hernán Di Marco. Autor de las novelas Las horas derramadas (ganadora España del XXI Certamen Literario Ategua), Tríptico del desamparo (ganadora en Colombia de la XIII Bienal Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”) y Espiral (finalista en España del XIX Premio de Novela “Ciudad de Badajoz”).
Corresponsal en Buenos Aires de la Revista Libros&Letras de Bogotá, en donde lleva adelante el ciclo “Un café en Buenos Aires” en el que entrevista a escritores, editores y libreros de Hispanoamérica.
Jurado de la XIV Bienal Internacional de Novela “José Eustasio Rivera”.
Colaborador de la editorial Ojo de poeta.
Corrector de estilo de cuentos y novelas.

viernes, abril 06, 2018

Cierta distancia en la revista Mercurio


Todo un honor que mi libro tenga un espacio en la revista Mercurio de este mes.
Recomiendo encarecidamente que se visite su página.
Los ejemplares pueden descargarse gratuitamente en pdf.
http://revistamercurio.es/

martes, marzo 27, 2018

Irene Vallejo - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Mi abuela solía decirme: ‘Estudia, niña, porque no vales para otra cosa’. Le doy la razón, escribo porque todo lo demás se me da peor y nada me hace tan feliz. El veneno de las palabras me invadió temprano. Todavía recuerdan en mi familia que, siendo niña, reclamaba siempre a los adultos: ‘Cuéntame un cuento’. Insaciable, empecé inventar mis propios cuentos en un acto instintivo y feliz, como un juego más. Cuando leía un libro, no soñaba con ser la heroína: quería ser la escritora. Aún conservo algo de esa alegría infantil cuando viajo por los caminos de mis historias hasta otro mundo, donde imagino las cosas en lugar de padecerlas, donde las ficciones dan sentido al caos de la realidad, donde acumulo fuerzas para afrontar la vida.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Necesito silencio, intimidad, calma. Cuadernos para tomar notas manuscritas. Un reloj para recordar el compás del tiempo real, fuera del relato. Desterrar el móvil a otra habitación. Que mis seres queridos perdonen mis distracciones, mi ausencia.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesan los miedos que nos atan desde dentro, la extrañeza, la soledad, el asombro, los mundos simbólicos y antiguos que iluminan nuestro presente, la extranjería y la emigración en todas sus facetas literales y simbólicas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Soy descreída, no tengo fe duradera en ninguna fórmula o receta literaria. Cada libro construye su lenguaje, inventa sus normas, crea a sus lectores. Para mí, lo más parecido a un principio es una frase de Flaubert: ‘Faire et se taire’ (calla y sigue adelante).

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Cuando coloco los dedos en el teclado, ya me he contado a mí misma la historia completa. La fase de creación y libertad precede a la escritura, sucede en un estadio soñador y en apariencia indolente.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Mi cabecera -siempre sitiada por pilas amontonadas de libros- es promiscua, se colorea y se transforma a menudo. Mi lealtad más duradera me une a mis clásicos grecolatinos: Homero, Safo, Heródoto, Eurípides, Tucídides, Virgilio, Ovidio, Tácito, Luciano. Y Montaigne.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Estoy escribiendo un ensayo en el que rastreo el origen de varios extraños y fascinantes inventos: la escritura, los libros, las bibliotecas, las librerías, las traducciones. Se va a titular Una misteriosa lealtad. Me gustaría contar una breve historia de Europa a través de esos relatos antiguos que han viajado hasta nosotros.

Mi último libro publicado es una recopilación de artículos titulada Alguien habló de nosotros -un híbrido de periodismo, narración y filosofía-. A través de un mosaico de textos analizo la actualidad más candente a la luz del pasado que la anticipó.


Irene Vallejo. Atraída desde la infancia por las leyendas de Grecia y Roma, y por el luminoso mundo mediterráneo, Irene Vallejo Moreu (Zaragoza, 1979) estudió Filología Clásica y obtuvo el Doctorado Europeo por las Universidades de Zaragoza y Florencia. En la actualidad se dedica a la enseñanza y el periodismo. Ha publicado un ensayo dedicado al poeta Marcial y dos libros recopilatorios de las columnas que escribe semanalmente en el periódico Heraldo de Aragón, titulados El pasado que te espera (2010) y Alguien habló de nosotros (Contraseña, 2017), frutos ambos de un singular periodismo filosófico que trenza los temas del presente y las enseñanzas del mundo antiguo. Compagina estas actividades con una temprana vocación literaria, que le ha valido, entre otros, el premio ‘Los nuevos de Alfaguara’. Su primera novela, La luz sepultada (2011), relata la irrupción de la guerra en las vidas particulares y cómo vuelve irreconocible lo cotidiano. La segunda, El silbido del arquero (Contraseña, 2015), es una peculiar novela histórica invadida por personajes legendarios. También ha publicado dos libros infantiles: El inventor de viajes (2014), con ilustraciones del pintor José Luis Cano, y La leyenda de las mareas mansas (2015), con ilustraciones de la artista Lina Vila.

*La fotografía es de Santiago Basallo

miércoles, marzo 21, 2018

Sergio Fitte - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo para salvarme. El día que lo hago me siento inmortal. Soy inmortal mejor dicho. Por eso hay que tener cuidado y no cargarse de muchas actividades. Todos los días te tenés que guardar un ratito, de lo contrario podés llegar a tener problemas.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Lo hago como primera actividad diaria. Es el momento de mayor lucidez además me deja inmune a cualquier catástrofe que se me pueda llegar a presentar a lo largo del día.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Según el momento. La literatura no debe descartar nada. Ni siquiera los cuestionarios.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Consejo ninguno. Solo escribir y escribir.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Por lo general comienzo a escribir una historia creyendo que la conozco de principio a fin. Pero la mayoría de las veces los personajes cobran vida dentro del texto y terminan siendo ellos lo que me indican que es lo que debo poner en cada frase.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Son muchos y muy variados. Los voy rotando de manera permanente. El libro que hoy es mi favorito probablemente dentro de un tiempo ira a parar a la biblioteca de mis indeseables.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Nadie nace virgen. Es mi último libro. Es un compacto de textos cortos contando la brutalidad de las cuestiones cotidianas. Está ilustrado por Ale Moreno y Moreno; Martín Malamud; Osvaldo Morua y Horacio Petre, todos ellos muy reconocidos dibujantes Argentinos. Lo publicó la editorial Wolkowics Editores (2017).


Sergio Fitte. Escritor argentino, nacido en 1975, radicado actualmente en la ciudad de Azul, provincia de Buenos Aires. Dirigió talleres literarios en La Plata y en las Unidades Penitenciarias de Gorina y Magdalena mientras vivió en la capital provincial. Es autor de los siguientes libros publicados: Señor Canario (La Quimera Ediciones 2001); A no chillar (Editorial Corregidor 2003, Libro destacado por Gabriel Bañez en el suplemento literario del diario El Día de La Plata); Dios con lapicera (Editorial Corregidor 2005, Prólogo de Esteban López Brusa); Proyecto de difusión (Editorial Simurg 2006); Prostíbulo (Editorial Simurg 2009); Institucionalizaciones (Ediciones El Broche, La Plata 2012); Desahogo (Prosa Editores 2016); Las cosas que le pasan a los Otros (Editorial Lee 2017) y Nadie Nace Virgen (Wolkowicz Editores 2017).

Textos en los que el escritor muestra un humor ácido que transita los carriles de lo fantástico ya sea en cuentos o novela corta. El ejercicio de repentización que fue realizando a lo largo del 2015/2017 en la red social faceboock con textos escritos de una sola sentada sin corrección y sin lectura posterior, tuvieron gran repercusión. A tal punto que éste su último libro se vuelva necesario para sus seguidores. Ninguno de los textos supera las 450 palabras. Modalidad que se ajusta a la velocidad en que se debe escribir hoy y en el poco tiempo que nos queda para disfrutar de la lectura. Un coctel de relatos crueles. Dolorosos. Nada más y nada menos que la vida misma. Humildemente permítaseme encasillarlo en el género no ficción.

domingo, marzo 18, 2018

Fallas 2018

Un pequeño paseo fotográfico por las fallas más importantes de este año.

Convento Jerusalén - Matemático Marzal. 1er Premio.

Cuba - Literato Azorín

LÀntiga. Monestir de Poblet - Aparicio Albiñana

Plaza del Pilar

Plaza Na Jordana

Almirante Cadarso - Conde Altea

Calle Sueca - Literato Azorín

Reino de Valencia - Duque de Calabria

Maestro Gozalvo - Conde Altea

Maestro Gozalvo - Conde Altea. Infantil: 1er Premio

Avenida del Oeste - Calle Linterna

Plaza de la Merced

Plaza del Ayuntamiento

lunes, marzo 05, 2018

Virginia Feinmann - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque cuando leo lo que me salió es como si me dijera cosas que no sabía. Como si la parte más sabia de mí hubiera visto algo y se lo contara a la parte más tonta de mí. Y porque después hay otros que leen, y les pasan otras cosas, y me suelen escribir para contármelas. Es un círculo alucinante.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

En un momento no podía escribir sola. Tenía que irme a la casa de una amiga y quedarme a dormir ahí. Ahora escribo los martes a la noche porque el resto de la semana traduzco. Vivo de la traducción, que implica muchas horas diarias de trabajo. Entonces los martes son sólo para escribir. Empiezo de noche y me quedo hasta las 7 u 8 de la mañana. Antes siempre me hago reiki. Es una técnica japonesa para canalizar energía y se puede poner una intención o pedido. Yo pido escribir por los motivos correctos, ni por ambición ni por vanidad ni por ego, sino para sanar mis cuestiones y que los que leen puedan sanar las suyas también.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

En los cuentos más largos, con estructura dramática completa, suelo escribir sobre la dictadura militar argentina y sobre el abuso sexual infantil. Son dos temas de mi biografía personal que sigo rondando desde distintos ángulos, desde los sobrevivientes, desde la escuela, desde una voz aniñada que me sale de algún lado en muchos cuentos.
En los microrrelatos voy más al detalle. En un momento estaba obsesionada con la rotura de los caños y los plomeros, en otro con los cortes de gas, con un vecino que tosía, con la sala de terapia intensiva donde estaba internado mi papá. Ahora estoy pensando en los teléfonos celulares, el mundo virtual y cómo se van relacionando las personas en ese espacio.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Apartar todas y cada una de las voces que vienen a mi cabeza a comentar algo sobre lo que estoy escribiendo o lo que podría pasar o no con lo que escribo. No escuchar lo que nadie espera de mí, ni esperar yo, nunca, nada.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Todo planificado. Y en general lo primero que se me ocurre es la oración final del cuento.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Van cambiando, pero siempre vuelvo a Carver, Askildsen y Keegan. A Dorothy Parker cuando estoy deprimida. Lo último que leí y que me encantó fue Claus y Lucas de Agota Kristof, una primera persona del plural potente, un personaje cuasi fantástico de dos nenes mellizos que funcionan como si fueran uno.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Este año sale la segunda parte de mi libro Toda clase de cosas posibles. Se llama Personas que quizás conozcas y vuelve a compilar microrrelatos que circularon en mi muro de facebook, en una suerte de novela de doble entrada. Se leen como piezas en sí mismas, pero van contando una historia más general.
A la par escribo cuentos largos que publico en revistas o suplementos literarios.
El próximo proyecto no lo tengo claro pero creo que quizás tenga que ver con este libro, Claus y Lucas. Me gustaría probar un personaje de dos hermanas chiquitas en el contexto de la dictadura argentina y unos padres muy ausentes. No sé, es una idea porque justo leí este libro y me aportó un formato posible para un tema que quería trabajar, pero quizás después no lo haga. Lo único seguro es que escribiré los martes. 


Virginia Feinmann (Buenos Aires, Argentina, 1971) Ha publicado relatos en el suplemento literario de Página/12 y en las revistas Letras LibresLa GranadaLa Gaceta y El Coloquio de los Perros, la novela Toda clase de cosas posibles (Mulita, 2016) y está por salir en Emecé su siguiente libro. Varios de sus microrrelatos han sido adaptados para radio, teatro o espectáculos de narración oral.

miércoles, febrero 28, 2018

Luis López-Aliaga - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque el computador está encendido.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Siempre una letra después de la otra.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Múltiples y sin programa. Pero a la luz de los hechos (los libros) diría que la familia, ese imaginario, en todos sus vértices e intersecciones, esa intimidad, protectora y turbia, como posibilidad y como fracaso.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Un poco todos los días, sin esperanza y sin desesperación.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Me dejo llevar, pero por el sonido de las palabras, por su cadencia, como una rata de Hamelín que desconoce el final del cuento. Luego corrijo hasta que duela, en una suerte de planificación retroactiva.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Muta muy seguido.
Ahora, en estos momentos, literalmente:
-Once tipos de soledad, de Richard Yates
-Cuaderno esclavo, de Rodrigo Olavarría
-Crónica de mi familia, de Vasco Pratolini
-Huérfanos, de Edgardo Cozarinsky
-Familias, de Fabián Casas

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Escribo sobre mi generación literaria o, más bien, sobre un grupo de autores que se formaron durante la post dictadura, en el Chile de los noventa, casi todos bajo el alero del taller de Antonio Skármeta. Alejandra Costamagna, Nona Férnandez, Andrea Jeftanovic, Marcelo Leonart, entre otros. Balance y saldo de cuentas personal, en formato de crónica o autoficción. 



Luis López-Aliaga ha publicado los siguientes libros: Cuestión de astronomía (cuentos, 1995), Fiesta de disfraces (novela, 1997), El verano del ángel (novela, 1999), Bazar Imperio (nouvelles, 2005), El bulto (cuentos, 2010), Primos (novela, 2011), La imaginación del padre (crónicas, 2014) Geografía de las nubes (novela, 2016).
Ha escrito crónicas y crítica literaria en Revista de Libros de El Mercurio, el diario El Sur, La Nación y revistas digitales como Réplica, 60 Watts, DeCabeza y PenultiMa.

Es guionista de televisión, director de talleres de narrativa y socio fundador de la editorial Montacerdos.

lunes, febrero 26, 2018

lunes, febrero 19, 2018

Leila Sucari - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Por impulso. Para detener el tiempo. Por el placer de multiplicarme y de ser otros. Para descubrir algo que no sepa.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Escribo cuando puedo, donde puedo. No tengo rituales. Mi escritura se adapta al contexto y al caos. Mi situación ideal es estar sola en mi casa, con un mate y mi gata cerca de la computadora. En silencio.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesa lo que está fuera de lugar, lo que no encaja. Me atraen las miniaturas tanto como lo descomunal. Las fisuras, los límites difusos. Cuando escribo, el tema no me preocupa demasiado, es algo que viene después. Mi intención es dejar vivir a los personajes y ver para dónde me llevan.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Arriesgar. Ir contra los lugares comunes y contra la autocensura. Entregarme a lo que sucede en el relato. Buscar el hueso.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Puedo partir de una idea, una imagen o una sensación, pero nunca sé con exactitud adónde me llevará. Disfruto el desconcierto, que un párrafo me lleve al siguiente. El asombro es un motor, si supiera todo de antemano no tendría sentido sentarme a escribir. Si planifico, el texto me parece impostado. Prefiero estar alerta, escuchar lo que necesita el relato y avanzar sin saber cómo sigue la historia. Es casi un acto de fe. Lanzarse al vacío y después ir armando el esqueleto.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Cambian según la época. Silvina Ocampo, Clarice Lispector, Henri Michaux, Feliberto Hernández, Fernanda García Lao, John Fante, Sharon Olds, Herta Muller, Gilles Deleuze y Tanizaki son algunos de los que están en mi cabecera.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Estoy corrigiendo una novela donde hay una mujer con su hijo, ballenas que quedan varadas en la costa y una mezcla de desolación y deseo furioso por sobrevivir.




Leila Sucari: Nací en Buenos Aires en 1987. Estudié artes visuales, periodismo y filosofía. Hice taller literario con Fernanda García Lao y taller de crónica narrativa con Josefina Licitra. Publiqué tres relatos de no ficción que fueron seleccionados para formar parte de Felina, Antología para gatos (Editorial La Tuerca, 2014). En 2016 mi novela Adentro tampoco hay luz ganó el Primer Premio del Fondo Nacional de las Artes y en 2017 fue publicada por Editorial Tusquets. Trabajo como periodista freelance escribiendo para revistas como Rumbos, LaAgenda, Brando, etc.

lunes, febrero 12, 2018

Daniel Jándula - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Por varias razones, pero tengo tres básicas:
- Porque cada vez se lee menos.
- Porque he fracasado estrepitosamente en todo lo demás, y la literatura es de las pocas cosas que me queda por fastidiar.
- Porque no me planteo hacer otra cosa.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Las manías las mantengo fuera del trabajo, en la medida de lo posible. Trabajo siempre con música alta, a cualquier hora, y mi escritorio está lleno de cosas, pero no les concedo importancia, sencillamente me gusta estar rodeado de objetos y sonidos. Generalmente, escribo a mano y luego paso lo escrito a ordenador. Antes de escribir aparto un tiempo de oración, pero lo que ocurre ahí es tan personal que no quiero contar nada de ello.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesan cuestiones relacionadas con el ser, como la materia y el intrusismo. Pero no sé si las llamaría temáticas.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Ninguno. Me encuentro siempre muy despistado, y me temo que los consejos me bloquearían todavía más. Lo que mejor me funciona es una charla literaria de vez en cuando con algún amigo.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Planifico todo lo posible, hasta el absurdo… cuando me lanzo a escribir, tiro todo lo que he investigado y desarrollado.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

No tengo autores o libros de cabecera (tampoco tengo cabecera, duermo en una cama sin apoyos), y nunca he completado la obra de nadie. Tengo importantes lagunas como lector, y soy muy anárquico escogiendo libros. Pero regreso cíclicamente a John Fante, Beckett, Kafka, Vonnegut y Philip K. Dick, además del Eclesiastés. El mayor descubrimiento de los últimos años está entre Ayn Rand, Irène Némirovsky y Julian Barnes. Ahora estoy releyendo trozos de Cortázar, Onetti, V. Woolf, Vila-Matas y Foster Wallace. A veces, siento deseos irrefrenables de regresar a la obra de Thomas Bernhard, Michael Chabon y José Antonio Garriga Vela. Si alguna vez completo una bibliografía, será de uno de ellos.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Preferiría no hacerlo.



Daniel Jándula (Málaga, 1980) colabora en las revistas Quimera y Viaje a Ítaca, y ha ejercido de redactor en medios decanos como Ruta 66 Revista de Letras. En 2009 publicó El Reo, ficción articulada a partir de la biografía del disidente Dietrich Bonhoeffer, tras realizar cursos en la Facultad de Teología de Alcobendas (Madrid). Es coautor de Pistolas al amanecer (junto al periodista Jordi Torrents), cuyo argumento está protagonizado por dos militares holandeses que dejan un duelo inconcluso. Algunos relatos suyos han aparecido en The Barcelona ReviewBcn MesVulture y Paralelo Sur. En la actualidad traduce textos (la mayoría científicos) del inglés al castellano y redacta catálogos para museos y centros artísticos. Su libro más reciente es la novela Tener una vida (Candaya, 2017). Su web es danieljandula.es 

lunes, febrero 05, 2018

Ramón Acín - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Creo sinceramente que a escribir me impulsa el hecho y la necesidad de conocerme a mí mismo y conocer el entorno que me rodea. Eso es, en verdad, lo que hay detrás de cuanto he creado y escrito: saber del mundo y del tiempo en el que se vive. Siempre he concebido la escritura como una exigencia de conocimiento y de explicación. Como un arma eficaz que ayuda ante la vida, porque fiel al tiempo en el que el arte nace, ayuda a explorar, a observar y a explicar cuanto rodea. Sin obviar, por supuesto, la pasión y la diversión de la escritura, pues si al escribir yo sufriese como apuntan algunos cuando hablan del terror ante la hoja en blanco, hace tiempo que habría abandonado la literatura. Escribir es aprender y divertirse y el día en que estos dos pilares, tan clásicos y vitales para mí, desaparezcan, yo dejaré de escribir.
Además, en mi persona, escribir siempre va acompañado de leer, porque concibo que la literatura es una de las mejores fuentes de la sabiduría al resumir formas de estar en el mundo y en la vida. Formas que otros seres humanos pensaron, tras imaginar, observar y reflexionar para lanzarlas como guía de actuación y como filón de diversión.  Si leer es placer y al tiempo enseñanza (como ya apunta la máxima de los clásicos con su “docere y delectare”) escribir es su gran complementario, el que cierra, de forma definitiva, el arco de estar en el mundo y de vivir en él sabiendo o intentando comprender como es.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

La vida es cambio y mudanza. Algo semejante puedo aplicar a la mis costumbres y manías a la hora de escribir. Las circunstancias mandan. Antes, de joven, la alta noche fue reina junto al tabaco y algún que otro “reconstitutivo” alcohólico. Con el tiempo, no mucho, la lógica se impuso y las fantasías librescas, bohemias o fabulosas, se disiparon. Es decir, que abandoné la noche y los esquemas diarios de trabajo se impusieron. En una palabra: escribo (como hecho físico de escribir) dos horas al día, generalmente apenas me levanto (madrugo bastante). Lo hago a sabiendas de ese aire de ayuno y ensueño que permite tanto recuperar los espejismo de la noche como centrarse en las historias dormidas. Lo hago sin prisas porque no importa lo mucho o poco que escriba, sabiendo siempre que, además, lo escrito deberá pasar el cedazo de la lectura del anochecer si es posible.
Siempre releo lo escrito antes de volver a la historia con la que batallo. Cada mañana releo lo de días anteriores, porque así descargo mi mente de lo que hasta ese momento me ha torturado a lo largo del día anterior. Una manía.
En cuanto espacios, mi casa, sólo mi casa y en mi despacho (No rindo en hoteles y demás, salvo para lectura y crítica de libros o escritura de artículos). En silencio. Con toda la documentación alrededor, sea de libros, revistas, películas  o fotografías. Y poco más digno de mención. Lo normal, vamos.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Creo que el escritor es hijo y testigo de su época y, como tales, responde a todo (ojalá) cuanto esa época tiene. Lo normal es que los temas universales de siempre estén presentes en mis textos porque son esenciales en la vida. No obstante, para mí son básicas unas temáticas que me ayudan a entender la vida y que van desde el paraíso perdido visto con melancolía (no con nostalgia, porque no sirve de nada) hasta hechos transcendentales en nuestra historia pasada como la importancia de la trágica guerra civil. Ambos temas me sirven de explicación a lo que no entendí en la infancia y primera adolescencia. Quizás, habría que añadir temas como la transcendencia, la importancia del paso del tiempo y la celebración de la vida observada desde el defecto casi siempre. Por eso, me interesan los perdedores frente a los héroes. Ofrecen más aristas.

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Sí, algunos. El primero: que una cosa es escribir y otra cosa es dar el texto a la imprenta. Otro: cuando una historia, por muy avanzada que éste, no sigue, lo mejor aunque duela, es desecharla. 

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

No soy escritor de plano con todo detallado antes de ponerme a escribir. Al contrario, soy de brújula. Basta con una frase, un impacto, una sensación para que la mente se active. Eso sí, desde la activación a la escritura, la idea, sensación, título, impacto, etc. debe bullir en mi cabeza algunos días para ver si cuaja su masa. Solo cuando esto acontece, comienzo a escribir dejándome llevar (pero con mi nebulosa ya en la cabeza, claro).

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Es difícil circunscribir tus intereses a unos pocos títulos. El listado sería interminable, desde los clásicos a la actualidad. Uno es hijo de todo cuanto lee, lo bueno y lo malo, porque todo enseña. Para bien o para mal. Por eso, incluso a los libros vacíos habría que citarlos, por su enseñanza. No obstante, te cito algunos de autores básicos que siempre están a mano: Gracián, Cervantes, Rulfo, Kafka, Céline, los realistas rusos... para que seguir. 

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

El último libro publicado es El tamaño del mundo, una novela que aborda los primeros cuarenta años del siglo pasado en un espacio muy concreto de Aragón, los Pirineos, aunque  existen otras ramificaciones espaciales complementarias. Todo sucede en una familia que va haciéndose desde la ilusión al fracaso, representado éste por la guerra civil. El despertar a la vida, el azar, la felicidad y celebración de la vida, la tragedia, la muerte, el trabajo, las ilusiones, los sucesos de la historia, la fuerza del tiempo, la despoblación, las mutaciones del espacio, la memoria, el olvido... son algunos de los hilos que la “sostienen”. Y quiere ser una novela de aprendizaje, de la naturaleza y sus cambios, de viaje e histórica cuando menos.


Ramón Acín (Piedrafita de Jaca - Huesca). Doctor en Filosofía y Letras (Universidad de Zaragoza), Catedrático de Lengua y Literatura. Académico de número en Real Academia de Bellas Artes de San Luis (Zaragoza). Escritor y crítico literario.
Como crítico, entrevistador o articulista, sus textos han aparecido en revistas y prensa diaria. Ha impartido conferencias y ponencias en congresos nacionales e internacionales, así como en cursos de verano, universidades extranjeras y españolas. También ha dirigido e impartido talleres literarios y cursos sobre lectura y literatura.
Fue el creador y director de “Invitación a la lectura”, programa didáctico-lector de la Comunidad Autónoma de Aragón (1985-2011).
Es autor de los ensayos Narrativa o consumo literario (Prensas Universitarias, Zaragoza, 1990. Reimpresión, 1992 y 1999), Los dedos de la mano (Mira, Zaragoza, 1992. 2º ed. 1993), En cuarentena. Literatura y mercado (Mira, Zaragoza, 1996. 2º ed. 1997), La línea que come de tu mano (Ediciones De la Torre, Madrid, 2000), Aproximación a la narrativa de Tomeo (Instituto de Estudios Altoaragoneses, Huesca, 2000) y Cuando es larga la sombra (Zaragoza. Ed. Mira, 2009).
De las novelas Extraños (Prames, Zaragoza, 2000), La marea (Algaida Editorial, Sevilla, 2001), Cinco mujeres en la vida de un hombre (Algaida Editorial, Sevilla, 2004), Siempre quedará París (Algaida Editorial, Sevilla, 2005. Cuarta  edición: 2014), Muerde el silencio (Algaida Editorial, Sevilla, 2007. Segunda edición: TodoeBook, 4ª de. 2012), Ya no estoy entre vosotros, (Mira, Zaragoza, 2014) y El tamaño del mundo, (Doce Robles. Zaragoza, 2017).
De dietarios, literatura juvenil e infantil y también libros de relatos como Abrir la puerta (Editorial Traspiés, Granada, 2013) o Monte Oscuro. Álbum de familia (Los libros del Gato Negro. Zaragoza, 2016).
http://ramonacin.blogspot.com.es/

lunes, enero 22, 2018

Xenia García - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Esta es una de las preguntas imprescindibles y más difíciles de responder con honestidad. Me lo he preguntado muchas veces. ¿Por qué una comienza a escribir? ¿Por qué seguir escribiendo y para qué, si está todo dicho? No sé por qué comencé a escribir tan pronto. Yo escribía mientras mis amigos salían, escribía mientras mis amigos jugaban, escribía mientras ellos veían la tele. Y por supuesto que también salía y veía la tele, pero escribir para mí era como jugar. “La literatura es la infancia recobrada”, dice Bataille. Y yo creo que jugué poco en mi niñez. Quizás por eso escribía.

A los ocho años, una de mis tías me regaló un diario retándome a escribir sobre las cosas que me preocupaban. Poco a poco me di cuenta de que escribiendo conocía más de mí misma y de mi entorno, empezaba a comprender ciertas cosas que pasaban a mi alrededor. Aquella costumbre la conservé durante muchos años. Actualmente guardo más de quince diarios escritos en un baúl que me hizo mi abuelo con sus manos.

Más tarde -tendría unos diez años- tomé conciencia de que esas palabras no sólo podían servir para contar lo que ocurría en mi mundo, sino para narrar lo que ocurría en mi cabeza y para crear otras realidades. Y me puse a escribir.

Creo que continúo escribiendo para darle sentido a la vida, porque a veces parece que carece de sentido, es tremendamente caótica, por mucho que intentemos llenarla de reglas y de pilares. La realidad continuamente se tambalea y nos sacude. ¿Quién entiende la realidad? Supongo que escribo para intentar darle un sentido a todo lo que no comprendo. Para mí, escribir es imaginar, vivir de otra manera, sentir de otra manera. Escribir es una forma de estar en el mundo.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Necesito una separación un tanto física, pero tengo pocas manías y aún menos supersticiones. Eso sí, para mí es fundamental sentir que me siento a escribir. Necesito atravesar ese umbral que supone eliminar todo pudor y dejarse llevar por el juego. Tomar notas es otra cosa, claro. Apuntar las ideas aquí o allá me resulta fácil: en el móvil, en la libreta que llevo en el bolso, en las servilletas o en un marca páginas. Pero escribir… escribir, corregir, pulir el cuento es otra cosa.

Como dijo Clarice Lispector, digamos que “escribo con todo el cuerpo”.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me interesa mucho el carácter ilusorio de la realidad, con sus tiranías, sus engaños, obsesiones, rutinas y repeticiones. Me gusta jugar con la posibilidad de crear realidades diferentes en ese entorno en el que parece que está todo dicho y establecido, y probablemente sea así. Por eso la mayoría de mis historias ocurren en el hogar. La familia es el principio y el final de todo.

Otro de mis temas recurrentes es la maternidad en toda su complejidad, como redención o como castigo. Y relacionado con la maternidad, la otredad y la alteridad, sobre todo en las relaciones personales, en el ámbito familiar y sexual. Ese tomar conciencia de uno mismo en el contacto con el otro, con nuestras pasiones, nuestras miserias, nuestros miedos.

Y, por supuesto, me gusta que mis personajes tengan dilemas éticos ante las instituciones impuestas socialmente: la monogamia, el matrimonio, la maternidad, el goce al sufrimiento. La aceptación o no de lo que les ha tocado vivir.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Consejo, ninguno. No me atrevería. Lo que sí tengo muy presente es que “todo cuento siempre cuenta dos historias.” No recuerdo quién lo dijo pero es un pensamiento de cabecera para mí. En la ficción y en la realidad. Creo que nos gusta con demasiada frecuencia coquetear con la ingenuidad, fingir que no sabemos, que no nos enteramos. Pero la verdad es que todo está lleno de razones escondidas y dobles sentidos. Me gustan los cuentos que siembran la duda y provocan.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Ni una cosa ni la otra. Depende del cuento en realidad. A veces tengo el título y a partir de ahí desarrollo la historia. Otras veces es una conversación que escucho en la puerta del colegio o en la sala de espera del médico. Algo que me llama la atención lo suficiente como para que se agarre unos días, incluso unas semanas. Y de pronto un día tengo la necesidad de sentarme a escribirla porque no me deja tranquila, es una especie de desasosiego que no sabría explicar, que incluso me pone de mal humor en casa hasta que no consigo sacarme la historia de la cabeza.

Esto mismo me ha ocurrido con varios relatos del libro El trigo que cae. Un día, por ejemplo, vi un documental sobre la transexualidad infantil que me dejó impresionada, sobre todo cuando una madre explicaba cómo su hijo mayor, de unos cuatro años de edad, tuvo una crisis de ansiedad al ver cómo a su hermano recién nacido se le desprendía lo que quedaba de su cordón umbilical. Él quería que desprenderse de su apéndice también y no hacía más que suplicarle llorando a su madre que se lo arrancara, que no lo quería. Obviamente se refería a su pene porque él era ella, se sentía ella, se pensaba ella. Tremendo. Ese fue el germen, por ejemplo, de Cosas que pasan cuando vas a por el pan.

Después, conforme me dejo llevar por la historia, mis personajes suelen volverse más sólidos, el tono del relato va evolucionando (¡qué dificilísimo es encontrarlo!), la atmósfera va tomando consistencia. A menudo me ocurre que lo que tenía planificado en un principio no se parece nada al resultado, salvo por un detalle o una sola línea de diálogo. Como la vida misma.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

¡Tantísimos! Por supuesto Cortázar, todo empezó con Cortázar para mí. Hebe Uhart, K. Mansfield, Hemingway, Patricia Highsmith, Carver, Richard Ford, Sara Mesa, Kafka, Hipólito Navarro, Ángel Zapata, Quim Monzó, Lorrie Moore, Samantha Scheweblin, Marcelo Luján, Eloy Tizón, Marina Perezagua, Andrés Neuman, Fleur Jaeggy, Cristina Fernández Cubas, Unica Zürn y un largo etcétera. Que nadie busque mucho orden en esta relación porque no la hay (acabo de poner a Sara Mesa junto a Kafka, fíjate). Paso de unos autores a otros, aunque sí es cierto que en los últimos años leo sobre todo a mujeres.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

Mi último proyecto es mi primer libro de relatos, El trigo que cae, publicado por la Editorial Talentura. He escrito desde siempre, he participado en algunas antologías y colaborado con algunos proyectos literarios, pero nunca tuve la ambición suficiente. Vi llenarse mi cajón de historias escritas y guardadas, hasta que hace un año me inscribí a un taller que daba Sara Mesa (Hay poca elipsis now) que fue sin duda el empujón que necesitaba. Al corregir uno de los ejercicios del taller, me escribió haciendo referencia al talento y sutilidad especial que había descubierto en mi cuento. Sus palabras me dieron cierta seguridad en mí misma y el valor necesario para lanzarme y romper esa barrera del pudor que tiene todo escritor.

A partir de ese momento, me puse a trabajar en el manuscrito. El trigo que cae recoge veinte relatos de personajes que intentan superar la incomunicación y la culpa, que desconocen esa fórmula mágica para lograr que un grano de trigo caiga en la tierra y no muera. ¿Por qué hay relaciones que florecen y otras que apenas brotan? ¿Cómo evolucionan esas relaciones?


Mariano Zurdo, editor de Talentura, me contestó inmediatamente mostrando mucho interés por el manuscrito. Desde el 24 de noviembre está en las librerías.


Xenia García (Sevilla, 1975). Periodista. Cuenta con una amplia trayectoria en el sector de la comunicación corporativa e institucional. Cuando sus hijos duermen, escribe relatos. El trigo que cae es su primer libro de cuentos.

lunes, enero 15, 2018

Manuel Guedán - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque me encanta desdecirme, retractarme, corregirme y pedir disculpas. Cuando hablo me descubro, pero la escritura me permite hacer todo eso sin que se note.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Cuando el texto no me gusta, empiezo a cambiar la tipografía en el procesador. A veces tengo la sensación de que mejora. Al menos durante unos segundos.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me preocupan mucho las cosas que parecen buenas, y luego lo serán o no, pero de entrada lo parecen.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Evitar las parejas de adjetivos que llevan casadas demasiado tiempo, como por ejemplo “tenía los dedos largos y huesudos”. Lo novedoso, lo que merecería ser nombrado, es que tuviera unos dedos largos y rollizos o cortos y huesudos.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Hasta ahora he sido muy planificador. Pero estoy tratando de aprender nuevas formas de trabajar: justamente eso intento cambiarlo.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Me ceñiré al español: me gustan Belén Gopegui, Luis Magrinyà, Alia Trabucco, Yuri Herrera, Pedro Lemebel, Richard Parra

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Ahora estoy intentando hacer una adaptación contemporánea del Lazarillo: pensar cómo sería hoy día aquello del mozo de muchos amos. Pero no tengo ni idea de qué saldrá.


Manuel Guedán (Madrid, 1985) es autor, ha publicado el ensayo Yo dormí con un fantasma y la novela Los favores. Ha trabajado en la editorial Demipage y fue coordinador de la revista literaria Buensalvaje. Imparte clases de escritura en el Hotel Kafka y colabora en distintos medios como CTXT, Público… 

lunes, enero 08, 2018

María José Codes - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Escribo porque es mi manera de tratar de comprender lo incomprensible. Pienso que las artes son una forma de expresión personal, de lengua propia (extranjera, diría Proust) con la que se construyen visiones subjetivas de la realidad, con sus particularidades y filtros. Estas realidades también existen, lo aprendí con mis lecturas. Además escribo por gratitud. Es mi contribución, a mínima escala, a ese mundo de libros en el que he crecido.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Jamás he podido escribir y escuchar música a la vez. Si hago lo uno no puedo hacer lo otro. Por lo demás, me esfuerzo por no tener manías, para no depender de ellas ni ponerlas como excusa para no trabajar. Claro, prefiero escribir en mi mesa, con mi ordenador y rodeada de mis libros, pero soy capaz de hacerlo en otras situaciones y con otros medios.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

La dificultad en la comunicación. El lenguaje hablado y escrito como arma de doble filo, su ambigüedad, su poder. La lengua del pensamiento, sus circunloquios y laberintos, sus trampas, sus errores de interpretación. Y los silencios, su abismo.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No olvido que existe el lector. Que al lector le debo un protocolo, ciertas reglas para que me escuche, para que me lea, y para que lo haga hasta el final.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Nunca tengo todo planificado de antemano. Cuando comienzo a escribir una novela tardo un tiempo, unas cuantas páginas, hasta que logro el tono y la dirección. Luego avanzo y avanzo hasta que llega un momento en que debo hacer un alto para aguzar la vista y divisar la meta, aunque sea entre nebulosas.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Hay autores, novelas y libros de poemas que han significado mucho para mí. Recuerdo que mi lectura de Las olas de Virginia Woolf, recién llegada a la universidad, me cambió la percepción de la lectura y la escritura. Con el tiempo he leído con devoción a muchos autores y autoras. Citaré solo tres porque la lista es muy larga: Don De Lillo, Tom McCarthy y Marlen Haushofer.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Acabo de publicar la novela breve Los intactos, en la editorial Pre-textos, con la que he tenido el honor de recibir el Premio Juan March Cencillo en su XXV edición. En ella, se exploran los caminos del olvido para la reconstrucción de la identidad.


María José Codes ha publicado las novelas Los Intactos (Pre-textos, Premio Juan March Cencillo, 2017), La peluca de Franklin (Menoscuarto, 2014), La azotea (Premio Cáceres de Novela Corta, 2009) y Control remoto (Premio Río Manzanares, 2008),  además del ensayo Intriga y suspense: el gancho invisible (Alba editorial, 2013). Cuenta con relatos en distintas antologías y posee el Premio del Club del Libro en Español de las Naciones Unidas, que se concede en Ginebra. Es licenciada en Historia del Arte y profesora de Narrativa en la Escuela de Escritores y en Hotel Kafka.