martes, junio 11, 2019

Feria del Libro de Madrid 2019

Un año más visité la Feria del Libro de Madrid. Es una cita que procuro no perderme. El encuentro entre autores y lectores es muy gratificante, y especialmente poder saludar a los amigos que defienden sus obras. Suelo ir con mi cámara en ristre, cazando imágenes al vuelo, como sabrá todo aquel que siga este espacio. Así que, sin más dilación, ahí van las fotos de este años.

 Enrique Vila-Matas.

 Fernando Aramburu.

 Antonio Soler.

 Fernando Savater.

 Jorge Herralde.

 Pedro M. Domene, firmando ejemplares de "El secreto de las beguinas" en la caseta de la editorial Trifaldi.

Pedro Ugarte, firmando ejemplares de su libro "Lecturas pendientes". 

Recaredo Veredas y su libro de poemas "Esa franja de luz". 

Ezequías Blanco firmando ejemplares de su libro de cuentos "Solo hay una clase de monos que estornudan", en la caseta de Huerga&Fierro

Lola López Mondéjar, Clara Obligado y Socorro Venegas en la caseta de la editorial Páginas de Espuma, con el incombustible Juan Casamayor.

 Sara Mesa.

 Marta Sanz, siempre tan amable.

 Eloy Tizón, firmando ejemplares de su último libro "Herido leve".

 Juan Carlos Chirinos, firmando ejemplares de su libro "Los cielos de curumo".

 María Ángeles Chavarría firmando ejemplares de su libro "Actitud emprendedora".

Esther García Llovet y Joshua Cohen firmando ejemplares de "Sánchez" y "Cuatro mensajes nuevos" respectivamente.

Nuria Sierra Cruzado firmando "La mujer que vendía el tiempo" y Begoña Alonso Ibáñez con su libro "Detrás de cualquier viento".

Javier Pérez Andújar, firmando "La noche fenomenal".

Pilar Pedraza, una de nuestras autoras más inquietantes.

 Guillermo Martínez, firmando su libro "Los crímenes de Alicia", con el que ganó el último Premio Nadal.

Limónov, el autor al que el escritor francés Emmanuel Carrère dedicó un magnífico libro.

Miguel Ángel Hernández y el editor Javier Fórcola.

Cristina Sánchez-Andrade y Luna Miguel en la caseta de la editorial La Bella Varsovia. 

Luis Landero, firmando ejemplares de "Lluvia fina". 

Juan José Millás y su libro "La vida a ratos".

Luis Goytisolo.

Luis Alberto de Cuenca.

La caseta de la editorial Sílex. 

 El escritor y dibujante Seth, autor de, entre otras, "La vida es buena si no te rindes".

Tatiana Tibuleac, autora de "El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes", editada por Impedimenta. Una obra que ha obtenido importantes premios, entre ellos el de la Unión de Escritores de Moldavia.

Camilla Lackberg, la exitosa autora de novela negra, tenía una larguísima cola de incondicionales esperando para que les firmase su libro.

Ray Loriga, firmando ejemplares de "Sábado, domingo", que obtuvo el Premio Alfaguara en 2017.
Ouka Leele e Isabel Ordaz en la caseta de la editorial "Huerga&Fierro".

La ilustradora Paula Bonet y la autora del libro "Tierra de mujeres", María Sánchez.

Eva Baltasar, autora del libro "Permafrost".

 Elia Barceló.

 Manuel Jabois, periodista que se estrena en la novela con "Malaherba".

 Marcos Giralt Torrente.

Nacho Carretero, autor de "Fariña".

 Isaac Rosa.

 Julia Navarro.

 Loquillo. 
Por supuesto había cantantes, youtubers, autores de libros juveniles, de autoayuda, personajes mediáticos, todos con numerosos incondicionales, por supuesto.

Paloma Sánchez-Garnica.

Andrés Trapiello.

Hubo autores a los que me habría gustado ver pero que, por una u otra causa, no pude saludar, bien porque no coincidimos en el día o porque cuando llegué a la caseta en la que firmaban, ya era tarde y se habían marchado. Lo siento, no llego a todo. 
También me encontré con otros escritores a los que me alegró mucho saludar, como Maite Núñez, Mónica Crespo, Javier Sáez de Ibarra, Ernesto Baltar, Paul Viejo, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Sergi Bellver, Valeria Correa Fiz y Marina Sanmartín. 
No os hablo de los libros que traje, pero sabiendo mi problema de adicción en este sentido, ya lo podéis imaginar.

martes, junio 04, 2019

Nuria Sierra Cruzado - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Porque no he encontrado otra forma de explicarme huecos de mi vida a los que no le encuentro sentido. Porque pone en orden mis emociones y me permite compartir con el mundo mi visión de la vida. Porque no puedo dejar de hacerlo. Porque creo que todos los humanos venimos a la existencia equipados con una faceta artística que tenemos que dejar fluir, unos pintan, otros se suben a un escenario, otros tocan un instrumento, otros bailan… y otros construyen mundos con las palabras. Todo humano que no desarrolle ese instinto - que creo que es innato-, debe sentir que le falta algo. Al menos yo tengo la necesidad de ponerlo todo en palabras, es como si escribiéndolo pudiera retener y entender todo lo que ocurre a mi alrededor.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Ninguna. No soy supersticiosa, ni tengo manías, soy muy sencillita. Escribo de pie, sentada, tumbada, en mi mesa de trabajo, en el sofá, en la biblioteca, en el tren, en la playa, en el bar, en el portátil, en las notas de voz del móvil, en un cuaderno con un lápiz, con música, rodeada de conversaciones, en silencio… me surge una idea, un comienzo o un párrafo y lo escribo. Eso sí, necesito cerrar internet y sobre todo las redes sociales para escribir. Son mis mayores distracciones, en el resto de ambientes soy capaz de aislarme y concentrarme en mi mundo.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

El tiempo me obsesiona en todas sus vertientes: el paso del tiempo, la posibilidad de perderlo o malgastarlo, las oportunidades que no se toman a tiempo, el tiempo cíclico, dónde va el tiempo que pasa… En mis relatos cortos, otras de las temáticas/obsesiones son la infancia (tengo mucha tendencia a la melancolía del pasado), la incomunicación en las parejas, el fracaso de las relaciones, la soledad, la enfermedad, la muerte... Todo muy ligero… Y últimamente, desde que vivo en Sevilla, hay un tema que me está comiendo por dentro: la pobreza, lo invisible que resulta y lo sencillo que puede ser caer en la miseria.   

4.- ¿Algún principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Sigo dos principios. Primero: tengo que disfrutar o sufrir escribiendo. A veces es una mezcla de ambas sensaciones, a veces una u otra. Y siempre tengo que sentir una emoción sobre lo que escribo, puede ser ira, tristeza o felicidad. Ahora, si no siento nada, no me merece la pena.

Y segundo: escribo con el final en la mente. Se más o menos en qué punto o con qué emoción va a terminar la historia. Puede que, a lo largo del desarrollo, el argumento o el/la protagonista pidan otra cosa, pero siempre comienzo partiendo de un punto A con la idea de llegar a un punto B. Es como una escritura GPS: quieres llegar a un punto de destino y el aparatito te da varias opciones de recorrido (a veces hay solo un camino). Pero en mi caso, lo importante es saber dónde quiero llegar.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Si planifico me aburro antes de empezar a escribir. No tengo un mapa trazado, pero escribo mucho de cabeza, es decir, hasta que no tengo una cierta estructura en la mente no me siento a escribir porque odio ponerme delante de la página en blanco. Me parece perder el tiempo. Necesito tener el arranque, una imagen, una conversación, el párrafo final... que voy escribiendo mentalmente mientras trabajo, hago la compra, voy en bici o corro, estoy en el gimnasio… es como si mi mente estuviera escribiendo en un segundo plano. Luego me dejo llevar por la historia, lo que me van pidiendo los personajes.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Esta pregunta siempre me pone tensa… ¡¡me resulta tan difícil elegir!! Soy muy heterogénea, me gusta leer diferentes estilos y voces, tanto los/as autores/as con los que empatizo y siento cercanos como los que me hablan de experiencias lejanas. Leo desde microrrelato hasta novelones. Creo que la única forma de aprender a escribir es ver cómo cada autor/a ha resuelto los problemas que yo tengo a su manera.
Pero vale, me mojo, por autores: Lorrie Moore, Alice Munro, Edna O’Brien, Clara Obligado, Mavis Gallant, Cristina López Cubas, Patricia Estebán Erlés, Cristina López Barrio, Carver, Bukowski, Cortázar, Gabriel García Márquez, Cheever, Hipólito G. Navarro… pero quizá no en este orden. Y no todo lo que han publicado me apasiona.
Los libros a los que siempre vuelvo son los clásicos, donde creo que está la clave todo: Drácula, Madame Bovary, Frankenstein, La conjura de los necios, Historia de dos ciudades, La metamorfosis, Cumbres borrascosas… Y no suelo leer poesía, pero Lorca me pone los vellos de punta.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.

En noviembre de 2018 se publicó mi primera novela breve, La mujer que vendía el tiempo, ganadora del I Premio de Novela Breve de Clara Obligado Escritura Creativa. Es un breve novelón sobre el amor propio, los cambios de paradigma y las oportunidades. Y por supuesto sobre mi obsesión, el tiempo, en su faceta de tempus fugit y carpe diem. Está inspirado en un personaje real, Ruth Belville, una mujer de negocios que iba todas las mañanas al Observatorio de Greenwich, ponía en hora su reloj y les vendía a sus clientes la posibilidad de consultarlo. Esto ocurrió a principios del siglo XX, aunque mi novela está ambientada en el final de su empresa, en el Londres de 1940 durante la guerra relámpago.

Ahora mismo estoy escribiendo la segunda parte, que pretende ser una continuación de la historia de las dos protagonistas, pero espero que se pueda leer de forma independiente sin conocer la primera parte. Y sigo escribiendo relatos cortos, aunque sin ningún plan ni temática concreta. Son cuentos muy personales, de experiencias que me han sucedido en el último año, así que tendrán que pasar un tiempo metidos en el congelador hasta que sea capaz de tomar distancia sobre lo contado. 



Nuria Sierra Cruzado. Nació en Madrid el día de Nochebuena de 1975. Es lectora profesional y escritora. Trabaja con autores en el proceso de escritura, ayudándoles a desarrollar sus obras. También se dedica a la gestión de contenidos digitales y redes sociales en el ámbito de la cultura y la literatura. Licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense y Master en Coaching y Gestión del Talento. Inició su formación de escritora en el Taller de Escritura de Madrid. Desde 2008 es alumna del Taller de Escritura Creativa Clara Obligado. Ganadora de varios premios literarios de relato corto, sus cuentos han sido publicados en diversas antologías. En mayo de 2014 se publicó Nido ajeno, su primer libro de relatos en solitario, en la Colección El pez volador. La mujer que vendía el tiempo es su primera novela breve.

martes, mayo 28, 2019

Iñaki Abad Leguina - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

no es nada importante lo que voy a contestar pero escribo quizá porque no puedo renunciar a percibir y vivir la realidad desde la posibilidad de imaginarla, de recrearla, y de subvertirla mediante una ficción. Escribo también, supongo, que para encontrar un sentido, aunque sea aparente e incluso artificial, en la parte de vida que nos toca vivir. Escribo, en definitiva, para intentar poner un poco de orden y poder encontrar la salida y huir, y al hacerlo creer que estoy a salvo, protegido de cierto caos y del ruido de sus secuaces.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

En mi día ideal, me gustan las mañanas para escribir y pasear –o quizá mejor al revés, pasear y luego escribir, suena más sano–; las tardes para cocinar y vaciar la papelera de cáscaras y restos que han servido para la escritura; y las noches para sobremesas de lectura y copa de vino. Pero como mis días son mucho más prosaicos, más mezquinos, escribo físicamente cuando y como puedo, dejando a un lado las costumbres, los gustos, el rito y la impostura.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

En mis novelas casi todo lo imponen los personajes, por lo tanto también los temas y las obsesiones se los debo a ellos. Pero la verdad, tampoco es que sean demasiado innovadores en sus propuestas, o sea que me encuentro un poco con lo de siempre: la lealtad y la traición, el amor, el deseo y las pieles, las caricias, el encuentro y la pérdida, la culpa, el poder y su violencia, la ambición, el duelo…  Los griegos fueron mucho más originales.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

No escribir sobre lo que se siente con intensidad desoladora, sobre lo que se cree necesario y definitivo, la palabra final. Hay miles de escritores que lo han hecho antes, los cementerios están llenos de grandes novelas acabadas y sin acabar de esas características. Poner en papel y sin filtros una sensibilidad que desuella corre el riesgo de convertirse en parodia y caricatura. No nos hace únicos lo que sentimos, lo que puede dar unicidad es el modo, el tono y el estilo con los que el narrador y los personajes intentan contar una historia para lograr que el lector la interiorice, la haga suya y descubra en él que puede sentir, que puede pensar de otro modo, que puede vivir la vida de unos seres de ficción en una realidad como la literaria, que a veces es mucho más intensa y desoladora que la realidad a secas.

5.- ¿Eres de los que se deja llevar por la historia o de los que lo tienen todo planificado desde el principio?

Cada novela tiene su propia geografía. Escribir es intentar emborronar un mapa con una atmósfera, con un tono. La mayoría de veces lo que tengo son simples imágenes, retazos, frases que dice un personaje, una situación…, piezas de algo que nunca sé si formarán parte de un puzle o son sólo vulgares desperdicios que acabarán separados en los contenedores de reciclaje: personajes débiles, tensión narrativa insuficiente, estilo pretencioso, estructura plana, suspense inverosímil, etc. Escribo a vista, aferrado a un sextante, sabiendo a veces dónde quieren llegar los personajes pero ignorando por completo cómo alcanzar esas orillas.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Sería una lista difícil y muy larga de enumerar y, sobre todo, sería un canon injusto. Cada momento vital tiene sus libros de cabecera. Reconozco que me siento muy cercano a los autores centroeuropeos del periodo de entreguerras del siglo pasado, escritores que habían conocido un imperio y que logran escribir desde los intersticios de sus ruinas, intuyendo una barbarie sin precedentes que está por venir. También me interesa cierta novela norteamericana de finales del siglo pasado. De todas formas soy un lector bastante errático y compulsivo, un lector a veces voraz y otras pausado, eso sí, siempre con poca memoria. Lo que sí que es curioso es que cuando doy finalizado un texto, o sea cuando lo abandono, suelo descubrir ecos literarios, otras voces narrativas. Por ejemplo, en Las amargas mandarinas hay murmullos de Moo Pak de Gabriel Josipovici, o de Castle, el protagonista de El factor humano de Graham Green, o del diplomático del cuento “Su Excelencia” de Somerset Maugham en Ashenden o el agente secreto, o de Golowin de Jakob Wassermann. O incluso, me han llegado a decir aunque no estoy de acuerdo, que han visto algo de El último encuentro de Sandor Marai. Hay también, aunque no están presentes en el texto de una forma explícita, autores que me guían, como Justo Navarro, tal vez el novelista con la mejor prosa de ficción de nuestros días, la más sólida e innovadora, la más emblemática, la significativa.
Desde luego en mi caso escribo para releer de otra forma lo que he leído, para seguir dialogando con esos libros y esos autores desde mis limitaciones.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Por ahora carezco de proyecto, pero el otro día una amiga acabó una larga e intensa conversación en WhatsApp con una frase enigmática que decía: “Ya te contaré. No es nada importante”. Y entonces, uno de los tantos narradores dentro de mí me susurró, mira Iñaki, yo no sé lo que opinas y, además, me da un poco igual, pero la mejor literatura es la que nace de cierta aparente irrelevancia narrativa, o sea que no es nada importante lo que te voy a contestar pero...



Iñaki Abad Leguina (Bilbao, España, 1963) Entre sus publicaciones destacan el libro de cuentos Barbarie y otros relatos (Editorial Lumen), El hábito de la guerra (Editorial Espasa-Calpe), Los malos adioses (Editorial Siruela) y El doble (Los libros libérrimos)
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Deusto, trabajó como periodista y locutor de radio antes de trasladarse a Sicilia para ejercer de lector en la Universidad de Catania. Desde 1991 trabaja en el Instituto Cervantes, y ha sido director de los centros de Nápoles, Milán, Praga y Manchester-Leeds. Asimismo, ha sido Subdirector de Cultura y Director de Cultura en Madrid, en la sede central del Instituto Cervantes. En la actualidad dirige el Instituto Cervantes de Budapest.
Durante años impartió también cursos de literatura española en el Istituto Universitario Suor Orsola Benincasa de Nápoles y fue profesor invitado en la Univesità Catolica de Milán.

domingo, mayo 26, 2019

La mujer geométrica, de Vicente Marco



Vicente Marco ha ganado el Premio Tiflos de novela, el Premio Jaén, el Premio Valencia de Narrativa en Castellano Alfons el Magnanim, el Premio de Novela el Fungible, el Premio Nacional de Teatro Castellón a Escena, el Premio Fray Luis de León de Teatro, el Premio Ciudad de Requena de teatro, el Premio Unamuno, el Premio Julio Cortázar, el Alberto Lista o el Hucha de Oro, entre otros. Tiene una obra muy extensa en su haber, de la que nombraré Los trenes de Pound, Ya no somos niñas, Opera Magna, Mi otra madre o El desorden de los números cardinales. Estamos pues ante un escritor con mayúsculas que no tiene nada que demostrar y que conoce el oficio sobradamente. Su última obra se titula La mujer geométrica.

La protagonista de La mujer geométrica es Sara, una mujer casada y madre de un hijo de diecisiete años. La historia empieza cuando descubre que su hijo está teniendo una relación con una mujer llamada Nat mucho mayor que él. Esta circunstancia altera su vida y, cuando se decide a intentar averiguar algo sobre esa mujer, conoce a Rodri Brun, un hombre que la iniciará en un mundo de perversiones, de juegos sexuales, de emociones que nunca antes había experimentado, lo que provoca que decida abandonar a su marido y se deje llevar por ese compañero de juegos. Sara se siente absolutamente rendida a todo lo que se le propone. La novela se convierte en una sucesión de retos, a cual más atrevido o incluso estrambótico. Hasta que, en un momento determinado, todo da un giro que nos pilla por sorpresa.


La novela no da tregua. Una historia de violencia y sexo que nos convierte en obscenos voyeurs, sin apenas personajes y pocas explicaciones. El diálogo es el recurso predominante para ir avanzando en la trama. No importa la reflexión sino las actitudes en este juego del gato y el ratón. Un libro en el que el autor realiza una especie de travestismo literario, al narrar la historia desde el personaje de la mujer, en primera persona. Un thriller en estado puro, cuyo objetivo es obligarnos a pasar las páginas cada vez más deprisa.

martes, mayo 21, 2019

Amparo Andrés Machí - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Establecer una razón de por qué uno escribe no es nada fácil, de hecho creo que siempre hay varias razones no muy bien definidas, pero si tuviera que decir una, quizás la más importante en mi caso sería porque necesito hacerlo como una forma de entenderme a mí misma, de esa búsqueda interior que nunca cesa y que tiene que ver con la pulsión propia de la vida, con el vivir. Es una manera de autoconocerse que puede llegar a ser  también un camino para otros.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

No tengo manías o supersticiones, pero sí un impulso que yo pienso es de índole biológica, y que a veces me lleva a escribir poesía y otras narrativa. El momento para cada cosa no siempre puedo elegirlo, de hecho cuando lo intento no me sale como desearía, es decir, tengo momentos de poesía en los que no me sale la prosa y viceversa. A veces es como una forma de vivir la vida. La experiencia vital se “traduce” en palabras y se lleva al papel como una forma de “digerir” la vida, de sacar lo que ilumina, por decirlo así, lo que nos da una visión distinta, un sentido que ordena nuestro pensamiento sobre el mundo y lo que nos sucede. Sería algo así como contar historias para entender la vida.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me obsesiona la comunicación humana, cómo se desarrolla en la sociedad y también el diferente comportamiento de distintas personas frente a situaciones límites de la vida. Creo que mis textos van siempre hacia los límites, hacia las situaciones extremas  y los planteamientos más filosóficos de la existencia. Tal vez los temas en general no difieran de los de cualquier escritor y sean universales, pero con ese componente de particularidad que le imprime la caracterización de un determinado personaje en esas situaciones límite. Casi todo lo que escribo se mueve en los márgenes, en los extremos.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Lo que más me interesa no es solo contar una historia, sino ser capaz de trasmitir algo en lo que escribo, especialmente para comprender yo misma el asunto sobre el que escribo, e intento que las cosas sean lo más sencillas posibles sin perder complejidad. Siempre quiero escribir cosas que puedan ser capaces de trascender la historia para ir a la idea, a las causas o los principios que la hacen comprensible, o, por lo menos, creíble en un entorno textual de ficción. Contar una historia que llegue a los demás como una impresión sobre un tema concreto, además de la historia que se cuenta en sí misma. No sé si lo consigo, pero ese es mi objetivo y sobre ese eje intento contar.

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

No. Nunca planifico, me dejo llevar un poco por lo que quiero escribir, aunque sí que a veces sigo un esquema mental sobre lo que quiero ir contando. Escribiendo nunca sigo un orden lógico, sino que voy un poco por impulsos y luego lo reescribo y reordeno todo. Lo que sí hago es utilizar ciertos recursos para crear efectos determinados, y eso sí lo hago con consciencia.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Son tantos que no estaría bien decir uno solo, sin embargo, sí es cierto que hay algunos más significativos que otros. Los clásicos de la literatura española como Cervantes, Galdós, Unamuno y, mi favorito, Clarín, sin duda son grandes referentes para mí, aunque hay muchos más. También son muy importantes narradores como I.Aldecoa, J. L.Borges, E.Sabato, P.Auster, L.Darrell, M.Proust, W.Faulkner o F.Pessoa...  Después están los contemporáneos, que son también bastantes, pero no tengo especial predilección por ninguno. Y toda la poesía hispanoamericana, especialmente la femenina: I.Vilariño, G.Belli, A.Pizarnik, R.Castellanos, C.Alegría, G.Mistral, C.Oliver, que ha ejercido una gran influencia en mi poesía. O las españolas como Blanca Andreu y Anna Rossetti son para mí muy importantes. Y, por supuesto, algunos poetas contemporáneos,  compañeros y compañeras de tertulias y foros poéticos. Me gusta leer también a escritores de relato y novela negra clásica y contemporánea, aquí la lista sería larga, pues he leído a muchos y variados, tanto hombres como mujeres, y destacando a dos mujeres Agatha Christie y Patricia Highsmith.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi último proyecto que he terminado y que estoy a punto de publicar es una novela de género negro que consta de dos partes, una primera donde se indaga sobre la naturaleza humana y sobre el bien y el mal, y una segunda parte más típica de este género policial, donde los hechos se van resolviendo de manera más dinámica, coincidiendo con un planteamiento más clásico en este tipo de novelas.



Amparo Andrés Machí. Escritora, poeta, articulista y ensayista valenciana. Realizó estudios de Filología Hispánica,  también es Grafóloga y Perito Judicial Calígrafo.
Fundadora del Proyecto Metamorfosis, para desarrollo y fomento del pensamiento crítico a través de la Filosofía, Humanidades y valores humanistas en la sociedad dentro del entorno digital.
Tiene tres libros publicados: Filoversando en Nod (Evohé, 2013), Cuentos neuróticos (Chiado, 2015), y Metamorfosis (Chiado, 2017) y ha sido incluida en diversas antologías con otros autores.
Galardonada en varios certámenes, tanto nacionales como internacionales, como el Nósside o Torremozas. Ha sido invitada a participar en encuentros de poesía internacionales (Marrakech y Bruselas). Sus poemas se han traducido al francés y al ruso.
Ha colaborado con reseñas y artículos en numerosas revistas y plataformas literarias como freelance y dirigido revistas digitales de literatura y poesía. También ha dado charlas en la Universidad y en institutos sobre literatura y poesía. Forma parte de la directiva en la Asociación de escritores y críticos literarios de Valencia. Actualmente imparte tutorías de narrativa y escritura creativa para escritores y noveles.
Web:
stmarch.wordpress.com

domingo, mayo 19, 2019

Valencia Negra

Se ha celebrado la séptima edición del Festival Valencia Negra, demostrando que es un evento plenamente consolidado que reúne a autores muy interesantes.


Manuel Marlasca, Noemí Castro y Antonio Lozano, moderados por Bernardo Carrión, hablaron del True Crime, la ficción basada en hechos reales. ¿Qué es lo que nos atrae de ella? Sin duda, constatar que quien es capaz de realizar unos actos terribles no puede ser una persona "normal".


Los escritores Carlos Salem, Esther García Llover y Diebo Meixeiras, moderados por el también escritor Santiago Álvarez, hablaron del género negro y su vinculación a la calle, al lado oscuro de las vidas convencionales, lejos de la novela clásica de detectives concebida como un rompecabezas.


Joe Álamo, Joanjo García y Juli Alandes, moderados por Joan Tur, también hablaron sobre la vinculación de la novela negra con las calles, con los antros y los barrios marginales, que en algunos casos pueden ser reales o no.


La escritora inglesa B. A. Paris y Félix J. Palma, moderados por Joan Carles Martí, hablaron sobre el proceso de documentación detrás de las novelas y sobre su deseo de sorprender al lector.


Miguel Ángel Hernández y Victor del Árbol, moderados por Victoria Maso, hablaron de la novela como mecanismo de indagación en el dolor, en lo que nos aterra o no comprendemos. La moderadora supo conectar las obras de los dos autores y encontrar los puntos en común que dinamizaron la charla. Tanto fue así que tuvieron que cortarles cuando llegó la hora establecida, aunque quedó claro que el debate podía haber continuado mucho más tiempo. 


Por último se entregaron los premios del Festival:
Best Novel 2019: "La frontera", de Don Winslow.
Millor Novel.la 2019: "No diguis res", de Raquel Gámez.
Mejor Novela 2019: "Todo lo mejor", de César Pérez Gellida.

El último acto del Festival consistió en una reunión de todos los autores en la Casa del Libro, donde firmaron sus obras y charlaron con sus lectores.

Dejo aquí el enlace al programa completo de todos los actos que se han celebrado:

martes, mayo 14, 2019

Leticia Sánchez Ruiz - Cuestionario básico


1.- ¿Por qué escribes?

Temo que, si algún día encuentro una respuesta concreta a esa pregunta, deje de escribir. Creo que escribo para tratar de entender por qué necesito escribir.

2.- ¿Cuáles son tus costumbres, preferencias, supersticiones o manías a la hora de escribir?

Me levanto muy temprano, sobre las cinco de la mañana, y escribo en pijama y en silencio. Ésa suele ser mi rutina.

3.- ¿Cuáles dirías que son tus preocupaciones temáticas?

Me apropio de aquello que dijo Amos Oz de que, si tuviera que resumir su obra en una sola palabra, diría “familias”, y si tuviera que resumirla en dos, diría “familias tristes”. Pero también los libros, los laberintos, los juegos de espejos, los contrarios, las guerras de nuestros antepasados, los exilios interiores y las herencias (lo que nos han dejado, lo que dejaremos). Entre otras cosas. Lo cierto es que tengo muchas obsesiones, y no hay mayor inspiración que la obsesión.

4.- ¿Algún  principio o consejo que tengas muy presente a la hora de escribir?

Hay una frase de Roberto Bolaño que siempre recuerdo: “La literatura se parece mucho a la pelea de los samuráis, pero un samurái no pelea contra otro samurái: pelea contra un monstruo. Generalmente sabe, además, que va a ser derrotado. Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”. Y eso me digo delante del ordenador a las cinco de la mañana: ¡pelea contra ese monstruo que te derrotará, Leti!

5.- ¿Eres de las que se deja llevar por la historia o de las que lo tienen todo planificado desde el principio?

Sé cómo empieza y tengo una ligerísima idea de cómo acaba (pero, vamos, ligera como una pluma en el viento). Casi todo lo demás, lo voy encontrando por el camino. Digamos que planifico el dejarme llevar.

6.- ¿Cuáles son tus autores o libros de cabecera?

Muchísimos, pero, para resumir, diría que los autores del Boom (Borges, Cortázar, García Márquez, Onetti…). Cuando empecé a leerlos en la adolescencia descubrí que era posible contar el mundo que yo veía, ése que estaba al otro lado.  También siento un amor incondicional por Cristina Fernández Cubas.

7.- ¿Podrías hablarnos de tu último proyecto? Bien lo último que hayas publicado o lo último que hayas escrito o estés escribiendo.


Mi última novela, Cuando es invierno en el mar del Norte (Pez de Plata), se acaba de publicar. La historia gira en torno a un misterioso crimen, a los once miembros de una familia que son sospechosos de este asesinato, y a una mujer que trata de resolverlo mediante las noticias que salen de él en los periódicos.



Leticia Sánchez Ruiz (Oviedo, 1980) es escritora, periodista y profesora de narrativa. Ha ganado el Premio Tétrada Literaria de Novela Corta 2004 por El precio del tiempo, el IX Premio Internacional de Novela Emilio Alarcos por Los libros luciérnaga y el XVI Premio Ateneo Joven de Sevilla por El gran juego. Toda su obra ha sido traducida al italiano. En 2018, la compañía El Callejón del Gato llevó a escena su obra de teatro Hermanas.