jueves, enero 17, 2008

Ausencias

En lo que va de este año 2008 nos han dejado dos nombres importantes del mundo de la cultura: Ángel González y Pepín Bello.

Yo no leo mucha poesía, justo es reconocerlo, pero existen una serie de poetas que, por uno u otro motivo, me han golpeado con fuerza, y uno de ellos es, sin duda, Ángel González.

De hecho, la primera entrada de mi blog de notas está dedicada a este poeta. Su libro “101+19=120 poemas” es una maravilla, un libro denso, extremadamente humano, existencialista, con destellos de humor y mucho sentido común. Lo tengo frente a mí, está firmado por el autor.

Quiero mostrar su poema “Cumpleaños”:

Yo lo noto: cómo me voy volviendo
Menos cierto, confuso,
Disolviéndome en aire
Cotidiano, burdo
Jirón de mí, deshilachado
Y roto por los puños.

Yo comprendo: he vivido
Un año más, y eso es muy duro.
¡Mover el corazón todos los días
Casi cien veces por minuto!

Para vivir un año es necesario
Morirse muchas veces mucho.

También nos dejó Pepín Bello, un hombre afable cuya muerte me ha hecho pensar en algo que dijo Jorge Semprún sobre la memoria, o mejor dicho, sobre el final de los testimonios directos. Semprún dijo que en unos años ya no habría nadie que pudiera contar en primera persona su experiencia en un campo de concentración, y entonces sólo nos quedarían los libros para saber qué fue lo que ocurrió.

Con Pepín Bello, se acaba la posibilidad de que nadie nos cuente cómo fueron aquellos años en la Residencia de Estudiantes, las correrías de Lorca, Dalí y Buñuel. Era el último testigo de la generación del 27. Con Pepín Bello muere la memoria de una época.

5 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

Pepín Bello.Hay tantas cosas que se podría decir de él,tantas como las que nunca dijo.Hombre,caballero,memorioso hasta el final.Una clase de persona de otro época;respetuoso para con sus amigos,inteligente,gran creador,en fin,toda una tragedia para nuestra dispersa cultura.
El año pasado se publicó dos libros de entrevistas que me parece de lectura obligada.El conocimiento empieza por la memoria,y que te voy a decir,mi querido amigo,sobre la memoria.Kafka nos lo advirtío;el siglo XX fue el inicio de un proceso del mundo sin memoria.
Un fuerte abrazo.

Ruth dijo...

Me avergüenza decir que no conocía a ninguno de los dos hasta que se ha anunciado su muerte. No me gusta la poesía, pero eso no es excusa.
Me ha impactado lo que has dicho de Pepín Bello. Es verdad, ya nadie podrá hablarnos de aquellos días y aquellas gentes.
Al menos él no murió antes de los treinta, como otros grandes...

Clarice Baricco dijo...

Al igual que Sabina, quedé huérfana del poeta. Pero nos deja su obra.
Hace tres años recibí el regalo de una amiga madrileña, un libro y un disco con su voz. Una joya de regalito. Y en estos días lo hemos recordado en la radio.

Por acá se nos fue Andrés Henestrosa, uno grande también.

En fin, ellos seguirán habitando en nuestros corazones.

Abrazos.

Miguel Sanfeliu dijo...

Francisco, creo que tendré que buscar esos libros que mencionas. Es cierto eso que dices de que era una clase de persona de otra época. Buena definición.

Ruth, el fin de los testimonios directos sobre cualquier suceso, es algo que nos transmite la tragedia de la muerte con una contundencia innegable.

Clarice, confieso que no conocía a Henestrosa, así que me propongo rellenar esa llanura. Gracias por mencionarlo.

Un saludo y gracias por los comentarios.

Francisco Ortiz dijo...

Se está muriendo gente irremplazable, que se marcha sin dejar herederos, y eso es muy duro. Un saludo.