miércoles, septiembre 15, 2010

Letras canallas


Este verano leí “Letras canallas”, novela corta ganadora del I Premio de Novela Ciudad de Noega, escrita por José Carlos Díaz Pérez, autor del recomendable blog “Diarios de Rayuela”, uno de esos blogs que sigo casi desde el comienzo de esta andadura y en cuyos textos se aprecia una gran calidad literaria.
La historia, de corte kafkiano, se centra en Ricardo López Merino, eterno opositor que, en pleno examen para un puesto de corrector de discursos parlamentarios, observa con estupor cómo las letras del texto que tiene delante se despegan del papel e invaden su cuerpo, aprovechando un inevitable bostezo de aburrimiento. A partir de este momento, los acontecimientos se precipitan. Ricardo abandona el examen, pues ya no dispone de texto que analizar, y se sumerge en la autocompasión, en la impotencia, en sus deseos incumplidos y en su mala suerte, hasta que de pronto las letras que entraron en su cuerpo empiezan a manifestarse. Unos mensajes extraños se revelan sobre su piel y, a partir de ese momento, su historia derivará en una aventura pseudo-policíaca cuyo objetivo será evitar el asesinato de una parlamentaria.

Narrada en primera persona, la voz del protagonista nos arrastra en su aventura, aceptando la extraña lógica que guía sus pasos, comulgando con su concepto de normalidad, y aceptando sus decisiones como algo inevitable. A todo ello contribuye un estilo cuidado que fluye en una estructura lineal que no elude la digresión, las dudas y meditaciones que cruzan la mente del protagonista.
Un libro original, que se lee de un tirón y que hace alarde de un gran sentido del humor. La historia nos engancha desde el principio, sobre todo por la caracterización de ese personaje que se muestra perdido y que sueña con cambiar su destino. Está editado por Septem ediciones y la Universidad de Oviedo.


Un extracto:
La noche estaba fría y sobre los coches aparcados comenzaba a posarse una pátina de rocío mustio. Si yo hubiera sido entonces un héroe de película negra como dios manda, hubiese ladeado el sombrero descubriendo a la cámara mi perfil bueno por encima del cuello subido de la gabardina; hubiera encendido un cigarrillo sin filtro bajo la escasa luz de una farola y hubiera detenido con un preciso y austero gesto a algún taxi, dándole rumbo con solo pronunciar desde las sombras del asiento trasero el mágico conjuro: a Marqués de la Ensenada. Como en realidad no era sino un opositor sin demasiados recursos, gordito, bajo, con alopecia, sin sombrero ni gabardina, decidí caminar.

5 comentarios:

Carlos dijo...

La novela es como la vida misma. Todo está forjado de sueños inalcanzables, pero como soñar es gratis, seguimos en el empeño de seguir siendo felices a base de creer en ello.
Saludos.

DIARIOS DE RAYUELA dijo...

Muito obrigado.

conde-duque dijo...

Totalmente de acuerdo. Gran libro, gran blog y excelente compañero de letras. También soy seguidor desde el principio (parece mentira que llevemos tanto tiempo por aquí ¿no?).
Como dices, se lee de un tirón. Es un estilo que engancha, que se lee con total facilidad (pero escribir tan bien no es tan fácil...). Se acaba demasiado rápido, como me pasó con el tuyo. Esperemos que en breve tengáis los dos en las tiendas un nuevo libro.
Un abrazo.

Elèna Casero dijo...

Sólo por el título me atrae. Después del fragmento, me atrae más.
Me lo voy a apuntar porque luego se me olvida todo.

Un beso

Francisco Ortiz dijo...

Se agradece esta crítica de un compañero al que conozco también desde hace años y que se lo merece lo mejor, sin duda.