miércoles, diciembre 09, 2009

El otro mundo



Hilario J. Rodríguez tiene una sobrada trayectoria como crítico de cine y ha publicado diversos libros sobre el séptimo arte. Sin embargo, sus cualidades como narrador son incuestionables. Lo demostró con un libro de relatos titulado “Aunque vuestro lugar sea el infierno” (Ediciones de la mirada, 1998) y posteriormente con el imprescindible “Construyendo Babel” (Tropismos, 2004). Ahora, en este “El otro mundo”, vuelvo a reconocer su particular mirada, su extrañeza ante lo que le rodea y cómo, pese a todo, las cosas se nos presentan con toda contundencia, aunque estén pigmentadas de cierta irrealidad.
Tuve la suerte de leer este libro cuando aún era un mero borrador. Manifesté en aquel momento mi entusiasmo por esta novela y ahora, al verla tan bellamente editada, al sostenerla entre mis manos, dicho entusiasmo se ha redoblado y la he abierto con cuidado y la he vuelto a leer de cabo a rabo, sin remedio, sin poder apartar los ojos de sus frases ni dejar de pasar páginas de un modo compulsivo.
Hilario se mueve en el terreno autobiográfico, pero no se limita a él sino que lo manipula de modo que el lector no llegue a saber qué hay de verdad y qué de inventado en lo que nos cuenta. El personaje principal, Hilario J. Rodríguez, junto a su esposa Eva y su hijo Samuel, emprende un viaje que adquiere dimensiones épicas. La familia se desplaza a Nueva York, donde vivirá un año, quizá huyendo de su propio pasado, quizá buscando un nuevo horizonte que sea capaz de unir lo que parece que se está desmoronando, un lugar donde empezar de nuevo. Allí pretende Hilario, también, escribir una novela. Nueva York se presenta como un lugar mítico, un sitio en el que, en principio, todo parece posible, punto de encuentro de gente de toda nacionalidad y condición, el sitio en el que se cruzan universales dramas humanos.
En una situación tan penosa, sólo podíamos confiar en la literatura. La realidad no nos había servido para establecer un vínculo firme.
La novela que se gestó en ese viaje ha sido escrita, es la novela que el lector tiene entre sus manos, en la que Hilario va desgranando su experiencia y sus dudas. No es una obra autocomplaciente en la que el autor se dibuje como una persona que hace lo correcto, sino más bien todo lo contrario, se observa con dureza, como alguien que duda de sus decisiones, que se culpa por haber arrastrado a su familia a una experiencia que, en ocasiones, les desborda. Si hay algo que transmite la voz narradora es sinceridad, y eso es lo que da credibilidad a todo lo que nos cuenta. Nos habla directamente, mirándonos a los ojos, y lo hace con una prosa exacta que fluye sin tropiezos, encajando las diferentes piezas del puzzle con un estilo directo y muy pulido, sin retóricas, yendo a la esencia de los hechos. Su prosa resulta hipnótica, tiene la capacidad de atrapar al lector. Hagan la prueba cuando vean esta novela en la librería.
Una serie de personajes secundarios van apareciendo, como punteos jazzísticos, Gueloz Nsingui, E. M. Maisel, el anterior inquilino cuya presencia se deja notar aunque él haya desaparecido, y que sigue recibiendo cartas, Tatjana Stankovic, Mary, el inspector Curtis... Historias cruzadas, algunas esbozadas en un capítulo y retomadas más adelante, creando una red de subtramas que hilvanan la materia ficticia y la dotan de una solidez real. La novela tiene una estructura muy cuidada. Se compone de capítulos cortos, algunos de los cuales podrían funcionar como relatos independientes.
La distancia física no es capaz de alejar a los seres humanos de sus preocupaciones, miedos, necesidades y rutinas. No podemos huir de nuestra propia naturaleza. Es imposible dejar atrás lo que no nos gusta. Es lo que apreciamos en este libro que parece pretender atar cabos, como ocurría en la novela de E. Annie Proulx. Y que nos habla también de lo que podríamos denominar la enfermedad de la literatura, capaz de guiar nuestros pasos, de colarse en nuestra vida, interfiriendo con la realidad de un modo irremediable.
Se nombra a W. G. Sebald en varias ocasiones, es una influencia reconocida; también se aprecian ecos de Paul Auster, pese a que éste no aparezca en la narración. El Nueva York de esta historia tiene muchas conexiones con el Nueva York de Auster.
En resumen, este libro es un ejercicio literario de primera magnitud, una lectura que engancha, que emociona y que no deberían dejar pasar.


EL OTRO MUNDO
Hilario J. Rodríguez
Ediciones del Viento – La Coruña
1ª edición: 2009



El libro se presenta el 10 de Diciembre en Madrid, a las 19:00 horas, en la Sala de Ámbito Cultural de El Corte Inglés, calle Serrano, 52.

3 comentarios:

Elèna Casero dijo...

Como ya leí otro con anterioridad, voy a ver si compro este también.

Un abrazo Miguel

Francisco Ortiz dijo...

Con pasión se nos habla de libros y uno busca los libros con pasión. Es algo que se encuentra en blogs como el tuyo, cada vez menos en la crítica literaria al uso.
Veo que el libro está en ese espacio de realidad/ficción conjuntadas que fascina por la amalgama y por el juego que se establece e intriga al lector que quiere desentrañar realidad de ficción.
No me cabe duda tras leerte que el libro merecerá la pena.

Clarice Baricco dijo...

Con leerte, exclamo: lo quiero.

Abrazos a su autor.