sábado, octubre 11, 2008

HFS - Cristina Fernández Cubas


La escritora Cristina Fernández Cubas charló con el escritor y crítico literario Juan Antonio Masoliver Ródenas en la Iglesia de San Juan de los Caballeros, y el encuentro comenzó con el anuncio de la publicación de sus cuentos completos, en la editorial Tusquets, prologados por Fernando Valls. Es un acontecimiento importante. Cristina Fernández Cubas es una escritora muy interesante, que ha cultivado de un modo relevante el género del relato, al que ha dedicado por el momento los libros “El ángulo del horror”, “Los altillos de Brumal”, “Mi hermana Elba”, “Con Ágatha en Estambul” y “Parientes pobres del diablo”. También es autora de las novelas “El columpio” y “El año de Gracia”, la obra de teatro “Hermanas de sangre” y el libro autobiográfico “Cosas que ya no existen”.

Se destaca de ella su originalidad. Es una escritora independiente, fuera de tradiciones, cuyas influencias literarias resultan difíciles de rastrear. Sabemos poco de ella. La vemos a través de sus libros, en los que queda patente su preocupación por el periodo de la infancia y la adolescencia. No escribe con nostalgia del pasado y huye de los tópicos. Algunas de sus historias pueden catalogarse como literatura de terror, otras como fantásticas, o góticas, aunque siempre va más allá de las reglas de los géneros. Sabemos que nació en Arenys de Mar (Barcelona), que estudió en un internado y que es admiradora de Poe.

Dice que siempre distingue entre fantasía e imaginación. La que crea es la fantasía, no la imaginación. Lo explica diciendo que en “El Quijote”, la fantasía correspondería a D. Quijote y la imaginación a Alonso Quijano.
Se define como escritora pragmática que huye de la retórica. Persigue la capacidad de que la voz del narrador se identifique con el personaje, aún manteniendo la distancia con lo narrado.
La literatura tiene para ella algo de conjuro. Vuelca en ella lo que le da miedo.
Sus títulos son muy llamativos. Muchos de ellos surgieron a raíz de un sueño, como “El ángulo del horror” o “La mujer de verde”. El nombre de Brumal surgió como la mezcla de “brumas” y “mal”, y resultaba muy eficaz para designar a uno de esos pueblos que son mirados con recelo por algo que ocurrió hace mucho tiempo, algo que probablemente ya nadie recuerda, aunque el rechazo perdura.

Cristina Fernández Cubas enfoca la charla, como buena narradora, hacia la elaboración de las historias. Nos abre la trastienda de su laboratorio y nos encandila al contarnos detalles sobre su forma de escribir, sobre el origen de algunas historias, sobre su concepción del cuento…

En el internado en el que estuvo de pequeña había algo que se repetía todos los años y que ella odiaba. Tenían que escribir un cuento de Navidad. Y el cuento de Navidad tenía sus reglas, bastante estrictas. Una de esas reglas era que en dicho cuento tenía que ocurrir un milagro. A ella eso le fastidiaba mucho. Sin embargo, un día, muchos años después, se dio cuenta, por ciertos detalles, que su cuento “La mujer de verde” transcurría en Navidad y, en cierto modo, en ese cuento ocurre un prodigio. Así que pensó que por fin había sido capaz de escribir el “cuento de Navidad”.

Le atraen mucho las historias paralelas. Cuenta que ella sentía curiosidad por cómo sería la vida en un Convento, así que pensó en escribir una novela sobre una monja. Hace un inciso para desvelar algo que le suele suceder: Cuando escribe sobre algo, ese algo se le aparece por todas partes. Y cuando escribía sobre esa monja, veía monjas por todos lados. Por esa época, viajó a Palma de Mallorca, a visitar a una amiga que resulta que vivía cerca de un Convento de clausura. Esta amiga veía el convento desde su casa y le contó algo que había ocurrido tiempo atrás. La abadesa de ese convento salió un día, fue a su casa y le pidió que la dejara contemplar el convento desde allí. Aquella historia, ese viaje de la abadesa tan sólo para ver su convento desde fuera, le fascinó y quiso incluirla en su novela. Pero no cuadraba por ninguna parte, así que escribió con ella un microrrelato y se olvidó del tema.
Algún tiempo después escribió un cuento titulado “Ausencia”. Fue uno de esos cuentos que ella llama contrarreloj, los que surgen cuando de repente te invade una idea que no puedes dejar. “Ausencia” trataba de una mujer que perdía la memoria y tenía que ir construyendo su identidad. La escribió de un tirón. Quedó satisfecha con el resultado.
Dos años después, al releer “Ausencia” se dio cuenta de que en ese relato, en cierto modo, se encontraba la historia del viaje de la abadesa real, porque también la protagonista de esa historia salía de sí misma para verse desde fuera y poder reconstruir su vida.
El autor cree que está escribiendo unos cuentos y, de repente, puede descubrir que ha estado escribiendo otras cosas. También hay veces en que el autor no llega a descubrirlo nunca.

Cristina Fernández Cubas piensa que no ha cambiado su forma de escribir con el tiempo, pero cree que es más osada en sus planteamientos, aunque se empeña en que no se note. Es bastante autocrítica. Sabe si una historia va bien o no y si ve que no funciona la historia puede acabar en la papelera para siempre. Su nivel de exigencia siempre incluye al lector, ya que lo tiene muy presente a la hora de determinar si un texto está funcionando o no.
Si sus libros de relatos tienen una unidad, ésta no es premeditada; ocurre porque están escritos bajo unas mismas condiciones. Sus últimos libros están compuestos por cuentos muy distintos, lo cual no deja de ser otra manera, más osada, de dar unidad a un libro, explicó con cierta ironía.

Generalmente es la historia la que pide su espacio. Suele saber si una idea va a dar lugar a un relato o a una novela, aunque también ha habido relatos que han pedido luego más espacio, como “El columpio”. En el caso de “Hermanas de sangre”, decidió escribir una obra de teatro basada en una reunión de antiguas compañeras de colegio después de asistir a una de esas reuniones. Claro que la reunión de la ficción acababa desembocando en un suceso trágico.
Por lo general, el autor al escribir piensa que va hacia un sitio, pero puede terminar en otro. Borges decía que “es un gran alivio conocer el final”

Al hablar de las razones por las que el cuento está aparentemente en desventaja con la novela, lo explicó como un asunto meramente comercial. No obstante, el cuento está encontrando su espacio cada vez con más firmeza. El cuento es un artefacto más intenso, en el que todo debe cumplir una función, sin concesiones. Un solo párrafo fallido puede arruinar todo el conjunto.

8 comentarios:

mart dijo...

Hola Miguel.
Se pueden extraer notas muy interesantes a partir de tu excelente crónica.Por ejemplo el hecho de que Cristina Fernández Cubas siempre tenga muy presente la figura del lector en el desarrollo de sus historias,y me detengo en ese aspecto porque ante el lector los escritores adoptan posturas antagónicas,del mismo modo que procede Cristina lo hace también Ken Follet (aunque la referencia al lector suele ser una premisa fundamental en el fenómeno del best seller).Otros escritores,sin embargo,abordan el recorrido de sus obras aislándose de cualquier implicación con el lector,Borges solía afirmar que nunca pensaba en el lector a la hora de escribir,o el autor de "Últimas tardes con Teresa",Juan Marsé, que decía: "Yo soy el lector" .Sea de la forma que sea,destacas de Cristina Fernádez Cubas ingredientes muy jugosos,tanto como para seguir su estela,sin duda.Cuidate amigo.

Clarissa dijo...

A mi me ha interesado esto que dice que puedes pensarte que escribes una cosa, y mirándotelo un tiempo después te das cuenta que,inconscientemente, has escrito otra. Eso a mi me ha pasado, y es una de las cosas que me gustaría poder controlar, aunque precisamente la magia de la escritura es no poder controlar esas cosas...

Me ha fascinado la historia de la abadesa que sale del convento para verlo desde fuera...

Clarice Baricco dijo...

No la conocía y me interesó leerla. Me agradó saber como fue su proceso de escritura y lo de la redacción del cuento navideño. En fin, todo. Espero encontrar el libro.

Seguimos con tus estupendas crónicas.

Abrazos soleados.

Graciela

Elena dijo...

Veo que has vuelto a escaparte al festival, no dejas pasar una. Este año le eché un vistazo al programa y debo reconocer que no conocía a la mayoría de los participantes. Creo que aún me queda mucho por aprender en materia literaria.

Una crónica muy interesante.

Un abrazo

Rosa Silverio dijo...

Qué escritora más interesant nos presentas, Miguel. Me ha llamado muchísimo la atención. No la conocía hasta ahora que leo tu entrada pero me ha producido muchísimo interés así que buscaré sus relatos.

Un abrazo y seguimos tus reseñas del HFS.

Petrusdom dijo...

Agradecer tu reseña. Yo soy de los que creen que la literatura nación con los cuentos y creo que es lo más difícil de escribir. Un relato corto redondo, como los de Oneti por ejemplo, son una joya hoy muy rara.

Saludos cordiales.

Francisco Machuca dijo...

Nos acercas a una escritora más que interesante.Tusquets acaba de publicar Todos los cuentos,en donde se reune en un solo volúmen todos sus relatos.Es más deudora de Julio Cortázar que de Poe.También he visto influencias del gran Nathaniel Hawthorne.Cristina Fernández Cuba cuenta entre mis escritoras favoritas en el formato del relato,junto a Jean Rhys,Isak Dinensen y Carson McCullers.

Un fuerte abrazo.

Marcelo Bailone dijo...

Excelente crónica. Te felicito. Escribo cuentos desde hace 30 años y me gusta Cristina Fernández Cubas. Buscando datos de ella encontré tu web. Gracias por la crónica, es muy valiosa. Yo comparto con ella -y creo que contigo- el hecho de separar la imaginación de la fantasía, y en eso soy Don Quijote. Un abrazo.