miércoles, mayo 07, 2008

Hugo Claus y Sylvia Kristel

El pasado mes de Marzo falleció el escritor Hugo Claus. Debo reconocer que no es un autor al que haya seguido, aunque se trata de un autor belga de importancia indiscutible. Tengo un libro suyo por alguna parte: “El asombro”, aunque no lo he leído. Me temo que los libros no leídos de mi biblioteca son ya demasiados. Hugo Claus fue provocador, duro, de opiniones contundentes y afilado sentido del humor, candidato al premio Nóbel en varias ocasiones; su obra abarca no sólo la novela, sino también poesía, pintura, teatro, cine…
Incluso su muerte se presta a la polémica, pues solicitó la eutanasia y, de este modo, él mismo determinó el momento de su final, tal como se explicó en la nota oficial que se mandó a la prensa por su editorial, en nombre de la familia. La eutanasia es legal en Bélgica. Claus padecía la enfemedad de Alzheimer.

En una entrevista publicada por “El Mundo” , en el año 2000, firmada por Paula Izquierdo, encuentro las siguientes declaraciones:

Si miramos desde muy cerca las cosas resultan mucho más sorprendentes de lo que parecen. Y cuando uno escribe, sobre todo si escribe de una forma poética, de pronto se producen algunas correspondencias entre lo que se escribe y lo que luego ocurre.

Yo, a mi venerable edad, sigo escribiendo todos los días. Aunque sé que no tiene ningún sentido. Porque si todavía no he dicho lo que tenía que decir, lo que debería hacer es abandonar. Cada vez que uno acaba un libro, por lo menos a mí me pasa, cree que no ha conseguido escribir lo que quería, de modo que vuelvo a empezar.

Sin embargo, debo reconocer que lo primero que me vino a la cabeza cuando me enteré de la muerte de Hugo Claus fue que estuvo casado con Sylvia Kristel, la inolvidable protagonista de “Emmanuelle”. Tanto la actriz como la mítica película suponen un episodio muy importante para mi generación. Yo recuerdo que conseguí entrar a verla, con amigos del instituto, siendo aún menor de edad. En el cine había gente sin butaca, en los pasillos. Era la época del destape, el primer logro de una libertad recién recuperada tras la muerte de Franco.
La carrera de esta actriz quedó marcada por “Emmanuelle”. Aunque intentó huir del encasillamiento interviniendo en películas muy diferentes, lo cierto es que siempre será recordada por su interpretación en aquel film, basado en la novela del mismo titulo firmada bajo el pseudónimo de Emmanuelle Arsan, perteneciente en realidad a Maryat Andrienne, esposa de un funcionario de la UNESCO destinado en Bangkok. Kristel ha sobrevivido a un cáncer de garganta y de pulmón, vive alejada de los excesos y dedicada a la pintura. En 2004, dirigió el cortometraje “Topor et moi”, que fue premiado en el Tribeca Film Festival de Nueva York. En 2006 publicó su autobiografía, titulada “Nue”; en inglés apareció con el titulo “Undressing Emmanuelle: A Memoir”. En ella, entre otras cosas, confiesa que fue violada por su padre a la edad de nueve años y que, en realidad, siempre ha tenido un problema de frigidez.

7 comentarios:

JOSE ROMERO dijo...

Me pregunto si Sylvia Kristel, es uno de tus "placeres culpables".?
(El mio es Laura Antonelli)

Clarice Baricco dijo...

No conocìa al escritor, y tampoco sabìa que Kristel era su esposa. A ella sì por su famosa pelìcula. Una pareja interesante y fuerte por lo que comentas.
Buscarè un libro de Claus.

Abrazos calurosos.

Rosa Silverio dijo...

Hola, Miguel.

Mucho tiempo sin pasar por aquí debido a la feria del libro de mi país que me mantuvo alejada. Ya estoy de vuelta aunque necesitaré un buen tiempo para ponerme al día.

No conocía a este escritor, pero lo tendré en mi lista de pendientes. Hay tantos autores por conocer y libros por leer...

Yo traje a casa una bolsa llena de libros que me tendrá ocupada estos días.

Abrazos y qué gusto volver a visitarte.

Jose M. dijo...

silvia kristel aún está buena

Diarios de Rayuela dijo...

Qué reseña tan bien entrelazada. Y qué foto tan hermosa y dura la que incorporas de Sylvia Kristel. Y a uno, al final, le queda esa sensación, también un poco en blanco y negro, del paso del tiempo.
Un abrazo.

Francisco Ortiz dijo...

Entrelazas dos vidas que estuvieron juntas y nos dejas interrogantes abiertos para pensar un rato. Nunca olvidaremos a la Kristel, y saber lo que le ocurrió y que cuentas me parece muy oportuno, así como lo de la eutanasia. Veo un círculo perfecto en estas líneas tuyas. Al que volveré de vez en cuando, en la calle, en mi casa, en algún descanso de otras lecturas. Gracias por las afortunadísimas sugerencias.

Carlos dijo...

Una cosa más: Arthur, el hijo de Silvia, es hijo de Claus.