martes, mayo 23, 2006

Una historia

La siguiente historia la contó Juan José Millás en la radio:
«Dos amigas tienen un accidente, son atropelladas por un coche, y son llevadas al hospital, donde comparten habitación. No pueden moverse. La que se encuentra cerca de la ventana le cuenta a la otra, todos los días, qué ocurre en el exterior. Le cuenta historias de amor sobre un hombre con gabardina que se encuentra con una chica joven que lleva un paraguas amarillo; y también historias tristes, como la de la mujer que llora en un banco o el niño que se ha perdido; muchas historias que la mujer va hilvanando con la sabiduría de una experta narradora. Su amiga comienza a tener envidia de ella, pues también quisiera ver todo aquello. En un momento de rabia desenchufa el respirador de la mujer y la mata. Cuando retiran el cuerpo muerto, lo primero que pide la homicida es que la coloquen junto a la ventana. Así lo hacen. La mujer comprueba que la ventana da a un patio interior».

11 comentarios:

sfer dijo...

Adoro a Millás... :_)

Alvy Singer dijo...

Impresionante historia, ya va siendo hora de que descubra a Millás de una vez por todas.

Para blogs interesantes, el suyo realmente lo es (y mucho).

¡Un saludo!

Diego Zúñiga dijo...

Hola, me reporto.. primero, agradezco tu comentario en mi blog... y trata de conseguirte "El síndrome chéjov", es a decirlo menos, una lectura enriquecedora... con respecto a tu post... no sé dónde había escuchado ya esa historia, pero me parece fuerte, precisa, incluso llega a ser desgarradora..., en fin.. saludos y te seguiré leyendo

sfer dijo...

Dejadme recomendaros "El orden alfabético" y "Tonto, muerto, bastardo e invisible".

cecilia_lisbon dijo...

¡Vaya un descubrimiento tu blog!
Juan José Millás es genial.

A veces necesitamos inventarnos historias para sobrevivir a la realidad (que se presenta triste y desesperanzada)

Te tengo fichado, amigo.

Alexandrós dijo...

Las columnas de Millás son imprescindibles.
Un blog muy interesante

milenacondenada dijo...

esta historia es muy antigua. yo tenía un amigo que hace más de quince años hizo un corto basándose en ella. parece que se está convirtiendo en un cuento tradicional.

Jules Asimov dijo...

milenacondenada, efectivamente, yo ya había oído esta historia, y además, una versión "mejor".

En esta versión, la persona que muere (no la asesina su compañero) es ciega. La gracia está en que siendo ciego ha sido capaz de ver "historias" o imágenes más positivas que la del muro de un patio.
Ay, la deturpación textual.

Por cierto, Millás no me gusta. Me parece muy flojito. No me convence, y leído relatos suyos.

Miguel Sanfeliu dijo...

No he intentado elaborar una versión de esta historia, sólo transcribirla tan fielmente como mi memoria fue capaz de recordarla. No sé qué antigüedad tendrá, probablemente haga más de cinco años que la escuché y (espero) menos de diez.

Millás es un autor que me interesa y que me parece importante. En cuestión de estilo me decantaría más por Vila-Matas, pero la capacidad de Millás por extrañarse ante todo lo que le rodea resulta muy estimulante.

Gracias por todos vuestros comentarios y un saludo.

milenacondenada dijo...

a mí también me gusta millás, sobre todo cuando escribe columnas. no he leído ninguna novela suya, pero si me recomiendas alguna, la buscaré. el comentario sobre la antigüedad de la historia no iba en detrimento de millás, sólo me apatecía dejar constancia de que viene de lejos. de vila-matas sólo intenté leer el libro de los suicidios (perdón por la inexactitud), pero me pareció malííííísimo y desde entonces no he vuelto a intentarlo.
gracias a ti por tus posts.

Miguel Sanfeliu dijo...

Milenacondenada (qué apropiado nombre de usuaria para este blog):
Quizá mi preferida, por ser la primera que leí de él, sea "El desorden de tu nombre". Pero también podría recomendarte "Tonto, muerto, bastardo e invisible" (como dice Sfer) o "Dos mujeres en Praga".
De Vila Matas te incitaría a que probaras con "Bartleby y compañía", pero claro, para que te guste Vila Matas te tiene que gustar la metaliteratura, es decir, la propia literatura como material narrativo.