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martes, noviembre 26, 2019

Golem Fest Valencia 2019

Este fin de semana se celebró la segunda edición del Golem Fest de Valencia. Un festival literario centrado en la narrativa de género: de ciencia ficción y terror.
Debo reconocer que tanto la ciencia ficción como el terror me hacen revivir el cosquilleo que sentía en mi niñez y adolescencia cada vez que compraba un libro o un cómic de esta temática. La sensación de gozo al descubrir a Poe, a Lovecraft, a Conan Doyle y a tantos otros.
El viernes no pude acudir, pero el sábado me preparé para pasar allí el mayor tiempo posible, asistiendo a charlas y presentaciones de libros, haciendo fotos y recuperando esa inquietud que uno siente ante lo que sabe que va a ser una experiencia enriquecedora y emocionante.

Un acto muy especial tuvo como protagonista a la inclasificable escritora Pilar Pedraza, que habló con Marta Querol y Ángeles Pavía de sus libros, especialmente de "Eros ha muerto", "Pánikas", "Espectra" y "El salvaje interior y la mujer barbuda". Sus libros tienen una mezcla de ficción y ensayo muy atractiva, siempre desde una postura académica.



 Las escritoras Patricia Esteban Erlés, Isabel Del Río y Gemma Solsona charlaron sobre la casa como espacio fantástico. Se citaron títulos como "William Wilson", de Poe, "La casa de azúcar", de Silvina Ocampo, "Vendrán lluvias suaves", de Bradbury o incluso "Casa tomada", de Cortázar.


Una mesa muy especial reunió a Rosa Montero con María Zaragoza y Laura Fernández para charlar sobre escritoras de género fantástico, un género que estuvo vedado para las mujeres durante mucho tiempo. Las tres autoras, acompañadas por el escritor Juan Miguel Aguilera, hablaron sobre su experiencia personal e intentaron delimitar el momento en que se sintieron atraídas por el género.


Patricia Esteban Erlés, Laura Fernández y Lola Robles presentaron la antología "Insólitas", editada por Páginas de Espuma.


Laura Fernández presentó "La isla de los conejos", de Elvira Navarro, acompañada por la autora.


Luego fue Elvira Navarro quien charló con  Laura Fernández  sobre su novela "Bienvenidos a Welcome".


Gemma Solsona presentó "Manderley en venta", de Patricia Esteban Erlés.


Uno de los actos más importantes fue la entrega del Golem de Honor a la escritora Rosa Montero que, acompañada por Marina Lomar y Susana Alfonso, dio una charla magistral sobre el oficio de escribir



Juan Miguel Aguilera y José Carlos Somoza presentaron "Estudio en negro". Somoza estuvo ingenioso, derrochando sentido del humor, confirmando por qué es uno de los mejores escritores que tenemos en nuestro país, y siempre humilde.



Patricia Esteban Erlés, Isabel Del Río, Gemma Solsona y Ana García Herráez conversaron sobre la figura y la obra de Shirley Jackson.


Una charla muy especial sobre la intrigante figura de Howard Phillips Lovecraft y su imaginario fue llevada a cabo por los escritores José Carlos Somoza y Juanjo Braulio, acompañados por el ilustrador Javier Olivares.


La escritora Mado Martínez presentó su novela "El tren de las almas", acompañada por Enrique Vila.


La escritora María Zaragoza dio una interesante conferencia sobre las figuras de El Golem y Frankenstein, estableciendo interesantes equivalencias.



Parece que el Golem Fest de Valencia puede considerarse como un evento consolidado y de gran importancia para la fantasía, la ciencia ficción y el terror. Mi enhorabuena a sus organizadores, con una mención especial (permítanme) a José Luis Rodríguez, incansable agitador cultural.


lunes, febrero 25, 2019

Premio Nobel de Literatura Alternativo 2018



Como todo el mundo sabe a estas alturas, en 2018 la Academia Sueca no concedió el Premio Nobel de Literatura, debido a que se vio envuelta en un monumental escándalo como consecuencia del cual dimitieron varios de sus miembros. El caso es que todo empezó con un artículo publicado en The Guardian en el que se acusaba a Jean-Claude Arnault, marido de la académica Katarina Frostenson, de violación y acoso sexual. También se decía que solía influir en la elección del premiado y que en ocasiones había filtrado el nombre del ganador antes de tiempo para influir en las casas de apuestas.

A la vista de este artículo, la secretaria perpetua de la Academia, Sara Denius, contrata un despacho de abogados, encarga una investigación interna y anuncia que en 2018 no se entregará en Premio Nobel de Literatura. Se desata un auténtico torbellino entre los académicos y se suceden las dimisiones. Al parecer, en este cruce de acusaciones no se salva nadie, incluso dimite la secretaria perpetua. Este es en líneas generales el panorama.

Ante esta situación, aparece una especie de Academia alternativa, constituida por libreros e intelectuales suecos. La iniciativa parece surgir de la periodista y escritora Alexandra Pascalidou. El sistema ha consistido en invitar a todos los bibliotecarios del país a elegir a sus autores favoritos, de cualquier parte del mundo, con el requisito de que deben haber escrito al menos dos libros y uno de ellos en los último diez años. De esa consulta se nominarían cuatro finalistas y un jurado tomaría la decisión final.

Entre los autores elegidos han estado Adichie Chimamanda, Cormac McCarthy, Paul Auster, Siri Hustvedt, Joyce Carol Oates, Jamaica Kincaid, Peter Stamm, Arundhati Roy, o incluso J. K. Rowling. (Supongo que ninguno de estos nombres escandalizará a nadie después de que se haya dado un Nobel de Literatura a BobDylan).

Pues bien, el 12 de octubre pasado se supo el nombre de la ganadora, que ha sido la para mí desconocida escritora Maryse Condé, natural de la caribeña isla de Guadalupe. Es autora al parecer de una veintena de libros y entre sus temas favoritos está el colonialismo y las señas de identidad, y plantea sus argumentos con una mezcla de realidad y magia. Actualmente reside en Francia. En España la editorial Impedimenta ha publicado su libro Corazón que ríe, corazón que llora. Antes ya había sido traducida por ediciones B y por el Fondo Editorial Casa de las Américas, aunque estas ediciones deben ser casi imposibles de encontrar.

El premio está dotado con unos cien mil euros. La ganadora se impuso a los también finalistas Neil Gaiman y Kim Thúy, después de que el cuarto seleccionado, Haruki Muracami (claro), solicitara expresamente ser eliminado de la lista.

Este año, en principio, la Academia sueca oficial otorgará dos Premios Nobel de Literatura, el de 2019 y el de 2018. Sería realmente curioso que uno de ellos se lo dieran a Maryse Condé.


Por si alguien quiere saber un poco más del tema, aquí os dejo algunos enlaces:








https://elpais.com/cultura/2019/02/20/actualidad/1550680348_630703.html (La foto de esta entrada es de Albert García y es la que ilustra este artículo).

lunes, febrero 04, 2019

Salón del Autor 360º

Los días 2 y 3 de febrero se celebró la segunda convocatoria del Salón del Autor 360º en Valencia, un Festival que espero que se consolide. Os aseguro que resulta una experiencia muy enriquecedora para cualquier aficionado a la literatura. Ha habido conferencias, talleres, mesas redondas, concursos, lecturas, firmas de libros... 
Os muestro algunas fotos.

Sergio del Molino en la inauguración del evento.

Mesa redonda sobre novela romántica, con Olivia Ardey, Yolanda Quiralte, Loles López, Ana Forner y Carla Crespo. (Foto de la web)


Mesa redonda sobre novela contemporánea en la que tuve la suerte de estar acompañado por Eva Monzón, Rosario Raro y Alberto Torres Blandina. (Fotos de la web)

Taller sobre pautas de corrección a cargo de Ángeles Pavía. (Foto de la web)

 Taller sobre el programa Scrivener, a cargo de José Luis Rodríguez.

Mesa redonda sobre relato y microrrelato, con Elena Casero, Vicente Marco y Óscar Hernández, moderados por Susana Gisbert.

Mesa redonda sobre Asociaciones de Escritores, a cargo de Juan Luis Bedins (CLAVE), Mila Villanueva (COCILYARTE) y José Manuel González (AEPC), moderados por Mauro Guillén.

El acto de clausura estuvo a cargo del escritor Santiago Posteguillo, último Premio Planeta, que dio una charla magistral.

https://elsalondelautor360.com/
https://twitter.com/SalonAutor360


lunes, noviembre 07, 2016

Festival Eñe 2016

Este fin de semana se celebró el Festival Eñe, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Este año ha sido la escritora Marta Sanz la encargada de dirigirlo.
Yo llegué el viernes por la noche a Madrid, bajo una lluvia intensa y molesta que me desanimó a acercarme, así que mi visita se ciñó al sábado.


Sábado 5 de Noviembre. Lluvioso. Llegué sobre las 12:30 horas. En la sala chill-out los escritores de grafiti Jeosm, Sins y Deno charlaban moderados por Karina Sainz Borgo sobre su forma de relacionar texto e imagen.


A las 13:00 comenzaba en el Teatro Rojas Clemente el triálogo entre Cristina Fallarás, Peio H. Riaño y Gabriela Wiener titulado "Cultura, pornografía y prostitución". La conversación se centró exclusivamente en la pornografía, planteando si la consumen más las mujeres que los hombres, si existe un sentimiento de culpa ante el consumo de pornografía, si es posible que esa industria evolucione, que elabore un discurso político que la transforme y la haga evolucionar. Desde el principio, cuando Cristina Fallarás se dirigió a algunas personas del público para preguntarles si consumían pornografía y con qué asiduidad, el asunto se presentó con una intención provocadora y desinhibida.
Sobre este asunto recomiendo este enlace.


Antes de que abrieran de nuevo al público por la tarde, me acerqué a ver la exposición de fotografías de Robert Capa titulada "Capa en color". Pueden hacerse una idea visitando este enlace. 

A las 18:30 comenzó la charla que más me interesaba en principio, a cargo de Sara Mesa, Óscar Esquivias y Jordi Nopca: "Sobre el cuento". Resultó muy interesante. Se habló de que el cuento exige un lector más formado, y sin embargo sigue siendo considerado el hermano pequeño de la novela. Se habló de la homogeneidad de los libros de relatos, de su dificultad ante las editoriales, de que aún hoy en día hay gente que cuando escucha que uno escribe cuentos pregunta: "¿para niños?" Óscar Esquivias actuaba de moderador y estuvo natural y ameno. Sara Mesa mostró un discurso con el que me sentí muy de acuerdo. Jordi Nopca, por su parte, comenzó confesando que estaba muy nervioso pero terminó soltándose y exhibiendo un sentido del humor muy particular. 


Al finalizar, cada uno recomendó un libro de cuentos. 
Sara Mesa: Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enríquez.


Óscar Esquivias: Familias de cereal, de Tomás Sánchez Bellocchio.


Jordi Nopca: Estrómboli, de Jon Bilbao, aunque aprovechó para recomendar también Siete casas vacías, de Samanta Schweblin y los cuentos de Etgar Keret.


El siguiente acto al que acudí fue el diálogo entre Benjamín Prado y Jesús Ruiz Mantilla sobre "¿Nobel a Dylan sí o Nobel a Dylan no?" Un asunto que me interesa, como saben los que se acercan a este blog. Esperaba un debate en el que se confrontasen los argumentos a favor y en contra, pero lo cierto es que los dos escritores parecieron estar de acuerdo desde el principio. Tan sólo se planteó si era un buen cantante o no. Benjamín Prado dijo que había escrito cinco mil páginas de poemas de una calidad indiscutible, y señaló que Rulfo es considerado uno de los escritores más grandes con tan sólo dos libros: "nadie se habría escandalizado si le hubieran dado en su momento el premio Nobel a Juan Rulfo". Y este comentario no tuvo réplica. Me pareció que faltaba polémica.


Acudí a la conferencia a cargo de Constantino Bértolo titulada: "Los libros que me hicieron daño" y me encontré con una sala abarrotada de gente. Bértolo leyó un texto en el que un personaje imaginario confesaba la relación de lecturas que le habían llevado a enfermar de literatura. De un modo ameno y no exento de humor repasó libros como Robinson Crusoe, Crimen y castigo, El buen soldado o El gran gatsby, en una especie de biografía en la que la evolución de la personalidad va directamente ligada a las lecturas de cada momento.
En esta conferencia pude reconocer entre el público a Luis Magrinyà y a Rodrigo Muñoz Avia. También tuve oportunidad de saludar a Nere Basabe y a David Pérez Vega. Y me hizo mucha ilusión encontrar allí a Marian Torrejón. 




Al salir, encontré que en la sala chill-out estaban leyendo poemas los escritores Erika Martínez, Carlos Salem y Alejandro Simón Partal.


No me daba tiempo para más. Había llegado el momento de regresar. No obstante, me asomé unos minutos para ver la charla titulada "Poemas a los que me hubiera gustado poner música y músicas que se merecen un poema, una canción". Los cantantes y compositores Christina Rosenvinge  y David Villanueva charlaban sobre esto con los escritores Carlos Zanón y Miqui Otero y el crítico Fran G. Matute.


Cuando salí del edificio del Bellas Artes ya no llovía en Madrid. Las calles estaban llenas de gente y en mi cabeza se iba formando este texto.


domingo, octubre 16, 2016

Premio Nobel de Literatura 2016: Bob Dylan



El Premio Nobel de Literatura de este año ha sido para Bob Dylan.
No para el cantante Bob Dylan, sino para el poeta Bob Dylan, aunque sin su música dudo que nadie conociera la poesía de sus letras.
Después del momento de sorpresa vienen las reacciones. Primero incredulidad, luego aceptación y, por último, alegría en unos casos e indignación en otros. Hay todo tipo de reacciones. Y discrepar con alguno de los bandos supone entablar una discusión que, en muchos casos, puede llegar a ser acalorada. He leído en redes sociales comentarios que empiezan insultando a los que defienden alguna de las posturas. Los que están a favor califican a los otros de casposos, de defensores de una idea rígida y mastodóntica de la cultura; los que están en contra llaman analfabetos a los primeros. En fin.
Parece que cuestionar que el Premio Nobel de Literatura sea lo más acertado para reconocer la importancia y genialidad de Bob Dylan significa ser inculto o elitista o purista o directamente ignorante. Pero yo creo que a la literatura también le viene bien un poco de rebeldía contra las sacrosantas instituciones que nos dicen qué es lo que debemos valorar en cada momento. Creo que defender la individualidad, el criterio personal, con respeto y razonamiento, es defender la literatura, tal como yo la concibo, al menos.

Diré que soy fan de Bob Dylan, desde siempre. Una de las pocas veces que he ido a un concierto ha sido para verle a él. Y estoy de acuerdo en que es un poeta excelente.
¿Pero Premio Nobel de Literatura? ¿Por delante de los nombres que más sonaban como candidatos o incluso de otros que no aparecían en estas listas pero eran igualmente meritorios? Pues la verdad es que no me parece acertado. Y con esto no me estoy rasgando las vestiduras ni mucho menos, ni me juego la vida, ni pierdo horas de sueño, ni nada de nada, que conste. Estoy bien, sólo estoy dando una opinión.

Si el premio literario tiene alguna utilidad es la de distinguir la obra de escritores que de ese modo alcanzan el reconocimiento a nivel mundial, y esto beneficia a las librerías, las ayuda a vender libros, algo que difícilmente podrán hacer en este caso. Me parece que hay otras formas de premiar la figura de Bob Dylan, y de hecho ya ha recibido infinidad de reconocimientos. No habrá mucha gente en el mundo que no lo conozca. Pienso que hay otros escritores, poetas, ensayistas, novelistas, cuentistas, filósofos, que, al menos en mi opinión, se ajustarían más a lo que creo que debe significar el Premio Nobel de Literatura, pero empiezo a pensar que el problema es mío: debo tener un concepto de este galardón demasiado elevado.

Si de lo que se trata es de popularizar la cultura, rebelarse contra lo canónico, y todas esas explicaciones (cogidas un poco por los pelos) que se están dando, me gustaría saber qué pasaría si se lo hubieran dado a alguien como Stephen King, por ejemplo. Un autor que escribe literatura, que tiene una obra extensa, que ha conmovido (más bien aterrorizado) a mucha gente y, además, ha influido en más escritores de los que son capaces de admitirlo. Supongo que muchos se estarían rasgando las vestiduras. No todo vale con tal de defender la literatura y que se hable de ella.

Tal vez se trata de incluir a la música, por su influencia, dentro del apartado de la poesía, en la categoría de literatura, algo que también ocurrirá con el cómic y con el cine. Porque también el cine es literatura. Entonces, ¿Merecería un buen guión de cine el Nobel de Literatura? Pues miren, yo creo que no. Exactamente lo mismo que pienso respecto a Dylan. Es mi opinión. Como también me chirrían otros nombres entre los que han obtenido el galardón.
Quizá ha llegado el momento de que se creen otros premios Nobel que incluyan la música, los cómics, el cine, la pintura, los videojuegos (¿para cuándo un Premio Nobel de Literatura para el creador de un videojuego?), etc. Y que no sea la literatura un cajón de sastre. Sí, todo es literatura al fin y al cabo, ya lo sé, pero sabemos de qué estamos hablando al hablar de literatura, al menos tal como se ha ido explicando en los libros de texto y tal como ha sido reconocida por este premio a lo largo de la historia, en el que, al margen de algunos casos, encontramos nombres indiscutibles como Faulkner, Beckett, Hemingway, Sartre, Heinrich Böll, Albert Camus, García Márquez, Wole Soyinka, Cela, Toni Morrison, Kenzaburo Oé, Wislawa Szymborska, José Saramago, Doris Lessing, Herta Müller, Mario Vargas Llosa, Alice Munro, Patrick Modiano...
Yo, insisto, no tengo problema en admitir que Bob Dylan es un buen poeta, como Patti Smith o Leonard Cohen (éste además lorquiano), pero hablamos del Premio Nobel de Literatura, del Premio Nobel de Literatura. Entre los posibles candidatos que sonaban para este año estaban Philip Roth, Ismail Kadare, Joyce Carol Oates, Peter Handke, Amos Oz, Ko Un, John Banville, Antonio Lobo Antunes, Juan Marsé, Javier Marias o  Claudio Magris, por citar algunos.
Siempre se ha lamentado que fundamentales escritores como Proust, Nabokov, Borges, Cortázar, Tolstoi, Zola o Benito Pérez Galdós, por nombrar unos pocos, no lo hubieran recibido.
En fin, es todo lo que quería decir.

No obstante, tanto con este Nobel como sin él, está claro que Bob Dylan es y será una de las figuras claves del siglo XX. Así que les dejo con dos videos:

"The times they are a-changing", una de mis canciones favoritas, en la que dice Vamos, escritores y críticos/ que profetizáis con vuestras plumas/ mantened los ojos abiertos/ la oportunidad no se repetirá./Y no habléis demasiado pronto,/ porque la ruleta todavía está girando./ Y nadie puede puede decír quien es el designado./ Porque el ahora perdedor,/ será el que gane después./ Porque los tiempos están cambiando.

Parece que ya en los años sesenta se olía algo.

   

 Y "Things have changed", una canción que no conocía pero cuyo título combina muy bien con el anterior.

 

miércoles, diciembre 19, 2012

Dejar de escribir


¿Puede un escritor dejar de escribir? Recientemente Philip Roth e Imre Kertesz han anunciado que abandonan la escritura. Uno porque afirma haber perdido la inspiración y el otro por considerar que ya no tiene nada más que decir. ¿Es posible dejar de escribir de un modo consciente? ¿Puede un escritor jubilarse? ¿El escritor puede considerar que tiene una especie de misión y, además, es capaz de saber cuándo debe darla por realizada?

Enrique Vila-Matas, en su libro Bartleby y compañía, cuenta muchísimos casos de escritores que han dejado de escribir, pero yo me pregunto si el escritor es capaz de tomar conscientemente esa decisión. Estoy seguro de que J. D. Salinger ha debido dejar muchos escritos inéditos, no concibo otra posibilidad. Yo creo que escribir es una necesidad, una pulsión que forma parte del escritor y que no puede reprimirse. Luis Landero, en una entrevista publicada en el último número de la revista Qué Leer dice: “escribir es mi vida y si yo no escribiera me hubiera tirado por el balcón”.

Hay varios casos de escritores que afirmaron que dejaban de escribir y luego tuvieron que rectificar. Caballero Bonald, por ejemplo, que llegó a decir algo tan rotundo como que se había acabado su literatura e incluso su vida, tuvo que admitir que había recuperado las ganas porque, claro, “¿qué haces si te viene un poema?” Fernando Vallejo confiesa que es “la única promesa que ha incumplido en su vida”. Eduardo Mendoza ha llegado a anunciar nada menos que el fin de la novela, aunque él sigue practicando el género. Y Lucía Etxebarría también afirmó oficialmente que no volvería a publicar libros en una temporada muy larga, como protesta por el fenómeno de las descargas ilegales en internet: “No me apetece pasarme tres años trabajando como una negra para esto”, dijo.

Como ya he dicho, no estoy seguro de que un autor pueda decidir abandonar una tarea, la literatura, que de entrada no sabe por qué practica y, en caso de buscar una razón, termina admitiendo, por regla general, que se trata de una necesidad, de una forma de explicarse la vida.
Supongo que, en algunos casos, hay un intento de llamar la atención, de promocionarse incluso, detrás de una afirmación de este tipo. En otros, en el caso de autores como Roth, solo puedo ver una forma de escapar a la presión mediática, a las exigencias de un público que espera siempre la misma calidad y la misma frescura y que se indigna si esas expectativas no son cumplidas. 

domingo, noviembre 18, 2012

Presentación de la novela de Medardo Fraile

Medardo Fraile estuvo acompañado por José Ángel Zapatero, editor de Menoscuarto, responsable por tanto de la magnífica edición de Laberinto de fortuna, y por el escritor José María Merino, que hizo un minucioso y completo análisis de la novela. El propio Medardo relató la trayectoria del libro desde su aparición. 




Fue una velada muy interesante en la que se respiraba un aire de complicidad entre todos los que estábamos allí, sin duda por la evidente admiración que sentíamos hacia el autor. 




Fue un lujo poder saludar de nuevo a Angelina Lamelas, a Ángel Zapata, a Inés Mendoza, a Julio Jurado o a Víctor García Antón, por citar sólo algunos pocos nombres de los que acudieron a la cita.




Por cierto, en la Librería Alberti, que acogió el evento, me enteré de la reciente aparición de un nuevo libro de José María Marino: El río del Edén.


martes, noviembre 13, 2012

La novela de Medardo Fraile



Medardo Fraile es reconocido principalmente como autor de cuentos, pero escribió una novela. La tituló Laberinto de fortuna. La escribió, según ha explicado en alguna ocasión, para contarle a su hija cómo habían sido unos pocos años de su infancia en Madrid. Son los años que preceden a la muerte de la madre del autor. Mientras buscaba editor, apareció otro libro con el mismo título, por lo que decidió rebautizar su novela como Autobiografía, y así se editó, en Prensa y Ediciones Iberoamericanas, en Octubre de 1986. 





En sus memorias escribe: “Recibí una carta de un joven, del que fui profesor en el Maeztu y no recordaba el nombre. Era poeta, acababa de crear una editorial y quería iniciarla con un libro mío. Le envié mi novela, Autobiografía, casi de regalo, y él la publicó y, algo después, mi segunda colección de artículos, Entre paréntesis. Su nombre es José María de Montells y Galán, y él, por decirlo así, inició en España mi resurrección literaria, porque la novela —mal distribuida y apenas vendida— tuvo pocas pero entusiastas reseñas, una de ellas del escritor, siempre interesante, Pedro Antonio Urbina, y otra de mi prolífico compañero de cuentos, hoy injustamente olvidado, Jorge Ferrer-Vidal”.

Ahora se reedita la novela de Medardo Fraile, con su título original, Laberinto de fortuna, en la editorial Menoscuarto, lo cual es todo un acontecimiento.
El libro se presenta este viernes, 16 de Noviembre, en la Librería Alberti de Madrid.




«Esta nueva edición en Menoscuarto pone este libro, por fin, entre la gente que lo vio nacer —los españoles—, con su título primero y original, Laberinto de fortuna, que nunca debí de haber cambiado.» 
Medardo Fraile.


sábado, octubre 20, 2012

Libro favorito


A los escritores se les suele preguntar cuál es su libro favorito. Una pregunta que no deja de ser un mero divertimento, pues como todo el mundo sabe, o al menos supone, es imposible elegir un solo libro para contestar esta cuestión. Por lo general, los escritores hacen trampa y citan varios títulos con trucos más o menos evidentes. Dicen algo así como: “Venía dispuesto a hablar de un libro muy importante para mí, pero al final me decanté por este otro. Y eso que hubo un tercero con el que dudé bastante”. Tres, cuatro libros pueden citarse con un procedimiento de este tipo, pero aún así resulta insuficiente. Y es insuficiente porque en realidad es imposible encontrar una respuesta definitiva a esta pregunta. Es evidente, y una vez admitido esto, se puede optar por varias posibilidades. La primera puede ser nombrar un clásico. Cuánto más antiguo, mejor. Preferiblemente Ovidio o Sófocles, pero también está muy bien recurrir a Cervantes, Quevedo o al Arcipreste de Hita. También se puede nombrar el libro de algún amigo, un libro editado en una editorial minoritaria y con dificultades para hacerse visible, aunque esto resulta peligroso y, casi con toda seguridad, nos enemistará con alguien. Una tercera posibilidad de respuesta reside en recurrir a libros leídos en la infancia o la adolescencia. Esta es una opción segura que despertará nostalgia y empatía. En este caso, Mark Twain, las aventuras de los Cinco o incluso las de los tres investigadores. Claro que resulta también pertinente contestar a la pregunta sobre el dichoso libro favorito teniendo en cuenta a autores de prestigio incuestionable, aceptados por el canon oficial, como Kafka, Camus, Flaubert o Pérez Galdós. O más actuales, como Sebald, Carver o Camilo José Cela. Y aún se me ocurre otra interesante posibilidad. Citar algún libro editado tiempo atrás y que haya pasado más o menos desapercibido. Libros raros, poco conocidos. Autores minoritarios. Hace poco, por ejemplo, encontré un libro de José Félix Fuenmayor titulado La muerte en la calle, un conjunto de relatos bastante interesante que creo que encajaría en este apartado. Y bien, llegados a este punto, intento contestar cuál sería mi libro favorito.
¿Cuál sería? ¿Quién sabe? Supongo que cada momento tiene un libro favorito, cada etapa de la vida, y esa suma va configurando un plano literario de nuestras preferencias e intereses.

Ya he hablado es este blog de esos intereses: el libro Johnny cogió su fusil, de Dalton Trumbo, Pregúntale al polvo, de John Fante, Mi oído en su corazón, de Hanif Kureishi, o los cuentos de Kjell Askildsen, o los de Medardo Fraile, o los del escritor de ciencia ficción John Varley... aunque, en este momento, creo que si tuviera que contestar a la pregunta sobre cuál es mi libro favorito, ahora, nombraría Alguien voló sobre el nido del cuco, de Ken Kesey, quizá por el momento en que lo leí, por lo mucho que me impresionó su historia.  

martes, mayo 01, 2012

PervertiDos en Valencia



Acaba de editarse PervertiDos. Catálogo de parafilias ilustradas, una nueva antología de la editorial Traspiés basada en el mundo de las perversiones, como la anterior Perversiones. Breve catálogo de parafilias ilustradas. Con este motivo se presentarán ambos volúmenes el viernes, 4 de Mayo, a las 19:30 horas, en la sala Audiovisuales del Museo de Ciencias Naturales del Jardín de Viveros, en el marco de la Feria del Libro.
(Los libros estarán disponibles en las casetas 20, 21 y 22)


Nómina de escritores e ilustradores que participan en PervertiDos:

Victoria R. Gil, Víctor Lorenzo, Raquel Valenzuela, Eulalia Arayo, Jorge Fornés, Ricardo Álamo, María Jesús Campos, Nerea Ferrez, Alberto Olmos, María José Codes, Carla Fernández, María Zaragoza, Javier Benardino, José Vicente Pascual, Carlos López, Manuel Astur, Norberto Luis Romero, Eugenia Alcázar, Fernando Clemot, Carlos Jiménez, Raquel Vázquez, Marisa Mañana, Agustín Calvo Galán, Juan Antonio Gallego,Laia López Manrique, Javier Crux, Josep Asensi, Lola Roig, Juan Carlos Márquez, Ana Vega, Juan Vico, Almudena Hidalgo, Luisa Hurtado González, Mikołaj Kownacki, Miguel Ángel Fraga, Iván Humanes, Luis Morales, Sara Lew, Txani Rodríguez, Gsús Bonilla, Javier Serrano, Saturnino Rodríguez, Sergi Bellver, Alejandra Acosta, Jesús Esnaola, Komixmaster..., Bluttie Kat, Teresa Hernández,Pepa Merlo, Margarita Lliso, Martín Gardella, Paco Gris, Paula Lapido, Ángeles Prieto Barba, Hugo Clemente, Salonoet, Fuensanta Niñirola, Eduardo Moga,Pepe Pereza, G. Pérez Gastón “Luna”, Rafael Becerra, Cristina Gálvez, Joaquín López Cruces, Culbert Moreno, Dante Bertini, Roberto Valencia, Francisco Enríquez Muñoz, Iván Izquierdo, David Roas, Miguel Osuna, Álex Chico y FHNavarro. 

Y los que participábamos en Perversiones:

Andrés Portillo, Rafael Linero, Raúlo Cáceres, Ángel Olgoso, Antonio Dafos, Isabel González González, Manuel Moyano, Quim Pérez, Jorge Fornés, Vicente Muñoz Álvarez, Hugo Rg [pobreartista], Joaquín Torres, U! a.k.a Uriel A. Durán, Ginés Cutillas, Miguel Sanfeliu, Fusa Díaz, Cristina de Cos, Fco. Javier Pérez, Pablo E. Soto, Hugo García, Marina Guiu, David González, Pablo Gallo, Carlos Vitale, Manuel Rebollar, Ana Ayuso Verde, Isabelle López, Francisco Naranjo, Alejandro Santos, Rubén Little Nemo, Marina Baizán, Hilario J. Rodríguez, Elvis Gato, Juan Jacinto Muñoz Rengel, José Ángel Barrueco, Isabel Wagemann, David Guirao, Joan Ripollès Iranzo, El Bute, Eva Díaz Riobello, Salvador Moreno Valencia, Popá, Elías Moro, Martín Pardo, Carlos Manzano, Kikus, Nacho Cagiga, Felisa Moreno Ortega, Andrés Neumam, Juan Gonzalo Lerma, Manu Espada, Joaquín López, M. A. Cáliz, Pepe Cervera, Rita Vicencio, María Simó, José Ángel Cilleruelo, José Abad, Amanda Manara, Miguel Ángel Zapata, Federico Villalobos, José Cruz Cabrerizo, Esteban Gutiérrez Gómez, Oscar Esquivias, Pablo Ruiz, Carola Aikin, Raul Brasca.


En este enlace, se puede ganar un ejemplar de ambos libros y una camiseta de Vagamundos.

Más información, relatos e ilustraciones en el blog Parafiliasilustradas. Por cierto, está abierto a recibir colaboraciones, por si alguien se anima. 

viernes, marzo 23, 2012

Fotos de la lectura en el Café Malvarrosa.

Pepe Cervera se encargó del reportaje fotográfico durante la lectura de relatos en el Café Malvarrosa.

El poeta Juan Luis Bedins analizó el libro Los Pequeños Placeres e hizo una magnífica presentación del acto.


Aquí estoy conteniendo los nervios iniciales a duras penas.


Comienza la lectura. Elegí el relato "Tanto tiempo".


El texto fue el protagonista.


El público se mostró cómplice e interesado en todo momento, lo cual fue muy gratificante.


El cálido ambiente del Café Malvarrosa.


Era la primera vez que leía cuentos míos en público, y fue una experiencia fantástica.