domingo, julio 03, 2011

Asco


“Asco” es un libro sobre un crucero, o mejor dicho, sobre el modo en que el protagonista, el propio autor, observa todo lo que le rodea en un crucero. Un crucero que resulta ser el mismo que realizó el escritor norteamericano David Foster Wallace para escribir el reportaje titulado “Algo supuestamente divertido que nunca volveré a hacer”. Un crucero que se convierte en un catálogo de actitudes, de excesos, de comportamientos desinhibidos, propios de una situación de desmadre propiciada por un estado en el que se supone que uno debe divertirse y que suele denominarse “estar de vacaciones”.

El narrador adopta una actitud bernhardiana, de intransigencia y desprecio hacia las groserías, la falta de educación, los concursos denigrantes, los buffets pantagruélicos, las excursiones agotadoras, las bromas fuera de lugar, las actitudes irrespetuosas hacia los que están realizando su trabajo, etc. etc. Suele ser taxativo en sus aseveraciones y, aunque su primera intención es sólo la de observar, lo cierto es que termina juzgando todo lo que ve, adoptando una actitud beligerante e intransigente ante lo que le parece intolerable, y no duda en admitirlo: Indico y, a posteriori, juzgo, pero no hice nada para evitarlo ni lo haré si me topo en lo sucesivo con escenas similares.

El libro va narrando el itinerario del crucero, presentando situaciones grotescas, galas esperpénticas, pero también describiendo lugares, el encanto de las ciudades que van recorriendo, todo escrupulosamente estructurado y programado. Un libro que fluye sin tropiezos, pese a los diferentes planos que va combinando. Podría ser un libro de viajes sin serlo, también un reportaje cuyas reglas no respeta. Mientras escribe, compara sus vivencias con las que narra Foster Wallace en su libro, acudiendo incluso a sus palabras en alguna que otra ocasión. También recurre a citas de libros o incluso de la wikipedia para completar una descripción. El lado real de lo narrado lo aleja de la novela, así como el posicionamiento subjetivo ante lo que se va encontrando lo acerca a una narración de corte testimonial. Y, como último dato, éste anecdótico, espero que disculpen la licencia, aún se produjo en mi caso un paralelismo asombroso con lo que ocurría a mi alrededor. Me explico. Yo leía el libro mientras realizaba un viaje en tren junto a un numeroso grupo de personas mayores, jubilados seguramente, que resulta que ¡regresaban de un crucero! Y mientras yo leía los pensamiento de ese narrador airado ante el afán de consumismo y la impostada desesperación por comer y fotografiar todo lo habido y por haber, el grupo a mi alrededor narraba sus experiencias y recordaban los lugares visitados a cámara rápida. Una coincidencia francamente desconcertante.

“Asco” es un libro que escapa a las generalizaciones, que no se deja clasificar con facilidad, un libro que respira sinceridad y que aboga por cosas tan desgraciadamente devaluadas como la buena educación, el respeto hacia los demás y las buenas maneras que deberían regir nuestra convivencia. Un libro que denuncia la debilidad del individuo ante la masa, cómo el comportamiento colectivo parece escapar al control de cada uno de sus componentes, cómo se pierde la compostura ante todo aquello que se nos ofrece incluido en un precio que pretendemos amortizar a toda costa y cueste lo que cueste. Un libro sobre nuestra actitud ante lo que nos rodea, nuestro papel en la comedia humana. Un libro, en definitiva, que se lee con interés, que fascina e indigna, que divierte e ilustra.

2 comentarios:

JOSE ROMERO dijo...

Extraño título de libro, que atrae sin duda alguna, además por tus comentarios trata temas hoy en día muy olvidados. Singular el viaje con los jubilados, le añadió algo extra a tu lectura. Saludos

Juan Herrezuelo dijo...

El planteamiento no podía estar más en consonancia con mi opinión sobre el comportamiento humano en nuestros días: reunir en un espacio cerrado todo eso que observamos en cada esquina: el regodeo en mal gusto, el ruido, la grosería… todo ello servido con una arrogancia propia de este tiempo y que produce, exactamente, asco. Sólo cabe preguntarse: ¿qué esperaba el narrador al enrolarse hoy en un hotel vacacional flotante? ¿Cruzarse con Cary Grant y Deborah Kerr en cubierta? Un saludo