sábado, abril 23, 2011

La fiesta del libro

Cualquier excusa en buena para promover la venta de libros. Ferias, presentaciones, festivales, actos promocionales o lo que sea. Son síntomas de que el mundo literario se mueve. Son cosas que no imagino cómo podrían mantenerse en un mundo en el que sólo existieran libros electrónicos. Me gusta que los libros salgan a la calle, que invadan el espacio público, que se rebelen contra un mundo cada vez más tecnificado. Hace tiempo que admití que soy un comprador compulsivo de libros, es la única compra que me produce emoción. Los libros crean una segunda realidad, un mapa de ruta de la existencia. Ese placer que produce adquirir libros se tornaría en angustia si no pudiera estar cerca de ellos. Los libros nos hablan, a veces con nuestra propia voz. La lectura es una excusa para evadirnos, para casi desaparecer, para desafiar a la naturaleza y vivir otras vidas. Hace poco, un librero me confesó que no existía mayor placer para él que madrugar los días de fiesta y, antes de que su familia se despertase, salir a la terraza de su casa y ponerse a leer. Desde luego, no se me ocurre nada mejor.


Dice José Jiménez Lozano: De lo que no estoy tan seguro es de que haya que arrastrar o seducir a nadie para que lea, entre otras razones porque eso es como imponer la vida y la hermosura, y robarles la fascinante aventura de su búsqueda a quienes deberían de anhelarlas. Quizá lo que habría que hacer, por el contrario y pensando en aquello de Kafka de que sólo debemos acercarnos a un libro que nos dé un hachazo en la cabeza, era trazar en esas ferias de los libros, como en las cajetillas de tabaco se ponen ominosas advertencias, una leyenda que al comprador del libro previniese de que, al llevárselo consigo, pone en jaque y riesgo sus adentros, que es el honor que al fin y al cabo han hecho todas las satrapías, con sus censuras de los libros, al libro.

5 comentarios:

Juan Herrezuelo dijo...

Y qué difícil transmitir a la mayoría el placer absoluto de comprar ese libro que has esperado, o ese con el que de pronto te encuentras, llevarlo a casa, abrirlo por primera vez, tratar de imaginar si cumplirá lo que promete; hacer comprender una emoción que es idéntica a la que sentíamos de niño. Pocas cosas nos siguen emocionando exactamente igual. Italo Calvino nos convirtió en el primer personaje de "Si una noche de invierno un viajero" precisamente de esa guisa: en una librería, eligiendo un compañero de viaje, abriendo luego un espacio de tranquilidad para iniciarlo...

Antonia Romero dijo...

Esta mañana he estado paseando -como cada año, dirás- por la Rambla Catalunya. Es una fiesta, esta de Sant Jordi, que los catalanes llevamos en el alma. Muchos nos preguntan porqué no hacemos de este día nuestra diada. Es evidente, Sant Jordi es la fiesta de la gente, ni de los centros comerciales, ni de santos, ni de políticos. ¿Puede haber un acto más íntimo que leer un libro? ¿Hay un regalo más dulce que una rosa?.

Libros y rosas para ti, querido amigo.

Clarice Baricco dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Por mucha modernidad, no concibo leer un libro de manera digital.
Y sí, de las mejores fiestas que podemos celebrar y bailar entre tanto libros.
Acá viene pronto.
Abrazos amigo.

Francisco Machuca dijo...

Acaba de pasar volando, aquí,en Barcelona el día de Sant Jordi,entre tormentas de flores y lluvia de libros.Javier Marías,Vila-Matas,Manuel Vicent,Manuel Rivas,Eduardo Mendoza,Carmen Riera,y todos esos principes alados y princesas cautivas en esos reducidos espacios para firmar con tinta de oro a los desesperados y hambrientos de ficción.
Un fuerte abrazo,amigo.

JOSE ROMERO dijo...

Una pobre feria municipal del libro, donde solo se encuentran libros de "viejo", comics y de auto ayuda, es lo que este puerto de Veracruz puede ofrecer. Con la reciente noticia de la desaparición de una antigua librería, nos damos cuenta que solo hay dos librerías en esta ciudad. presentaciones de libros semi desiertas y escasa promoción, me dejan con un sabor agridulce en la celebración del día del libro. habrá que desquitarse con la de Xalapa. saludos