sábado, diciembre 13, 2008

Naturalez infiel

Este ha sido uno de los libros revelación del año, una de las novelas más interesantes que se han publicado en los últimos meses y nos da la oportunidad de conocer a una escritora que crea adicción. Tan sólo dos libros de relatos, “La novia parapente” y “Dirección noche”, daban cuenta de su capacidad para contarnos historias que diseccionan el mundo con una mirada distante y, por eso mismo, tremendamente eficaz para crear un sentimiento de inquietud en el lector, un desasosiego que se clava en el pecho. En sus libros nada sobra, ya han sido despojados de todo lo accesorio, así que no hallaremos florituras, detalles innecesarios, nada más que los hechos escuetos, en su puro esqueleto, aunque filtrados por la mirada incisiva y curiosa, no exenta de humor e ironía, de Cristina Grande.

“Naturaleza infiel”, aunque novela, se asemeja a un libro de relatos. Relatos que están interrelacionados, que van completando una historia, que se ordenan sin respetar la linealidad temporal, más bien sujetos a las leyes de la memoria, al orden desordenado que nos lleva de un recuerdo a otro y, todos juntos, van formando la imagen familiar, la historia de dos hermanas gemelas que viven su adolescencia, sus problemas, sus amores, allá por los años ochenta. La voz narradora es de Renata, una de las hermanas, que va desgranando la historia de la familia sin concesiones, manteniendo un mismo tono ante las alegrías y ante las tragedias, sin caer en dramatismos pese a la dureza de algunas situaciones.
Cristina Grande tiene un excelente ojo para los detalles y es capaz de describirnos a un personaje de un modo indirecto, hablándonos de algo que le perteneció, de un objeto que de pronto se humaniza, como en el siguiente párrafo:

Empotrado en una pared del pasillo, junto al armario despensa —aún lleno de latas de conserva y botellas de vino— estaba el armario de los zapatos, todo negro por dentro. El estante más alto era el de mi padre. Sus pares seguían allí bien aparcados, con el morro hacia dentro. En todos ellos el tacón del zapato izquierdo estaba mucho más desgastado que el del derecho. Él decía que tenía la pierna izquierda más larga que la derecha. La verdad es que era fácil reconocer sus pisadas porque, siendo una más débil que la otra, se asemejaban al sonido cardiaco de sístole y diástole. Era como si caminara con el corazón.

Nos narra una historia cercana, nos introduce en el núcleo familiar, en sus problemas, sus ilusiones, sus derrotas y pequeñas victorias, sus dramas, sus secretos, y así, paso a paso, nos habla también de una época, de un momento convulso en el que todo empezó a cambiar.
Cada capítulo puede ser un recuerdo o una reflexión, puede durar un instante o recorrer varios años, con una maestría estilística indiscutible. Un personaje, un suceso, un objeto… son los hilos conductores de los breves capítulos que van tejiendo la historia total, sin eludir asuntos como la muerte, el sexo, las drogas o las pequeñas miserias que toda familia intenta ocultar. Y el entorno social está ahí, en los detalles cotidianos y en las vivencias personales, como un ruido de fondo que nos llega lejano y dibuja el entorno en el que se mueven los personajes.
Libro que se lee con ansiedad y que nos muestra una de las voces narrativas más hipnóticas que podemos encontrar en las librerías. Un libro que al abrirlo y hojearlo te atrapa entre sus páginas.


7 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Creo que sí encontraré el libro por acá. Me interesó mucho leerlo.
Me llamó la atención que la escritora tiene varios talentos, entre ellos que también es fotógrafa y me gustaría conocer su obra. ¿Sabes dónde puedo ver sus fotos?
Gracias por la presentación, no me queda duda por lo que nos compartes, que ella le hace honor a su apellido.

Abrazos.

JOSE ROMERO dijo...

Parece uno de esos libros que nada más de verlos uno los compra. Además que por lo que reseñas, muy interesante. Lo tendré presente. Por cierto; felices fiestas de diciembre.

Petrusdom dijo...

Algo había leido sobre ella, pero esta tu reseña me ha decidido.

Saludos cordiales.

Enrique Ortiz dijo...

Pues a por él, no se hable más. Y gracias por la recomendación. Un saludo.

mart dijo...

Leyendo el párrafo que certeramente has escogido,pienso con admiración en las personas que tienen la capacidad de percibir pequeños matices o detalles casi ocultos de las cosas que nos rodean y que,además,son capaces de describirnos la realidad más visible y palpable a través de esos aspectos casi imperceptibles.Buen trabajo Miguel.

Francisco Machuca dijo...

Mi querido Miguel:

Te deseo unas felices navidades y un prosperísimo año nuevo.

Un fuerte abrazo.

Rosa Silverio dijo...

Miguel,

Yo no lo he leído pero me llamó tanto la atención que lo anotaré dentro de mis lecturas para el próximo año. Espero conseguirlo por acá y ya te contaré.

Excelente reseña.