martes, febrero 12, 2008

Tiburón

Acaba de morirse Roy Scheider, al parecer de un cáncer de médula ósea. Tenía 75 años. En su filmografía destacan títulos como “The French Connection” y “All That Jazz”, por los que estuvo nominado al Oscar, y también, entre otros, “Marathon Man”, “52/Vive o Muere”, “El eslabón del Niágara”, “El Trueno Azul”… y, muy especialmente, “Tiburón”.



“Tiburón” se estrenó en el año 1975 y se trata de la adaptación cinematográfica de una novela de Peter Benchley. La película la vi en el ya desaparecido cine Tyris de mi ciudad, que exhibía en formato “Vistarama”. La novela la leí durante la convalecencia de una operación de vegetaciones. Cosas de la memoria. También leí otro titulo de Benchley: “Abismo”, que fue llevada al cine por Peter Yates, con Nick Nolte, Jacqueline Bisset y Robert Shaw en los papeles principales.

La historia transcurría en un pequeño pueblo llamado Amity, aunque en realidad se rodó en Martha's Vineyard, una isla situada frente a Cape Cod. Se trata de una localidad turística en cuyas playas aparece un enorme tiburón blanco que causa varias muertes. El jefe de policía Brody (Roy Scheider) quiere cerrar las playas por seguridad, pero se encuentra la oposición del alcalde (Murray Hamilton), quien entiende que el cierre de las playas supondría grandes pérdidas económicas. Se pide el asesoramiento de un biólogo marino experto en tiburones, Hooper (Richard Dreyfuss), que no tiene dudas sobre la seriedad del problema. El propio Peter Benchley interpreta a un reportero que informa sobre los acontecimientos que tienen lugar en Amity. Finalmente, Brody, Hooper y Quint (Robert Shaw), un rudo cazador de tiburones, se harán a la mar con la intención acabar con el terrible escualo.
Esta segunda parte, con los tres hombres en un viejo barco, en mitad del mar, a la búsqueda de un monstruo, es mi preferida. Brody es el hombre urbano que desconoce todo lo relacionado con la pesca y la navegación, Quint, por su parte, es un hombre hecho a sí mismo, que desconfía de la valía del científico Hooper. Lo trata, en ocasiones, como si fuera un aprendiz. Sin embargo, el peligro se encargará de unir esas dispares personalidades.

Existen escenas memorables, como aquella en la que Quint relata el episodio del USS Indianápolis, el barco que fue bombardeado cuando regresaba de entregar las piezas que formarían las bombas atómicas que serían arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki. La tripulación quedó en el mar a merced de los tiburones, que los fueron devorando uno detrás de otro. Una historia espeluznante que se mantiene sólo con el rostro de Shaw, que recita un texto cuya versión definitiva fue escrita por él mismo.

El encargado de dirigir el proyecto fue un joven Steven Spielberg que tuvo que afrontar múltiples dificultades. Spielberg reescribió el guión y eliminó la historia de amor que aparece en el libro entre la mujer de Brody (Lorraine Gary) y Hooper. El guión fue luego revisado por Howard Sackler y la redacción final la llevó a cabo Carl Gottlieb.
En este rodaje, todo lo que podía salir mal salió mal.
Bob Mattey, artesano de Hollywood durante cuarenta años, que ya había construido un pulpo gigante artificial para la película "20.000 leguas de viaje submarino", fue el encargado de materializar el proyecto del tiburón gigante. Le llamaron "Bruce", pesaba doce toneladas y necesitaba un equipo de 15 hombres para accionarlo. Pero, además, la mayoría de las veces no funcionaba en el agua. Para la escena de la jaula, se utilizaron tiburones reales y, como sólo medían cuatro metros y medio mientras que el de la película se suponía que medía casi ocho, hubo que utilizar una jaula más pequeña y meter en su interior a una persona muy bajita para que parecieran más grandes. Spielberg tuvo que echarle imaginación y utilizar la cámara subjetiva, la elipsis, el recurso de los barriles amarillos, en lugar de mostrar una y otra vez a un tiburón mecánico que se decoloraba y agrietaba por el sol y cuyos mecanismos hidráulicos perdían presión. De hecho, el tiburón apenas sale filmado por completo, siempre irrumpe parcialmente, lo cual intensifica el impacto de algunas escenas como aquella en la que Brody se encuentra tirando cebo al mar y que culmina con una de las frases más famosas de la película, “vamos a necesitar un barco más grande”, una frase que, al parecer, fue improvisada por Scheider. Otro recurso muy efectivo fue la música de John Williams, cuyos conocidos acordes delatan la presencia del tiburón sin necesidad de mostrarlo. Y, por supuesto, hay que destacar la importancia del montaje, que estuvo a cargo de Verna Fields.

Durante un tiempo, Spielberg sufrió la pesadilla de creer que se encontraba todavía en el cuarto día de rodaje y se despertaba angustiado.
Para el papel de Quint se pensó en un primer momento en Lee Marvin, quien rechazó la oferta. Respecto al jefe de policía, Carl Gottlieb, en el "Diario de a bordo de Tiburón" cuenta: "Charlton Heston quería encarnar el papel de Brody, el jefe de policía de la localidad veraniega, pero acababa justamente de salvar Los Ángeles de la destrucción total en "Terremoto" y parecía un jefe de policía demasiado imponente para una pequeña localidad veraniega de Nueva Inglaterra".

Tiburón es una película que te mantiene pegado al asiento y que ha tenido una notable influencia sobre cintas posteriores. Tuvo secuelas de muy inferior calidad: "Tiburón 2", "Tiburón 3D", "Tiburón, La venganza", etc. Por no hablar de su influencia en otros bichos marinos que también sembraron el terror en las salas de cine, como un pulpo, una orca, unas pirañas o, incluso, un calamar gigante. Y otros monstruos de diversa procedencia que, pese a que ahora ya es posible reproducirlos digitalmente, todavía se nos siguen mostrando por partes para intensificar el efecto en el espectador.


6 comentarios:

Francisco Machuca dijo...

Mi querido amigo,todavía recuerdo el impacto de ésta película,y creo,que sigue siendo la mejor de Spielberg.Sus enigmáticos contrapicados;la visión subjetiva de un niño inexistente quedará para la historia del cine.
Un fuerte abrazo.

Clarice Baricco dijo...

Lo lejano que me acuerdo de "Tiburòn" cuando la vi, es que me dio miedo.
Es una buena oportunidad de verla de nuevo y ya estar atenta a tantos detalles que cuentas en tu texto.
La pelìcula que me gustò mucho y que la he visto un par de veces es
"All That Jazz".
Me gusto leer tu mirada cinèfila.

Abrazos.

Antonia Romero dijo...

Cuántas veces, con el agua hasta el cuello en la playa de Castelldefelds he imaginado alguna secuencia de esta aterradora película. Esta sí que daba miedo y no las que hacen ahora.
Descanse en paz.

Besos

Francisco Ortiz dijo...

No me resultó memorable, pero tu texto despierta ecos en mi memoria que lo engrandecen, como si este filme ganara con tus palabras. Inolvidable totalmente la composición de John Williams, que está considerada una de las mejores de la historia de las bandas sonoras de cine.

Rosa Silverio dijo...

Cuando se estrenó Tiburón yo no había nacido, jejejeej, y la vi muchos años después y la verdad es que sentí miedo. El otro día estaban dando la secuela "Tiburón, la venganza" y la empecé a ver, pero no continué desde que empecé a sentirme amenazada. :)

Sabes, el otro día me di cuenta de que había visto como tres películas de las que tú has comentado en este blog y realmente tus comentarios han sido muy acertados. Uno de esas que he visto más de una vez y que me tiene fascinada es Eterno resplandor de una mente sin recuerdos, en especial la escena del recuerdo bonito que él no quiere borrar.

Un gran saludo, Miguel.

Miguel Sanfeliu dijo...

Francisco M., no sé si será la mejor, porque Spielberg ha rodado en los últimos años excelentes películas, pero sí es una de las mejores y, desde luego, un titulo que me causó gran impacto.

Clarice, yo suelo volver a ver "Tiburón" de vez en cuando, es una de mis debilidades. "All that jazz" es una muy buena película, aunque ésta sí hace mucho tiempo que no la he vuelto a ver.

Antonia, sí que daba un poco de respeto bañarse en la playa después de haber visto la película.

Francisco Ortiz, la música de John Williams es vital en esta película. Cuando sonaba te ponías tenso en el asiento porque sabías que el tiburón andaba cerca. Yo sé que es cine de entretenimiento, pero para mí se trata de una historia épica, con personajes memorables.

Rosa, ¿qué significa ése jejeje? Qué malvada... :)
Me alegro de, en cierto modo, haber estado contigo cuando veías esas películas que mencionas. Gracias.

Un abrazo y gracias por los comentarios.