lunes, septiembre 13, 2021

Feria del Libro de Madrid 2021

Volvía la Feria del Libro de Madrid al Retiro. Por fin. Con restricciones de aforo y mascarilla obligatoria, pero me daba igual. No podía faltar a la cita.

Lo que no podía imaginar era la cola que iba a encontrarme para entrar al recinto.

Me fui a buscar el final de la cola. Llegaba a la puerta que da a la calle O'Donell y luego giraba a lo largo de la verja. Estuve veinte minutos y tan sólo conseguí avanzar unos veinte metros. Teniendo en cuenta que me quedaba por delante casi un kilómetro de cola, decidí desistir y me fui a la cuesta de Moyano.

Por la tarde, dado que abrían a las cinco, pensé que presentarme a las cuatro y media sería una buena idea.

Mucha gente había pensado lo mismo.

A los diez minutos, la cola había llegado a la puerta de O'Donell, y había girado sobre sí misma. Yo los veía a mi derecha. Llegaban sin parar e ignoro hasta dónde llegó el final de la misma.



Pero esta vez conseguí entrar.


Y comencé mi recorrido. Esta vez muchos autores llevaban mascarilla, así que supongo que el reportaje quedará un poco raro.

Daniel Gascón firmaba "Un hipster en la España vacía" y su recién salida continuación, "La muerte del hipster", así como "Entresuelo".

Juan Tallón firmando "Rewind", que va por la quinta edición.

Raúl Ariza firmando su libro "Por mi gran culpa".

Ezequías Blanco firmaba ejemplares de toda su obra, entre ellas su novela histriónica "Nuevas nuevas sobre Colón".

J. A. González Sainz firmaba "La vida pequeña" y el resto de su obra.

Luis Quiñones, que estuvo el día anterior firmando su magnífica "Crónica del último invierno", no dudó en acudir a mi encuentro para hacerme llegar un ejemplar de la nueva edición, que incorpora una faja con una cita mía. Un detalle que le agradezco profundamente.

Sara Mesa firmando "Un amor".

Inmaculada de la Fuente firmaba "Inspiración y talento. Dieciséis mujeres del siglo XX".

Manuel Moyano firmaba "Cuadernos de tierra", editorial Menoscuarto.

Ada Valero firmaba "La vida cuando era frágil", editorial Huso.

Juan Gómez Bárcena firmando "Ni siquiera los muertos", y el resto de su obra.

Antonio Muñoz Molina.

Luis Landero

Brenda Navarro

Fernanda García Lao en la caseta de la editorial Candaya.

Fernando Aramburu firmando su nuevo libro: "Los vencejos".

Toni Hill

Benjamín Prado

Jacobo Bergareche

Patricio Pron

Juan Madrid

María Oruña

J. J. Benítez, uno de los que más expectación levantó.

Salí de allí aproximadamente a las 20:30 horas.


Y así continuaba la entrada al recinto:


El domingo no me animé a ir, como hubiera hecho otros años. Tal vez me acerque de nuevo el último fin de semana de la Feria, pero si las colas siguen siendo tan monstruosas supongo que desistiré.

domingo, septiembre 05, 2021

Fallas 2021

Valencia en Fallas en pleno mes de Septiembre. Fallas pandémicas, atípicas, y con un tremendo temporal que causó numerosos desperfectos en la noche de la plantá. Pero ahí han estado, en las calles de nuevo.

Y fiel a mi cita, dejo aquí mi reportaje fotográfico.

Valencia en Fallas


Convento Jerusalén. Primer Premio

Plaza del Pilar

Micer Mascó

Maestro Gozalbo - Conde Altea

Campanar - L'Antiga

Na Jordana

Cuba-Literato Azorín

Avenida Malvarrosa

Plaza Ayuntamiento

Avenida Antiguo Reino

Almirante Cadarso-Conde Altea

Sueca - Literato Azorín

Xátiva - Bailén

Mercado Central

Marqués de Sotelo

Calle Quart

Ninots indultats 2020 y 2021

martes, julio 13, 2021

Ben Marcus - Norteamericanas ilustres

 


¿Cómo se puede hablar de un libro que se niega a sí mismo? ¿Cómo explicar lo fascinante que resulta la lectura de un libro cuya trama se nos escapa o, sencillamente, no existe? ¿Cómo explicar el humor de las paradojas y los sinsentidos que campan a sus anchas por estas páginas? ¿Cómo argumentar que, pese a que no exista una trama identificada, la lectura resulta adictiva? ¿Cómo puedo decir sin que me miren raro que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con la lectura de un libro que no soy capaz de resumir?

En la página 79 leo: "El Asistente de Instalación de Lectura, una máquina que escanea y resume libros para determinar sus temas y contenidos, determinó que este libro era «un relato documental del papel de la boca en el arte del engaño y el fracaso, con un interés concreto en niños a los que se ha enterrado vivos»". ¿Más claro? Me temo que no. El autor no quiere ponérnoslo fácil. Lo que pretende es darle la vuelta a la realidad, colocarla boca abajo, deshacer sus costuras, y tal vez empecemos a vislumbrar qué se esconde tras este discurso enloquecido.

¿Y si recurro al propio autor? ¿Ayudará en algo? Me pregunto quién es Ben Marcus. No lo conozco de nada.

En la editorial Jekyll y Jill encontramos el libro "Por qué la literatura experimental amenaza con destruir la edición, a Jonathan Franzen y la vida tal y como la conocemos", de Ben Marcus, con unos "Pinitos en pedantería" a cargo de Rubén Martín Giráldez (que es, por cierto, el traductor de "Norteamericanas ilustres"). También ha publicado la novela "El alfabeto de fuego", en la editorial Catedral, traducido por Milo J. Krmpotic. Y es autor de varios libros de relatos que no han sido traducidos hasta el momento, aunque merecieron el elogio de escritores de la talla de Lydia Davis, George Saunders o Robert Coover. ¿Para cuándo estos libros de relatos? Y le han concedido numerosos premios y reconocimientos.

Según la wikipedia, los autores que más han influido a Ben Marcus son: Virginia Woolf, Franz Kafka, Donald Barthelme, Richard Yates, Flannery O'Connor, Thomas Bernhard, Padgett Powell, J. M. Coetzee, Kobo Abe, Gary Lutz y George Saunders. ¿Nos hacemos una idea? Ah, y está casado con la escritora Heidi Julavits. ¿De qué me suena? Aquí se editó su libro "El palacio mineral", en Mondadori.

En la presentación de su último libro de cuentos explicó: "Algunos son graves y sombríos, otros son más serios y sombríos".

"Norteamericanas ilustres" es una obra hilarante y desasosegante, además de extraña e hipnótica. Juega con el lenguaje, con la construcción de las frases, en un estilo aparentemente sencillo que se enrosca sobre sí mismo para extraer nuevos significados, para hurgar en un espacio reconocible y absurdo a la vez.

La historia tiene como protagonista a Ben Marcus. ¿Acaso pretende volvernos locos? Ben Marcus personaje vive en una casa con un grupo de mujeres llamadas silentistas, lideradas por Jane Dark. Estamos en una granja en Ohio y las mujeres aspiran a la supresión del sonido y el movimiento. Se exponen consejos para lograr este objetivo, se describen objetos absurdos, movimientos extraños, ejercicios caricaturescos. Se nos sitúa en una sociedad que, bajo una aparente normalidad, resulta caótica e inverosímil.

El autor nos lleva de la mano, con la mayor naturalidad, por los paisajes de una pesadilla absurda en la que juega con lo verosímil y lo ético. Nos entrega un libro raro que describe una inverosímil redacción de tono bíblico, una novela que no respeta ninguna estructura y que cambia de voz narrativa varias veces. Un libro fascinante con páginas realmente divertidas.

Se recomienda no acercarse a este libro con ninguna expectativa y leer sus páginas en el orden correcto, procurando no dejarse llevar por la desesperación. Una vez terminado, deberá guardarse en un lugar fresco en el que pueda conservarse en perfecto estado para poder ser revisitado en sucesivas ocasiones.

lunes, mayo 31, 2021

Fernando Clemot - Fiume


En 1919, un ejército italiano de 287 hombres a las órdenes del poeta Gabriele D'Annunzio ocupó la ciudad de Fiume. D'Annunzio no consiguió que Roma reconociera la anexión de este territorio en 1919, así que se nombró a sí mismo como Duce de Carnaro. La carta de Carnaro fue la constitución de este nuevo estado. Tras la firma del tratado de Rapallo, en la Navidad de 1920, Italia decide bombardear Fiume. D'Annunzio abandonó la ciudad el 18 de enero de 1921. Riccardo Zanella fue entonces el primer presidente del Estado Libre de Fiume, cargo que ocupó de octubre de 1921 a marzo de 1922. Fiume se mantuvo como estado soberano hasta 1924, en que fue anexionada formalmente a Italia. Posteriormente fue ocupada por los alemanes y, más tarde fue cedida a Yugoslavia. Actualmente la ciudad se llama Rijeka y alberga el principal puerto de Croacia.

El régimen que estableció D'Annunzio en Fiume marcó las líneas básicas del fascismo. De ahí el interés de esta historia que novela Fernando Clemot en su último libro, titulado precisamente "Fiume", y cuya lectura resulta muy apasionante. Se centra en el tiempo que D'Annunzio se mantuvo en el poder y relata una época y unos acontecimientos muy singulares.

"Fiume era la probeta donde se agitaría todo aquello, un experimento que luego inflamaría Europa. En aquel año de 1919, DA podría haber organizado una entrada triunfal en Roma […] pero decidió ir primero allí, ponerse una nueva medalla antes de que le colgaran la banda, ensayar en un escenario reducido y simbólico las nuevas formas que debían gobernar Italia y el mundo".

El personaje principal es Tristam Vedder, que vivió aquel episodio como corresponsal del New York Tribune, y treinta años después visita Italia con su familia. Viaja con su esposa Cynthia, con quien convive dejándose llevar por los últimos restos de un amor a punto de hundirse; y con su hija Laura y el marido de ésta, Nathan, por quien Tristam no siente ningún aprecio. El motivo del viaje es visitar el lugar en el que murió su hijo menor durante la Segunda Guerra Mundial. Pero también va en busca de su propio espíritu, los recuerdos de una época extraña y enloquecida que le marcó de forma decisiva.

La narración mezcla los tiempos de la acción a través de los vaivenes de la memoria. La visita a la basílica de San Francisco de Asís nos lleva al encuentro entre el periodista y D'Annunzio, o al sórdido episodio protagonizado por su hija en una relación anterior. Un juego narrativo al que se entrega Fernando Clemot con notable maestría, sin que el lector se pierda en ningún momento y, en el caso de quien pretenda estar atento al engranaje estructural, obligándole a volver atrás para ver cómo nos ha llevado a este otro asunto, en qué momento realizó el giro argumental.

Esto es lo opuesto a un libro de iniciación. Se trata más bien del balance de una existencia, de una ideología que nos ayude a comprender el mundo. El hombre anciano que sabe lo que es sentirse embriagado por una violencia grupal hacia víctimas más débiles, que recuerda una seductora y alocada historia de amor, se encuentra de pronto ante la soledad y la incomprensión. Su hija parece estar siempre reprochándole algo, como su esposa; el único que no dice nada es su yerno, Nathan, cuya existencia gris y sin ambiciones le provoca rechazo y desprecio.

Hay momentos magníficos en esta novela, escenas que se clavan en la retina como un recuerdo vívido. El retrato de ese histriónico D'Annunzio, Los caballos muertos en el frente del Somme. El ambiente festivo de las calles de Fiume. Los imponentes monumentos romanos. La crueldad y el miedo. Momentos sobrecogedores narrados con mano firme y cierta poética que, sin restarles un grado de dramatismo, los muestra con la belleza de un cuadro expresionista.

El anciano descreído, hastiado, reviviendo los días de euforia en Fiume, con bandas de música tocando día y noche, bailes, fuegos artificiales, arengas, alcohol, drogas, mujeres, pasión a flor de piel, como estar en mitad de la alucinación de una borrachera eterna. El grito triunfal, ¡Eilá! ¡Eilá! ¡Alalá! El saludo romano, el histrionismo del líder, contrapuesto a la soledad decrépita de la vejez, a la amargura, a las ruinas de una vida que está llegando a su fin: el absurdo de la guerra y de la muerte.

Uno sale de la lectura de esta novela intensa y desgarradora bastante turbado, noqueado por el texto, sintiendo en el pecho los restos de una historia que corta la respiración. Una época fascinante que resulta increíble. Un libro capaz de mantenernos pegados a sus páginas, manteniendo una tensión que se va acelerando conforme llegamos al final y nos enfrentamos a dos momentos emocionalmente potentes y estremecedores.

"Fiume" es un gran libro que no debería pasar desapercibido. 

viernes, abril 23, 2021

Hervé Le Tellier - La anomalía

 

No había oído nunca hablar de Hervé Le Tellier. No lo conocía. Me llamó la atención cuando se dio la noticia de que había ganado el Premio Goncourt, el más prestigioso de Francia, con su novela "La anomalía", que tiene un argumento extraño y fantástico, que desafía a la lógica. Soy de los que piensan que más pronto que tarde llegará el turno del género de la ciencia ficción como la vía más eficaz para hablar de los tiempos que estamos viviendo.  

El argumento se basa en un hecho insólito. Un avión de Air France aterriza en Nueva York procedente de París en marzo de 2021, después de haber pasado una zona de fuertes turbulencias. Y tres meses más tarde, en junio de 2021, el mismo avión, con el mismo pasaje, vuelve a aterrizar en la misma ciudad. ¿Cómo enfrentarse a semejante locura?

El libro se divide en tres partes. En la primera se nos presenta a los personajes. Capítulos independientes con el único denominador común de que todos terminan con la visita de unos misteriosos agentes del FBI. Los personajes son muy dispares, desde un asesino a sueldo a un excombatiente, pasando por un famoso cantante o un científico enamorado, entre otros. La segunda parte es probablemente la más caótica. Aparece el segundo vuelo, ¿cómo actuar? ¿Qué explicación puede tener un fenómeno de tales características? En esta parte hay capítulos impagables, como la reunión de Premios Nobel, la de representantes de las más importantes religiones, o la protagonizada por el presidente de EE.UU. Y, por último, llegamos a la tercera parte, donde se exploran todas las situaciones y relaciones posibles que podrían darse si, de pronto, descubriéramos que tenemos un doble, una réplica exacta.

Hay que destacar el papel del humor, capaz de convertir una situación angustiosa en un esperpento caricaturesco, con fantásticas reflexiones llevadas hasta las más delirantes consecuencias. Imposible no leerlo con una sonrisa permanente.

Hervé Le Tellier preside el grupo Oulipo, que fue creado por Raymond Queneau y François Le Lionnais, y que concibe la literatura como un juego y un reto permanente. Gran admirador y miembro también de dicho grupo es Pablo Martín Sánchez, que ha traducido esta novela maravillosamente. Quizá en el afán de juego se encuentre el hecho de que los capítulos sean tratados según las reglas de diferentes géneros literarios: novela negra, romántica, comedia, periodístico, epistolar, drama; además de plantear un argumento que podríamos denominar, con toda rotundidad, como imposible. O juegos metaliterarios, como el consistente en que uno de los personajes, Victor Miesel, sea también el autor de un libro titulado precisamente "La anomalía", un libro (el de Miesel) que ejerce una extraña fascinación y se ha convertido en un fenómeno de ventas, influyendo en ello el hecho de que nada más terminarlo, el autor saltara por la ventana. La cita inicial del libro de Le Tellier corresponde precisamente a Miesel.

El célebre principio conocido como La Navaja de Ockham sufre ciertas distorsiones a medida que avanza la trama. "La explicación más sencilla suele se la correcta" (p. 210); "A veces, la peor solución es la más conveniente" (p. 291); y por fin: "Qué se le va a hacer si la teoría más simple es también la más loca" (p. 329); pasando por: "No conozco ningún problema que se resista a una falta de solución" (p. 229).

Y encontramos pasajes delirantes como todo el relacionado con una de las posibles explicaciones al extraño fenómeno, y del que extraigo la siguiente cita: "que no podamos acceder más que a la superficie de lo real, sin esperanza alguna de alcanzar el conocimiento verdadero, pase; pero que encima esa superficie sea una ilusión, ya es para pegarse un tiro".

O perfectos aforismos ensamblados, como de tapadillo, a lo largo del corpus literario. Desde algunos pertenecientes al libro dentro del libro, de autor Miesel ("No pongo fin a mi existencia, doy vida a la inmortalidad"); a otros sorprendentes ("¿y si hubiese una falsa vida después de nuestra falsa muerte?") o irónicos ("¿Acaso los programas paranoicos no son sistemas un poquitín más lúcidos que los demás?") o ingeniosos ("A lo mejor la vida empieza cuando sabemos que no existe"); y, por supuesto, críticos ("la libertad de pensamiento en internet resulta mucho más efectiva desde el momento en que la gente ha dejado de pensar").

O ese parafraseo del principio de "Ana Karenina", que aquí pasa a ser: "Todos los vuelos tranquilos se parecen, pero cada vuelo turbulento lo es a su manera".

Sin duda, "La anomalía" es una de las propuestas más originales e interesantes que se pueden encontrar. Una novela que mantiene el interés, que se lee con la avidez de un bestseller, y que explora nuevas posibilidades argumentales, nuevas combinaciones de diferentes géneros. Una lectura que es toda una gozada.

Y, en su amenidad, plantea más de un dilema que invita a reflexionar al lector. Señalando una cita más: "Mientras la religión da una respuesta doctrinal y falsa, la filosofía ofrece una respuesta abstracta e inexacta"; tal vez procede que añadamos: Quizá la literatura sea, a fin de cuentas, la única capaz de dar con las respuestas.

jueves, abril 22, 2021

Cintas VHS

 Me he deshecho de muchas cintas VHS. Pero aún conservo unas cuantas. Sí, he dicho cintas VHS. Películas que no encuentro en DVD y antiguos programas grabados. Incluso tengo una que grabé el día de los atentados del 11S. Cuatro horas de telediario en las que se intentaba saber qué estaba ocurriendo.

Conservaba un combo DVD-VHS grabador-reproductor con el que en su día pasé a DVD todas las cintas familiares (menos mal). Ahora el aparato se estropeó y lo llevé a la casa oficial con la intención de que lo arreglaran, aunque el coste fuera elevado, pero me dijeron que ya no tenían piezas. Así que lo llevo en el coche, en el maletero, moviéndolo de un lado a otro cada vez que vamos a hacer la compra al supermercado. Mantengo la esperanza de encontrar algún rincón perdido en el que exista un "manitas" que pueda volverlo a hacer funcionar. En internet he encontrado alguna oferta de segunda mano por más de 400 euros, pero no me inspira mucha confianza.

En fin, una de esas cosas que se alargan en el tiempo, provocando una situación difícil de aceptar: que tengo un montón de cintas de VHS que no puedo ver y un aparato que no funciona en el maletero del coche. De vez en cuando, alguien lo ve y pregunta qué es eso. Y yo respondo, por supuesto, como si fuera lo más normal del mundo.

jueves, abril 15, 2021

José Abad - Salamandra

 


Un sicario llamado Raven. Un solitario. Un asesino a sueldo. Un profesional. Se enfrenta a un trabajo aparentemente sencillo: localizar a Virginia, hija del capo Matteo Santoro, que al parecer se ha escapado y se encuentra en Palermo, donde Santoro tiene muchos enemigos. Un trabajo que supondrá para Raven tener que enfrentarse a sus demonios, a su pasado.

"Salamandra", de José Abad (Almuzara, 2021), es una novela negra en estado puro. Ambientes sórdidos, existencias donde la vida y la muerte conviven con naturalidad, donde un hombre sólo se tiene a sí mismo y ha de cuidarse mucho de en quién confía. No hay lugar para el sentimentalismo y, mucho menos, para los remordimientos. Raven no se cuestiona su trabajo, lo acepta, sin más. Las cosas ocurren porque así tiene que ser, no hay más vuelta de hoja.

Raven es un héroe que parece estar de vuelta de todo, un profesional a su pesar, porque la vida no se lo ha puesto fácil y tuvo que crecer antes de tiempo. Está acostumbrado a mantener la sangre fría, a estudiar todas las posibilidades, a evaluar los peligros. En este sentido, es un héroe clásico.

En estas páginas el ambiente es asfixiante. Los personajes sudan mucho, las camisas se pegan a las espaldas, el aire es caliente y casi los sentimos mientras leemos. Podría ser una novela costumbrista, con muy buena caracterización y descripción de los barrios por los que se mueven los personajes, si no fuera por la tensión dramática que transmite. La tensión de la huida, el riesgo de ser acechados por peligrosos desconocidos, la soledad y la responsabilidad del héroe, hacen de ésta una clásica historia del género.

El estilo de Abad es directo y eficaz, y la lectura resulta muy adictiva. El autor es muy aficionado al cine, de hecho este libro casi ha coincidido en el tiempo con la publicación de su ensayo sobre el director George Lucas. Y esta afición se respira en las páginas, en el planteamiento de la narración, en los títulos de algunos capítulos o en determinadas frases ("las aves se entregaron a un frenesí ensordecedor que hizo aún más intolerable la escena"). También encontramos diseminadas reflexiones sobre ciertas reglas a la hora de contar una historia ("¿Nos quedan aún un par de capítulos para concluir esta novela?") Pequeños guiños desenfadados que crean expectativas en el lector.

Cabe destacar la caracterización de los personajes secundarios, especialmente Gaspare Bonavolontá, que se convierte en el entrañable compañero que ayuda sin preguntar. Las pinceladas de humor en una historia tan dura como la que aquí se cuenta, también se agradecen, así como la agilidad de los diálogos.

Las salamandras son "capaces de atravesar el fuego sin sucumbir a las llamas", se dice en un momento dado, dándonos así la clave del título. La historia de un hombre que, de alguna forma, se ve arrastrado a moverse entre las llamas sin permitir que éstas le toquen. Un antihéroe que aprende a reconciliarse consigo mismo. Un libro de impecable factura y de recomendable lectura.


domingo, febrero 07, 2021

José María Conget - Juegos de niñas


Entre mi canon particular de escritores que merecen el Premio Cervantes ya mismo, en el cual se encuentran José María Merino, Cristina Fernández Cubas o Enrique Vila-Matas entre otros (Luis Landero, Luis Mateo Díez, Soledad Puértolas o Rosa Montero, por ejemplo, cada uno tendrá sus preferencias), ocupa sin duda un lugar destacado el aragonés José María Conget.

La editorial Pre-Textos, que desde hace años viene publicando de un modo exquisito sus libros, acaba de sacar un nuevo volumen de cuentos titulado "Juegos de niñas". Y, como también es habitual, en cuanto lo vi me lo llevé a casa, porque hace tiempo que no dejo pasar un solo título de este original y magnífico escritor.

Los libros de José María Conget son un camino de experimentación, tanto del lenguaje como de la estructura, del manejo del tiempo y del punto de vista. Es una verdadera aventura adentrarse en sus textos, disfrutar con su sentido del humor, asombrarse con sus tramas y, especialmente, maravillarse por su forma de contarlas. Da la impresión, y así lo constata, de que puede hacer lo que quiera con las palabras, auténticas piruetas, frases que se cortan a la mitad y te hacen pensar en cuántas veces dejamos frases sin terminar en nuestro día a día. Siempre te dan ganas de volver atrás, de releer, de averiguar cómo fue capaz de hacerlo. Como si un arquitecto edificara un edificio siempre al límite del colapso y, sin embargo, se mantuviera en pie, espléndidamente bello, desafiando todos tus prejuicios, todos tus temores, sin darte más alternativa que abrir la boca y quedarte con cara de asombro.

El argumento de sus historias posee un toque muy personal, interesándose por personas corrientes que viven un acontecimiento trivial de un modo catastrófico. Un suceso anodino puede destruir esa estabilidad frágil en la que nos instalamos con una confianza despreocupada. La realidad se puede teñir de sueño inquietante, incluso de pesadilla, sin que terminemos de entender por qué. O podemos encontrarnos con sonrisas enigmáticas que parecen una conspiración. O constatar que un sólo gesto es capaz de acabar con una historia de amor narrada desde dos puntos de vista. Asistimos también al hipnótico ambiente de unas vacaciones en familia, manteniendo unas relaciones que parecen en todo momento a punto de zozobrar. Y alguna vuelta a esa época gris de la posguerra, a un país entumecido mentalmente, en el que unos "católicos comprometidos" intentan censurar la proyección de una película, cuento que finaliza con un giro muy esclarecedor. Una enfermedad puede ser la causa de la distorsión de la realidad que mencionaba antes. Un recuerdo familiar. La experiencia de un hombre que realiza una terapia acuática y se siente impactado por unas nuevas compañeras. Y "Juegos de niñas", el último relato, reflejo de una transición complicada representada en unos padres que quieren educar a su hija de un modo diferente, alejarla de la religión, y de la televisión, y la historia de esa niña y de su relación con sus nuevas amigas. Una historia de crueldad y de rivalidad. El libro se completa con "Tres cuentos malsanos sobre escritores", que funciona casi como un libro independiente dentro del libro en sí. Aquí encontramos a una joven promesa, cuyo momento pasó sin pena ni gloria, que encuentra en la biblioteca un antiguo libro suyo lleno de certeras anotaciones. Otro relato refleja el ambiente competitivo de un congreso literario. Y el tercero habla de un escritor invitado por un país extranjero a participar en los actos de su Feria del Libro, un cuento titulado "Toronda" que respira el más puro aire kafkiano.

En todos sus textos se produce una interesante indagación sobre el modo de narrar una historia. Una indagación que se materializa en la puntuación, en el punto de vista, en el empleo de la ironía, en el modo en que los pensamientos, las acciones y los diálogos se entremezclan sin acotaciones, en un mismo párrafo, con la sabiduría necesaria para que el lector los visualice y no se pierda.

En resumen, por decirlo de un modo coloquial, me flipa el estilo literario de José María Conget. No descubro nada nuevo al constatar que es un escritor único, un clásico vivo, y cada nuevo libro nos brinda la oportunidad de lanzarnos por una vertiginosa montaña rusa de pura literatura. Así se entiende que al salir de sus páginas todavía sintamos el vértigo de haber vivido una aventura adrenalínica que nos ha descolocado y nos ha dejado un poco aturdidos.

En definitiva, un nuevo paseo por la imaginería y el estilo de un autor incomparable. Si todavía no han leído nada de José María Conget, no pierdan más el tiempo y lean este libro.