domingo, junio 20, 2010

José Saramago


Falleció José Saramago. Tenía 87 años. Su carrera literaria empezó tarde. Publicó algunos poemarios en su juventud, y una novela, “Tierra de pecado”, que no tuvo apenas repercusión. Trabajó como periodista, comentarista cultural, traductor, y doce años en una editorial, mientras seguía escribiendo. Tenía 55 años cuando publicó “Manual de pintura y caligrafía”, su primera obra importante. Su último libro, “Caín”, se publicó el año pasado. Ganó el Premio Nobel de Literatura en 1998.
En su discurso de recepción del Nobel explicó que se sentó a escribir el “Ensayo sobre la ceguera” para recordar a quien lo leyera que usamos perversamente la razón cuando humillamos la vida, que la dignidad del ser humano es insultada todos los días por los poderosos de nuestro mundo, que la mentira universal ocupó el lugar de las verdades plurales, que el hombre dejó de respetarse a sí mismo cuando perdió el respeto que debía a su semejante.
También en dicho discurso manifestó que las religiones nunca sirvieron para aproximar a los hombres.

“Memorial del Convento”, “El año de la muerte de Ricardo Reis”, “La caverna”, “Todos los nombres”, “La balsa de piedra” o “El Evangelio según Jesucristo”, el libro que motivó su autoexilio de Portugal, fijando su residencia en Lanzarote, son algunas de sus obras más importantes.
La literatura era para él una búsqueda. Busco encontrarme en páginas, en ideas, en reflexiones, reconocer que somos algo más que esto que se presenta como "realidad", ése sigue siendo el mayor deslumbramiento.

Su estilo se integra como un todo compacto. Los diálogos no están acotados y la historia fluye como un relato oral. Sus personajes y tramas tienen un aire alegórico que escarba en las dobleces del ser humano y en las grietas de la sociedad.
Sólo soy alguien que, al escribir, se limita a levantar una piedra y a poner la vista en lo que hay debajo. No es culpa mía si de vez en cuando me salen monstruos.

4 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Un ser enorme que no tenía porque irse aún. Pero al otro día, decidió llamarle a Carlos Monsiváis para seguir charlando largo y tendido, y recordar cuando lucharon juntos en Chiapas. Así que dos grandes escritores y luchadores se nos fueron.

Días tristísimos.

Me sentí identificada con Saramago con esto:

"Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar".

PD. Hay esperanza de publicar no importando que la edad avance.

Abrazos Miguel.

Francisco Machuca dijo...

Fue un escritor comprometido con las clases más desfavorecidas.Jamás olvidó su condición de niño del campo y sin libros.Era uno de esos escritores que necesitamos para no claudicar y seguir siendo valientes.Una vez dijo que hay que seguir diciendo no aunque estemos en un desierto.Y también tengo sobre mi escritorio esta máxima de él que leo todas las mañanas:

"¿Cómo puedo ser optimista en el mundo en que vivimos? Estamos hundidos en la mierda del mundo y el que es optimista, o es estúpido o es millonario y le importa un rábano lo que pasa a su alrededor."

Un fuerte abrazo.

Carlos dijo...

Lo que es una pena ha sido las declaraciones de la iglesia católica, que enterrando a Saramago, lo culpan por meterse con ellos.
Cada vez van a tener menos fieles.
Saludos.

Francisco Ortiz dijo...

Escribió el Ensayo para recordarnos que andamos desnudos aún.