domingo, noviembre 01, 2009

HFS – Martin Amis


Martin Amis mantuvo una charla con Peter Florence, director del evento. Amis ya había estado en Segovia en la primera edición del Hay Festival.
Comenzó la charla hablando de su último proyecto, todavía inédito, una novela titulada “La viuda embarazada”, que transcurre en los años setenta, en plena época de la revolución sexual, y que habla del proceso de envejecimiento. Leyó un fragmento de dicha novela.

Habló como el escritor ya veterano que es. Dijo que la literatura no nos avisa de lo que ocurre cuando uno envejece. A medida que se avanza en edad, se pierde cierta energía, cierta musicalidad. Por contra, uno maneja mejor el material y cuando se encuentra con una dificultad ya no se desespera, sino que se levanta del escritorio y procura no pensar en ello hasta que regresa y resuelve el problema.
Por otra parte, también la vejez produce un deterioro en el escritor. Piensa que en los últimos libros de Updike se descubren rimas inadvertidas, rupturas en la prosa, cierto desajuste del oído. Y otro problema puede ser que el escritor pierda la capacidad de dar vida a los personajes, como le está ocurriendo, en su opinión, a Philip Roth. Le ocurrió también a Nabokov, dice, que tras “Lolita” y “Pálido fuego” tuvo un periodo magnífico que terminó con el desastre de “Ada o el ardor”. Y le ocurrió lo más terrible de todo, esto es, que el autor se desentienda del lector. Le ocurrió también a James Joyce con “Finnegans Wake”; y a Henry James.
En su opinión, la mayor diferencia entre la novela y la poesía radica en que el novelista trata de dar con una voz universal, mientras que los poetas son ellos mismos.

Sobre el proceso creativo, dijo que la mayor parte del trabajo la hace el subconsciente. Es ahí donde se decide el tema sobre el que se va a trabajar. Luego uno tiene que ir solucionando problemas, avanzando; y con la experiencia se resuelven mejor las cuestiones que se van presentando. Dijo que el desencadenante de su novela sobre el gulag fue enterarse de que había visitas conyugales allí. Se llevaban a cabo en un lugar que se conocía como “casa de los encuentros”, y ese fue también el titulo de su novela.

Luego habló del atentado de las Torres Gemelas en Nueva York. El último libro suyo que se ha publicado en España se titula “El segundo avión”, y en él se recopilan artículos, críticas y un par de relatos en torno al 11 de Septiembre. El primero de los textos está fechado el 18 de Septiembre de 2001. Comentó que todas las novelas sobre el 11 de Septiembre han surgido a partir de 2004, porque siempre hace falta un tiempo para asimilar la información, para madurar el tema. Sin embargo, en el caso del ensayo, éste se empieza a escribir al día siguiente. Afirma que nunca había vivido un suceso tan inesperado y terrible como el del atentado a las Torres Gemelas. Es algo que a uno le deja sin palabras. Pero luego entra en juego el espíritu guerrero y uno se pone a trabajar.
Dice que existe un modo subterráneo en el que las fantasías patológicas, disfrazadas de ideas, son trasladadas a la población por criminales semiliteratos, charlatanes, en beneficio de los iletrados, llegando en ocasiones a ilusionar a segmentos de población importantes. Incluso pueden llegar a tomar el poder político y a cambiar el rumbo de la historia. Ocurrió con el nazismo en Alemania y se puede aplicar a lo que llama alquaedismo.
Rechaza la línea de gente como Chomsky, que dicen que lo que está ocurriendo es una venganza histórica por crímenes de Occidente contra el mundo Islámico. La irracionalidad violenta está irrumpiendo a gran escala. Sebastian Haffner, al narrar la toma del poder por parte de Hitler, dijo que aquello era “paralizantemente irreal”. Y le parece una buena definición para lo que ocurrió el 11-S. De hecho, afirma que entiende ahora menos el origen de este conficto que hace ocho años. Cita una frase de un historiador que dijo que a medida que pasan los años sabía cada vez más y entendía cada vez menos. También contó que cuando a Primo Levi le preguntaron si entendía el Holocausto, contestó que tenemos el deber de no entenderlo, porque entender algo significa, en cierto modo, racionalizarlo y justificarlo.
Recordó, para contestar a quienes dicen que esta guerra con el alquaedismo no tiene nada que ver con la religión, que la idea del martirio y el paraíso tienen componentes religiosos. La religión tiene una gran fuerza. Lenin ejecutó 9.000 clérigos en un solo año y no consiguió acabar con la religión. No puede respetar la creencia religiosa, cree que ésta debe cuestionarse siempre.

Amis no defraudó. Se mantuvo fiel a sí mismo, afirmando con rotundidad sus opiniones, sin importarle que fueran políticamente correctas o no. Después de la charla firmó ejemplares de sus libros. Este fue el último acto del Hay Festival al que asistí este año. Si nada lo impide, el año que viene volveré a estar ahí, inmerso en jornadas literarias que me alejan de la rutina. Y espero seguir contándolo.

4 comentarios:

conde-duque dijo...

Muchas gracias, de nuevo, por estas crónicas.
Me ha gustado mucho esta entrada sobre Amis. De todos los escritores que has tratado este año es el que más conozco. Me sigue pareciendo un autor muy interesante, en sus novelas, en sus ensayos y opiniones y hasta como "personaje" él mismo.
Lo dicho. Gracias por las crónicas, y que el año que viene se repitan, claro.
Un abrazo.

Elèna Casero dijo...

Lo que he leído de Martin Amis nunca me ha dejado indiferente. Es un gran escritor.
Gracias por tus crónicas, porque es casi como haber estado allí presente.
espero ya las del próximo año.

Un abrazo,Miguel

Anónimo dijo...

Impresionantes Beevor y Amis, Poveda, con algo más de humildad promete, tras haberla leido. Pero, ¿por qué motivo no acuden más escritores españoles a estos eventos? Creo que quien nada tiene que aprender, nada tiene que contar. Angeles Prieto

Raúl dijo...

Me confieso un total desconocer de su obra. Habrá que poner remedio.
Un abrazo, Miguel.