sábado, julio 05, 2008

La carretera



La carretera, de Cormac McCarthy, editada en Mondadori, fue merecedora del Premio Pulitzer 2007 a la mejor obra de ficción. Se trata de una historia dura, desasosegante, que podría enmarcarse en el género de la ciencia ficción aunque, para mí, estaría más cercana al terror, por la sensación que me produjo, por el mordisco que me pegó en el estómago, por el impacto de sus imágenes, que todavía me persiguen.

Un padre y su hijo avanzan por una carretera que parece ser el último reducto de una civilización que ha desaparecido. Un paisaje postapocalíptico, de naturaleza muerta, frío extremo, polvo y niebla. Un padre y su hijo avanzan arrastrando un carrito de supermercado con lo que queda de sus pertenencias. Deben tener cuidado. Hay supervivientes violentos, que no dudan en robar, en matar, seres brutalizados que se alimentan de carne humana. Dentro del infierno continúa siendo cierto lo que decía Sartre: “el infierno son los otros”.
Todo es desolador. Los restos del pasado, en forma de casa abandonada, lejos de tranquilizarnos nos ponen un nudo en la garganta. Avanzamos con ellos, pensando “tened cuidado”, perdidos en una pesadilla, sabiendo que los monstruos nos acechan.

Las historias sobre el fin del mundo están de actualidad; y “La carretera” describe perfectamente la sensación de fracaso, de pérdida, el horror y el desamparo, la angustia por encontrar una salida, por llegar a un lugar en el que todavía quede algo bueno, que invaden a esa solitaria pareja que avanza sin descanso, que sólo piensa en sobrevivir y en salir de un mundo devastado y perdido para siempre, arrastrando sus cosas en un carrito de compra, como un mal chiste sobre los restos de la sociedad de consumo.

La carretera es un espacio mítico en la ficción norteamericana, metáfora del viaje de la vida, de la evolución y el cambio. Ahora, se transforma en una cicatriz, única huella de la presencia humana, pero se mantiene como símbolo de la esperanza en ese viaje angustioso que McCarthy narra con un ritmo implacable, dejándonos escenas que se nos clavan en la carne y nos hacen sangrar.

Cormac McCarthy no es sólo un autor de culto, sino que es uno de los escritores norteamericanos más decisivo de los últimos años. Su estilo es despojado y seco, sin lugar para la retórica. Sus libros suelen indagar en la esencia del mal, de la crueldad, del sufrimiento. Y “La carretera” no es una excepción en este sentido.
No obstante, cuando lo leía, no podía quitarme de la cabeza la película “Ladrón de bicicletas”, de Vittorio de Sica, al contemplar la relación entre el padre y el hijo. En ese mundo desolado, plagado de peligros, duro y aterrador, es la relación entre ese padre y ese hijo lo único puro que se puede encontrar, el amor filial, el lazo familiar, es la única esperanza en ese terreno muerto y oscuro.

13 comentarios:

Laura Diaz dijo...

Tengo el libro en mi mesa esperando su "turno", pero con lo que acabo de leer, pasará por encima de otros tres, y lo comenzaré a leer el que llevo por la mitad (Sauce ciego, mujer dormida, de uno de mis favoritos,Murakami).

Gracias por aproximarme a un libro cuya única referencia era que "había que leerlo".

Saludos desde el sur

Francisco Machuca dijo...

Cormac McCarthy goza de un éxito sin precedentes desde la publicación de sus dos últimas obras;No es país para viejos y La carretera.Sus obras anteriores son también magnífica y muy recomendables.
La carretera es una historia en donde la ceniza y la grisalla forma parte de la trama.Comprendo su impacto, pero como aficionado que soy del género de la ciencia ficción,no me pilló de sorpresa,pero si de gozo al comprobar que este género,siempre tan mal considerado,sigue estando vigente.En los años cincuenta Robert Silverberg escribió una novela titulada Anochecer,donde la falta de alimentos hace que los seres humanos empiecen a replantearse el canibalismo.También el gran escritor británico J.G.Ballard a replanteado como nadie la regresión humana y la supervivencia.
Excelente reseña de una novela magníficamente escrita.McCarthy es austero en su escritura con frases cortas que nos hace pensar en un escritor joven.

Por cierto Miguel,te recomiendo la última gran novela de J.G.Ballard editada por Minotauro titulada Bienvenidos a Metro-Centre,una de las mejores e impactantes novelas que he leído después de La carretera.

Un fuerte abrazo.

Clarice Baricco dijo...

En casa tenemos "No es país para viejos". El que recomiendas, estaba sòlo un ejemplar en la librerìa y cuando regresè a comprarlo ya lo habìan adquirido. Està en espera de que llegue nuevamente. Y ahora me interesa màs, pues al leer tu reseña me dio escalofrìos.
Me llamò la atenciòn que recordaras la pelìcula de "Ladròn de bicicletas", pues es una de las que està en lista en mis acostumbradas repeticiones mensuales cinèfilas. Bueno, ya quiero leer el libro despuès de leerte.

Abrazos.

G

Pepe Cervera dijo...

Buen comentario, Miguel. McCarthy es uno de mis autores de cabecera. La opinión que me generó "La Carretera" la dejé en mi bitácora. Pásate y curiosea.

http://eltactodeunbilletefalso.blogspot.com/2007/09/la-carretera-cormac-mccarthy.html

Un fuerte abrazo.

Diarios de Rayuela dijo...

"una obra maestra de la que, pese a su dureza, es imposible apartar la vista. Se trata de un efecto hipnótico, como el de la contemplación del mar o el fuego, pero en este caso es un vértigo horrorizado que nos impide apartar los ojos y la imaginación: es la novela del horror vacui. Contada con una gran depuración estilística e imágenes las justas, basada sobre todo en acciones repetitivas de supervivencia que no cansan sino que fascinan, con diálogos cortos y tan apurados como la situación y una voz narradora impersonal y eficientemente descriptiva, no se sale indemne de su lectura. A su término, dan ganas de llorar", decía Guelbenzu en Babelia.
Lo suscribo todo.
Un abrazo.

Laura Diaz dijo...

Al final, terminé con mi amigo japonés, me di una tarde de tregua y decidí abrir La carretera que, casi lo leí de un tirón.

Asusta. Da miedo. Hiere. Angustia. Pero magnetiza.

Tal como has escrito, La carretera es la vida misma. Seguir a pesar de todo, porque todos tenemos la necesidad de alimentar una esperanza o acariciar un sueño aún sin tener el sustento de certeza alguna.

La esperanza, esencia del ser humano.

La esperanza, el niño. La esperanza, lo que nos mueve.

El sur como objetivo de un viaje que no es sino el símbolo de vivir.

"Sabía que estaba alimentando esperanzas sin que hubiera motivos para ello. Confiaba en que se aclararía pese a que el mundo parecía volverse más oscuro por momentos".

El sur, la excusa para enseñarle al niño que hay gente buena y gente mala, y que allí habrá gente buena, como ellos.

La contradicción permanente de ese padre alerta a todo posible peligro y de ese niño que actúa con más temor que su padre, pero que, sin embargo, siente compasión por otros humanos solos y desvalidos con que se cruzan en el camino. Niño que cuestiona a su padre acerca de lo que se dice y lo que se hace. Niño que castiga a su padre con el silencio, pero que confía en él.

Ese niño que, no sorprende al lector al decidir "hacer la prueba".

La confusión casi en el final acerca de quién es el padre y quién el hijo. ¿No es así la vida? ("...No puedo llevar a mi hijo muerto en brazos...")

Hay que leerla. Hacía mucho que no me enfrentaba a una novela como ésta. Desgarradora pero con la esperanza como guía.

Cuatro observaciones. La primera, el estilo literario, frases cortas, en las que casi no existen las comas. La segunda, un mundo masculino, donde casi no aparecen mujeres. Recuerdo cuatro (corrígeme): la madre del niño que no pudo soportar al mundo, una embarazada que andaba por la carretera, la que abrazaba a un hombre en una habitación, y la que se menciona al final. La tercera, solamente cuatro niños aparecen: el chico del relato, el que únicamente en un pueblo ve el niño del relato, los dos mencionados al final. La última, ¿el sur no está relacionado con lo que han hecho los del norte con la sociedad (a la cabeza de la devastación los norteamericanos)?

"Cuando sueñes con un mundo que nunca existió o con un mundo que nunca existirá y estés contento otra vez entonces te habrás rendido. ¿Lo entiendes? Y no puedes rendirte. Yo no lo permitiré". Le dice el padre al hijo.

Y con esto me despido, agradeciéndote la recomendación.

Un saludo

Elèna Casero dijo...

Hacia tiempo que no sufría tanto con una novela. Me costó lo indecible poder acabarla y no precisamente por su falta de calidad.

Miguel Sanfeliu dijo...

Laura, lo cierto es que tus dos comentarios demuestran que ha sido dicho y hecho. Me alegra que te haya gustado y gracias por incorporar aquí tanto tu opinión sobre el libro como tus observaciones, que me han parecido muy interesantes.

Francisco M., buscaré ese libro que me recomiendas. Yo también leo ciencia ficción de vez en cuando, es un género que me interesa especialmente.

Clarice, "Ladrón de bicicletas" es una película que siempre que la veo me pone un nuedo en el pecho y me cuesta reprimir las lágrimas en el momento de ese plano final en que el niño coge de la mano a su padre.

Pepe, excelente tu reseña sobre el libro. Es cierto que es duro y, sin embargo, no puedes dejarlo. La atracción del abismo, supongo.

DR, la opinión de Guelbenzu siempre me ha merecido un gran respeto. Es excelente lo que dice. Gracias por enriquecer esta entrada con sus palabras.

Elèna, a mí me costaba dejar el libro, pese a la angustia que me creaba. La verdad es que tiene algo de hipnótico.

Un abrazo y gracias por los comentarios.

malambruno dijo...

Me encantan tus reseñas (tus relatos me gustan todavía más -"Jeep", por ejemplo-). Esta es magnífica. Decía Borges que le daba pereza escribir un largo libro cuando lo fundamental se podía expresar en unas pocas líneas y que prefería suponer que el libro estaba ya escrito y escribir solamente el comentario. "La carretera", que todavía no he leído, será sin duda una gran novela que a lo mejor no coincide del todo con la que imagino al leer tu reseña, pero ya esa novela imaginada se ha instalado en mi mente. Me impresiona ese mundo muerto y oscuro donde lo único puro es una relación humana, la de un padre y un hijo.

Alicia Liddell dijo...

Ya dije en su día (30 de octubre del año pasado) que era la mejor novela de la década.
http://atraviesoelespejo.blogspot.com/2007/10/la-carretera.html

Rosa Silverio dijo...

Miguel, tengo muchos deseos de leer este libro. Me gustó tu entrada y también la de Laura Díaz. Ya había leído una reseña que se publicó en el blog Solodelibros y desde entonces lo tengo anotado.

Cuando termine un par de libros que ya están en mi mesita de noche, sigo con ese.

Gracias por la recomendación.

Sorel dijo...

Aterradora y tierna a la vez.
Emociona saber que siempre hay gente dispuesta a llevar el fuego contra toda esperanza.

Saludos.

Clarice Baricco dijo...

Por fin lo leí. Dos tardes para remover, pensar, vivir y sentir un apocalipsis.
Me desgarró el niño. Sufrí cuando su padre murió. Sufrí por el sufrimiento del niño por aquèl niño.
No me extrañará que pronto el libro lo lleven a la pantalla, aunque para mi gusto, ya es suficiente con el libro.
Era necesario venir a decirte.

Abrazos.