miércoles, mayo 31, 2006

Paul Auster


Paul Auster nació en 1947 en New Jersey. Vive en Brooklyn. Está casado con la también escritora Siri Hustvedt. Su hija, Sophie, acaba de editar un disco "a mitad de camino entre Tom Waits y Edith Piaf".
Se trata de un autor de una gran importancia. Un autor con una proyección universal, de los que crean nuevos conceptos, aquellos cuyo apellido se utiliza para definir algo. En este caso, "austeriano" haría referencia a todo aquello que se produce por la confluencia fortuita de varios factores. Cada nuevo libro se espera con ansiedad. Su mundo propio, su universo personal, nos ha cautivado.
Es el escritor del azar, pero también de las historias sencillas que se encadenan unas a otras, historias que recuperan la más pura tradición narrativa, historias para ser contadas al calor del fuego de una chimenea.
Pertenece a la generación de Richard Ford y David Leavitt, pero ya desde el principio despuntó dentro del grupo como el más original. Sus influencias están ligadas a autores europeos, como Montaigne o Hansum.
Su libro "Trilogía de Nueva York", que reúne tres novelas cortas que fueron editadas de forma independiente, es sin duda un clásico de obligada lectura. Aunque cualquiera de sus otros libros "El palacio de la luna", "El país de las últimas cosas", "La invención de la soledad", "Leviathan", "El libro de las ilusiones", "La noche del oráculo"... resulta una lectura estimulante, todo un placer.
Su último libro se titula "Brooklyn Follies", un libro al mas puro estilo Auster cuyo final me hace pensar que aún nos entregará otros libros importantes, sobrecogedores, pese a que hace poco afirmó que sus "libros más importantes ya están hechos". No lo creo.
Hoy es noticia porque acaba de saberse que Paul Auster ha sido galardonado con el premio "Príncipe de Asturias 2006". Merecido. Un fantástico motivo de celebración.

domingo, mayo 28, 2006

Ken Kesey



Nació en La Junta, Colorado, el 17 de septiembre de 1935.
Perteneció a la mitificada Generación Beat. Tom Wolfe lo inmortalizó en su artículo Electric Kool-Aid Acid Test, donde se relataba el viaje que Kesey realizó con el grupo que lideraba, los Merry Pranksters, a través de EE.UU. en el año 1964, a bordo de un destartalado autobús decorado psicodélicamente, así como sus devaneos (por llamarlo de alguna forma) con el LSD. Fundó la comuna hippie Perry Lane. Fue miembro de la banda Grateful Dead. Pasó seis meses en la cárcel por posesión ilegal de marihuana. Jed, el menor de sus hijos, se mató en un accidente de tráfico en 1984. Los ultimos años de su vida los vivió en una granja, dedicado a la cría de animales.

Su primera novela, publicada en 1962, lo hizo famoso y lo catapultó al olimpo de los clásicos. No hay duda de que "Alguien voló sobre el nido del cuco" ("One flew over the cuckoo’s nest") es una obra de lectura obligatoria. Narrada en primera persona por un indio que se hace pasar por sordo, Jefe Bromden, narra la historia de un hombre que es internado en un psiquiátrico porque ha fingido estar loco para evadir la cárcel. Este hombre, McMurphy, se convierte en un elemento desestabilizador, un opositor al férreo orden impuesto por la enfermera jefe, la señorita Ratched, encarnación de la más dura represión. Las historias que se suceden en el psiquiátrico, la provocativa actitud de McMurphy, los entrañables internos, como Billy Babbit o Pete Bancini, la fluidez de la prosa, la contundencia del estilo (Kesey no es de los que se van por las ramas)... convierten la lectura de este libro en una experiencia inolvidable.
Milos Forman llevó la novela al cine en el año 1974, con Jack Nicholson como protagonista principal. Kesey siempre dijo que no había visto la película, pero al parecer eso no le impidió demandar a la productora por haber relegado al personaje del indio a un papel secundario.
Después de esta novela escribió otros libros: "Sometimes a Great Notion", "Demon Box", (éstas dos han sido publicadas en España), "Caverns", "Sailor Song" o "Last go round".


"Sometimes a Great Notion" también fue llevada al cine en 1971. La película fue dirigida por Paul Newman y protagonizada por el propio Paul Newman, Henry Fonda, Lee Remick y Michael Sarrazin, entre otros. Aquí en España se tituló "Casta invencible". En mi memoria quedará siempre la escena de uno de los hermanos, atrapado por un tronco en un río y con la corriente ascendiendo lentamente, mientras Paul Newman intenta, sin éxito, liberarle primero, y mantenerle con vida después, una vez sumergido.
"La caja del diablo" ("Demon box") es una recopilación de artículos. "A veces un gran impulso" ("Sometimes a Great Notion") gira en torno a una huelga de leñadores en Oregón y Ken Kesey pensaba (lo cual sería una prueba más de la incapacidad de un autor para juzgar su obra) que era su mejor libro. Ni el público ni los críticos coincidieron con él. "Sailor Song" fue publicada en 1992 y no tengo noticia de que apareciese en España. Se definió como una "novela de amor en los confines del mundo". Y el propio autor la describió como "una historia de lo que puede pasarle al mundo si seguimos envenenándolo".
Ken Kesey murió de un cáncer hepático en un hospital de Eugen, en el estado norteamericano de Oregon, a los 66 años, el 10 de noviembre de 2001.

viernes, mayo 26, 2006

MYSTIC RIVER, de Clint Eastwood

Quiero recordar una película importante.
Soy consciente de que comento libros y películas pasados de moda. Y vivimos en un tiempo en el que se vive de novedades y, por tanto, no estamos acostumbrados (ni tenemos tiempo) a las revisiones. Pero pretendo no hacer caso de las modas ni de los cánones establecidos, atendiendo únicamente a mi criterio personal.



Una obra maestra. No habría que decir nada más.
La película nos narra una tragedia americana de dimensiones épicas, y lo hace con un ritmo impecable, sin concesiones, sin momentos gratuitos, perfilando unos personajes complejos y una historia que se va desplegando inexorablemente, arrastrando al espectador, enganchándolo a una trama impactante y a unas poderosas imágenes que quedarán en su mente mucho tiempo. Todos los actores realizan un trabajo impecable, ajustado a sus personajes, con sobriedad y riqueza de matices. Todos. Aunque me gustaría resaltar que, si alguien tenía alguna duda a estas alturas sobre la categoría profesional de Sean Penn, ésta queda despejada en la escena en que se retuerce de dolor, sujetado por varios agentes de policías, ante el hallazgo del cadáver de su hija.


"Mystic River" es una historia policíaca sobre un asesinato y su resolución, basada en una novela de Dennis Lehane, una historia que va mostrando la complejidad de una sociedad marcada por la violencia. Sus protagonistas son tres amigos desde la infancia cuyos caminos se reencuentran: Sean Penn, un exconvicto acostumbrado a resolver sus asuntos por sí mismo y cuya hija mayor será asesinada, Kevin Bacon, el policía honesto y metódico encargado de resolver el crimen con la ayuda de su compañero (un magnífico Laurence Fishburne), y Tim Robbins, un hombre marcado por un trauma sucedido en su niñez, pues fue secuestrado y sometido a vejaciones durante cuatro días. Los giros de la trama nos obligan a presenciar con asombro el discurrir de una historia cuya esencia vendrá reflejada en las palabras que Annabeth Markum (Laura Linney) le dirige a su esposo en la parte final del film. Escalofriante.

jueves, mayo 25, 2006

Otra historia

Esta historia la contó Juan Madrid en un periódico hace años.
Escribió Juan Madrid que un borracho le dijo que tenía un hermano, llamado Venancio, que se emborrachó y le cortó la pierna a su hijo mayor. " ¿Así sin más?". "Verás, es que el hijo tenía de nacimiento una pierna más corta que la otra y su padre le convenció de que contándosela un poco se la arreglaría". "¿Cuántos años tenía su hijo?"- "Siete". "¿Y lo convenció?". "Sí, y ahí está la historia, ¿te das cuenta? ¡Qué amor, qué seguridad en su padre tenía mi sobrino, ¿verdad? ¡Qué historia tan bonita!". "¿Y qué pasó después?". "Pues nada, que se la empezó a cortar con un serrucho y mi sobrino a gritar y a gritar hasta que llamaron a la policía y se llevaron a su padre. A mi sobrino lo condujeron al hospital medio desangrado, pero gritando: ¡dejad a mi padre que él sabe lo que se hace, dejadlo!".

martes, mayo 23, 2006

Una historia

La siguiente historia la contó Juan José Millás en la radio:
«Dos amigas tienen un accidente, son atropelladas por un coche, y son llevadas al hospital, donde comparten habitación. No pueden moverse. La que se encuentra cerca de la ventana le cuenta a la otra, todos los días, qué ocurre en el exterior. Le cuenta historias de amor sobre un hombre con gabardina que se encuentra con una chica joven que lleva un paraguas amarillo; y también historias tristes, como la de la mujer que llora en un banco o el niño que se ha perdido; muchas historias que la mujer va hilvanando con la sabiduría de una experta narradora. Su amiga comienza a tener envidia de ella, pues también quisiera ver todo aquello. En un momento de rabia desenchufa el respirador de la mujer y la mata. Cuando retiran el cuerpo muerto, lo primero que pide la homicida es que la coloquen junto a la ventana. Así lo hacen. La mujer comprueba que la ventana da a un patio interior».

domingo, mayo 21, 2006

Kjell Askildsen


Kjell Askildsen es un autor noruego. Nació en Mandal en 1929. Su primer libro, "Desde ahora seré yo quien te lleve a casa" (1953), fue aclamado por la critica y prohibido por inmoral en la biblioteca pública de su ciudad natal. "Últimas notas de Thomas F. para la humanidad" fue Premio de la Crítica en Noruega en 1983. "Un repentino pensamiento liberador" obtuvo el Premio Riksmàl en 1987. "Un vasto y desierto paisaje" fue también Premio de la Crítica en 1992. Es, indiscutiblemente, uno de los grandes maestros actuales del relato corto. Todo esto puede saberse por la solapa de sus libros, casi la única fuente de información sobre este autor en España. "Ültimas notas de Thomas F. para la humanidad" y "Un vasto y desierto paisaje" están publicados en la editorial Lengua de Trapo.
Sus historias suelen estar narradas siempre desde el punto de vista de un personaje de vuelta de todo, cascarrabias, solitario, cínico e implacable en sus aseveraciones.
Su relato "Carl" empieza con la siguiente frase: «Cuando mi mujer todavía vivía, creía que cuando ella muriera yo tendría más espacio para mí». Y el relato "Un vasto y desierto paisaje" se centra en el día en que están enterrando a la mujer del narrador y éste se encuentra solicitando atención y cuidados, a la vez que experimenta algo parecido a la liberación y queda al descubierto la fragilidad de las relaciones familiares. "Un repentino pensamiento liberador" narra el encuentro de dos ancianos en un parque que, poco a poco, se dan cuenta de que tienen muchas cosas en común, entre ellas un episodio del pasado que precipitará los acontecimientos, una joya.
Son historias con poca acción, matizadas siempre por la voz interior del narrador, una voz sincera hasta en los aspectos más desagradables, mordaz e inteligente, y en ellas se encierra siempre una sensación de desamparo, de nostalgia, de frustración, de fatalidad... Muestra el vacío de la sociedad, la importancia de las apariencias, el insondable escollo de la incomunicación. La voz del narrador nos enfoca las escenas desde un punto insólito que transforma los hechos más cotidianos en verdaderos cataclismos.
Kjell Askildsen es un autor imprescindible.
Una frivolidad: a veces, los comentarios del doctor House de la serie de televisión que emiten en el canal Cuatro y que es casi la única serie que veo, me recuerdan a los textos de Askildsen.

sábado, mayo 20, 2006

IMPOSTORES, por Sarah Burton


¿Qué impulsa a alguien a adoptar una personalidad que no es la suya? ¿Por qué alguien se decide a vivir en una permanente impostura? Esto es lo que se ha preguntado la autora de este fascinante libro. Y para buscar una respuesta bucea en las vidas de un puñado de individuos que tomaron la decisión de hacerse pasar por quienes no eran. Historias reales y asombrosas. Algunos suplantan una identidad real y otros se lo inventan absolutamente todo. Algunos preparan cuidadosamente su papel y otros actúan de un modo improvisado. Algunos utilizan la impostura para conseguir unos fines y otros para desarrollar un potencial que se encuentra en su interior y que resulta incompatible con la identidad real, como el caso de "Buho Gris" o del doctor James Barry.
Sarah Burton nació en 1963 y este es su primer libro. Apareció en 2002, en la editorial Alba y, de inmediato, se convirtió en una de las joyas de mi biblioteca. Al parecer, ha publicado otro libro no traducido en España: "A double life: a biography of Charles and Mary Lamb".
La autora nos cuenta casos muy interesantes, con nombres y apellidos, y profusión de datos. Historias fascinantes sobre personas que decidieron vivir bajo una identidad distinta a la que la naturaleza les había otorgado. "Los impostores se inician como personas corrientes que estudian la forma probable en que se desarrollará su vida, y deciden que la expectativa es inaceptable. Sólo con que estén dispuestos a romper uno de los grandes tabúes de la sociedad, a mentir con tanta convicción y coherencia que empiecen a creerse sus propias mentiras, las puertas de la oportunidad, al parecer firmemente cerradas para ellos, se abren de par en par".
Uno de los primeros casos es el de Louise de Rougemont, que escribió un libro relatando las supuestas aventuras vividas durante treinta años en las inexploradas tierras de Australia, con su lucha contra un cocodrilo o la convivencia con tribus perdidas incluidas, lo que le hizo alcanzar una gran fama.
También nos habla de mujeres que vivieron como hombres, como el albañil Harry Stokes, el cochero del antiguo Oeste Charlie Parkhurst, el pianista y saxofonista de jazz Billy Tipton (que incluso se casó y adoptó tres hijos), el fascinante caso del doctor James Barry, o las historias de mujeres soldado como Thérèse Figueur, Deborah Sampson o Catalina de Erauso (La monja alférez).
Tambien encontramos la historia de El Jefe Búfalo Niño Lanza Larga, que consiguió gran notoriedad a principios del siglo XX, y resultó ser en realidad Sylvester Clark Long y no era indio. Algo similar ocurre con la figura de Búho Gris, cuya historia se ha llevado al cine. Y la princesa Carabú, que resultó ser una sirvienta llamada Mary Baker. O la famosa historia de Anna Anderson que pasó años reclamando su titulo como princesa Anastasia.
Encontramos también a Arnault du Tilh, conocido como "Pancette", el hombre que se presentó como Martin Guerre, desaparecido en la guerra hacía diez años y que llegó a convencer incluso a la mujer de éste, hasta que apareció el verdadero Guerre.
Wilhelm Voigt, a fuerza de vestir el uniforme de la guardia prusiana, llegó a convencer a todo el mundo de su condición de militar. Y Stephane Otto, a quien también le gustaba vestir uniforme , se hizo pasar por un alto militar del ejército belga y llegó a pasar revista a las tropas del ejército norteamericano e, incluso, a ponerle una medalla al comandante de las fuerzas de Estados Unidos, general mayor H. T. Allen.
Harry Domela se atribuyó diversos titulos nobiliario hasta convertirse en el príncipe Lieven de Letonia, nieto del mismísimo káiser. Sarah Wilson se convirtió en un personaje muy solicitado en la sociedad de Virginia y Carolina del Norte y del Sur haciéndose pasar por la princesa Susanna Carolina Matilda, hermana de la reina Carlota.
Pero sin duda, uno de los personajes más fascinantes del libro es el de Ferdinand Waldo Demara, impostor profesional. Uno de los detectives que lo detuvieron declaró: "Este hombre no asume sólo el nombre o los títulos, como hacen otros impostores. Él vive la vida de esa gente y hace el trabajo que ellos hacen". Se hizo pasar por profesor, militar, cura con doctorado, abogado, funcionario de prisiones... teniente cirujano del Hospital de la Real Marina Canadiense de Halifax, llegando incluso a participar en varias operaciónes quirúrgicas como médico embarcado en el buque canadiense "Cayuga". Su historia fue llevada al cine con el titulo "El gran impostor", protagonizada por Tony Curtis.
"El grado en que el impostor se cree su propia historia indica también su capacidad para reprimir el yo del que se quiere deshacer. Demara reconoció que en varias ocasiones se sintió realmente ofendido cuando pusieron en duda su identidad".
Pese a que algunos hechos resultan francamente divertidos, por su osadía o por la dimensión de los equívocos que ocasionan, todas estas historias encierran un fondo trágico. La huida de uno mismo para alcanzar el sitio que se considera adecuado dentro de la sociedad no deja de ser un destino que encierra un hondo patetismo.

El año pasado, se destapó en España un sonado caso de impostura llevado a cabo por Enric Marco, catalán de 84 años, supuesto superviviente del campo de concentración Mathausen y que en un Congreso de la sociedad Amical Mauthausen, de la que era su presidente, dio un discurso que hizo llorar a muchas de las decenas de personas allí presentes, hijos y nietos de deportados. Dijo cosas como "Cuando llegábamos a los campos de concentración en esos trenes infectos, para ganado, nos desnudaban, nos mordían sus perros, nos deslumbraban sus focos".
En realidad, Enric Marco nunca estuvo en el campo de concentración nazi de Flossenburg, contrariamente a lo que él afirmaba, ni, al parecer, en ningún otro. Sin embargo, parece que su labor, mientras se mantuvo el engaño, fue positiva, ya que se trataba de un gran comunicador.

viernes, mayo 19, 2006

Sobre la ironía

El mundo está mal, muy mal, y aún lo va a estar mucho peor, en esto soy absolutamente optimista.
Me gusta la ironía porque caricaturiza la realidad y pone de manifiesto el absurdo que se encierra en muchas acciones aparentemente incuestionables.
Cuando quieres que alguien comprenda una cosa, debes conseguir que sea él quien la descubra, quien llegue a las conclusiones correctas.
Copio del libro "Curso de redacción", editorial Paraninfo:
«Los tratados de Preceptiva Literaria suelen definir la ironía como figura retórica de pensamiento por la que se pretende sugerir lo contrario de lo que dicen las palabras. Esto en cuanto a la forma. En cuanto al fondo, se la ha definido como "el valor de los débiles"».
Resumiendo, podríamos decir que la ironía es una forma literaria esencialmente defensiva; es la humildad fingida; es el arma del que no puede –o no quiere- atacar de frente a un enemigo más poderoso.
Como en la lucha japonesa, en la ironía se utiliza contra el adversario la propia fuerza de éste. La fuerza de la ironía reside en el fingimiento o simulación. La verdad que no se puede –o no se quiere- expresar de un modo directo se disfraza de aceptación, pero de tal modo que el "buen entendedor" comprende la verdadera intención de nuestras palabras.
Es prueba de inteligencia y el único modo de atacar y defenderse sin exponernos inútilmente ante los que, de otro modo, podrían hacernos callar por la fuerza.
Aunque el fondo sea necesario, la forma de la ironía es la propia del humor. El estilo irónico –escribe Martín Alonso- consiste en burlarse, fina y disimuladamente, de una cosa que en apariencia se alaba. Y Wenceslao Fernández Flórez dice de esta figura que tiene un ojo serio y el otro en guiños, mientras espolea el enjambre de sus avispas de oro.
Ante las injusticias de la vida, la ironía reacciona con cierto sentido comprensivo, con humor. El ironista no se entrega a la desesperación: comprende y sonríe..., pero tampoco se entrega a la adversidad. En este sentido se la ha definido como el optimismo del pesimismo.
Un autor que se define por su habilidad en el uso de la ironía es Enrique Vila-Matas. Leo en la página de internet de Radio Nederland, sobre Vila-Matas: «El tono flemático del autor es inversamente proporcional a su agudeza irónica, a esa forma de estar en la vida con una sonrisa triste, a esa manera de decir las cosas más serias con un dejo de humor para impedir que los otros no se nos ofendan demasiado».
La ironía expresa con un tono serio un comentario jocoso que es reflejo o esperpento de una cuestión que se quiere denunciar.

martes, mayo 16, 2006

CONSTRUYENDO BABEL, por Hilario J. Rodríguez


Juego literario, metaliteratura, ensayo, reflexión, sorpresas, autobiografía, historias que se suceden, sentimientos, anécdotas, libros y autores... imaginación en suma. Hilario J. Rodríguez ha escrito un libro redondo, original y fascinante, capaz de soportar sucesivas lecturas, pues su contenido es denso y esconde múltiples matices debajo de esa aparente relación de libros claves que van marcando una existencia y que, por tanto, convierten el texto en una especie de biografía a través de los libros.
Uno encuentra en su biblioteca, a poco que se ponga a rebuscar, el rastro de muchos recuerdos, de personas desaparecidas, de momentos que nos han marcado de un modo indeleble y que luego, aparentemente, se han borrado, o mejor dicho, se han arrinconado en nuestro inconsciente para marcar desde allí, casi imperceptiblemente, muchos de los rasgos de nuestra personalidad. Y lo que el autor hace en este libro inclasificable es seguir el rastro de esas lecturas y, a través de él, desenmarañar aspectos de la propia existencia, como si se tratara de una sesión psicoanalítica sui generis, con absoluta sinceridad, descarnadamente, sin ocultar siquiera los aspectos más duros o menos amables. «Para mí, tener una biblioteca es algo parecido a tener un álbum de fotografías muy peculiar, donde la infancia y la vejez se confunden», explica Hilario en la página 24.
En conjunto, en este libro, en que se construye un relato en torno a cada lectura y se busca un referente literario a cada vivencia, se nos aproxima de un modo muy eficaz la figura del narrador como un ser en plena catarsis existencial. Eso es lo que nos regala este libro: una lectura sincera, un alma en estado puro, una vida con claros y oscuros, unos análisis certeros que nos conducen a una reflexión sobre la vida y la muerte. Y todo esto se lee con placer gracias a una prosa que atrapa al lector sin dejarle otra opción que la de dejarse llevar a través de unas páginas de las que no podrá despegarse fácilmente.
Un libro imprescindible.

lunes, mayo 15, 2006

Una duda

¿Por qué escribo? ¿Qué sentido tiene perder el tiempo inventando situaciones, historias, personajes de cartón piedra?

Dijo William Faulkner: "El arte es más simple de lo que cree la gente, pues hay muy pocas cosas sobre las que escribir. Todas las cosas conmovedoras son eternas en la historia humana y ya han sido tratadas anteriormente, y si alguien escribe con la suficiente energía, sinceridad y humildad, y con la inalterable determinación de no darse por satisfecho nunca, nunca jamás, ese alguien volverá a tratar esas mismas cosas, pues el arte, como la pobreza, cuida a los suyos y comparte su pan".

No queda ya nada por decir. Todo ha sido ya dicho, de una u otra manera, por nuestros antecesores. Millones de páginas se han escrito, millones de libros, muchos ya olvidados. ¿Qué nos queda entonces?

domingo, mayo 14, 2006

LISTAS

Libros que me han impactado:
-"El guardián entre el centeno" de J. D. Salinger
-"El lobo estepario" de Hermann Hesse
-"Johnny cogió su fusil" de Dalton Trumbo
-"Pregúntale al polvo" de John Fante
-"El loro de Flaubert" de Julian Barnes
-"Madame Bovary" de Flaubert
-"La persistencia de la visión" de John Varley
-"Trilogía de Nueva York" de Paul Auster
-"Alguien voló sobre el nido del cuco" de Ken Kesey
-"Metamorfosis" de Franz Kafka
-"El extranjero" de Albert Camus
-"Cazadores en la nieve" de Tobias Wolff
-"Negra espalda del tiempo" de Javier Marías
-"Amado amo" de Rosa Montero
-"Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez
-"Una cuestión personal" de Kenzaburo Oé
-"Escupiré sobre vuestra tumba" de Boris Vian
-"Para ser novelista" de John Gardner
-"Luz de Agosto" de William Faulkner
-"Lolita" de Wladimir Nabokov

Hay muchos más, por supuesto. Primero quería hacer una lista de tan sólo diez titulos. Luego, quince. Lo voy a dejar en veinte, pero esto de las listas me parece una pequeña tortura. No obstante, ya que he empezado, voy a seguir.

Películas:
-El verdugo
-Bienvenido Mister Marshall
-Calabuig
-Familia
-El crimen de Cuenca
-Amanece que no es poco
-Opera prima
-Calle Mayor
-Smoking room
-Otra mujer
-Ciudadano Kane
-Salvar al soldado Ryan
-Network
-Bailando con lobos
-Alguien voló sobre el nido del cuco
-Taxi driver
-Furia
-El expreso de la muerte
-Bailando en la oscuridad
-En América

Imposible, me dejo tantos títulos...

sábado, mayo 13, 2006

MI OÍDO EN SU CORAZÓN, de Hanif Kureishi


Sólo por el título ya valdría la pena acercarse a este libro.
En su obra "Soñar y contar", una recopilación de artículos de Kureishi, publicada también por la editorial Anagrama, ya nos habló este autor de su padre, un hombre que siempre soñó con llegar a convertirse en escritor, que entregó horas y horas a escribir historias que nunca consiguió publicar. Ahora, en este nuevo libro, profundiza en los recuerdos sobre su familia.
El libro empieza con el hallazgo de una carpeta verde que contiene un manuscrito de su padre titulado "Una adolescencia india". El autor confiesa que se había planteado escribir un libro con el que indagar en su propio pasado a través de las lecturas que más le habían gustado en su juventud. Sin embargo, el hallazgo del manuscrito de su padre cambia el rumbo previsto y se convierte en un constante deambular, dirigido por la lectura de dicha obra, a través de recuerdos de juventud, de meditaciones sobre la familia y de reflexiones sobre la literatura. A mitad de camino, el propio Hanif Kureishi nos define sus propósitos del siguiente modo: "Tengo que decir que no sé qué clase de libro estoy escribiendo, al ir extrayendo mis palabras de sus palabras, mis historias de otras historias. Más da la sensación de un puchero en el que voy añadiendo casi todo lo que se me ocurre".
Se trata de un libro reflexivo, de búsqueda interior, en el que la memoria juega un papel esencial. Una de sus características más notables es quizá la digresión, el deambular de aquí para allá sin rumbo fijo. La prosa de Kureishi es poderosa y capaz de reconducirnos por las páginas y de deslumbrarnos de vez en cuando. No se puede esperar menos de un autor de la talla de Hanif Kureishi, unos de los más consolidados narradores británicos, autor de algunos de los mejores libros que se han escrito en los últimos años, como "Intimidad".


En este libro nos encontramos con las ideas de Kureishi, con sus opiniones sobre la literatura, con su admiración por Philip Roth o V. S. Naipaul, otros autores en los que el elemento autobiográfico resulta determinante, y nos encontramos, sobre todo, con el padre: un padre que adquiere un tono fantasmal y distante. Podemos verlo temprano "vestido con traje y corbata escribiendo en su mesa antes de ir al trabajo", pero no podemos sentirlo como una figura cercana. Tampoco hay ningún ajuste de cuentas. Todo gira en torno al padre y el padre está presente en toda la obra, pero no lo percibimos con calidez, sino como un recuerdo lejano. Hanif no se enfrenta a la figura del padre sino que nos la enseña y nos la oculta intermitentemente, como timido o temeroso. Y es evidente que su padre es una figura determinante en la vida del autor, tanto que tal vez por ello no acaba de diseccionarlo. Se enfrenta a la figura de su padre desde un plano literario principalmente y nos deja la sensación de que el tema no está agotado. La herida, sea cual sea, sigue abierta.
En una entrevista concedida con motivo de la publicación de este libro, Kureishi dice: «mi padre siguió convencido de que era mejor escritor que yo. Pero hubo muchos conflictos entre nosotros. Me hacía sentir incómodo tener éxito y que él no lo tuviera». Ha sido, pues, un libro difícil para el autor, y se nota. Una catársis que, me temo, no ha debido ser suficiente para acabar con todos los demonios.
En cualquier caso, un libro muy interesante.

SALUDOS

Vértigo.
Primer día, primeras notas.
Empiezo esta nueva aventura.
Libros, cine, noticias, escritores, opiniones...
No corramos.