viernes, mayo 19, 2006

Sobre la ironía

El mundo está mal, muy mal, y aún lo va a estar mucho peor, en esto soy absolutamente optimista.
Me gusta la ironía porque caricaturiza la realidad y pone de manifiesto el absurdo que se encierra en muchas acciones aparentemente incuestionables.
Cuando quieres que alguien comprenda una cosa, debes conseguir que sea él quien la descubra, quien llegue a las conclusiones correctas.
Copio del libro "Curso de redacción", editorial Paraninfo:
«Los tratados de Preceptiva Literaria suelen definir la ironía como figura retórica de pensamiento por la que se pretende sugerir lo contrario de lo que dicen las palabras. Esto en cuanto a la forma. En cuanto al fondo, se la ha definido como "el valor de los débiles"».
Resumiendo, podríamos decir que la ironía es una forma literaria esencialmente defensiva; es la humildad fingida; es el arma del que no puede –o no quiere- atacar de frente a un enemigo más poderoso.
Como en la lucha japonesa, en la ironía se utiliza contra el adversario la propia fuerza de éste. La fuerza de la ironía reside en el fingimiento o simulación. La verdad que no se puede –o no se quiere- expresar de un modo directo se disfraza de aceptación, pero de tal modo que el "buen entendedor" comprende la verdadera intención de nuestras palabras.
Es prueba de inteligencia y el único modo de atacar y defenderse sin exponernos inútilmente ante los que, de otro modo, podrían hacernos callar por la fuerza.
Aunque el fondo sea necesario, la forma de la ironía es la propia del humor. El estilo irónico –escribe Martín Alonso- consiste en burlarse, fina y disimuladamente, de una cosa que en apariencia se alaba. Y Wenceslao Fernández Flórez dice de esta figura que tiene un ojo serio y el otro en guiños, mientras espolea el enjambre de sus avispas de oro.
Ante las injusticias de la vida, la ironía reacciona con cierto sentido comprensivo, con humor. El ironista no se entrega a la desesperación: comprende y sonríe..., pero tampoco se entrega a la adversidad. En este sentido se la ha definido como el optimismo del pesimismo.
Un autor que se define por su habilidad en el uso de la ironía es Enrique Vila-Matas. Leo en la página de internet de Radio Nederland, sobre Vila-Matas: «El tono flemático del autor es inversamente proporcional a su agudeza irónica, a esa forma de estar en la vida con una sonrisa triste, a esa manera de decir las cosas más serias con un dejo de humor para impedir que los otros no se nos ofendan demasiado».
La ironía expresa con un tono serio un comentario jocoso que es reflejo o esperpento de una cuestión que se quiere denunciar.

3 comentarios:

Portorosa dijo...

Magnífico (y no es ironía).

Rosa Silverio dijo...

No había leído este post y es muy interesante.

Me gusta la ironía en los libros, las películas... en la ficción.

Pero en el trato personal no me agrada (quizás alguna vez, siempre que no sea costumbre) porque no entonces no sabré cuando la persona es sincera y cuando lo que dice tiene un significado oculto, algo para leer entre líneas, y todo eso me produce dolor de cabeza.

Anónimo dijo...

Mmmh....eso lo tengo escrito en un librito que me dieron en el curso de redacción de la UBA (Universidad de Buenos Aires)....me sirvió mucho la frase de Wenceslao Fernández Flórez....Gracias!!!Saludos!!:)